Pamplona, provincia de Santander

19/08/2014

Hace años una compañera de trabajo colombiana llevó a la oficina un libro de fotografías con las más destacadas bellezas naturales de Colombia. Hubo un pie de foto que nos hizo mucha gracia a una compañera andaluza y a mí. Tal como yo lo recuerdo decía “Pamplona (provincia de Santander)”, pero tras la comprobación que hecho hace unos minutos creo que puede que en realidad se tratase de “Pamplona (Norte de Santander)”.

Me he acordado de esto porque ahora otra amiga ha puesto en el Facebook una fotografía del “Monumento a la Santandereanidad” del Parque Nacional del Chicamocha. “Santandereanidad” me parece una palabra tan extraña e intuyo que el concepto que hay detrás ha de ser de un aldeanismo paleto que casi sorprende que no sea español. Se podría traer perfectamente a Europa si la antigua provincia de Santander no se hubiese dado un nombre con más ínfulas hace apenas una treintena de años. El monumento es un engendro que no me parece menos horroroso  y según leo, representa una hoja de tabaco, que no sólo es una droga malísima sino que también es “símbolo de la lucha comunera”. Bien.

 

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El día de la vergüenza

18/07/2010

Portada de Metro Herald 12.07.2010

No es la primera vez que traigo a colación el diario gratuíto que leo algunas mañanas: el Metro Herald. Es una fusión del antiguo Metro y del Herald AM. A su vez, el Herald AM era parte del Evening Herald, un vespertino que se vende en Dublín con el mismo valor y distinto precio. Ambos matinales gratuitos se basaban en una misma idea. Noticias absurdas y llamativas de agencia, publicidad, publicidad encubierta y resultados deportivos. Una fórmula simplona enpara intentar, en doce páginas, vender cosas al quien se dirige al trabajo en autobús o en tren. La fusión de ambos matinales no ha cambiado esa filosofía y entiendo que se debe, más bien, a la escasez de anunciantes en estos tiempos que corren.

Tampoco es la primera vez que hablo de fútbol gaélico. Un deporte nada original (viene a ser una mezcla de fútbol y rugby) que aproximadamente se practica sólo en Irlanda. Es el deporte más seguido en el país, debido  a que los equipos son selecciones de los condados lo cual eleva el aldeanismo a una dimensión épica. Como este deporte absorbe la mayor parte de la afición y los recursos, es imposible que la República de Irlanda mantenga una estructura de fútbol profesional, así que los pocos jugadores buenos que salen, por lo general se marchan a Inglaterra.

Lo que no me esperaba yo, es que al día siguiente de la final del Mundial, que es una de las grandes noticias deportivas que pueden darse, la portada de este folleto se dedicara a los tejemanejes arbitrales en el deporte comarcal, que por lo que a mí y a los habitantes de Dublín que conozco respecta, no importan un carajo. A este paso, Irlanda volverá a jugar una fase final del Mundial cuando las ranas crien pelo. Day of shame. Una vergüenza.