Sabotaje (Falcó 3)

30/03/2019

Sabotaje

Mi lectura sabatina ha sido el tercero de Falcó (1, 2). Comienza por los alrededores de la patria chica pero la acción principal transcurre el el París de 1937 donde se va a celebrar la exposición universal a la que la República llevó el Guernica. Escenario fascinante de las entreguerras frías.

Tratándose de una novela de espías no conviene desvelar demasiado de la trama. Me voy a quedar con esta exageración revertiana con algo de verdad puesta en boca del espía soviético Kovalenko:

Sus compatriotas son refractarios a demasiadas cosas. Ni el fascismo ni el comunismo calan de verdad en ellos; he visto allí más oportunistas que gente con ideas firmes… Sólo el anarquismo encaja con su carácter, y eso los hace imprevisibles y peligrosos. Incluso los más disciplinados ignoran la palabra disciplina. Eso no les impide morir dignamente, como formidables guerreros que son… Aunque, para su desgracia, seguirán siendo siempre españoles.

Y con la idea de que seguramente sea algo bueno que el posibilismo tenga más adeptos que todas las demás ideologías juntas y que por fortuna desde los años treinta los españoles hayan dejado de ser guerreros formidables para alcanzar bastante más disciplina y organizar un país mucho mejor de aquel que fue. Para vivir, más que para morir dignamente.

En cuanto apareció en escena el personaje de Boyard intuí que se trataba de Malraux y un par de gugleos me lo confirmaron. Hace un par de años vi “Sierra de Teruel” que recomiendo por su interés histórico ya que no creo que a estas alturas y con todo lo que ha dado el cine en los últimos ochenta años nos aporte gran cosa.

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La tragedia de España (Rudolph Rocker, 1937)

19/01/2019
The Tragedy of Spain

He estado pasando unos días en familia y me he encontrado con el libro La tragedia de España del anarquista Rudolf Rocker (1873-1958), otro de tantos periodistas, turistas, reformadores sociales o divulgadores que se pasaron por la piel de toro durante la guerra civil. Publicado en Nueva York en agosto de 1937, o sea año y pico antes del final de la fiesta, deja la historia a medias por lo cual no tiene demasiada vigencia excepto para narrar las tensiones entre anarquistas y comunistas en “la guerra dentro de la guerra” con los sucesos de mayo de 1937 por medio. En aquellos años convulsos debió de tener cierta importancia ya que incluso fue traducido al chino.

Respecto de la parte sustancial del libro sólo indicaré que a pesar de todos los males que se puedan atribuir al estalinismo me resulta bastante alucinante que ni entonces ni aún hoy alguien pudiera creer que una guerra de frente contra un enemigo militar poderoso y organizado se pueda ganar de un modo descentralizado y poniendo el énfasis en la transformación social de la retaguardia. Malas como son las dictaduras en general el mando único ha demostrado ser eficiente a la hora de dirigir el esfuerzo militar.

Como ni por el lado histórico ni por el político me he encontrado con nada que encuentre especialmente digno de reseñar voy a mencionar como de pasada unos cuantos aspectos relativos a la traducción, ya que el texto original está disponible en internet.

  • Cuando el texto en inglés dice “Andres Nin” el traductor lo vierte al español como “Andreu Nin”. Conocemos la jugada de la retrocatalanización de la Historia.
  • Hablando de la Pasionaria, Rocker escribe “the female communist leader” y el traductor lo transforma en “la líder comunista femenina” con lo que da la impresión de que esta señora lideraba tan sólo a otras señoras comunistas. El idioma español tiene un marcador de género maravilloso en el artículo determinado que evita la utilización redundante de un adjetivo para tal fin: “la líder comunista” o mejor aún “la dirigente comunista” (ya que el leader inglés aún no estaba naturalizado en los años treinta) hubiera resultado más apropiado.
  • La peor de todas las pifias debe de ser la de traducir “organized labor” como “trabajo organizado”, que se da varias veces a lo largo del texto y confunde al lector no avezado. Lo correcto sería decir “los sindicatos” o “las organizaciones sindicales”.

A mi modo de ver el texto de Rocker conserva hoy por hoy un escaso valor más bien de tipo arqueológico. Orwell alucinaba lo mismo pero al menos se considera escribía con más gracia.


De ratones y hombres

22/01/2017

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Portada (1937)

La gripe ha pegado fuerte este año. Llevamos seis días jodidos en casa. Entre semana lo llevo mejor porque yendo a la oficina se me olvida, pero este sábado además han bajado bastante las temperaturas invitando a la dudosa decisión de no salir en todo el día, que he aprovechado para la hibernación, la sopa y alguna lectura dispersa. Vida de ratón.

Y en un rato entre siestas y sin fijarme mucho he leído por encima Of Mice and Men, de Steinbeck, que es uno de esos clásicos de la literatura estadounidense del siglo XX. Literatura social, antihéroes, la Gran Depresión, el desencanto del sueño americano y tal. Se podrían decir muchas cosas del libro y al final la cuadrilla de siempre lo acaba criticando porque sale mucho la palabra nigger. A mí no es que me haya interesado mucho, pero sí que me deja con la idea de que a la mayor parte de la ficción le sobran páginas. Aquí se cuenta lo que se tiene que contar en un espacio razonable.

Tiene la obra algo en mi opinión muy admirable, que es la capacidad del autor para capturar en una grafía los giros dialectales y argóticos. Me piden a mí que escriba en el dialecto de mi provincia y apenas se me ocurre meter de vez en cuando (no siempre) algún condicional en el lugar de un subjuntivo y quitarle la d a algún participio.

Ligada con esta idea de buen hacer a la hora de constatar un registro lingüístico está la de que me resulta una obra que tiene que ser muy difícil de traducir a otros idiomas, o necesariamente puede haber una pérdida de matiz importante si se decide hacer caso omiso de estas cuestiones o incluso la versión final puede acabar resultando ridícula dependiendo de la decisión que se tome sobre cómo convertir esas variaciones sobre el habla estándar de la lengua A en variaciones sobre el habla estándar de la lengua B. Por poner un ejemplo de esto último: la versión doblada de la película El color púrpura, donde la negra sureña hablaba no sé si como los gitanos españoles o como exactamente quien.


Máquina de escribir

01/12/2015

Máquina

Máquina

Hay un poema de Miguel Hernández que hace muchos años que me gusta mucho. No es uno de los más conocidos. Lo lanza la visita que hace a una fábrica de tractores en la URSS en septiembre de 1937. No sé por qué no se me ocurrió la conexión en una ocasión que me ocupé de los tractores ucranianos. Ese poema y otro escrito durante el mismo viaje que se llama “Rusia” me parecen muy buenos. Me da igual la invocación y loa al compañero Stalin: es pura fascinación sovietista que arrastro.

En todas las ediciones que he visto siempre dice que la ciudad es Jarko, pero entiendo que tiene que ser Járkov, que es una de las ciudades más grandes de Ucrania. Un día se me ocurrió que las fábricas de tractores no son como las panaderías y que seguramente se podría saber cuál es la factoría que le llevaron a ver. Debe de ser la llamada Malyshev, que anteriormente tuvo otros nombres (“Fábrica de locomotoras de Jarkov”, “Komintern”) pero que en 1937 se llamaba “Fábrica nº 183”. Además de su dedicación ferroviaria primigenia, incorporó los tractores Kommunar en 1923 y justo antes de la Segunda Guerra Mundial había empezado a fabricar el famoso tanque T-34.

Es curioso pensar en lo difícil que habría sido conseguir esta información hace unos veinte años (antes del boom de Internet) y no digamos hace treinta (antes del crash de la Unión Soviética). Incluso hace diez (ya con Internet, pero antes de la etapa de expansión brutal de la información) habría sido complicado. Al menos habría hecho falta suertecilla, Siempre podía uno haberse encontrardo con una enciclopedia creada por un trainspotter friqui del todo en Geocities.

El sábado pasado, en una tienda del mercadillo de Navidad (a nadie sorprende ya que sea en noviembre) tenían una máquina de escribir antigua de la marca Royal. Sé lo mismo de máquinas de escribir que de tractores, al parecer ha sido una casa conocida. Estos trastos son cosas que a uno le gustan y mi principal desincentivo para adquirirlos no es tanto su precio como la falta de espacio en mi humilde morada. En general no aspiro a acumular objetos y seguramente la fotografía de la máquina me hace tan feliz como la máquina en sí. A lo mejor esto me convierte en una persona espiritual.

He calculado que sería de los años treinta y no es nada difícil encontrar un listado de modelos. He errado por dos décadas ya que parece que se trata del modelo 10, de 1914. He encontrado varias en subasta o en oferta. Me parece que por menos de 200 dólares podría conseguirse una.


Homenaje a Cataluña

27/11/2015

Primera edición (1938)

Primera edición (1938)

Debe de ser este mes de noviembre en que hace cuarenta años del fin de los cuarenta años el que me ha provocado este renovado interés por la guerra por antonomasia. Se me ha ocurrido leer el Homenaje a Cataluña de Orwell. La primera edición, de 1938, que acabo de enterarme de que después trastocó el orden de los capítulos. Yo había leído Rebelión en la Granja de joven y es uno de los escasísismos libros que habré leído dos veces y me parece un libro fantástico para vacunarse de muchas cosas en la vida (tengo amigos de mi misma de tribu que no entienden mi escepticismo por Podemos). También 1984, que no me gustó tanto y desde hace unos cuantos años lo tengo algo desvalorizado. Nunca había caído en la cuenta de que Homenaje a Cataluña fuera anterior a las otras dos, que tienen en cambio más renombre.

En cambio siempre había tenido la sensación de que me conocía el rollo porque hará unos veinte años vi la película aquella de Ken Loach, Tierra y libertad, que también trataba de un guiri que se alistaba para ir a defender la República o algo y pasa por Barcelona y acaba en el frente de Aragón. Es muy parecida, aunque el de la peli se convierte de comunista a poumista y Orwell va con el POUM desde el principio, más que nada porque estaba vinculado a su partido de Inglaterra. En la peli de Loach estaba muy surrealista y poco creible la escena del debate aquel en el que el alcalde español de un pueblo de paletos de los años treinta chapurrea inglés.

Por cierto, que creo que este libro lo compran muchos catalanes (es que lo he visto en la estantería de varios amigos catalanes) y creo que algunos se sentirán defraudados de que el autor en realidad pase más tiempo en Aragón que en Cataluña y no haya casi nada específicamente catalán en él (en algunos momentos al parecer alguien habla algo en catalán, pero casi dudaría de si Orwell -que hablaba muy poquito castellano- podía establecer la diferencia). En realidad es un detalle de saber vender libros. “Homenaje al POUM” o “… al ejército de milicias” o “… a la revolución española” hubieran envejecido mucho peor. No hay más que ver al POUM, primero masacrado por Moscú, y al final disuelto en el PSC. Esto último pasó hace 35 años y seguiro que hace quince sonaba mejor que ahora, pero en estos tiempos acabar en el PSC suena a lo peor de lo peor.

Entonces, Orwell llega a Barcelona y va a la guerra con su mujer a la que ni nombra en el libro pero que se pasa la vida en un hotel mientras él anda por los frentes de Huesca. Esto no lo entiendo mucho, lo de llevarse a la guerra a la mujer. También el libro se tendría que escribir hoy de modo muy distinto si se tiene en cuenta lo que llaman “perspectiva de género”. Orwell y Hemingway y compañía es difícil que den otra impresión que la de haber venido a España a nada más que a divertirse y a sus aventurillas y que en el fondo lo que les pasara a los españoles les importaba un carajo. En total pasa medio año por aquí, que puede parecer mucho o poco. Obviamente en una guerra una semana es mucho, pero para comprender un país, con medio año aún falta bastante. Me fascina cómo para no conocer la lengua parece enterarse de matices sutilísimos de la inaprehensible situación política de la época (lo cual me hace suponer que muchas cosas las dice de oídas o se las inventa) y defiende bastante lo de que es posible hacer la revolución a la vez que se intenta ganar una guerra, que ya se vio en lo que quedó. Lo bonito es que con suerte y dinero se sale de todos los sitios y de ahí a Inglaterra a escribir en el cottage y a no colectivizar nada. Tiene una frase buena en lo de que el carácter español no sirve mucho para el totalitarismo. Falta mucha fe y fuerza de voluntad como para eso, ahí si que acertó.

Yo quiero ser una fábrica de independentistas y se me ocurre intentarlo con la máquina de dar saltos en el tiempo para atrás y para adelante. Me pongo en Barcelona (precisamente en 1984) y me acuerdo de aquel anciano del polvorín que criticaba el pujolismo en su momento de mayor gloria y decía que esa forma de ser catalán no podía ser “nosotros liberamos Cataluña, y cuando la habíamos liberado nos fuimos a liberar Aragón”. Me parece ahora que había intuido mejor el egoismo pujolista que el amigo charnego que me explicaba una nochevieja vieja lo bueno que Pujol había sido para Cataluña. En estas semanas de 2015 me parece interesante ver como el postpujolismo anda arrastrándose ante un grupo antisistema y me parece difícil no imaginarme a la Generalidad de Companys y la CNT de 1936-37. No es que estemos precisamente ante los sucesos de mayo, todo es como más de broma pero ¿Si Mas y sus amiguetes no doblegan a la CUP cómo van a doblegar a España? ¿Y cómo va la CUP a destruir el capitalismo si no consigue ni destruir a Mas? La primera como tragedia y la segunda como farsa.


Nankín

08/12/2010

 

Nankín en China

Tengo que rescatar un cuaderno con notas de mi viaje por China, porque hay cosas que tengo olvidadas casi por completo. Probablemente lo que más, haya sido el paso por la Nankín, la capital del sur (Nanjing, Nanking, 南京). Mis recuerdos se limitan a llegar en tren desde Xi’an y contemplar desde el vagón la enormidad del Yang-tsé, que encontramos alojamiento en un edificio alto que era de una universidad; que cerca había un garito con un ambiente un tanto extraño en el que la clientela era una mezcla de jóvenes chinos pudientes y estudiantes extranjeros. Me resultaba extraño porque mezclaba música pop con la actuación en directo de un hombre que tocaba la guitarra clásica. Una cerveza costaba unos 15 yuanes (algo menos de 2€), lo que parecía carísimo comparado con los precios que veía.

Recuerdo un trozo de la muralla y una pagoda peculiar, pero no ir a ver el mausoleo de Sun Yat-en y calcular mal la inmensidad de la ciudad en el mapa y que Antoñito y yo nos perdimos y el acabó llegando a las estribaciones de la muralla púrpura y que yo, casi por casualidad, me encontré con el Memorial de la Masacre de Nankín, sobre la que había leído sucintamente en la guía de viaje. Por aquellos tiempos yo era totalmente ignorante en asuntos de la Historia de China, a diferencia de ahora que soy casi totalmente ignorante, y acababa de descubrir lo que en inglés suelen llamar The Rape of Nanking, y que ni la palabra rapto ni violación transmiten en toda su intensidad.

Allí pasé un mal rato leyendo las atrocidades perpetradas por los soldados japoneses, contemplando los monumentos desgarradores y paseando por una zona acristalada en la que se preservan centenares si no milesde restos óseos. De entre los visitantes una mujer china, casi anciana, lloraba a gritos acompañada por sus familiares que la sujetaban. El rato no fue un buen trago, pero tengo que decir que no se me quedó grabado en la memoria de las emociones como si hubiera visto Mathausen. No sé si es la falta de educación sentimental, la distancia entre oriente y occidente, o que lo reciente que me resultaba el descubrimiento de lo que había acontecido en 1937 bloqueaban en mí una empatía mayor con la historia, con sus protagonistas y con sus legatarios.

Pero cuando uno pasa por un sitio, ese sitio es ya parte de su historia. Al menos si pasa on los ojos abiertos, y desde entonces, ya hace más de nueve años, siempre que tengo la ocasión de ver o leer algo sobre esa parte de la segunda guerra sinojaponesa, lo hago. Por ejemplo, en 2007, me desagradó lo que leí en unos paneles del museo Yūshūkan de Tokio, enclavado en el polémico santuario de Yasukuni. Algo de un negacionismo que en Alemania hoy no sería posible y que sigue lastrando las relaciones entre Japón y sus vecinos.

 

Ciudad de vida y muerte

En las últimas semanas he visto dos películas sobre la masacre: una  es Ciudad de vida y muerte, de 2009, muy estética y a la que creo que no se le puede alegar mucho ni desde el punto de vista cinematográfico ni desde el histórico-político. Muy recomendable. La otra, siendo peor, es Black Sun: The Nanking Massacre, una película de Hong-Kong de 1994. Me falta por ver John Rabe, que es bastante nueva y tiene buenas críticas.

De Black Sun:The Nanking Massacre, me han sorprendido un par de técnicas. Mezcla trozos de rodaje histórico con la película, para meter el contexto con calzador, nada de sugerir, es así. Hay trozos muy crudos y relativamente mal hechos (no sé si para bien o para mal), como cuando a una mujer embarazada le sacan el feto a bayonetazos; y relativamente,  la intención política es mucho menos sutil que en Ciudad de vida y muerte.

 

Black Sun: La masacre de Nankín

Me llamó la atención un momento en el que un japonés le dice al alemán John Rabe. “Nosotros entendemos lo que hicieron con los judíos, espero que nos entiendan a nosotros”, que es un comentario bastante improbable en diciembre de 1937 y que supongo que tiene la intención de meter al espectador occidental u occidentalizado en un contexto de referencia que pueda entender. A mí me parece una pequeña chapuza.

A lo mejor, si encuentro mi cuaderno y algunas fotografías que tengo sin escanear, puedo recuperar algún recuerdo agradable, porque a día de hoy una ciudad vibrante como Nankín me ha quedado en el recuerdo sólo como el escenario de la masacre.