1938 Hitler’s Gamble

11/09/2013
Portada

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A veces leo libros cuyo nivel de detalle esté por encima de mis posibilidades.  Por ejemplo, creo que a rasgos generales conozco bien la historia de los años treinta y la segunda guerra mundial, sin embargo no al nivel técnico de un historiador. Cosa lógica. Sin embargo, me ha apetecido sumergirme en esta obra, que han traducido al español como “1938, el año de las grandes decisiones”.

Me ha ayudado a decidirme que había leído el anterior del autor, Giles McDonough, que es un historiador inglés de ascendencia alemana y especializado en ese país. El libro trata el curso de un año capital en la historia de Alemania, en el que todo lo que sucedió fue muy importante para la llegada a la guerra mundial y el devenir futuro del mundo.

La estructura del libro son doce capítulos, uno por cada mes del año. Para aquellos a quienes les interese lo suficiente como para echar un vistazo pero no para leerlo completo, no hay mejor resumen que el prólogo del autor, que iba a traducir yo mismo, pero mejor lo leen aquí (págs 13-16).

¿Qué es lo que he aprendido en este libro? Creo que ahora tengo una visión mejor de la lucha de poder dentro del bloque del nazismo, que incluso siendo un movimiento totalitario enfrenta en su seno a numerosos individuos y organizaciones, cuyos intereses van en sentido opuesto. Por ejemplo la noche de los cristales rotos organizada por Goebbels el 11 de noviembre supuso un contratiempo para Göring y Ribbentrop, preocupados por la política exterior.

También me parece interesante la ruptura del nacionalismo alemán postimperial clásico y el nazismo que se produce en el mismo año, cuando la vieja guardia de generales prusianos puede ver con nitidez que los objetivos y la agenda de Hitler no son los suyos después de haberles sido útil durante años y sin embargo deciden no hacer nada. Quizá los escándalos de Blomberg y Fritsch supusieron un punto de inflexión.

Otro aspecto que está muy bien descrito es el proceso que conduce a la anexión de Austria y cómo se llega a ella y una vez que se produce cómo es la persecución de los judíos y el sistema Eichmann para forzarlos a emigrar. Hay que tener en cuenta que no se habían visto en las calles de Austria los hechos que se llevaban desarrollando en Alemania  desde 1933 (en aquel momento ya “el resto de Alemania”). El autor tiene un buen conocimiento de la historia de Viena y recuerdo haberme interesado mucho por la descripción que hace de la caída de la ciudad ante las tropas soviéticas en 1945 en After the Reich.

Cosas curiosas son que Chamberlain no queda tan mal como suele, ni tampoco el Papa Pío XI cuyo retrato resulta bastante amable en comparación con otros que he leído. Nunca he tenido muy buena opinión de Edvard Beneš y eso no cambia con lo leído en este libro. En cualquier caso, el análisis de estas tres figuras suele ser siempre retrospectivo con una visión post-1945 que hace difícil juzgar su actuación en 1938 como se haría sin conocer los acontecimientos posteriores.

¿Qué es lo que no me gusta del libro? Creo que la incorporación de los Sudetes no está tan bien explicada como el Anschluss. Además me parece que el libro está demasiado centrado en tres focos urbanos (Berlín, Múnich y Viena) y se ve relativamente poco de lo que ocurre en el resto del país. Hay algunos aspectos que ocupan demasiado espacio para su importancia cuantitativa (los bautizos de judios por la iglesia anglicana en Viena). Aunque puedo entender que un historiador alcance conocimiento exhaustivo de un episodio concreto y lo meta en el libro con afán ilustrativo, a mi modo de ver el salto de macro a micro desenfoca la perspectiva.

Una cosa que me sorprende mucho es que en todo el libro no aparezca la palabra España, cuando en 1938 en España se estaba disputando una guerra en la que Alemania y la Unión Soviética participaban directamente y el resto de potencias participaban en el circo del Comité de No Intervención. A mí, personalmente me parece una omisión bastante grave aunque el libro tenga poco más de 300 páginas.

 


Por qué “Quinto de Alemania”

27/12/2012
Posesiones de Carlos I de España a su muerte

Posesiones de Carlos I de España a fines del reinado de Carlos V

Me he encontrado un mapa con las posesiones europeas de Carlos I en el momento en el que abdica y se retira al monasterio de Yuste.

Me llama la atención que España se le conoce más como “Carlos V” que como “Carlos I”. También tenía curiosidad por saber de dónde viene la expresión “Carlos I de España y V de Alemania”, cuando en realidad era hijo de Maximiliano de Austria y fue Emperador del Sacro Imperio, el Imperio Habsburgo, que luego fue conocido como Austrohúngaro.¿Por qué no Carlos I de España y V del Sacro Imperio/del Imperio Habsburgo/de Austria? ¿Por qué “de Alemania”?

Si se observa el mapa puede verse que apenas hay en él algunas zonas que formaron parte del proceso de Unificación Alemana. La más notable es Silesia, que pasó de manos austriacas a Prusia en el siglo XVIII y algunos trozos de Baden-Wurtemberg. En cambio, el territorio de las posesiones europeas de Carlos I se parecen bastante al mapa de Austria-Hungría en 1914, al inicio de la Gran Guerra y cuatro años antes de su disolución.

Austria-Hungría (el contorno es el de 1914, pero las demás fronteras son casi actuales, como del año 2000 más o menos)

Esta curiosidad se despertó en mí al darme cuenta de los pocos alemanes que conocían al personaje histórico. La razón parece estar en que el título de Rey de Alemania, aparece en la Edad Media y no es hereditario sino que depende de los electores, unos nobles cuyos votos hay que comprar. A efectos prácticos pasa de manos austriacas a prusianas en 1866-1867 tras la guerra austro-prusiana. Durante aproximadamente mil años hay Rey de Alemania sin que haya un único Estado alemán como tal. Esto no es extraño, siendo España ya un estado, sus reyes mantuvieron los títulos de todos los reinos que la conformaron.

¿Y por qué incluso en España se le conoce más como Carlos V más que como Carlos I? A falta de otra explicación, entiendo que es porque el título de Emperador es más importante que el de Rey.

En cambio su hijo, Felipe II ya no fue Emperador, ya que los títulos y posesiones de los Habsburgo pasaron al hermano de Carlos, Fernando.


Aerolíneas austriacas

25/12/2012
Lauda-air Booking Code NG

Lauda-air Booking Code NG

El mismo cuaderno sobre el que he escrito hace un rato, lleva en la parte interior de la contraportada una pegatina con un ratón y un logo de la compañía Lauda Air. Se supone que es un sistema de mnemotecnia para recordar que el código de la compañía es NG en el sistema de reservas Amadeus, que es donde uno hace un booking, y como booking acaba con ene-ge, pues eso.

En mi primer año y parte del segundo en aquello de las líneas aéreas trabajé también para el grupo de compañías de Austrian Airlines, que aparte de la compañía matriz, del mismo nombre, incluía a Tyrolean Airways y Lauda-Air. Parte del lío de mi trabajo era que daba servicio a compañías que a la vez eran aliadas y competidoras, por lo que si alguien me llamaba por teléfono para hacer una reserva de París a Viena, tenía que fijarme por qué línea había entrado la llamada y en función de ello vendérselo con Austrian Airlines o con la Lufthansa.

En realidad los vuelos funcionaban con código compartido, pero cada compañía ganaba el billete del pasajero que transportaba. El mejor vuelo era el que salía de París a las 7.30, porque llegaba a todas las conexiones que salían luego de Viena. Había destinos interesantes. En aquél tiempo, el único vuelo directo desde Europa a Katmandú, la capital de Nepal (que siempre estaba lleno y nunca conseguí ni siquiera ver una plaza libre). También la única conexión directa con Pristina en Kosovo, y estoy hablando de un año después de lo peor de la guerra. Creo que el billete más barato desde París costaba unos 6.000 francos, o sea cerca de mil euros. Alguna gente se quejaba, pero también el riesgo de meter un avión en una coyuntura así tiene un precio. Me contaron que sólo iban diplomáticos y periodistas.

Respecto a Lauda Air, específicamente, formaba parte del grupo pero era una parte pequeña y para mi actividad, casi marginal. La compañía la había fundado el campeón de Fórmula 1 Nikki Lauda, pero en los tiempos de los que estoy hablando (año 2000) ya se había quitado de enmedio. Hacia vuelos chárter que se vendían a través de agencias y que en mi sistema resultaban carísimos. Tenía algunos destinos curiosos, como Bali – Den Pasar y una flota más amplia que lo que veo que le queda a día de hoy (¡un sólo avión!).


De Kranjska Gora a Rateče, pasando por Podkoren y Zelenci

26/07/2010

Mapa de la ruta 7, que seguimos desde Rateče a la cumbre

Dos días antes de subir de al monte Horno y la frontera de los tres países ya habíamos estado en Rateče. El día 7 salimos de Kupljenik y la zona de Bled hacia el norte. Nos desviamos de la ruta para entrar en Radovlijica, y en poco rato ya habíamos llegado a Zgornja Radovna y aposentado en la gostilna Psnak. Era poco después de mediodía y nos apetecía caminar, así que consultando el libro de recorridos nos pareció interesante ir en coche a Kranjska Gora y seguir la primera ruta, que lleva a Rateče pasando por el pueblo pintoresco de Podkoren.

Kranjska Gora

Krasnja Gora estaba muy tranquila. Era la hora de la siesta. Caminamos un poco por el pueblo, y vimos las agencias de viajes que organizan excursiones y deporte de aventura. Estaban colocando un escenario, que tenía una leyenda que decía Dobrodošli/Welcome. La población está debajo de montañas de altura importante. Me gustó el edificio del Hotel Razor, de 1902, según se indica en la fachada. Hemos pensado en volver para cenar después del paseo y nos hemos puesto a buscar una casa que era la antigua estación del ferrocarril para a partir de allí llegar a la carretera principal, atravesarla y empezar a caminar por esos campos.

Secadero de heno, Kranjska Gora queda al fondo tras la carretera

El recorrido era llano y más o menos circular (quiero decir que retornaba al lugar de partida). Para mí, la estrella del día serán los lagos de Zelenci, unos manantiales de agua dulce que son la fuente del río Sava. Tras alejarnos del centro de Kranjska Gora, comenzamos a ver campos y los omnipresentes secaderos delheno. Rodeamos una colina llamada Peči, a cuyos canchales nos encaramamos al principio por error, y pasamos junto a una granja de renos y llamas.  Conseguimos atisbar un reno, que se esconde de nosotros. Atravesando varias planinas salpicadas de cabañas y casas, se llega al pueblo de Podkoren por la parte de arriba.

De Kranska Gora a Podkoren

Si en lugar de bajar por la carretera siguieramos hacia arriba, llegaríamos a Korensko sedlo, el paso de montaña por el que se llega a Austria. Por el medio del pueblo baja un riachuelo. En Podkoren las calles no tienen nombres, las casas están numeradas: Podkoren 1, Podkoren 2, Podkoren 87. Hay ejemplos muy bonitos de arquitectura de montaña. También hay algún engendro arquitectónico, pero en esa liga no hay quien supere a España. Bajando llegamos a la plaza mayor, en donde se encuentra el Hotel Vitranc y en la que destaca un imponente tilo.

Podkoren

No paramos en el pueblo, callejeamos lo justo para asegurarnos de que seguimos el camino correcto. Nos acercamos a ver la gostilna Serč, que al parecer es antigua y tiene un bonito fresco en la fachada. Estas obras de arte son otra de las constantes en esta parte de Eslovenia. Al final, no hay muchas posibilidades de perderse: hay que bajar hasta la carretera principal y luego cruzarla buscando otra que era antiguamente la vía del ferrocarril pero que hoy es un bonito carril para las bicicletas y los paseantes. Se pasa por una zona que en invierno son pistas de esquí.

Trabajo en el campo

Nosotros en realidad vamos caminando en paralelo a la pista asfaltada, por un camino que va un poco por encima, a unos 50 metros. Al final, vemos una especie de atalaya que creemos que puede tener que ver con los lagos y bajamos al asfalto. No hacemos caso del letrero que nos indica por donde llegar directamente a Zelenci y seguimos caminando hasta llegar a Rateče.

Panel en el cruce a la entrada de Rateče

Primero se ven algunas casas y luego el cruce de la carretera que va a Italia con otra que viene del sur. No entramos en el pueblo porque pensamos volver, cosa que hicimos, y tras hacernos unas fotos con el letrero seguimos la carretera principal en dirección a Kranjska Gora. Medio kilómetro más adelante hay una zona de aparcamiento un puesto de comida y la entrada a los lagos de Zelenci.

Colmenas, saliendo de Rateče

Los lagos están a unos doscientos metros de la carretera. Se accede atravesando un pequeño bosque. El camino está bien preparado y al llegar junto al agua hay unas plataformas de madera que facilitan la observación. El color azul verdoso o verde azulado o turquesa de las aguas impresiona.

Zelenci

Los lagos son la fuente permanente del río Sava, que atraviesa Eslovenia y acaba vertiendo sus aguas en el Danubio. Es curioso que el agua que sale de aquí, tan cerca del Adriático, acabe en el mar Negro. En realidad el Sava nace unos kilómetros más atrás, en Nadiža, que es una cascada  cerca del principio del valle de Planica, pero sus aguas, como las del Guadiana, entran bajo tierra para reaparecer aquí.

Plataforma de observación

Como el agua es tan clara, se puede ver como sale del fondo, formando una especie de burbujas. Los habitantes de la zona llaman kreda al sedimento lacustre que hay en el fondo del lago y tumfi a los pequeños volcanes por los que el agua sale a la superficie. Sólo una vez había visto algo parecido en el manantial de Te Waikoropupu, en Nueva Zelanda. La temperatura de los lagos es constante, unos 5ºC grados a lo largo de todo el año. Nunca se congela.

Vista desde la torre de observación

Según indica el panel infográfico que hay en lo alto de la torre de observación, entre la flora de este ecosistema destacan la pedicular palustre, el trébol de agua, la hierba algodonera, el junco bastardo y el ranúnculo (Batrachium sp).

Paisaje en Zelenci

El lugar es el perfecto abrevadero para las aves, como el ánade y el camachuelo. Al parecer también frecuentan la zona murciélagos y culebras, que no vemos por el caracter nocturno de los primeros y huidizo de las segundas; pero sí a las lagartijas.

Pato y reflejo

Merendamos en la torre de observación. Cuando llegamos había algo de gente, pero la mayor parte del tiempo fue sólo naturaleza y silencio.

Detalle de pato

Luego para volver, en lugar de regresar a la carretera principal seguimos por el bosque para llegar a la vieja, la que nos había llevado de Podkoren a Ratece.

El bar Pehta

Como habíamos venido por el camino que va más arriba, pudimos comprobar que la casa que vimos era el bar Pehta que indicaba nuestro libro de ruta, cosa que habíamos dudado. La bandera eslovena ondeaba por el fuerte viento.

Podkoren

Al poco rato, volvimos a ver Podkoren. Aunque se podía seguir en línea recta, nos acercamos de nuevo al pueblo,  para volver por otro camino, que nos llevaba por unos campos bonitos y una granja de avestruces. Era un pequeño rodeo que valía la pena.

Cena, creo que se llamaba ajdovi krapi

Despues, en Zgornja Radovna, nos restauramos del esfuerzo con una cena típida de la región de Gorenjska, la Alta Carniola. Creo que se llamaba ajdovi krapi. Las raciones de la gostilna Psnak son deliciosas a la par que abundantes. Un broche de oro para un gran día de san Fermín.

Postre que me mira con cara de pena, pero no le sirvió


La frontera de los tres países

19/07/2010

Mapa de la ruta 7, que seguimos desde Rateče a la cumbre

Una de las excursiones que más me gusto del reciente viaje a Eslovenia fue la pequeña ascensión al monte Horno, la cumbre donde se encuentran Austria, Italia y Eslovenia. Las fronteras son las líneas que separan y donde se encuentran los países, así que es un criterio estilístico utilizar uno u otro verbo. Yo diría que más bien hoy la cima del monte es más bien un lugar de encuentro de montañeros, domingueros y excursionistas varios, aunque en otra  época de la historia aquel famoso “telón de acero” hubiera atravesado la cima.

Paisaje matinal desde Rateče

Voy a llamarlo monte Horno aunque nadie lo haya llamado así. Es el Monte Forno en italiano y Ofen en alemán.  Peč se llama en esloveno y las tres palabras son la misma cosa: Horno. No sé hasta que punto es justo utilizar un nombre y no otro, si la montaña pertenece a los tres países. Los eslovenos también utilizan Tromeja: la triple frontera, que en alemán es el Dreiländereck: rincón de los tres países. Para iniciar el ascenso nos acercamos desde nuestra base de Zgornja Radovna a Rateče, donde ya habíamos estado antes. Aparcamos en la plaza e iniciamos un ascenso bastante lineal en el que no hay demasiadas oportunidades de perderse.

Plaza de Rateče

Rateče es un pueblo que no tiene el rango de municipio. Pertenece a Kranjska Gora . Tiene unos 600 habitantes que viven de la ganadería y el turismo. Hay un par de iglesias y un pequeño supermercado cerca de la plaza. Su entrada es poco aparente y casi parece una casa particular. Allí nos aprovisionamos de salchichas y plátanos para la subida.

Rateče, rincón de la plaza que señala el camino hacia Tromeja

El letrero que hay en la plaza señala 2 horas para llegar arriba. A nosotros nos costó hora y media en pleno mediodía. de calor. Es de suponer que en otras épocas del año, la dificultad será la nieve, ya que estos paisajes pasan entre cuatro y cinco meses del año cubiertos de un manto lilial. La mayor parte de las veces, estos cálculos son algo conservadores, y supongo que esa aproximación a la información es la correcta.

Paisaje desde la subida a Tromeja

La ventaja para el senderista es que la mayor parte del camino va por arbolado. Es un zigzag que entra y sale del bosque en cada curva hacia la derecha, por lo que a lo largo del ascenso cada vez uno va teniendo una mejor vista de los Alpes Julianos. Antes de llegar al bosque hay un par de ocasiones en las que uno puede errar el camino: una son los dos desvíos que hay a Dom Tromeja, que es un caserío en el que se puede parar para tomar un refrigerio, pero por el cual no es necesario pasar para llegar a la cumbre, a pesar de que comparta el nombre con la misma.   La otra sería tomar la pista forestal Daljša Pot, en lugar  de Krajša Pôt, el camino que sube directamente a la cumbre. Daljša Pot también acaba conduciendo a la cima de Tromeja, pero es un camino más largo, aunque menos empinado, y con peores vistas.

Trifinium

El monte Horno no forma parte de los Alpes Julianos, sino de otra cordillera menor, el Karavanke. Tras varias curvas uno ve primero la antena y varios bancos para descansar observando el paisaje. Más tarde se ve una cabaña y otro par de monumentos conmemorativos: un monumento a la paz con una oración de estilo budista y otro más pequeño que alaba la cooperación entre los bomberos de la zona. Saltando una pequeña valla se llega al trifinium, el punto en el que se unen o separan los tres países y quizá más de modo más importante, las tres grandes familias lingüísticas de Europa: la romance, la germánica y la eslava. El monumento fue erigido en 1970 por los austriacos.

Vista desde el monte Horno hacia Klagenfurt

El trifinium es la ocasión para varias fotografías. La vista hacia el lado italiano no es especialmente buena, pero mirando hacia Austria se alcanzan a ver Klagenfurt y su lago Worthersee . Un poco más abajo vemos una casa que es una estación con telesilla y decidimos acercarnos. El mapa indica que son 90 metros verticales de descenso, desde los 1510 a los 1420 y parece menos de un kilómetro.

Ciervo

Estando en la cima se nos ha aparecido un ciervo, al que he cazado con mi zoom. Es un Hirsch del lado austriaco. Ecológicamente la zona está bien conservada. Los núcleos de población no son grandes y de hecho, he leído que hace dos siglos había más pastos y menos bosques que en la actualidad. Descendemos hacia el telesilla comparando la imponente y pétrea naturaleza de los Alpes Julianos con los montes austriacos de enfrente, algo más redondeados.

Arnoldstein desde Tromeja

En general, el lado austriaco nos parece menos atractivo que el esloveno. Arnoldstein parece feo desde el aire, con su inmenso polígono industrial. Normalmente nos habríamos quedado con la duda, pero al día siguiente, volviendo de Bled a Zgornja Radovna nos hemos equivocado y en lugar de salir en Jesenice hemos cruzado por el tunel al lado austriaco, antes de volver por el Wurzenpass/Korensko sedlo a territorio esloveno. Las casas no son tan bonitas en el sur de Austria como en el norte de Eslovenia, donde parece que se ha mantenido mejor el estilo tradicional. También nos sorprendió que la carretera que lleva al Wurzenpass estuviera bastante peor en el lado austriaco que en el esloveno.

Tromeja desde la estacion de telesilla austriaca

Una vez que llegamos al telesilla nos sentamos para descansar, y es una buena ocasión para repostar fuerzas. Pedimos zumo de manzana y unos dulces: Germknödel mit Mohn y Apfelstrudel mit Vanillesosse. Yo me dedico sobre todo al Germknödel, que me parece delicioso.

Germknödel mit Mohn und Apfelstrudel mit Vanillesosse

Después paseamos por cerca de la estación, mirando hacia ambos lados del Karavanke. Es difícil ver el Triglav, porque aunque sea el monte más alto, está rodeado de varios que no son mucho menores, así que sólo es visible desde algunos puntos. En un momento he saltado la pequeña valla que hace la frontera austro-eslovena. Aquí las fronteras no tienen mucho sentido. No sé si sería igual antes de que Eslovenia entrara en la Unión Europea en 2004. En general resulta curioso tanto desinterés en línea una frontera por la que se luchó tanto y murieron tantos hace poco más de noventa años. Por cierto, hemos venido sin pasaportes ni ningún documento de identidad.

Mapa del Dreiländereck visto desde el lado austriaco

Después de desechar la idea de bajar en el telesilla, toca volver a subir al Dreiländereck. Es una pequeña subida que el calor hace más dura y el desinterés por la tierra ya conquistada, monótona. Se aprecia bien la línea de frontera, más que por la frágil vaya por el hecho de que el lado esloveno de la cumbre esté tupidamente arbolado y el austriaco mucho menos.

Estación del telesilla que baja a Arnoldstein

Supongo que la frontera sigue la línea divisoria de aguas. De todas formas es curioso que no sea una línea algo más recta. Hay algún capricho de la línea que me deja pensando.

Regresando a Tromeja. Al fondo los Alpes Julianos.

La flora alpina es bastante diversa e interesante. Al parecer debido a las duras condiciones del clima, ninguna especie puede convertirse en dominante y esa es la causa de la diversidad. Entre las flores que más me gustaron está la rosa del Triglav y esos lupines que ya conocía de Nueva Zelanda, pero que aquí no son una plaga.

lupines

Además de por la belleza del paisaje y lo moderado del esfuerzo, me resultaba interesante venir aquí porque esta era mi primera vez en Austria. Un país que no había pisado y del que ahora apenas conozco una cafetería (la de la estación de telesilla)  y el trozo de carretera que va entre el tunel y el Wurzepass. Ese poquito de Finkelstein.

Volviendo a subir al trifinium. Esta es la subida desde el lado austriaco

Tras volver a poner el pie en los tres paises, iniciamos el descenso, que aunque castiga algo las rodillas, es siempre más agradable que la subida. Soy partidario de los recorridos circulares por aquello de ir viendo otras cosas, pero en esta ocasión no había más alternativa desandar el camino andado.

Monumento a la Cooperación entre los bomberos de los tres países

Antes de salir hemos parado un poco para ver un relieve a escala de la zona y ubicar el Triglav a partir del mismo. También, junto al monumento a la cooperación de los bomberos de los tres países, hemos comentado la importancia de su función en estas zonas de montaña, con tantas construcciones de madera. Desde el primer día en el noroeste de Eslovenia estuvimos viendo “Gasilski Dom”, que creíamos que tendrían que ver con el gas y no, son cuarteles de bomberos.

Triglav

A la subida nos encontramos tan sólo con una tres o cuatro personas que bajaban y una familia de ingleses que subían en bicicleta, pero que perdimos porque suponemos que fueron por la pista forestal. Bajando no nos hemos cruzado con nadie. Hacía menos calor y hemos parado para mirar algunas flores y las cabañas de las planinas.

Planina

Después del regreso a Rateče hemos ido en coche al Wurzepass-Korensko sedlo. No había ni policía ni aduaneros ni nada. Sólo una especie de venta a unos metros de la frontera, en el lado austriaco. Tenían una garita antigua y un pony, y detrás de la venta había un monumento de estilo moderno, es decir más bien feo, no sé si consagrado a la Guerra Fría o a qué exactamente. Volviendo a Mojstrana todavía nos ha dado tiempo a tomar la otra carretera, la que conduce a la base del Triglav, para ver una cascada impresionante y después sí, ya hemos vuelto a Zgornja Radovna para cenar merecidamente.


Eslovenia multilingüe

15/07/2010

Cartel bilingüe en Piran (Eslovenia)

Una de las cosas de Eslovenia que me han sorprendido gratamente es la intensidad del carácter multilingüe de su población. No es que no sea algo presumible, dado lo pequeño del país y las potencias culturales de las que está rodeado, pero será difícil encontrar otros países del mundo en los que el 92% de la población hable más de un idioma.

Por un lado más del 70% de la población habla el serbocroata, lo cual es bastante lógico ya que compartieron estado con los otros eslavos meridionales en la Segunda Yugoslavia hasta 1991. Aproximadamente la mitad de la población habla el inglés, y esto ya es más sorprendente y relevante. En las zonas del norte, que son fronterizas con Austria se conserva el alemán. Al fin y al cabo Eslovenia perteneció al Imperio Austrohúngaro hasta 1918. En unos pocos municipios del noreste del país el húngaro tiene rango de lengua co-oficial. Del mismo modo, el italiano lo tiene en tres municipios del litoral: Koper (Capodistria) Izola (Isola) y Piran (Pirano). La proximidad con la zona de Trieste y el tránsito de turistas italianos hace que la lengua italiana sea conocida no sólo por la minoría autóctona, sino también como lengua de intercambio comercial.

Así que debe de ser uno de los países a los que es más fácil viajar sin diccionario,  ni gramática ni glosario.