El hospital de las monjas

27/04/2017

Aquí y allí

El escándalo irlandés que me indigna últimamente es que el estado vaya a gastarse 300 millones de euros de todos los contribuyentes en un hospital maternoinfantil que hace falta hace muchos años y que no pueda construirlo (no entiendo por qué) sino en unos terrenos que pertenecen a unas monjas a las que por lo que sea no se los pueden comprar ni expropiar*, a causa de lo cual la solución a la que han llegado es que a la orden religiosa se le vaya a dar la propiedad del hospital que se construya y luego un montón de poder en su organización y gobierno.

Por si el hecho de que la salud reproductiva de cualquier mujer vaya a quedar en manos de una secta a la que tiene por qué estar afiliada no fuera lo suficientemente delirante, hay además detalles sórdidos como el hecho de que dicha orden religiosa no haya indemnizado aún a las víctimas de los abusos de todo tipo perpetrados en su seno. Es el día de reafirmarse en lo de nunca adoptar esta nacionalidad, que ya bastante vergüenza pasamos los españoles con lo nuestro.

Allá por las décadas de 1880 y 1890 el nacionalismo irlandés iba tomando fuerza y aunque aún no se planteaba en serio independizar la isla del Imperio Británico la demanda de autonomía (“home rule”) iba siendo cada vez mayor. Los unionistas del Úlster (protestantes) rechazaban esta opción ya que según ellos Home Rule era Rome Rule (dar poder a una Irlanda de mayoría católica era dárselo a lo que hoy llamamos el Vaticano). Este argumento a veces me ha sonado un poco ridículo y a veces no tanto.

Últimamente uno miraba los intentos de unificación de la isla con más simpatía, pero la vergüenza del bréxit no alcanza a tapar la vergüenza de Irlanda.

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*A veces nos parece que Irlanda no ha salido del franquismo y otras que ni ha llegado a la desamortización de Mendizábal.


Cosas de Escocia

17/04/2017

Lo de Bill Bryson escocés es mu exagerao

Escocia está aquí al lado de Irlanda y comparte ese origen difuso que hemos dado en llamar céltico. Hace unos días un amigo me dijo que quería ir a trabajar a Edimburgo y será una de las pocas ciudades europeas que yo haya visitado tres veces. Empezamos a ir en el año 2000 y luego nos ha gustado más el paisaje escoces que el de la isla de residencia habitual. Nunca simpaticé demasiado con los independentistas escoceses porque eso de volver a los reinos antiguos me parecía un atraso. Eso ha sido hasta el 2016 del bréxit, porque atraso por atraso, un reino del siglo XVIII y un imperio del XIX me parecen casi lo mismo, y lo segundo más peligroso. Así pues no tengo pensando volver en bastante tiempo, ya que pudiendo escoger entre infinidad de destinos agradables prefiero consolidar la economía de la UE y ellos que se las apañen como puedan, que es lo que han elegido.

Tenía en la estantería uno de esos libros que a veces compro por una nimiedad en uno de mis lances (dice el propio libro que la palabra spree que se usa en la expresión shopping spree viene del gaélico spréidh que tanto en Irlanda como en Escocia significa pillaje, pero es etimología discutirda). Es una miscelánea de cosas escocesas. No hay demasiada narrativa en el volumen. Son listas de cosas sin más, por ejemplo una lista de ríos. (Los lagos escoceses tienen cierta fama que diría que los ríos no):

Río Tay (193 km.)
Río Spey (172 km.)
Río Clyde (171 km.)
Río Tweed (156 km.)
Río Dee (137 km.)

El autor da la longitud en millas, otro atraso.

Aquí otra lista, ésta con palabras del dialecto de las islas Orcadas, donde durante muchos siglos se habló una u otra lengua escandinava:

gavse engullir
gelder
reír
moppy
conejo
nareaboots
casi
peedie
pequeño
puggy
barriga
skreck
chirriar
skreevar
viento fuerte
waar
peor
whitema
gaviota

A lo mejor por el contexto se puede deducir alguna, pero si el acento es como el de las zonas gaélicas de Irlanda seguramente no. El autor dice que se considera que algunos hablantes de gaélico escoces tienen perfecta dicción inglesa, debido a que aprenden la variedad estándar (esto suena parecido a por qué el castellano que se habla en el País Vasco es bastante comprensible), pero en general en Irlanda cuanto más gaélica es la zona menos estándar es el acento en inglés.

Pueden encontrarse, entre muchas más cosas, listas de reyes (la vida de Macbeth no es como aparece en Shakespeare), batallas, filósofos, santos, inventores, partidos de fútbol, güisquises, músicos, castillos, películas y primeros ministros británicos. Escoceses todos ellos.

Aquí hay un problema que también se dará si España sigue por la senda de convertirse en Expaña. Por ejemplo, el autor da como escocés a Tony Blair que nació en Edimburgo. Muchas veces es complicado saber quién escocés y quién es inglés (con desventaja para Escocia, al menos en España donde solemos creer que todos son ingleses). No creo que entre los de nuestro idioma haya muchos que sepan que (pongamos por caso) Alexander Fleming era escocés. Muchos británicos pueden considerarse también las dos cosas, o ninguna. No se les suele dar mucha bola.

Mi dato irrelevante escocés preferido es el de que los milenarios patrones del tartán de las faldas de los clanes escoceses son una invención relativamente reciente tal y como aparece en la recopilación de Hobsbawm sobre La invención de la tradición. El autor del texto es Hugh Trevor Roper y hay un libro póstumo sobre la invención de Escocia. En esta miscelánea se disputa la fecha pero no el dato.

Conexiones con la península Ibérica, pocas. La Legión IX Hispana anduvo por allí. Otra es pictórica: dos veces he visto la vieja friendo huevos de Velázquez en Edimburgo, pero ahora he descubierto que un famoso cuadro de Dalí está en Glasgow. Me parece adecuado cerrar con esta imagen, escribiendo en domingo de Pascua.


Resumen de 2016

01/01/2017
Aquí y pocas veces allí

Aquí y a veces allí

Llevo semanas o meses oyendo que 2016 ha sido un año especialmente convulso y negativo. No estoy muy seguro aunque sí que es verdad que en el plano político me he visto perdedor de todas las batallas sin haber participado en ninguna. El bréxit podría llegarnos a afectar más directamente al bolsillo, pero lo que pone la supervivencia en peligro es que los gringos hayan escogido a un tonto partidario de la proliferación núclear y las elevadas temperaturas en el Ártico de estas últimas semanas. Esto enlaza con la superpoblación y uno es neomaltusiano, pero en fin, mientras no estalle ninguna de estas tres cosas parecerá que no vamos mal del todo.

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En lo personal ha sido un año de transición o de consolidación o deestancamiento, incluyendo la renuncia a algunos sueños. Hemos pospuesto la importante decisión de adónde ir a vivir y eso que un cambio antes del otoño de 2017 es inevitable. Si los viajes son una forma fácil de salir de lo rutinario, sólo he abandonado Irlanda dos veces en 2016, ambas para ir a España y para lo que en la práctica han supuesto dos funerales que ha nsido ha sido lo peor del año sin duda. Ahora que se me van los tíos tengo mucho más presente que estamos en el punto de corte para la desaparición de la generación inmediatamente anterior. Creo que el único lado bueno que tiene eso es que refuerza el vínculo con la familia y provoca que nos alegremos más aún de recibir visitas, de las que este año, por fortuna, hubo unas cuantas. La salud bien, pero no me pongáis a correr cien metros. El trabajo: sigo en el mismo sitio y sólo es trabajo pero casi hasta me gusta, lo cual me va convirtiendo en un tipo de persona mucho menos interesante de la que creo que un día fui. Y supongo que se notará en las cosas que aquí escribo.

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Esto de bloguear ha perdido cierto encanto para mí (por ejemplo, en la primera mitad del año hice 87 entradas y en la segunda apenas 39), pero me sigue gustando especialmente volver atrás y reencontrarme con textos que a veces ni tengo consciencia de haber escrito. En el futuro seguiré intentando dejar constancia de datos memorables que encuentre en libros. Creo que este año 2016 deja treinta y pocas entradas librescas y eso conforma el grueso de mi actividad lectora (siempre hay algunas cosas más que no reseño por falta de tiempo, de ganas o por que las obras de todos conocidas bien poco dejan que ya añadir).

Entre las cosas a las que me dediqué en tiempos pretéritos, tras varios años he leído un libro entero de ajedrez e incluso en verano me pasé unas cuantas semanas practicando por las noches el juego rey. Luego las circunstancias lo hicieron decaer.

A veces se me ocurre que debería probar nuevas aficiones pero la curva de aprendizaje es empinada. Mi único propósito para 2017 es completar la BWV 996, que ya está muy bien encauzada. Dos años después voy a dejar La Catedral para pasarme a este otro clásico de la guitarra. He perdido casi todo el interés por viajar excepto para reuniones familiares. En este momento de la vida la felicidad consiste en que las cosas se queden como están. Si me tocara la lotería casi lo vería como una molestia. Si esto no es equilibrio yo ya no sé qué puede ser. Que las cosas sigan parecido.

Guitarra parecida

Guitarra parecida

Otros finales de año, WordPress nos facilitaba unas bonitas estadísticas (2015, 2014, 2013, 2012, 2011) que parece que ya no van a hacer más. En 2016 hemos tenido 89.844 clics, que consolida una tendencia decreciente que me parece que se viene dando en el blogueo en general desde que las redes sociales se consolidaron como el foro en el que hablar por hablar en detrimento de esto otro.

Estadísticas 2016

Estadísticas 2016

Tengo también por aquí las diez entradas más exitosas de 2016, que en realidad están a uno o dos órdenes de magnitud de popularidad por debajo de las más antiguas:

  1. Cañones de la Armada Invencible
  2. Murallas de Dublín
  3. Cartograma de la población española por provincias
  4. Onomatopeyas de estornudos en diferentes idiomas
  5. Elecciones generales en Irlanda (2016)
  6. ¿Qué pescado hay en Irlanda?
  7. Tilacino cinocéfalo, tigre o lobo marsupial de Tasmania
  8. Donde empieza el camino de Santiago en Irlanda
  9. La violencia según Pinker
  10. El intento de invasión de Irlanda de Eduardo Brucio (1315)

No sé cómo evolucionarán, pero parecería que si algún día quisiera vivir del clic en vez de a mis lecturas tendría que dedicarme a las irlandesadas.

Años anteriores:


Sapiens

22/11/2016
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Portada

Hace unas semanas, leyendo a Dawkins, me quedé en algún momento con la duda de si el adjetivo “humano” debía entenderse como aplicado exclusivamente a nuestra especia o a todo el género homo. En esta breve historia de la Humanidad (que en español se ha subtitulado “de animales a dioses”) el autor israelí resuelve la ambigüedad llamándonos sapiens a secas a los humanos modernos.

Ahora me ha dado por buscar controversias cada vez que termino un libro. Así me he enterado de que el autor es vegano y homosexual. Lo primero se puede intuir a ratos en el texto y lo segundo diría yo que no. Es también de origen judío, quién sabe si de creencias. Tiene que haber mucha racionalidad en lo que está escrito para que me parezca razonable, ya que parto de postulados bastante alejados del veganismo judeogay. Si hay un modo de comprender la realidad que es común a todos, y lo hay y se llama ciencia, hay esperanza.

Me parece muy elegante la honradez de admitir que una parte muy importante de la prehistoria, la de qué pensaban los sapiens de sí mismos, no se puede conocer. Siempre me han indignado las teorías esotéricas de que si tal escultura es una diosa de la fertilidad y que si esta columna es de un templo que seguramente sería para un culto solar. La verdad es que no se puede saber y punto.

La caracterización de la agricultura como algo negativo para el sapiens en tanto que individuo a la vez que positivo para la especie (más densidad de población, pero individuos peor alimentados, con peor desarrollo y más vulnerables a enfermedades) es un elemento bien elaborado en el libro y que aún no ha calado en la conventional wisdom de la plebe. No sé cuánto tardará en llegar. Hay un gran detalle narrativo. No me habría sorprendido leer que del mismo modo que la abeja usa a la flor, la flor usa a la abeja; pero el relato de cómo el trigo explota al ser humano para extenderse por el planeta me ha fascinado.

Respecto a la revolución cognitiva y a lo que estamos viviendo en el 2016 de brexit y Trump, y lo que tienen de reacción no ya contra la modernidad sino contra la actualidad hay una idea que no aparece explícita pero que para mí viene a indicar que el regreso al nacionalismo es un rechazo a un mundo para el que no existe un relato más o menos coherente. La pluralidad de relatos de la postmodernidad o la negación de un relato único no sirve para quienes añoran la seguridad del pasado.

  • Caza-recolección  //  Mitología
  • Agricultura // Religión
  • Industria // Nacionalismo
  • Postindustria // ????

En otro orden de cosas, encontré una idea que llevaba conmigo mucho tiempo y que plasmé hace unos días, pero mejor escrita. Yo lo escribí a propósito de Colón pero lo había pensado muchas veces de los Estados Unidos y de la Iglesia Católica Romana, que son tan grandes que están más allá del bien y del mal, por tomar el título de Nietzsche. Puedo asegurar que no la he plagiado. No gano un céntimo ni ningún prestigio por escribir estas líneas.

Más cositas que me gustan, el experimento analítico de meter en una misma categoría a formas de ver el mundo como el cristianismo o el comunismo (la distinción entre religión e ideología es arbitraria ¿no?), la descripción de los méritos del politeísmo y las reflexiones sobre el mundo capitalista moderno y el consumismo.

No es que sea un gran libro, y no tengo demasiado interés en leer el posterior del mismo autor, pero vale la pena una lectura rápida para reflexionar sobre temas consabidos.


Postal de Escocia

14/07/2016

El muro de Adriano

Nuestro embajador en el lejano oriente se nos ha acercado casi todas las millas y nosotros en cambio nos alejamos unas cuantas.

Ayer llegó al buzón esta bonita postal escocesa (2 días dura el salto de isla a isla). Nos enseña el muro de Adriano que en una de estas lo mismo se convierte en frontera simbólica de la Unión Europea.


La noche más oscura

03/07/2016
Portada de la edición inglesa

Portada de la edición inglesa

Aunque devoro las noticias, no suelo leer libros en función de la actualidad. Sin embargo, una muerte acontecida ayer, la de Elie Wiesel, me ha hecho recordar que tenía su obra “Noche” en la lista de pendientes y le he dedicado unas horas de esta tarde dominical a la edición inglesa del libro. El prólogo me ha hecho suponer que el original era en yidis, si hubiera sabido que era en francés lo habría buscado. También he descubierto que Elie es Eliezer.

El mal llamado (como el autor bien indica) Holocausto es un evento histórico con muchas dimensiones de magnitud inabarcable. Creo que literariamente Primo Levi ofrece una mejor aproximación a la vida y agonía en los campos, aunque no sabría decir exactamente por qué. Dadas las limitaciones de mis conocimientos no debo comentar sobre todo este horror.

Lo que sí puedo decir es por qué me interesa leer sobre el asunto. Lo tengo como un punto de referencia de hasta donde puede caer la Humanidad. Por desgracia el riesgo de que vuelvan a pasar cosas así está siempre presente. De hecho, en estos tiempos revueltos en que las políticas identitarias vuelven con más fuerza de la que tuvieron en décadas anteriores uno puede plantearse las cosas en función de si incrementan o no la posibilidad de un genocidio o una guerra termonuclear y obrar en consecuencia.

Y así, por poner otro ejemplo de estos días, para mí la Unión Europea contribuye a reducir estos riesgos y la salida del Reino Unido lo aumenta. Uno se vuelve muy conservador en muchas cosas sólo con ver a lo que se puede llegar, porque se ha llegado antes y por desgracia se volverá a llegar.


Predicciones fallidas de junio

28/06/2016

Hace meses que me di cuenta de que este mes de junio iba a estar fascinante, entre las elecciones en España, el referéndum británico sobre la UE y la Eurocopa. A mí los acontecimientos deportivos y las elecciones me resultan bastante parecidos, aunque sólo hay unos pocos que me interesen.

Para las elecciones españolas auguré que el PP haría un buen papel, y finalmente lo consiguió. Estoy contento de haber visto el trasvase del voto útil de Ciudadanos, aunque los anaranjados no se han hundido tanto como yo preví (creo que a medio plazo este partido desaparece). Me creí el famoso sorpasso de Podemos al PSOE que daban todas las encuestas. Al final resulta que los partidos tradicionales son más sólidos de lo que se estaba empezando a creer.

El Brexit, que créi que no iba a ocurrir, me ha preocupado y me va a afectar más (al final, en España volverá a haber elecciones en 6 meses o en un par de años y yo ni siquiera vivo en España, pero esta decisión tiene que ser irreversible). Yo creía que saldría el “permanecer” por los pelos. Los referendos son una cagada. Se hace uno sobre si hay que destruir la Tierra con armas nucleares para acabar de una vez con todo y según van pasando las semanas el sí y el no se van acercando. Esa es su dinámica. Tampoco es que sea maravilloso a “sí” y “no” cuestiones complejas en las que puede haber un continuum de modelos. Lo de hacer que dé su opinión gente que no tiene ni idea ni puede entender los asuntos de los que se trata, ni te digo. Ya sé que si dices esto te responden que no crees en la democracia. En general puede decirse que cuantos más referendos menos democracia.

Al final ha primado una división que por simplificar diremos que es la que hay entre la sociedad tribal y la sociedad abierta. Nunca había simpatizado con los separatistas escoceses ni con los nacionalistas irlandeses y en cambio tras ver los argumentos de la campaña del Leave y los bajos instintos de su base social, me ha acabado pareciendo que la primera ministra escocesa y algunos del Sinn Fein hablaban como grandes estadistas.

Hace semanas dije en una conversación que si saliera el irse habría algún tipo de negociación y un nuevo referéndum. Esto ahora no lo veo ni remotamente posible. Las posibilides de que el Reino Unido finalmente no se salga pasan porque sus dirigentes no se atrevan a llevar a cabo el proceso de salida, pero no pueden sino hacerlo. Va a ser un gran lío procedimental de resultado incierto.

Y sin embargo no creo que al Reino Unido le vaya a salir mal. Acertaron al no entrar en el euro. Sí, la libra y las bolsas han bajado, pero lo previsible. Hay un efecto de shock y empezarán a darse algunos resultados no deseados. Será un proceso largo. Sin embargo, no veo que la nueva UE-27 vaya a ser capaz de dominar a ese rival.

Irlanda se verá muy afectada. El interés de Irlanda es contrario al de los otros países de la UE. Lo que le conviene a este país es que el Reino Unido se salga con la suya lo más que pueda y que no haya ni aranceles, ni que le obliguen a controlar la frontera común. Ambos países tienen muchos acuerdos especiales que pueden resultar extraños con uno de ellos fuera de la Unión. (Ambos fuera de Schengen, pero con un acuerdo de libre circulación entre los dos; ciudadanos con doble nacionalidad y muchas más cosas).

Si se perjudica al Reino Unido me alegraré porque se lo merecen y si no se hace, me alegraré porque me conviene.

La Eurocopa creo que la ganará (y espero que la gane) Alemania.