Trotski en España

16/04/2019

Mis peripecias en España

Como descubrí recientemente leyendo una de sus biografías, en el otoño de 1916 León Trotski pasó un par de meses en España tras ser expulsado de Francia. Luego en 1924 ya siendo comisario del pueblo escribió sus impresiones de España para la revista literaria Krasnaya Nov, textos que acabaron convertidos en un libro que se publicó en 1926 y que Andrés Nin tradujo al español para una edición que salió a la luz en 1929, cuando Trotski estaba ya en su exilio turco. El hecho de que a ciertos otros rusos no les agradara demasiado la amistad de Nin con Trotski y que hicieran desaparecer al catalán en algún momento de 1937 supone que la traducción llamada “Mis peripecias en España” esté ya libre de derechos y al alcance de todos. Anoche mismo la leí con curiosidad.

Voy a meter unos párrafos para contar de qué va, aunque lo que ocurre es casi lo de menos. Básicamente son aventurillas y descripciones costumbristas de un ruso que no habla español y que intenta desenvolverse en francés en un país donde casi nadie lo habla. La historia empieza cuando a Trotksi lo echan de Francia. La policía lo acompaña hasta Hendaya y se lo empaqueta a la policía española. Lo dejan un poco a su aire y se va en tranvía desde Irún a San Sebastián. Me hace gracia pensar que el gran revolucionario usó el Topo para pasar por mi pueblo. Tras ascender a San Sebastián a la categoría de capital de los vascos sale pitando de la ciudad, que le parece cara. Deja un pasaje elogioso de su paisaje y otro menos favorable de su guardia municipal.

De San Sebastián Lev Davidóvich sale para Madrid, donde acaba en el talego. Antes de eso tiene tiempo de contactar con gente. Estuvo buscando a Daniel Anguiano pero no lo encontró porque se le había adelantado en ingresar en prisión. Intenta ir a los toros. Nin dice que hace un juego de palabras en ruso que es intraducible. He pasado la versión original por un traductor y parece que las corridas de toros se llaman en ruso luchas de toros…. Trotski se pregunta por qué si no hay toros luchando entre sí.

Antes de llegar a España Trotski ya había pasado tiempo en los Balcanes. Tiene una frase que teniendo en cuenta que es un siglo anterior a los Ceaușescu de Galapagar, resulta graciosa:

España, en la medida en que he podido verla (y casi no la he visto), se parece a Rumania, o para decirlo mejor: Rumania es una España sin pasado.

El primer fragmento en el que habla de Madrid plantea similitudes de la Europa meridional subdividida en tres penínsulas:

Madrid. La estación. Me hacen pedazos. Un gran número de existencias problemáticas. Mozos de cuerda, vendedores de periodiquitos, limpiabotas, guías, comisionistas de no se sabe qué y de todo, mendigos. En una palabra: esa multitud de la cual son tan ricas las tres penínsulas de la Europa meridional: la ibérica, la apenina y la balkánica.

Al leer lo de la península apenina he recordado un chiste que vi hace unas semanas y gracias al que descubrí que la península Ibérica se llama en ruso “península Pirenáica”. Ahora el nombre de la Radio Española Independiente conocida como “La Pirenaica”, que empezó a emitir en Moscú en 1941, adquiere una resonancia diferente: ¡Pirenaica es Ibérica!

Pireneiski poluostrov – Balkaniski poluostrov:

Donde más tiempo pasa Trotski es en Cádiz adonde lo llevan para sacarlo del país en un transatlántico que iba a La Habana pero pierden el barco y acaba pasando semanas en la ciudad más salerosa:

Un poco de estadística social: durante media hora que he pasado en el café, los chicos me han ofrecido doce veces el ABC, diario madrileño ilustrado; cuatro individuos me asediaron con billetes de lotería; tres pordioseros me pidieron limosna; tres vendedores ambulantes pasaron ofreciéndome cangrejos cocidos; dos trataron de venderme dulces misteriosos, y si los limpiabotas no vinieron a ofrecerme sus servicios, fue porque uno de ellos ya estaba lustrándome los zapatos desde que entré en el establecimiento.

Se documenta bien sobre la historia de España en la biblioteca a través de Adam y Bourgoing. En cambio no llega a conocer el milagro de Empel:

Hoy se celebra aquí una gran fiesta, la Inmaculada. La Inmaculada es la protectora de Cádiz y del Ejército español, mejor dicho, de la Infantería, pues la Inmaculada, no sé por qué, se especializó en este Cuerpo. Con motivo de esta fiesta hubo toros, a puerta cerrada, en los cuarteles.

Al final acaba haciendo la ruta Cádiz-Madrid-Zaragoza-Barcelona en tren para tomar un barco que sale de la ciudad condal el día de Navidad de 1916 y que le deja en Nueva York el 13 de enero del año en el que iba a cambiar el mundo.

Mucho mejor lectura que la mayoría de las cosas de Trotksi que había leído con anterioridad.


El centenario

27/03/2016
Casa de Aduanas

Casa de Aduanas

“El Centenario” es el título del pasacalles que a falta de otra cosa tiene por himno en la aldea de donde llegué ayer. No sé exactamente a qué cien años de soledad alude, pero lo de que sea una charanga antes que una banda militar la encargada de la solemnidad musical del lugar regala cierta merecida modestia y esa no es pequeña virtud cuando de evitar el ridículo se trata.

Liberty Hall

Liberty Hall

Hoy no hace cien años de nada, pero en el Domingo de Resurrección de hace un siglo se rindió la insurrección chapucera que quizá consiguió acabar gananando tras la derrota y el martirio. No en vano, el nacionalismo vasco se fijó en esta fecha para iniciar parejo bucle melancólico. Quizá el estado español también aprendió algo de los errores británicos y eso haya contribuido a que las cosas sigan siendo las que son.

Puente Rosie Hackett

Puente Rosie Hackett

Durante mis tiempos en Vasconia, el domingo de Pascua era una fecha políticamente bastante indiferente para el noventa por ciento del espectro político que va del nacionalismo vasco no militante al españolismo recalcitrante. Son los problemas técnicos de ubicar una festividad en domingo cuendo este día ya de por sí es festivo. Es parecido por tierras de Irlanda.

St Stephen's Green

St Stephen’s Green

Hoy salimos de casa por aquello del “yo estuve allí”. El principal acto de conmemoración era un desfile militar. En general, los irlandeses no son muy buenos para las celebraciones callejeras y provisionalmente se lo vamos a imputar también al clima. Hace muchos años vi los fuegos artificiales que se anunciaban como “del milenio” y luego fueron como los que lanza en verano cualquier localidad española con plaza de toros. Sé que todos los años hay un desfile el día de san Patricio que apenas es más que la celebración anual de cualquier instituto de secundaria un poco grande. En lo específicamente militar, si uno ha visto los desfiles de los rusos en la Plaza Roja o los que monta el de Corea del Norte con sus misiles, coreografía y demás parafernalia y espera algo similar, se sabe que va a quedar defraudado con las exiguas fuerzas militares irlandesas. Pero qué diablos, ya se sabe que estamos celebrando un fracaso.

George's st

George’s st

No hemos tenido paciencia con la muchedumbre, creo que menor de la esperada. La música militar que nunca nos supo levantar nos ha encontrado en los columpios del prado de san Esteban y apenas hemos visto parte del desfile a través de una pantalla gigante, junto con otras decenas de personas, en un ratito afortunado de sol. Una patrulla aérea ha pasado por encima formando la bandera tricolor con delicadas columnas de humo. Más ilusión que ninguna otra cosa es la que me ha hecho la posibilidad de pisar las calzadas que normalmente ocupa el tráfico rodado.

Firmantes de la proclamación de 1916

Firmantes de la proclamación de 1916

En los muelles podía uno subirse al Ciara y el Beckett. Éste último tiene por emblema el Yoda de la Guerra de las Galaxias.


1916 y todo eso

11/03/2016
¿Padres fundadores o rebeldes pendencieros?

¿Padres fundadores o rebeldes pendencieros?

El título de esta entrada es el de un libro que no he leído y es ese título a su vez una paráfrasis de otros anteriores. Estamos en las semanas previas al centenario del Levantamiento de Pascua y es un aniversario que se deja notar en carteles por las calles dublinesas que proponen conferencias y exposiciones así como en multitud de títulos que han crecido como hongos en los estantes de las librerías. El fracaso de la rebelión de 1916 en plena guerra mundial fue el preludio de la independencia de 1922 y la posterior conversión de Irlanda en república. La Pascua es este año en marzo mientras que hace exactamente un siglo cayó en abril. Esto permite una doble celebración en ambos calendarios: el litúrgico y el gregoriano.

El alzamiento fue una gran chapuza, pésimamente organizado sin los mínimos apoyos internos ni exteriores deseables. Es bastante normal que un levantamiento militar no funcione a la perfección y que queden muchas zonas de incertidumbre. La sublevación de julio de 1936 en España pretendía hacerse con el poder en tres días y no tras una guerra de tres años, pero hasta en los fracasos hay niveles. A mí el alzamiento de Pascua me recuerda a lo de Jaca ya que a la postre acabó siendo exitoso y es triste pensar que si España hubiera seguido siendo una república (o si un día vuelve a serlo) se habría continuado celebrando lo que desde el punto de vista militar es tamaña insensatez.

En un anejo de la Biblioteca Nacional que antaño fuera museo de heráldica hay una exposición sobre Irlanda y la Gran Guerra, en la que se toca el Levantamiento de Pascua y la conjunción de intereses fenianoalemana. El grueso de la exposición trata de las tropas irlandesas en el ejército del Imperio Británico, que fueron muchas más y causaron y sufrieron muchas más bajas que las que vio Dublín en aquella semana. Considerando el Imperio como una unidad que se defiende de Alemania los sucesos de Dublín también se parecen hasta cierto punto a los que vio Barcelona en 1937.

Esta semana se ha inaugurado en los antiguos cuarteles reales que después tomaron el nombre de Michael Collins otra exposición que trata específicamente del levantamiento. Estuve hace dos o tres días y tengo pensado volver más veces, cuando haya decaído el interés del público.

Mientras que en otros países las rebeliones militares de los vencedores se acaban aceptando sin demasiada crítica, en Irlanda, donde la gente es muy moderada y esta barbaridad relativamente reciente, las cosas se modulan un poco más y por eso es perfectamente posible que una librería del centro de la capital anuncie un montón de libros con un cartel que pregunta si los que se alzaron en 1916 son los padres de la patria o un grupo de rebeldes pendencieros.

Mucha gente no sabe que la mayoría de la opinión pública irlandesa fue contraria al levantamiento, que más que un alzamiento nacional fue considerado en su tiempo como una operación “de partido”. Es curioso, sin embargo, ver que los rebeldes mataron a más soldados británicos que sufrieron bajas entre los suyos. El número de muertos “que pasaban por allí” es también bastante elevado. Las dificultades de imponer el relato.

En cambio, poniéndolo en su contexto histórico, los dos mil muertos de la semana de Pascua pueden no parecer demasiado. El noventa por ciento de los voluntarios irlandeses se había alistado en el ejército británico y sufrieron unas treinta mil bajas en las trincheras de Francia y Bélgica. La fuerza política mayoritaria en Irlanda hasta la Gran Guerra, el Partido Parlamentario Irlandés de Redmond, nacionalista moderado, creía que la cooperación con el Imperio permitiría la deseada autonomía. No sucedió y el partido de Parnell que dominó la política irlandesa tres décadas fue barrido. Lo interesante es que la mala gestión de la victoria frente a los rebeldes fue el error que le acabó costando a Gran Bretaña cuatro quintas partes del territorio de la isla y que derivó en la victoria del Sinn Fein en las elecciones de 1918, la guerra de independencia (1919-21) y el tratado anglo-irlandés.

Este proceso de polarización (1916-1921) de la opinión pública y destrucción de la mayoría moderada del centro del espectro poítico es muy interesante y si se mira en detalle creo que tiene lecciones que son aplicables a España y otros países con movimientos separatistas o revolucionarios fuertes. Como el resultado final (Irlanda dividida) era el que nadie quería, también tiene planteamientos interesantes para los separatistas.

Es preciso que aclare que yo como ibero tiendo a ver a las islas británicas como una unidad cultural, que como antiguo marxista siempre me hago la pregunta de en beneficio de que elites se produjo la creación de este pequeño estado nacional-clerical que tanto fracasó en sus primeras siete y u ocho décadas. Por otra parte, me agrada que si bien el país no se ha librado del yugo de Roma sí que lo haya hecho del de la ridícula corte de los Windsor y sus adláteres.

Así que aquí estamos, celebrando sin demasiado entusiasmo un acto suicida de barbarie y autoinmolación colectiva destinado a alcanzar la santidad por el martirio, que al final es lo que hay en el origen de esta república de nuevos ricos rurales,  consumistas, tradicionalistas y pequeñoburgueses.


Garden of Remembrance

03/01/2016
Cruz acuática

Cruz acuática

Dejémosle el título en inglés –Garden of Remembrance– por las diversas posibilidades de traducción: jardín conmemorativo, memorial, de la memoria, del recuerdo… El otro día en que me acerqué a la Hugh Lane Gallery paré primero en este parquecito que tiene enfrente y que rinde homenaje a los que dieron su vida por la libertad de Irlanda. Ha llegado 2016, centenario del levantamiento de Pascua, y resulta que este petacho de zona verde al norte de O’Connell st le ha pillado en obras. Ya veremos cómo está para la Semana Santa o cuando quieran celebrar el aniversario. Lo de Moore st también ha sido un despropósito, así que seguramente no destacará.

Obras

Obras

Al oír el enunciado de su propósito cualquiera creería que el jardincito es para los irlandeses poco menos que tierra venerable y sagrada con la llama eterna y la tumba del soldado feniano desconocido. Nada más lejos de la realidad. Es un solar urbano olvidado y planteado con bastante poco gusto urbanístico, medio inaccesible y que la mayoría de los dublineses ignora. Tiene en su centro un enorme estanque en forma de cruz, porque la separación entre iglesia y estado es una idea continental difícil de entender. Los mosaicos de fondo de piscina del estanque son bastante poco sofisticados. Al fondo hay un conjunto escultórico que a mí me parece que es lo único que se salva y que representa la leyenda de los hijos de Lir, que se parece un poco a la del Ave Fénix. También un muro con un poema de escaso significado para quienes tengan escaso sentido patriótico.

Que yo sepa, la única vez que este trocito de terreno ha adquirido algo de signifiación en los últimos años fue en 2011 cuando vino la reina de Inglaterra y la llevaron ahí a poner una corona de flores. Esa gente tiene la Abadía de Westminster y cosas así, por lo que no creo que un parquecito más pequeño que el de los columpios de tu barrio y sin ninguna grandeza la impresionara en absoluto. Al fin y al cabo ella representa en el imaginario colectivo a los que mataron a esos que dieron su vida por la libertad irlandesa e hizo el gesto y acto de contrición de venir así que lo menos que podían haber hecho era darle elementos estéticos de rival poderoso y adversario digno.

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Plan de mejoras

Según el panel del departamento de obras públicas le van a meter varias mejoras entre las que destaca un ascensor un tanto exagerado que no sé quién va a querer utilizar y la limpieza a chorro de las estatuas de los cisnes y figuras humanas, que falta le iba haciendo. En este parque hay un puñado de bancos que siempre están vacíos ya que nadie pasa su tiempo aquí pero yo sí que pasaré para contar cómo queda.


Patrick Pearse

30/03/2010

Placa en homenaje a Patrick Pearse o a un pub, que no se sabe.

Mi primer encuentro con Patrick Pearse fue en El bucle melancólico. Luego he leído bastante sobre él y a pesar de su triste final, no simpatizo demasiado con el personaje. Hay toda una discusión sobre si, entre los sublevados en 1916, Connolly y Pearse representaban la misma cosa o si uno era socialista y el otro nacionalista y la consabida teoría de si se puede ser lo uno y lo otro a la vez o no o viceversa.

En el lado norte del río Liffey y a pocos metros de O’Connell street, la calle principal de la ciudad, podemos encontrar esta placa, más bien poco aparente. Está en la fachada de un pub, el Conway’s en la esquina entre Parnell st y Moore st, la calle del mercado de la fruta, que fue el lugar en el que el llamado Gobierno Provisional de la República Irlandesa capituló. Parece que la placa da a entender que ese es el lugar exacto, pero creo que en realidad es unos metros al sur, en una casa que hay en Moore Lane.

Here on Moore Lane
29th April 1916
Padraic H. Pearse
surrended
on behalf of the
Provisional Government
of the Irish Republic

Erected by Conway’s Pub
to celebrate it’s 250th birthday
November 20th 1995

Dice que: “Aquí en Moore Lane / el 29 de abril de 1916 / Padraic H. Pearse / se rindió / en nombre del / Gobierno Provisional / de la República Irlandesa“. Y continúa: “Erigida por el Pub Conway’s / para celebrar su 250 cumpleaños / 20 de noviembre de 1995“.

La placa es tan fea como el lugar en que se encuentra y es un poco surrealista que una taberna homenajée a un  “héroe nacional” como modo de celebrar su cumpleaños. También el uso de la palabra birthday (cumpleaños) en lugar de anniversary (aniversario) es un tanto extraño, como lo es el uso del verbo to erect (erigir).  La forma irlandesa del nombre de pila Patrick (Patricio) puede ser tanto Pádraic como Pádraig, pero ambas llevan acento en la primera a, que en la placa no aparece, pero se lleva la palma la falta de ortografía que es escribir it’s (apócope de eso es) en lugar de its (artículo posesivo “su, de ello”), bastante frecuente entre los dublineses. De hecho hay un monumento a los marineros donde el Gran Canal se une al Liffey y cuya inscripción contiene el mismo fallo. También es corriente el error inverso.

Sobre todo me queda la duda de si el bar instaló la placa para homenajear a Pearse o para celebrarse a sí mismo.