Cosas pendientes y prejuicios constantes

El libro

El libro

Una cosa que me entristece del paso de los años son los proyectos dormidos. En estos días en que estuve en casa de mis viejos me reencontré con un volumen que me regalaron hace ya más de un decenio. Una historia de Cuba de Hugh Thomas. Quería traermelo para acá, pero para qué hablar de los límites de peso en los aviones. Ya caerá.

Me llamó la atención que una historia de Cuba de más de mil páginas sólo haya ciento cincuenta dedicadas a lo que ocurre antes del hundimiento del Maine. Los que predecieron a los españoles no dejaron mucho escrito pero me imagino que una historia de Cuba escrita por un cubano, un español u otro hispano cualquiera podría dedicar aproximadamente doscientas páginas a cada uno de los cinco siglos. Quizá no. Lo más cercano siempre tiene más peso. Hablo sin conocimiento de causa ya que aún no leí el libro, pero así a ojo me quedé con la impresión (ojala equivocada) de que un gringo escribe un libro transmitiendo la idea de que la historia de Cuba es interesante desde que a los gringos les interesó quedarse con ella.

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