¡Viva Tabarnia!

06/05/2018

El Presidente de Tabarnia

Me trajeron este libro de España. Se lee muy deprisa. Más que un libro es la transcripción de las reflexiones de Albert Boadella durante una varias conversaciones. Hay bastante más elaboración sobre cómo se ha llegado a la situación actual en Cataluña que sobre el proyecto de Tabarnia, pero aprovecho el título del libro para dar un par de ideas respecto de lo último.

Hace cosa de un año (o seaantes de que la idea de Tabarnia surgiera con fuerza en los medios) tenía yo un texto medio preparado, con mapa y todo y con un planteamiento bastante similar. Creo que en general todos somos bastante incapaces de encontrar ideas políticas que llamen a pensar al adversario y Tabarnia lo hace. La idea de Tabarnia es un espejo meritorio para quienes plantean que el derecho de secesión es democrático y se puede plantear en cualquier ámbito. Lógicamente si Cataluña se puede segregar de España con el 50% + 1 de los votos, a su vez habrá zonas de Cataluña que podrán hacer lo propio. No va a ser Cataluña una unidad de destino en lo universal. A ver si España se va a poder romper con votos y no la provincia de Barcelona.

A diferencia de los mapas que veo de Tabarnia en mi idea de por entonces la continuidad territorial era esencial, por lo que un corredor litoral desde la desembocadura del Ebro hasta las zonas más pobladas de Cataluña (en principio hasta Blanes) habría sido parte necesaria de la Cataluña leal. También el valle de Arán y la ciudad de Lérida, pero como tras las guerras todas estos cambios cartográficos son negociables y cromos a cambiar por otras cosas . Hace cosa de un año este plan me parecía muy deseable, ya que si para España no es conveniente tener a dos millones de enemigos internos, menos lo será para una hipotética Cataluña independiente, donde otro tanto de población desafecta supondrían un porcentaje mucho más significativo de la población.

Estos escenarios parecen ahora mucho más lejanos de la realidad que hace unos meses, cuando de hecho ya lo eran muchísimo. Ahora bien, me sorprende que se haya tardado tanto en interpelar al independentista que prefiere una Cataluña unida dentro de España que una Cataluña independiente y mutilada. Y la balcanización es lo que tiene y una vez entrando en la dinámica de cambiar el mapa es difícil de evitar. En un momento dado España podría estar débil hasta el punto de que se le escape un trozo de la región pero no tanto como para perder todo el territorio ni a la población leal. Ni podría el gobierno de España dejar nunca a dos, tres, cuatro millones de sus ciudadanos desasistidos bajo la bota de un nuevo estado con pocas ganas de tratarlos bien. Hago un inciso para decir que siempre me ha parecido curioso que en ese escenario a los ciudadanos hispanohablantes se les tendrían que aplicarílas normas de derecho internacional que protegen a las minorías étnicas y que el tinglado ese de la inmersión monolingüe podría no tener el mismo cobijo que tiene dentro de España.

No sé cuánto llama esa idea a los partidarios de la independencia catalana. Si el trade-off fuera independencia-monolingüismo en la educación ¿cambiaría alguien de opinión?. Otra idea sobre la lengua que no veo lanzada en el debate y que me parece interesante para los separatistas es la siguiente. Veo que muchos de ellos ponen bastante énfasis en la unidad de la lengua catalana con el valenciano y los diversos dialectos del catalán de las islas Baleares. Obviamente esto sólo puede seguir así dentro de España. Si no, existe el riesgo de que del mismo modo que el serbocroata se ha dividido en serbio, croata y bosníaco la lengua valenciana y la mallorquina adquieran entidad propia en un país separado. Es posible que tuvieran que perder la oficialidad en la Comunidad Valenciana, Baleares y la Cataluña leal. ¿Eso interesa?

Al final la realidad demuestra que todo no se puede tener. El que crea que lleva medio año viviendo en la República Catalana está tan fuera de todo que no se le puede convencer de nada, pero hay que concentrarse en el centro del espectro. No blandiendo resoluciones del Tribunal Constitucional ni del Comité de Descolonización de la ONU que les importan un huevo sino ejemplos de las cosas que pueden perder de verdad. La economía no parece importar mucho de momento, los efectos negativos de este carnaval serán a largo plazo y además es una especie de revolución desde arriba propiciada por las secciones mejor protegidas de esa sociedad. Es de momento una guerra de símbolos.

Dejando Tabarnia a un lado, hace muchos años tuve la ocasión de ver Ubu President de Els Joglars en Madrid y aunque me reí mucho me quedé con la sensación de que la representación del totalitarismo pujolista era un tanto exagerada. Ahora ya no lo creo así y llevo un tiempo admirando mucho al viejo Tarradellas por su clarividencia. En los últimos meses he visto muestras de fanatismo, me llaman la atención sobre todo las que se producen en las escuelas, que no llegué a ver en el País Vasco de los años ochenta y aunque la ausencia de asesinatos de motivación política es algo a celebrar me pregunto hasta qué punto no hemos sido ciegos a lo que se estaba cociendo en Cataluña todos los que no estábamos allí. Ni hay un sol poble ni nadie tiene la intención de que alguna vez exista. Una vez determinada la correlación de debilidades y que la realidad es más tozuda que cualquier parte, el panorama para los próximos quince o veinte años está servido. No hay que empeñarse en resolver las cosas que no tienen solución, hay que gestionarlas del mejor modo posible que no es poco.

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Convergencia post mortem

21/12/2017

En Ciencias Políticas tuve un profesor muy bueno. Hace dos o tres días, cuando las encuestas apuntaban a que ERC estaba reduciendo su ventaja para lograr la primacía del bloque nacionalista me vinieron a la mente dos respuestas suyas a preguntas diferentes (fue a diferentes alumnos y en diferentes asignaturas).

La primera era sobre los partidos políticos en general. No recuerdo la pregunta concreta pero indicó que muchas veces los partidos políticos proyectan su sombra más allá de su existencia. Esto fue en 2004 y el ejemplo que puso es que sociológicamente sabemos a qué nos referimos si hablamos de un elector de la Democracia Cristiana italiana, disuelta diez años antes. A mí me parece que otro de los partidos políticos que se prolongan más allá de la muerte es Convergencia i Unió.

La formulación de la segunda pregunta la recuerdo de modo más preciso. Tras los resultados de las elecciones generales de 2004 un alumno le preguntó si no creía que el proyecto de CiU estaba “completamente acabado”. Eran los tiempos de Carod Rovira, con el tripartito de Maragall en la Generalidad y tras haber quedado CiU por detrás de ERC en las generales de ZP, las del 11-M.

La respuesta del profesor fue que no, que en Cataluña hay un votante moderado que en otro tiempo fue votante de la Lliga y tras el franquismo lo había sido de CiU y que este elector nunca iba a votar a la Esquerra porque no le representa en absoluto. En algún momento este espacio dio la sensación de perder su terreno ante la derecha española, pero también habría sido muy difícil que eso ocurriera porque habría hecho falta que el PP fuera un partido mucho más confederal, una especie de nueva CEDA. Algo que algunos en el PP de Cataluña (Josep Piqué) habían intentando hasta cierto punto pero sin lograrlo.

En los últimos años parecía que la pérdida absoluta de la autoridad moral (por decir algo) del fundador, el descubrimiento de la cleptocracia del 3%, el divorcio de CDC y UDC, el abandono por parte de los moderados y la adopción de un perfil ideológico centrado en el eje nacional y el tema único del independentismo que no lo hacían muy diferente de ERC (que además estaba limpia de corrupción) podían haber contribuido a enterrar a Convergencia. Muchas encuestas lo mostraban y le daban un resultado de alrededor del 12% hace apenas 7 u 8 semanas.

Luego eso no se ha materializado y JxC (o sea CiU) ha acabado cerca del 22%. Al parecer la explicación que dan los medios es que se han combinado la ausencia de Junqueras (en presidio) con el perfil disperso de Marta Rovira para favorecer la imagen mesiánica de un Puigdemont “en el exilio” como líder indiscutible del bloque independentista.

Yo francamente no lo tengo tan claro y creo mucho menos en las teorías del liderazgo y más en la vieja explicación estructural. La revolución independentista no es una revolución desde abajo de gentes que quieren derrocar un orden injusto, sino la apuesta de las clases más acomodadas de una región próspera para mantener su privilegiada posición económica y las barreras culturales que la apuntalan. De redistribución no quieren saber nada de nada, ni con España ni dentro de Cataluña. El miedo a ERC y no digamos a la CUP sigue presente. Creo que esto explica mejor por qué no se ha premiado la mayor coherencia de ERC de lo que podría explicarnos la supuesta falta de liderazgo del ala izquierda del independentismo,

Intentando acertar los resultados hace unas semanas intuí que los de 2015 eran una buena base para empezar y así ha sido. Pocos cambios. Inter bloques ninguno, intra bloques algo más. El hundimiento de PP y CUP más o menos lo supe ver aunque no en la medida en que ha acabado ocurriendo. El empate entre ERC y la post-CiU se me escapó por completo.


Reforma constitucional

17/12/2017

Llevo muchos años oyendo hablar de que en España es necesaria una reforma constitucional. En las últimas semanas me encuentro este planteamiento con más frecuencia aún. A mí me parece que los grandes problemas de España o al menos los que yo considero tales (mercado laboral, sostenibilidad del sistema de pensiones, desarrollo económico de ciertas zonas deprimidas, modernización del tejido productivo, crisis demográfica) podrían si no resolverse al menos mejorarse mediante la reforma de leyes normales y orgánicas y muchas veces sin siquiera eso mediante la adopción de medidas y programas adecuados. Este pensamiento mágico de que por poner algo en un texto legal las cosas van a mejorar sin más esfuerzo es una cosa muy española.

He dejado al margen el otro de los grandes problemas españoles: los nacionalismos periféricos. Eso no hay ley ni reforma constitucional que lo resuelva y serán grandes dosis de realidad las que empujen al siguiente equilibrio de conllevancia. El pensamiento mágico basado en referendos es fe en una magia aún más poderosa que la de la reforma de la carta magna.

Volviendo a la reforma constitucional, las propuestas son tan diversas y muchas van en sentidos opuestos por lo que me sorprende que no se oiga algo que no sé si es una paradoja o una obviedad matemática: incluso si todo el mundo está de acuerdo en que hay que cambiar la constitución es posible que lo mejor sea no hacerlo.


El problema de las nacionalidades

28/11/2017

Hoy en el desayuno una compañera, que es francesa mora, nos ha contado que ahora es también irlandesa. Que hace unos días estuvo en la ceremonia en la que las autoridades irlandesas dan el certificado de nacionalidad y que también va a mantener la francesa, que al parecer se puede. Dice que estaba muy nerviosa con el bréxit y que entre que había comprado un apartamento y que tiene un crío de cinco años le ha parecido la mejor solución para estar segura de cara al futuro. Los presentes hemos hecho caer un chaparrón de preguntas y felicitaciones.

Entre los más escépticos yo mismo. Después de que la moza ha partido hacia sus quehaceres he comentado que para los ciudadanos de la Unión Europea los mil euros por los que sale el proceso administrativo vienen a ser el equivalente de pagar un seguro más caro o con más cobertura de la estríctamente necesaria para cualquier cosa. Puede haber buenas razones psicológicas para hacer eso, pero pongo a un lado de la balanza los mil euros y al otro la seguridad frente a la improbabilidad de ser deportado de este país y me quedo con los billetes. Obviamente, se podrá demostrar que me equivoco el día que me expulsen.

Ahora bien, también uno es lo que es y eso no lo cambia ningún documento. Si Europa vuelve a los tiempos oscuros del peor tribalismo no será un papel el que determine sí uno pertenece o no a la tribu. Si un país se deteriora hasta el punto de convertir al extranjero en indeseable no sé cuántas ganas le pueden quedar al rechazado de luchar para quedarse allí. No hace falta ponerse en Austria en 1938, si viviera hoy en el Reino Unido estaría buscando un modo de salir y hay lugares en los que los rasgos de tribalismo suponen que ni me plantee vivir en ellos aún en las mejores condiciones económicas que pudieran plantearse. Cierta región española es un ejemplo que está de actualidad.

Un malévolo ha sugerido que la chica adquiere otro pasaparte porque o bien no es o bien no ha sido aceptada como francesa véritable. Más explicaciones psicológicas. A los (pos)marxistas nos gustan más las de tipo materialista y creo que el factor principal por el que uno renuncia a asimilarse es que creer que lo suyo es al menos igual de bueno y que siempre tiene una salida de ese medio.

Hace años que decidí no formar parte de la sociedad irlandesa y serlo tan sólo de su base de contribuyentes. Coincide con este episodio matinal que anoche había estado releyendo a Cháves Nogales, que tiene este fragmento:

Aquí, en este hotelito humilde de un arrabal parisiense, viven mal y esperan a morirse los más diversos especímenes de la vieja Europa: popes rusos, judíos alemanes, revolucionarios italianos…, gente toda con un aire triste y un carácter agrio que se afana por conseguir lo inasequible: una patria de elección, una nueva ciudadanía. No quiero sumarme a esta legión triste de los «desarraigados» y, aunque sienta como una afrenta el hecho de ser español, me esfuerzo en mantener una ciudadanía española puramente espiritual, de la que ni blancos ni rojos puedan desposeerme.


Vacaciones de otoño 2017

07/11/2017

El sagucho

El nivel de estrés del último año y medio ha sido significativo y la mudanza ha sido el mayor causante. Ahora parece que las cosas se han estabilizado y, finalmente, hemos podido tomar una semana de vacaciones. Tampoco es que la hayamos elegido ya que estamos totalmente condicionados por el calendario escolar, pero algo es algo. La semana que pasamos en Tenerife allá por enero serán las últimas vacaciones improvisadas en muchísimo tiempo. Miro atrás y no hacíamos turismo que no fuera para visitar a la familia desde que fuimos a Malta en 2014. Los próximos años serán necesariamente de viajes a España y Alemania. Con eso y los días de vacaciones que me tome cuando venga alguien a visitarnos se me irán los 25 días que dan las multinacionales gringas en Irlanda (y que no están mal del todo, ya que la ley dice que 20).

Así pues, en esta semana blanca de octubre-noviembre el destino ha tenido que ser forzosamente Vasconia, lo cual no está nada mal, incluso para el turista. Para nosotros es además el hotel gratis, el vuelo a Biarritz con eficientes chóferes que nos recogen y devuelven al aeropuerto, excelente comida casera y magnifico servicio de guardería. Ninguna obligación de hacer nada si se descuentan algunos compromisos familiares y lo más parecido al auténtico descanso que alguien que tenga hijos pequeños pueda encontrar.

Hace dieciocho años que salimos de allí y lo que me más me choca cada vez que vuelvo es el invierno/infierno demográfico. Acostumbrado a la vida en una ciudad dinámica y llena de jóvenes mis paseos renterianos son una experiencia un tanto extraña condicionada por el sesgo de selección, ya que debo pasar por delante de la residencia de ancianos casi todos los días. En general el sitio es mucho mejor urbanísticamente y en cuánto al tráfico, la contaminación, la droga, el terrorismo y la tensión política que como lo conocimos en la infancia. A la vez, es imposible que yo pueda volver allí antes de la jubilación, tanto por falta de perspectivas profesionales como por un aspecto importante de la crisis de Cataluña de las últimas semanas (meses, años) como es el hecho de que no me parecería sensato cambiar la educación en inglés de mi niña  trilingüe por otra en una lengua menor.

Hablando de Cataluña, puedo decir sin miedo a equivocame que en noviembre de 2017 uno veía en los balcones y pintadas de Rentería más banderas catalanas independentistas (las de las estrellas) que ikurriñas (banderas vascas), lo cual para mí corrobora la intuición de que en muchos nacionalistas la antiespañolidad es un impulso más fuerte que la vasquidad. Mi hipótesis es que el frente del Cantábrico no se va a abrir hasta que se cierre el del Mediterráneo y se haga balance de la operación, como durante tanto tiempo hicieron primero por allá. No he dejado de oir hablar de Cataluña y de posibles soluciones a algo que en sentido estricto no tiene solución. Según el día que sea lo puedo seguir con interés, juliganismo o hastío.

Y lo que hemos hecho por allí… pues ahora vamos a fiestas infantiles de cumpleaños, también a visitar a los tíos y mucho por el carril bici que llega hasta Arditurri. Hay alguna gente que todavía quiere vernos y a la que se lo agradecemos muchisimo. También comprendemos mucho a los que están atrapados por la vida y no pueden sacar tiempo porque estamos igual que ellos. Ha habido varios reencuentros y todos muy agradables. Una revelación triste: en mis muchas horas de transporte público mantengo conversaciones imaginarias con los amigos de ayer que pospongo para cuando haya ocasión de verse ya que son temas banales por los que no vale la pena llamar, enviar un correo, etc. Semanas como la pasada confirman que nunca habrá tiempo.

Lo único medio turístico que hicimos fue subir al ratón de Guetaria (creo que sólo estuve allí otra vez, y hará ya treinta años) y volver caminando entre la villa de Elcano y la playa de Zarauz. Yo le cuento a la jefa las historia de la primera circunnavegación del globo, la conquista de las Filipinas, la defensa heróica de Cartagena de Indias y otras gestas protagonizadas por guipuzcoanos pero causan menos impacto en su consideración favorable de la provincia que los pinchos de tortilla de los bares. Me parece justo.

Un tema clásico en el género de los españoles por el mundo es hacer visitas médicas cuando se retorna a los orígenes. Había dejado una cita en el dentista para el penúltimo día ya que me tenían que sacar una muela que estaba como el mapa de Santorini. Por fortuna estaba allí un doctor distinto al de la última vez y me dijo que la podía salvar. Y así fue: me hizo una reconstrucción artística que me ha dejado bien contento ya que esperaba volver con la muela en el bolsillo. Su consejo, que pongo aquí a disposición de todos, es que siempre que a uno le digan que le tienen que extraer una pieza dental hay que pedir otra opinión, ya que hay veces que las muelas se sacan por pura desidia. No nos esperamos que en el sector médico enfrenten a su trabajo con la misma actitud que ponemos nosotros en el nuestro.

Hasta el año que viene.


Homenaje a Cataluña

27/11/2015
Primera edición (1938)

Primera edición (1938)

Debe de ser este mes de noviembre en que hace cuarenta años del fin de los cuarenta años el que me ha provocado este renovado interés por la guerra por antonomasia. Se me ha ocurrido leer el Homenaje a Cataluña de Orwell. La primera edición, de 1938, que acabo de enterarme de que después trastocó el orden de los capítulos. Yo había leído Rebelión en la Granja de joven y es uno de los escasísismos libros que habré leído dos veces y me parece un libro fantástico para vacunarse de muchas cosas en la vida (tengo amigos de mi misma de tribu que no entienden mi escepticismo por Podemos). También 1984, que no me gustó tanto y desde hace unos cuantos años lo tengo algo desvalorizado. Nunca había caído en la cuenta de que Homenaje a Cataluña fuera anterior a las otras dos, que tienen en cambio más renombre.

En cambio siempre había tenido la sensación de que me conocía el rollo porque hará unos veinte años vi la película aquella de Ken Loach, Tierra y libertad, que también trataba de un guiri que se alistaba para ir a defender la República o algo y pasa por Barcelona y acaba en el frente de Aragón. Es muy parecida, aunque el de la peli se convierte de comunista a poumista y Orwell va con el POUM desde el principio, más que nada porque estaba vinculado a su partido de Inglaterra. En la peli de Loach estaba muy surrealista y poco creible la escena del debate aquel en el que el alcalde español de un pueblo de paletos de los años treinta chapurrea inglés.

Por cierto, que creo que este libro lo compran muchos catalanes (es que lo he visto en la estantería de varios amigos catalanes) y creo que algunos se sentirán defraudados de que el autor en realidad pase más tiempo en Aragón que en Cataluña y no haya casi nada específicamente catalán en él (en algunos momentos al parecer alguien habla algo en catalán, pero casi dudaría de si Orwell -que hablaba muy poquito castellano- podía establecer la diferencia). En realidad es un detalle de saber vender libros. “Homenaje al POUM” o “… al ejército de milicias” o “… a la revolución española” hubieran envejecido mucho peor. No hay más que ver al POUM, primero masacrado por Moscú, y al final disuelto en el PSC. Esto último pasó hace 35 años y seguiro que hace quince sonaba mejor que ahora, pero en estos tiempos acabar en el PSC suena a lo peor de lo peor.

Entonces, Orwell llega a Barcelona y va a la guerra con su mujer a la que ni nombra en el libro pero que se pasa la vida en un hotel mientras él anda por los frentes de Huesca. Esto no lo entiendo mucho, lo de llevarse a la guerra a la mujer. También el libro se tendría que escribir hoy de modo muy distinto si se tiene en cuenta lo que llaman “perspectiva de género”. Orwell y Hemingway y compañía es difícil que den otra impresión que la de haber venido a España a nada más que a divertirse y a sus aventurillas y que en el fondo lo que les pasara a los españoles les importaba un carajo. En total pasa medio año por aquí, que puede parecer mucho o poco. Obviamente en una guerra una semana es mucho, pero para comprender un país, con medio año aún falta bastante. Me fascina cómo para no conocer la lengua parece enterarse de matices sutilísimos de la inaprehensible situación política de la época (lo cual me hace suponer que muchas cosas las dice de oídas o se las inventa) y defiende bastante lo de que es posible hacer la revolución a la vez que se intenta ganar una guerra, que ya se vio en lo que quedó. Lo bonito es que con suerte y dinero se sale de todos los sitios y de ahí a Inglaterra a escribir en el cottage y a no colectivizar nada. Tiene una frase buena en lo de que el carácter español no sirve mucho para el totalitarismo. Falta mucha fe y fuerza de voluntad como para eso, ahí si que acertó.

Yo quiero ser una fábrica de independentistas y se me ocurre intentarlo con la máquina de dar saltos en el tiempo para atrás y para adelante. Me pongo en Barcelona (precisamente en 1984) y me acuerdo de aquel anciano del polvorín que criticaba el pujolismo en su momento de mayor gloria y decía que esa forma de ser catalán no podía ser “nosotros liberamos Cataluña, y cuando la habíamos liberado nos fuimos a liberar Aragón”. Me parece ahora que había intuido mejor el egoismo pujolista que el amigo charnego que me explicaba una nochevieja vieja lo bueno que Pujol había sido para Cataluña. En estas semanas de 2015 me parece interesante ver como el postpujolismo anda arrastrándose ante un grupo antisistema y me parece difícil no imaginarme a la Generalidad de Companys y la CNT de 1936-37. No es que estemos precisamente ante los sucesos de mayo, todo es como más de broma pero ¿Si Mas y sus amiguetes no doblegan a la CUP cómo van a doblegar a España? ¿Y cómo va la CUP a destruir el capitalismo si no consigue ni destruir a Mas? La primera como tragedia y la segunda como farsa.


Cosas de menor importancia

14/01/2015
Cosas eslávicas

Cosas eslávicas

Bien, pues como parece que ya hemos encontrado empleo pongámonos con asuntos menos lucrativos como son nuestras notas en este espacio.

Llegó el 1º de enero de 2015 y, oh sorpresa, hasta donde yo sé Cataluña seguía dentro de España. Leyendo a algunos unos cuantos meses atrás habría parecido una posibilidad remota. Hoy el astuto Artur Mas dice que ha convocado elecciones con pretensiones que por mucho que se quiera no van a ser más que unas regionales más, pero eso sí, vaya récord de campaña electoral y qué agonía de seguir oyendo más de lo mismo por lo menos hasta septiembre.

Desde 2012 hasta ahora he ido cambiado mi opinión sobre aquel al que consideré irónicamente “un fino analista”. Ahora me está pareciendo un maquiavelo (en el buen sentido) y rebaño los que hasta hace poco parecían tener la sartén por el mango. La verdad es que me parece vergonzoso lo que les están haciendo a los independentistas de verdad de toda la vida, mareándoles la perdiz y jugando con sus sentimientos de modo cruel. Por ello me he decidido a darles una satisfacción. Simbólica, que muchas veces es de lo que se trata: Cataluña es nación en un cartel en polaco que hay en una calle del centro de Dublín.

El mes pasado, en los bajos de Liberty Hall, emblemático edificio y sede de sindicatos del que ya hemos hablado en otras ocasiones me encontré con este cartel en polaco, del que no entendí ni jota pero donde me percaté de que junto a las banderas de países más o menos indiscutibles como el Reino Unido, Suiza, Irlanda y España estaba también la de Cataluña. La conexión polaca del noroeste es notoria hace ya lustros así que como con muchas cosas le hice una foto que es también un selfi involuntario y que me serviría para investigar después. Esto es lo que he estado haciendo hace un rato.

No es que haya encontrado gran cosa, pero he aquí una presentación sobre un programa de apoyo de los sindicatos a los trabajadores polacos en el extranjero. Hasta donde yo he visto hubo un acto en Barcelona pero el único patrocinador es el ministerio polaco de asuntos exteriores. Dicho lo cual, mi primera y malévola suposición deja de cumplirse. Eso sí, muy atento al grafismo observo que el icono de la señera es de diferente tipo al de los otros, ya que es el único en el que los pliegues “ocasionados por el viento” no hacen ondear la bandera como sería natural. Es por esto que me parece una adición posterior. Si los encargados de estas cosas en el país que quiere decidir para ser no lo han pagado (y ya de pagar, pedirían eliminar la enseña inmediatamente anterior)  mi segunda suposición serías que algún corresponsal polaco en la Polonia del sur, consciente del Zeitgeist, ha hecho la recomendación a deshoras. La realidad, mucho más prosaica, debe de ser que la guía que se ofrece a los emigrantes polacos sirve solamente para la región catalana.

Por lo demás Cataluña no parece ser mentada en el texto aunque Irlanda del Norte sí que lo hace con mención separada del Reino Unido y la República de Irlanda. Las cuatro barras están por encima de la mano ensangrentada del Úlster.