Kemalismo, separación y subordinación

Aquí debajo dejo un trozo de Perry Anderson que he traducido de aquí y que proviene de un ensayo en el que se trata el kemalismo en general. Vale la pena leerlo entero. A mí me ha procurado la idea de que Mustafá Kemal protagonizó uno de los pocos casos en los que una revolución cultural se ha producido sin revolución social y me he enterado además de interesantes detalles históricos, como la huída a Alemania de los Jóvenes Turcos en 1919.

En fin, que la de Atatürk es una figura histórica más que interesante pero no es por eso por lo que el texto me ha llamado la atención:

El uso de Islam por parte del nuevo régimen de Kemal fue táctico y errático y se le podía dar la vuelta con facilidad cuando dejaba de hacer falta. Sin embargo, en un nivel más profundo hubo un vínculo mucho más estrecho que ligó al régimen a la misma religión a la que en apariencia hacía sufrir. Esto fue así porque ni en sus momentos de mayor fervor el secularismo turco ha sido secular de verdad, lo cual se debe en parte a que, como suele decirse, lo que hizo el kemalismo no fue tanto separar la religión del Estado como subordinarla al mismo: creando directorios que asumieron la propiedad de todas las mezquitas, el nombramiento de imanes, la administración de fundaciones pías y convirtiendo de hecho la fe en una rama de la burocracia. Sin embargo hay una razón mucho más profunda que es que la religión nunca se separó de la nación y se convirtió en un rasgo definitorio implícito de la misma. Fue esto lo que permitió que el kemalismo se convirtiera en algo más que un culto de las élites y dejase una huella duradera en las masas. El secularismo fracasó en la aldea: el nacionalismo tenía raíces populares más profundas. Es posible (así lo indica el argumento de Carter Findley en su Turks in World History) que, al hacerlo se nutriera de una larga tradición cultural turca nacida en Asia Central y anterior a la conversión al islam que suponía una sacralización del Estado y que ha investido a su término moderno (devlet) con un aura de poder inusual. Sea como fuere, la ambigüedad del kemalismo residió en construir un código ideológico en dos registros: uno era laico y apelaba a la élite, el otro era cripto-religioso y accesible a las masas. La integridad de la nación como valor político supremo era común a ambos.

La razón por la que me interesa es por la idea de subordinación del islam al Estado en contraposición a la de separación de religión y Estado, así en general, que es un clásico del pensamiento europeo que nos viene de la Ilustración y la Revolución Francesa y el desarrollo del orden político democrítico y liberal.

La subordinación de la religión al poder político había sido desde siempre una característica política del mundo islámico y tengo la sensación de que puede que sea más eficiente para países de la civilización occidental adoptar el mismo modelo y que la separación iglesia-estado sea una característica desfasada del mundo preglobalizado.

Si muchos paises de mayoría islámica no consentirían mezquitas financiadas por sus adversarios políticos aún siendo hermanos en la fe, parecería lógico que los países de Occidente quisieran tener su propio islam a la medida y rechacen por ejemplo las mezquitas financiadas por Arabia Saudí. Ya se sabe que quien paga al almuédano elige la llamada.

Siendo la religión es un mecanismo de poder político y de control social resulta  extraño que el Estado prefiera hacer caso omiso de ella y ceder a otros cualquier control sobre algo con este potencial, en especial cuando se trata de religiones que son muy conscientes de ser esas dos cosas y que pueden servir de caballo de Troya para ventaja de potencias extranjeras. Creo que así lo ha entendido el Partido Comunista Chino, que dispone de su propia Iglesia Católica.

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2 Responses to Kemalismo, separación y subordinación

  1. Mujerárbol dice:

    ¡Caray, qué cosas raras lees! 😉 Es posible que hasta que la religión no sea verdaderamente un asunto individual (o al menos, ya ves la empanada, un asunto completamente distinto a lo que es ahora) no será dificil para cualquier estado instrumentalizarla. Y convertirla en otro leviatán (ay, nuestra educación religiosa) poderoso. Quizá un paganismo bien entendido pudiera aportar algo al mundo venidero. No me refiero, claro está, a los pseudopaganismos “mágicos” actuales. Empanada sobre empanada. La mía. Un placer leerte.

    • alfanje dice:

      Hay un espectro ahí… desde las religiones son muy individuales/espirituales a las más políticas. A un estado le puede funcionar bien pasar del “budismo europeo de ricos”, que no amenaza nada. Los axiomas y trayectoria histórica del islam lo sitúan en el polo opuesto, aunque seguro que ya habrá musulmanes individuales para los que la religión está en el mismo plano privado y de poca importancia que tiene para los occidentales.

      La idea de separación que nació contra el cesaropapismo y el poder omnímodo de la Iglesia de Roma quizá no funcione bien con el islam y puede lo que haga falta en Occidente sea lo que montó Atatürk… una Dirección General de Asuntos Islámicos que emplee a los imanes, les pague los salarios y los conduzca por la senda del bien, que es la del interés del Estado. La otra opción es confiar en que las cosas salgan bien solas, que el islam tenga capacidad de autorreformarse y que los que pagan al imán de tu barrio no sean los wahabistas más chungos.

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