Bremen

19/07/2015
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Bremen

 Cuando quisimos comprar nuestro pasaje a Alemania, los vuelos a Bremen costaban tan sólo una tercera parte del precio de los destinados a nuestros aeropuertos de costumbre y como el horario era conveniente y permitía llegar a destino con un tren vespertino, decidimos darnos la oportunidad de conocer la ciudad hanseática.

El aeropuerto queda muy cerca del centro de la ciudad y otra de las ventajas es que no hace falta taxi, ya que el tranvía para justo enfrente del edificio de la terminal. Hay una parte del edificio que está muy bien, pero si uno sólo ve la parte desde la que opera la aerolínea irlandesa de bajo coste podría llevarse una pésima impresión.

Del aeropuerto a la estación del ferrocarril

Del aeropuerto a la estación del ferrocarril

El tranvía, en cuyo interior hay una máquina donde se puede comprar el billete, atraviesa la especie de isla en la que se encuentra el centro de la ciudad y muy convenientemente nos deja frente a la estación donde tenemos que utilizar la consigna para liberarnos de nuestro bagaje.

Hauptbanhof

Hauptbanhof

La ciudad es conocida mundialmente por el cuento recogido por los hermanos Grimm de los animales músicos de Brema. En cualquier esquina se encuentra uno al motivo del burro, el perro, el gato y el gallo. Hay estatuas conmemorativas, adornos del mobiliario urbano y suvenires turísticos por doquier.

Bremen, interior de la estación

Bremen, interior de la estación

Este cuento, aunque sea bien conocido y haya tenido su influencia en la cultura, nunca me ha parecido especialmente bueno. De hecho, los bichos ni siquiera llegan nunca a Bremen. Ahora que le intento contar cuentos a mi hija me he dado cuenta de que a diferencia de las canciones, es un aspecto de la cultura europea en el que ya hemos alcanzado una fase posnacional y los cuentos de Perrault y los hermanos Grimm tamizados por Disney son las historias de la infancia de todos. Esto hace más fácil una formación multicultural.

Molino

Molino

Para retornar hacia el centro de la ciudad hay que pasar por un puente desde el que se ve el foso de la ciudad y un molino. Antes pasamos por un puente mayor sobre el río Wéser, que es donde en otro cuento un flautista lleva a los ratones a ahogarse, pero eso es en otra ciudad: Hameln, que es Hamelín como Bremen es Brema.

Demóstenes en el ayuntamiento

Demóstenes y Aristóteles (y/u otros) en el ayuntamiento

Ocurrió que llegamos a las cuatro de la tarde y hacía 32ºC, que es calorcito para allí. Ese mismo día Hamburgo tuvo la temperatura más alta registrada desde que se miden esas cosas, así que considero posible que en Bremen también lo fuera. Agradezco a los genes mediterráneos el hecerme más tolerable el paseo hasta la plaza de la catedral y el mercado, por donde estaban las cosas que queríamos ver. Tal era la temperatura que en la primera vuelta por el Domshof, había gente con los pies en la fuente de Neptuno.

Los del cuento

Los del cuento

No puedo aconsejar gran cosa tras un par de horas en la ciudad. El centro “neurálgico” son las plazas que hay junto a la catedral y el ayuntamiento, donde se encuentra la estatua del tal Roldán al que según la leyanda nuestro Bernardo del Carpio le dio las del pulpo. Leyenda todo. Como en Hanóver, hay “ayuntamiento viejo” y “ayuntamento nuevo”, sólo que aquí son edificios anejos. El viejo tiene mejor pinta para el ojeador. Hay unas estatuas de profetas bíblicos reconvertidos a pensadores clásicos y unos soportales que pueden verse en la ambientación de los fondos de la serie española de dibujos animados que versionaba el cuento de los cuatro animales, que se supone que nunca habían llegado a la ciudad.

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Las plazas de la catedral y del mercado ocupan una extensión considerable. Primero hay una iglesia de nuestra señora que no veo en absoluto porque su torre está toda cubierta de andamios y plásticos y luego en la plaza del mercado hay numerosos tenderetes protegidos por elevadas carpas que impiden una buena visión global, pero acercándose hay varios edificios interesantes, y en especial me gusta el de la cámara de comercio donde se indica que butten un binnen – wagen un winnen, que es bajoalemán que ni mi traductora oficial comprende, pero que quiere decir algo como que dentro o fuera hay que arriesgar para ganar. De la catedral me llaman la atención las alegorías de los evangelistas (un motivo que siempre me interesa) esculpidas en las escaleras.

El monumento famoso

El monumento famoso

El monumento oficial de los animales músicos está junto al ayuntamiento y debe de ser un lugar donde siempre hay gente como haciendo cola para sacarse fotos. He visto demasiadas representaciones del concepto y casi cualquiera me resulta más graciosa que esta estatua de bronce. En un cuento infantil, el color y la simpatía.

WOL GODT VORTROVWET DE HEFT WOL GEBOVWE

Wol Godt vortrovwet de heft wol gebovwet

Hay solamente un par de zonas por las que queremos pasear y que son idóneas en plena canícula. Una es la Böttcherstraße, la calle de los toneleros, que el nazismo consideró un ejemplo de arte degenerado del periodo de Weimar. Aquí hay varios edificios notables y esculturas, y encima de la entrada a la calle hay una imagen dorada de un ángel con espada flamígera que viene a alumbrar y aunque se lo quisieron ofrecer como homenaje a Hitler, que también era un iluminado, éste lo despreció. Y menos mal, porque si no seguramente ya no podríamos verlo, las cosas de la memoria histérica.

Buzón

Buzón

También hay muchos sitios donde tomar un refrigerio. Una vez que acaba la calle ya hay una carretera que es un horror y un túnel subterráneo para acceder a los muelles del Wéser y mucha gente sin camisa tomando cerveza y música técno. Llegar hasta ahí fue seguramente un error. La otra zona que queremos ver se llama Schnoor y fue de los cordeleros.

Todo lleno de detalles de estos

Todo lleno de detalles de estos

A mí me pareció que Schnorr estaba escondido en un lugar en el que uno no puede imaginarse que haya una zona histórica. Un par de calles de adoquines, con casitas de muñecas, callejones y tiendas de recuerdos. Me ha recordado a Friburgo y Basilea porque los tengo muy recientes en la memoria, pero en Europa central hay muchos lugares así. De camino a Schnorr vi un dintel en el que un antiguo dueño había escrito que todo lo que era y tenía se lo debía al Dios de Lutero. Ya en el barrio una fuente nos recordaba que el agua y el pan son las cosas más importantes de la vida. Hay infinidad de palabras sabias en una cultura tan grande.

Teléfono público

Teléfono público – Fernsprecher es una palabra que mola

Era sábado y estaba todo muy tranquilo. Unos mendigos que habíamos visto junto a la catedral habían bajado a San Juan a pedir limosna a la salida de misa, había un tour dirigido por una actriz vestida de época y poca actividad. Un par de horas después de nuestra llegada la temperatura bajó notablemente y comenzó a llover a ratos, con lo que el camino de vuelta a la estación resultó mucho más agradable.

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Por el norte de Alemania

17/07/2015
Cartel de entonces

Cartel de entonces

Si el mes pasado nos tocó recorrer algo del sur de Alemania, este ha sido el de las vacaciones más largas que vamos a tener este año y nos hemos acercado al norte del país. La mayor parte de tiempo hemos estado en Hamburgo y Hanóver, que son las ciudades de siempre y sobre las que ya he escrito y mostrado imágenes en otras ocasiones, por lo que probablemente cuando en los próximos días suba alguna galería las omitiré, quizá con la excepción del maravilloso zoo de Hanóver que ha sido para mí toda una experiencia. También en Hamburgo he conocido un par de cosas nuevas, como son el jardín botánico y el parque que llaman de la ciudad, amen de celebrar el nuevo título de la Speicherstadt (patrimonio de la Humanidad) y comprobar el progreso de Citihafen y el edificio de la Filarmónica del Elba, aunque creo que todo ello me ha impresionado menos que la casa de fieras hanoveriana.

Pero no todo han sido las ciudades familiares, ya que en esta vuelta también ha habido alguna novedad. Por ejemplo, la carestía de los vuelos nos obligó a aterrizar en la ciudad hanseática de Bremen, por la que uno no había pasado y que ahora me parece muy bien y además mi niña está encantada con los cuatro animales músicos de Brema. Tengo una ridícula anécdota con su madre hace muchos años, que tiene que ver con las polis de aquella talasocracia del Báltico. La ciudad de Bremen y su puerto de Bremenhaven son un estado federado de la República Federal Alemana. Al igual que Berlín y Hamburgo son apenas una ciudad. Curiosamente el aeropuerto está en terreno de Bremen pero la pista se sale del estado y entra en Baja Sajonia y luego vuelve a ser Bremen otra vez. El avión ni se acerca a tocar estos confines aeroportuarios pero la curiosidad ahí queda.

También ha sido la primera vez que me he bañado en el Báltico. El agua estaba fresquita, pero se llevaba bien en un día de tanta calor como el que hizo en Timmendorfer Strand. De hecho quizá ni estuviera tan fría ya que había medusas y creo que a esos bichos los mueven las altas temperaturas. Mi impresión fue que no eran de las que picaban ya que nadie parecía alarmado por su presencia pero por si acaso intenté no tocar ninguna.

Otra de las experiencias interesantes ha sido conocer la también hanseática y salada ciudad de Luneburgo, que tiene un aire a Estrasburgo cuando uno está cerca del agua. bien vale una visita. Aunque mis planes de pasarse por Lubeca fueron boicoteados, me he quedado contento con el descubrimiento de esta ciudad, que por razones de poca actualidad estaba de mucha actualidad. La noticias más destacadas de esos días en cambio han sido todas las relativas a la crisis helena y de hecho un día almorzamos en un restaurante griego, acto que no sé muy bien como se interpretaría desde la perspectiva de esa gente que tanto dice querer a Grecia y tan poco a Alemania. A mí Alemania me encanta. La comida griega también.

En fin, que tras unos días de brötchen y Kafee und Kuchen ya hemos vuelto a la isla esmeralda donde siempre es otoño.