El final de la guerra

22/07/2017

Los últimos días

Entre ayer y hoy me he entretenido con The Last Days of the Spanish Republic, de Paul Preston, que compruebo que se ha traducido al español como El final de la guerra: La última puñalada a la República. Es interesante reflexionar sobre estas diferencias en los títulos y el efecto que puedan tener para comunicar información y emociones y lo que eso suponga luego a la hora de vender libros.

En fin, antes de nada diremos que como el título en inglés indica este es un libro sobre los últimos meses de la guerra en la zona republicana desde octubre-noviembre de 1938 hasta finales de marzo de 1939 con más énfasis en la últimísima parte, la del golpe de Casado que es la puñalada a la que se refiere el subtítulo en español. Como sólo aborda el final, que en general se suele tratar con brevedad mi consejo es no empezarlo antes de haber leído algún otro libro sobre la guerra civil española.

Empieza describiendo la precaria situación en que el bando republicano se encuentra tras el fracaso del Ebro y la caída de Cataluña con la pérdida de medios y moral combatiente, el abandono del país por parte de muchos políticos y militares y las diferencias políticas entre los restos defensores que quedan en las zonas controladas por la República. Hay mucho de espionaje, conjuras y contactos con la quinta columna y por último el golpe de Casado y su Junta a principios de marzo, que suele ocupar poquitas páginas en cualquier volumen sobre el conflicto en su conjunto. Lo que quiere contar Preston es, dicho en dos líneas, que Negrín tenía razón, que fue el único que estuvo a la altura y que a la postre haber seguido resistiendo habría salvado vidas.

Esta tesis también me pareció que era la idea que cerraba la breve introducción a la GCE de Helen Graham, que ahora no tengo a mano. Por un lado entiendo lo que quieren decir y también las razones de Negrín para prolongar la resistencia y organizar la evacuación; por otro lado también se podría defender lo contrario (por ejemplo, si los rebeldes hubieran triunfado el 18 de julio o entrado en Madrid el 6 de noviembre del 36, me parece más razonable creer que habría habido una menos muertes, hay cierta lógica en defender que cuanto antes acabe una guerra menos morirán), no estoy muy seguro de cuánto mejora el conocimiento de la Historia el poner mucho énfasis en escenarios alternativos que no se produjeron.

En esta versión de los hechos no se salva nadie excepto presidente depuesto por el golpe: Tanto Azaña como Rojo como Miaja quedán en un pésimo lugar y si hubiera que etiquetar a lo que acaban resultando los tres personajes principales de marzo Negrín es el bueno, Casado es el malo y Besteiro es el necio.

Cuando uno leía lo que era la historia oficial del PSOE hasta hace bien poco Negrín quedaba obliterado y lo que podía leer es que Besteiro era el hombre bueno e íntegro que se quedaba para entregar Madrid mientras que todos los demás habían huído. De los contactos con la quinta columna y de sus esperanzas vanas nada se decía. Negrín acabó siendo expulsado del partido y en el exilio andaban todos a puñaladas metafóricas Lo interesante de la historia es que siempre se puede reescribir y tiene uno miedo al futuro porque no sabe ni con qué pasado vamos a acabar.

Anuncios

Homenaje a Cataluña

27/11/2015
Primera edición (1938)

Primera edición (1938)

Debe de ser este mes de noviembre en que hace cuarenta años del fin de los cuarenta años el que me ha provocado este renovado interés por la guerra por antonomasia. Se me ha ocurrido leer el Homenaje a Cataluña de Orwell. La primera edición, de 1938, que acabo de enterarme de que después trastocó el orden de los capítulos. Yo había leído Rebelión en la Granja de joven y es uno de los escasísismos libros que habré leído dos veces y me parece un libro fantástico para vacunarse de muchas cosas en la vida (tengo amigos de mi misma de tribu que no entienden mi escepticismo por Podemos). También 1984, que no me gustó tanto y desde hace unos cuantos años lo tengo algo desvalorizado. Nunca había caído en la cuenta de que Homenaje a Cataluña fuera anterior a las otras dos, que tienen en cambio más renombre.

En cambio siempre había tenido la sensación de que me conocía el rollo porque hará unos veinte años vi la película aquella de Ken Loach, Tierra y libertad, que también trataba de un guiri que se alistaba para ir a defender la República o algo y pasa por Barcelona y acaba en el frente de Aragón. Es muy parecida, aunque el de la peli se convierte de comunista a poumista y Orwell va con el POUM desde el principio, más que nada porque estaba vinculado a su partido de Inglaterra. En la peli de Loach estaba muy surrealista y poco creible la escena del debate aquel en el que el alcalde español de un pueblo de paletos de los años treinta chapurrea inglés.

Por cierto, que creo que este libro lo compran muchos catalanes (es que lo he visto en la estantería de varios amigos catalanes) y creo que algunos se sentirán defraudados de que el autor en realidad pase más tiempo en Aragón que en Cataluña y no haya casi nada específicamente catalán en él (en algunos momentos al parecer alguien habla algo en catalán, pero casi dudaría de si Orwell -que hablaba muy poquito castellano- podía establecer la diferencia). En realidad es un detalle de saber vender libros. “Homenaje al POUM” o “… al ejército de milicias” o “… a la revolución española” hubieran envejecido mucho peor. No hay más que ver al POUM, primero masacrado por Moscú, y al final disuelto en el PSC. Esto último pasó hace 35 años y seguiro que hace quince sonaba mejor que ahora, pero en estos tiempos acabar en el PSC suena a lo peor de lo peor.

Entonces, Orwell llega a Barcelona y va a la guerra con su mujer a la que ni nombra en el libro pero que se pasa la vida en un hotel mientras él anda por los frentes de Huesca. Esto no lo entiendo mucho, lo de llevarse a la guerra a la mujer. También el libro se tendría que escribir hoy de modo muy distinto si se tiene en cuenta lo que llaman “perspectiva de género”. Orwell y Hemingway y compañía es difícil que den otra impresión que la de haber venido a España a nada más que a divertirse y a sus aventurillas y que en el fondo lo que les pasara a los españoles les importaba un carajo. En total pasa medio año por aquí, que puede parecer mucho o poco. Obviamente en una guerra una semana es mucho, pero para comprender un país, con medio año aún falta bastante. Me fascina cómo para no conocer la lengua parece enterarse de matices sutilísimos de la inaprehensible situación política de la época (lo cual me hace suponer que muchas cosas las dice de oídas o se las inventa) y defiende bastante lo de que es posible hacer la revolución a la vez que se intenta ganar una guerra, que ya se vio en lo que quedó. Lo bonito es que con suerte y dinero se sale de todos los sitios y de ahí a Inglaterra a escribir en el cottage y a no colectivizar nada. Tiene una frase buena en lo de que el carácter español no sirve mucho para el totalitarismo. Falta mucha fe y fuerza de voluntad como para eso, ahí si que acertó.

Yo quiero ser una fábrica de independentistas y se me ocurre intentarlo con la máquina de dar saltos en el tiempo para atrás y para adelante. Me pongo en Barcelona (precisamente en 1984) y me acuerdo de aquel anciano del polvorín que criticaba el pujolismo en su momento de mayor gloria y decía que esa forma de ser catalán no podía ser “nosotros liberamos Cataluña, y cuando la habíamos liberado nos fuimos a liberar Aragón”. Me parece ahora que había intuido mejor el egoismo pujolista que el amigo charnego que me explicaba una nochevieja vieja lo bueno que Pujol había sido para Cataluña. En estas semanas de 2015 me parece interesante ver como el postpujolismo anda arrastrándose ante un grupo antisistema y me parece difícil no imaginarme a la Generalidad de Companys y la CNT de 1936-37. No es que estemos precisamente ante los sucesos de mayo, todo es como más de broma pero ¿Si Mas y sus amiguetes no doblegan a la CUP cómo van a doblegar a España? ¿Y cómo va la CUP a destruir el capitalismo si no consigue ni destruir a Mas? La primera como tragedia y la segunda como farsa.


Pequeña pero nuestra

31/10/2015
Pequeña y alargada

Pequeña y alargada

Se ha comentado muchas veces la actitud pasiva del gobierno checoslovaco tras los acuerdos de Múnich, como de aceptar a regañadientes la incorporación de los Sudetes a la Alemania de Hitler.

Me ha parecido curioso encontrarme con este mapa de la triste realidad posterior al otoño de 1938. Obsérvese en el mapa no sólo la ausencia de los Sudetes sino también la presencia de Transcarpatia. No sé exactamente en qué punto entre 1938 y el final de la guerra se publicó, pero el mensaje de “Malá, ale naše” (Pequeña pero nuestra) del eslogan parecería revelar un tipo de aceptación más activa por parte de al menos algunos checos y eslovacos en la línea del mejor solos que mal acompañados del refranero castellano.

Vaya usted a saber si esto no lo acabó financiando Hitler de algún modo. No he conseguido traducir el resto del texto pero me ha parecido que debe tratarse de un artículo de propaganda (más comercial que política) de la empresa chocolatera Kolínská Cikorka.

Después de 1945 este mapa tiene que haber parecido muy antipatriótico, aunque quizá no llamó tanto la atención en un país en el que tantos tenían tanto que esconder y donde no demasiados quisieron mirar atrás.


Bandera de la Columna Connolly

21/07/2014
Bandera de la Columna Connolly

Bandera de la Columna Connolly

El sábado estuve en el Museo Nacional de Irlanda (sección Artes Decorativas e Historia) que se encuentra en lo que fue un cuartel que llevaba el nombre de Michael Collins. Aunque he ido a menudo a los edificios céntricos del Museo (Arqueología e Historia Natural) hacía bastantes años que no pasaba por Collins Barracks. Así pues, hay bastantes cosas que comentar, pero démosles tiempo. De momento les dejo con una bandera conmemorativa que un grupo de estudiantes de bellas artes hizo en 1938 en homenaje a la Columna Connolly de la XV Brigada Internacional, los irlandeses que lucharon en la Guerra Civil Española en el bando republicano y que como ya hemos comentado en otras ocasiones fueron bastantes menos que los de la Bandera Irlandesa que combatieron junto a los sublevados.

Esta bandera fue realizada en Dublín y es más que probable que nunca haya sido vista en suelo español. La placa que la acompaña dice que contiene los nombres de algunos de los más de sesenta caídos irlandeses  de la columna y que 19 de ellos murieron en la batalla del Jarama de febrero de 1937. También que cuando se presentó la bandera, un cura republicano (¿en el sentido irlandés, en el español o en ambos?), el padre O’Flanagan, comparó sus accciones con las de los héroes del Levantamiento de Pascua de 1916. Forma parte de una de las exposiciones permanentes, llamada “Soldados y jefes”, que recorre la historia militar irlandesa desde tiempos arcaicos hasta las operaciones de los cascos azules que el ejército desarrolla en la actualidad. Hay tres o cuatro cosas sobre la Guerra Civil Española y mucho del periodo británico, que es la mayor parte de la historia irlandesa. Volveremos a hablar de guerras civiles hispánicas y no sólo de Jarama y Brunete, ya que la exposición trata extensamente el asunto de los soldados irlandeses que sirvieron a  a otras potencias europeas a lo largo de los siglos y que aquí conocen como Wild Geese[1].

En mi paso superficial, además de un cañón de la Armada Invencible he visto interesantes notas sobre Flandes, la guerra de sucesión y la de la Independencia, con especial atención al asedio de Gerona. Intentaré poner la mejor atención para recopilar algunos datos más con los que contarles algo más la próxima vez.

El patio del cuartel

El patio del cuartel

La exposición Soldiers & Chiefs

La exposición Soldiers & Chiefs

[1]  Sí, “gansos silvestres” pero la palabra ganso no tiene la misma connotación negativa en inglés. Por una vez no me parece adecuado traducir.

 


Fe de erratas

22/12/2013

Estoy parapetado en casa con una pila de libros y mucha comida. Ayer fue el solsticio de invierno, que en mi comarca natal coincide con el día de la chistorra y aqui con la curiosidad esa de Newgrange. En todo caso ayer el sol se puso a las 16.08 en Dublín y hoy lo ha hecho a las 16.09 y a partir de ahora cada día será un poquito mejor aunque hasta marzo esto tiende a hacerse muy largo.

Como no tengo mucho que contar daré fe de erratas. Hace unas semanas dije que rubbish era la palabra que Ebenezer Scrooge, el famoso personaje diquensiano, pronunciaba reiteradamente en el Cuento de Navidad. No lo es. La palabra es humbug, tal y como he descubierto accidentalmente en el Cassell’s Dictionary of Catchphrases, que compré hace años y tenía abandonado en un anaquel, concretamente en la entrada bah, humbug! Un palabro de origen desconocido que alcanzó popularidad alrededor de 1750. Dickens publicó el cuento en 1843.

En  el mismo volumen encuentro algo que me podría haber sido útil:  el error intencionado de la semana. Por supuesto como medio para cubrir el fallo anterior, que no era deliberado. La expresión inglesa did you spot this week’s deliberate mistake? empieza a utilizarse en un programa de radio de la BBC llamado Monday Night at Seven alrededor de 1938. En una ocasión el programa cometió un error al dar la respuesta correcta en un concurso de preguntas y la centralita se les llenó de llamadas de queja. Quisieron aprovechar la inesperada capacidad de respuesta de la audiencia y el mecanismo que escogieron para hacerlo fue colar un error en todos los programas a sabiendas de que lo era. Además, desde entonces esta frase ha servido para protegerse en el caso de que otros errores involuntarios salieran a la luz.


1938 Hitler’s Gamble

11/09/2013
Portada

Portada

A veces leo libros cuyo nivel de detalle esté por encima de mis posibilidades.  Por ejemplo, creo que a rasgos generales conozco bien la historia de los años treinta y la segunda guerra mundial, sin embargo no al nivel técnico de un historiador. Cosa lógica. Sin embargo, me ha apetecido sumergirme en esta obra, que han traducido al español como “1938, el año de las grandes decisiones”.

Me ha ayudado a decidirme que había leído el anterior del autor, Giles McDonough, que es un historiador inglés de ascendencia alemana y especializado en ese país. El libro trata el curso de un año capital en la historia de Alemania, en el que todo lo que sucedió fue muy importante para la llegada a la guerra mundial y el devenir futuro del mundo.

La estructura del libro son doce capítulos, uno por cada mes del año. Para aquellos a quienes les interese lo suficiente como para echar un vistazo pero no para leerlo completo, no hay mejor resumen que el prólogo del autor, que iba a traducir yo mismo, pero mejor lo leen aquí (págs 13-16).

¿Qué es lo que he aprendido en este libro? Creo que ahora tengo una visión mejor de la lucha de poder dentro del bloque del nazismo, que incluso siendo un movimiento totalitario enfrenta en su seno a numerosos individuos y organizaciones, cuyos intereses van en sentido opuesto. Por ejemplo la noche de los cristales rotos organizada por Goebbels el 11 de noviembre supuso un contratiempo para Göring y Ribbentrop, preocupados por la política exterior.

También me parece interesante la ruptura del nacionalismo alemán postimperial clásico y el nazismo que se produce en el mismo año, cuando la vieja guardia de generales prusianos puede ver con nitidez que los objetivos y la agenda de Hitler no son los suyos después de haberles sido útil durante años y sin embargo deciden no hacer nada. Quizá los escándalos de Blomberg y Fritsch supusieron un punto de inflexión.

Otro aspecto que está muy bien descrito es el proceso que conduce a la anexión de Austria y cómo se llega a ella y una vez que se produce cómo es la persecución de los judíos y el sistema Eichmann para forzarlos a emigrar. Hay que tener en cuenta que no se habían visto en las calles de Austria los hechos que se llevaban desarrollando en Alemania  desde 1933 (en aquel momento ya “el resto de Alemania”). El autor tiene un buen conocimiento de la historia de Viena y recuerdo haberme interesado mucho por la descripción que hace de la caída de la ciudad ante las tropas soviéticas en 1945 en After the Reich.

Cosas curiosas son que Chamberlain no queda tan mal como suele, ni tampoco el Papa Pío XI cuyo retrato resulta bastante amable en comparación con otros que he leído. Nunca he tenido muy buena opinión de Edvard Beneš y eso no cambia con lo leído en este libro. En cualquier caso, el análisis de estas tres figuras suele ser siempre retrospectivo con una visión post-1945 que hace difícil juzgar su actuación en 1938 como se haría sin conocer los acontecimientos posteriores.

¿Qué es lo que no me gusta del libro? Creo que la incorporación de los Sudetes no está tan bien explicada como el Anschluss. Además me parece que el libro está demasiado centrado en tres focos urbanos (Berlín, Múnich y Viena) y se ve relativamente poco de lo que ocurre en el resto del país. Hay algunos aspectos que ocupan demasiado espacio para su importancia cuantitativa (los bautizos de judios por la iglesia anglicana en Viena). Aunque puedo entender que un historiador alcance conocimiento exhaustivo de un episodio concreto y lo meta en el libro con afán ilustrativo, a mi modo de ver el salto de macro a micro desenfoca la perspectiva.

Una cosa que me sorprende mucho es que en todo el libro no aparezca la palabra España, cuando en 1938 en España se estaba disputando una guerra en la que Alemania y la Unión Soviética participaban directamente y el resto de potencias participaban en el circo del Comité de No Intervención. A mí, personalmente me parece una omisión bastante grave aunque el libro tenga poco más de 300 páginas.

 


España 1938

09/01/2011

Hace unos meses me compré una especie de cuadernillo bastante curioso sobre la Legión Condor. Se llama CONDOR LEGION: The Wehrmacht’s Training Ground y forma parte de un tipo de literatura histórica muy entretenido al que me he aficionado bastante sobre todo gracias a los de Osprey, que son bastante similares. No es que las guerras sean mi temática histórica preferida, pero con tantos mapas, ilustraciones, análisis, biografías… todo pequeñas piezas bastante digeribles, me resultan un tipo de lectura interesante, que se aleja del tocho académico, presentándose en un formato muy parecido al del tebeo, pero sin renunciar al rigor histórico.

En concreto, este de Ian Westell editado por Spearhead sobre la Legión Condor me ha resultado interesante por lo bien que desarrolla el contexto. Curiosamente se habla de Guernica muchísimo menos de lo que cabría esperar, aunque me imagino que quienes escriben historia bélica prefieren detenerse en los uniformes y la descripción de la maquinaria, dejando los efectos en una mera lista de bajas. Por criticar algo del libro diré que no han tenido un especial cuidado ni en la toponimia ni en la antroponimia con errores que para el lector hispano saltan a la vista: no uno ni dos, sino por decenas.

Respecto al contexto de la guerra hay algunos buenos mapas, como el que muestra la situación de la Prisión Modelo en relación con la brecha que el bando de Franco abrió en la Ciudad Universitaria de Madrid en noviembre de 1936, cercanía que se ha sugerido como una de las causas en la organización de los fusilamientos de Paracuellos.

También me ha llamado la atención uno, que muestra la partición en dos de la zona republicana en 1938. Creo que es relativamente conocido el dato de que las tropas de Franco alcanzaron el Mediterráneo en Vinaroz en abril de 1938, pero yo no sabía cual había sido la sucesión cronológica del avance en el frente  de Aragón antes de la ofensiva republicana de noviembre. El mapa que aparece me ha añadido cierta información.

Mapa de Spearhead, partición de la zona republicana (primavera de 1938)

Sirva el mapa como ejemplo del descuido toponímico que acompaña el libreto. Sargossa (en lugar de Saragossa) es su versión particular del nombre inglés de Zaragoza; luego tenemos otros como Alcubbiere (Alcubierre), Sariñena (Cariñena) , Benbarre (Benabarre) o Grandesa (Gandesa). Hablo sólo de poblaciones cuyo nombre conozco, puede que se me escape alguna otra.

Lo que pasa es que con semejantes colores no es nada sencillo entender gráficamente cuales son las zonas que caen primero y cuales son las que caen después. Así que se me ha ocurrido fotochopear un poco el mapa para que sea un poco más gradual:

 

Mapa modificado por mí

Mi mapa es una pequeña chapuza hecha en cinco minutos. Supongo que debía haber buscado una paleta más equilibrada. En especial el rojo intenso en la zona de Castellón dificulta la visión de los nombres de las localidades, pero al menos los colores son graduales y se observa la evolución del avance franquista.

Respecto al libro en general, parece una buena guía para entender bélicamente (que no políticamente) la guerra de España y también el estado de la aviación militar en los años treinta. Con anterioridad el libro más parecido que había leído era La internacionalización de la guerra civil española de Fernando Schwartz, que tocaba la participación de todos los países extranjeros y no sólo de Alemania. En esta guía uno puede encontrar todo sobre los Heinkel, Junkers y Messerschmitt; mapas, insignias, uniformes, condecoraciones, estadísticas, fotografías de la época y apuntes biográficos sobre Werner Mölders, Walter Oesau, Wolfram von Richtofen, Hugo Sperrle y Wilhelm Ritter von Thoma. Viene con una bibliografía extensa y una selección de enlaces a páginas web.