El 19 de marzo y el 2 de mayo

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Sigo con mi lectura de los Episodios Nacionales. El tercer libro de la primera serie es El 19 de marzo y el 2 de mayo y se refiere a sendas fechas del año 1808, que no sé si es importante precisar ya que el día de san José de 1812 supone un hito más relevante en la Historia de España. El de 1808 se refiere al motín de Aranjuez y la caída de Godoy.

He aprovechado para volver a oír un especial de radio de hace un par de años que trataba de mejorar la figura histórica de Manuel Godoy, víctima quizá de la maledicencia y diversas traiciones que lo habían dejado en el mal lugar que ocupa en la desmemoria colectiva. Galdós habrá contribuido a que Godoy haya quedado en ese sitio (o al menos no ha ayudado a sacarlo de ahí), pero buscando imágenes de la tumba del extremeño en Père-Lachaise me he encontrado un político regional de estilo populista intentando sacar tajada en 2008, porque todo vale. Al final no se sabe que es peor si caer en el olvido o que te reivindique no sé quien.

Hay bastante más del 19 de marzo que del 2 de mayo, y ahí ha acabado ganando Pérez-Reverte, que para eso jugaba con más de un siglo de ventaja. Hay un párrafo, el último, en el que para mí brilla el narrador poniendo en palabras la experiencia de quien es fusilado.

Y al ver esto sentí un estruendo horroroso, después un zumbido dentro de la cabeza y un hervidero en todo el cuerpo; después un calor intenso, seguidode penetrante frío; después una sensación inexplicable, como si algo rozara por toda mi epidermis; después un vapor dentro del pecho, que subía invadiendo mi cabeza; después una debilidad incomprensible que me hacía el efecto de quedarme sin piernas; después una palpitación vivísima en el corazón; después un súbito detenimiento en el latido de esta víscera; después la pérdida de toda sensación en el cuerpo, y en el busto, y en el cuello, y en la boca; después la inconsciencia de tener cabeza, la absoluta reconcentración de todo yo en mi pensamiento; después unas como ondulaciones concéntricas en mi cerebro, parecidas a las que forma una piedra cayendo al mar; después un chisporroteo colosal que difundía por espacios mayores que cielo y tierra juntos la imagen de Inés en doscientos mil millones de luces; después oscuridad profunda, misteriosamente asociada a un agudísimo dolor en las sienes; después un vago reposo, una extinción rápida, un olvido creciente e invasor, y por último nada, absolutamente nada.

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2 Responses to El 19 de marzo y el 2 de mayo

  1. […] El punto en el que había dejado la lectura de los Episodios Nacionales me viene de perlas para recordar que hace un par de semanas llevé a mis viejos a la Hugh Lane, más que nada porque queda muy a mano y porque tenía interés en mostrarles la curiosidad que es el estudio se supone que intacto de Bacon. […]

  2. […] leía el siguiente episodio nacional, Bailén, he recordado al profesor de Historia que tuve en el tercero de […]

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