Los ingenieros del alma

13/09/2015
Portada constructivista

Portada constructivista

Creo que hay varios a los que la Unión Soviética siempre nos parecerá un un infierno fascinante en el que a pesar de todo lo consabidamente negativo encontraremos algo que nos atraiga. Encontré este libro en un saldo y me lo llevé. Creo que en parte porque conocía la famosa frase de Stalin y quizá también por la portada constructivista. Ahora he aprendido que el discurso en el que el hombre de acero sentenció que los escritores eran “ingenieros del alma” fue pronunciado el 26 de octubre de 1932 en un encuentro con intelectuales y que de los cuarenta y tantos  presentes, doce no sobrevivieron al periodo de las purgas.

Hoy también un puñado de asuntos que ya hemos tocado, como la desecación del mar de Aral, Isaak Babel, las hidrocracias de WittfogelTurkmenistán , los ríos a los que dio nombre la expedición de Alejandro Magno, y el mar Caspio, aunque más concretamente se trata la albufera de 18.000 km² adyacente al mismo y llamada Kara Bogaz (garganta negra) que da título a la novela de Konstantín Paustovski, novela que es el tema principal de este libro. El título parece nombrar a un proyecto sin duda mucho más ambicioso, pero a una novela de loa a Stalin y las proezas de la ingeniería hidrológica soviética le viene al pelo.

La biografía de Paustovski y su evolución de escritor servil durante el estalinismo hasta la disidencia durante el Deshielo valen al autor neerlandés como el hilo conductor de un texto que sirve para aprender detalles sobre la construcción y características de los canales de la URSS (el Belomor, que va del mar Blanco al Báltico tiene poco más de tres metros de profundidad) hasta aspectos sobre la burocracia, la censura del Glavlit y el sistema de premios y dachas para escritores afectos al régimen. Hay mucha información sobre Máximo Gorki, que hizo el camino inverso entre la discrepancia y el servicio soviético, pero se echan en falta datos sobre muchos otros autores. No sólo de los disidentes y emigrados como Pasternak y Bulgákov, sino de los purgados como Babel o de los “supervivientes” como Grossman.

En el asunto de las grandes obras de trasvase, el gran plan de revertir el curso de los ríos soviéticos para que su caudal irrigara el sur (переброска = perebroska) la idea de Marx-Wittfogel es sugerente: “cuanto mayores sean las obras hidráulicas que un estado acometa más despóticos serán sus dirigentes”. Da que pensar con respecto a nuestra dictadura de inaguraciones de pantanos. Curiosamente, un miembro de la minoría que aún justifica el plan soviético dice que es lo mismo que se hace con el Colorado en EEUU o con el Tajo en España, lo cual me da que pensar sobre el río ibérico.

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Behemot

28/11/2013
Behemot y el oso de bambú

Behemot y el oso del bambú

Anoche encontré entretenimiento para cerca de una hora recreándome en los dibujos que ilustraban las cajas de cerillas que había hace unos cuantos decenios por aquellos países que llamábamos del bloque oriental.

Como he dicho algunas veces me gusta mucho el constructivismo ruso y otros movimientos estéticos que aparecieron en la URSS. En general en todos estos diseños antiguos de las cajas de fósforos hay una simplicidad que me provoca la nostalgia de un mundo pasado y que me parecía más fácil. Es una lástima que vuelvan estéticas horrorosas de décadas pasadas y no haya una segunda oportunidad para algo así.

Entre varias series polacas, húngaras y checoslovacas me encontré con una rusa con los nombres de varios animales. Sé cuatro palabras en ruso, pero en algún momento aprendí a leer con el alfabeto cirílico y me ha sorprendido que el hipopótamo se llame en ruso Бегемот, o sea Behemot. En las lenguas que yo chapurreo siempre es una variante de la forma griega de decir caballo de río y hasta la fecha se llevaba la palma la alemana Nilpferd, que en puridad es caballo del Nilo, pero Behemot es palabra mayor. Son palabras mayores.

Ahora hago un inciso para comentar que leo abundantemente en inglés y en español y que algunos temas aparecen más en una lengua que en otra. Es posible que tenga que ver con mi sistema de selección ya que las fuentes no son aleatorias. En cambio hay algunas cosas que son comunes a la cultura anglosajona y la hispana, digamos el cristianismo, y sin embargo, algunos temas bíblicos se me aparecen mucho más en inglés que en castellano. Lo atribuyo al diferente énfasis que dan a las Escrituras el catolicismo y el protestantismo. El caso es que he visto muchas veces mentar a Behemoth en inglés (o a Mammon, por poner otro ejemplo veterotestamentario) y muy pocas en español.

Porque Behemot o Bégimo es una bestia mitológica que aparece en el libro de Job junto a Leviatán (más famoso por Hobbes que por Job, aliteración). Para mí Leviatán era una ballena, pero acabo de leer que hay quien lo asocia a un cocodrilo. Behemot no se sabe bien qué podría ser, y entre otras formas (elefante, búfalo, cocodrilo) se le ha solido identificar con la del hipopótamo. Los evangélicos del Partido Republicano están muy versados en el Antiguo Testamento y pueden llamar Behemoth a cosas como el Obamacare. También en el pasado se ha denominado así a la Unión Soviética o la Alemania Nazi, y en los EEUU la parroquia entiende a qué se refieren. Sin embargo creo que la referencia política a Behemot como algo monstruoso, gigantesco y terrible quedaría huérfana en los lugares de habla hispana.

Otra nota de cultura rusa: Behemot era también el nombre del mágico gato de “El maestro y Margarita“, la novela de Bulgákov de la que no disfruté nada cuando la leí, aunque supe después que las traducciones eran muy problemáticas. Tengo una foto de su estatua en Kiev. De la de Bulgákov y de la del gato.