Temas navideños 2017

25/12/2017

¡Feliz Navidad!

Y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad. Hoy es uno de los días en que  en Irlanda cierra todo y me he quedado bloqueado en mi rincón del condado de Wicklow ya que ni siquiera hay transporte público para aproximarse a la civilización. Ayer me acerqué al supermercado de al lado de casa para acaparar alimentos y allí pude ver que las cosas ya no son como antes. Ahora ya no cierran el día 26 (san Esteban), así que mi carga acabo siendo menor de lo previsto.

Me imagino que en España es raro encontrar un supermercado abierto el día 24 de diciembre a las ocho de la tarde pero es que en Irlanda no se celebra la Nochebuena. Esto me sorprendió hace muchos años y es una cosa que suelo seguir contando en España. Mis interlocutores se sorprenden y me responden que “si son católicos, cómo no celebran la Nochebuena”. Catolicismo significa etimológicamente universalidad pero parece que algunos de sus aspectos no son tan universales.

Esto nos lo enviaron unos clientes a la empresa

El viernes 22 el jefe (irlandés) nos invitó a comer. Estábamos la portuguesa, la austriaca y servidor. Todos de países de cultura catolíca. En Austria y Portugal el día 24 es también más importante que el 25 en cuanto a las celebraciones familiares. El jefe contó que ellos solían ir a la Misa del Gallo (cuyo nombre, como yo aprendí hace relativamente pocos años, no tiene que ver con el ave ya que en inglés se llama Midnight Mass y también al cementerio. Al parecer en Irlanda la Navidad era el momento de ir al cementerio y el día de todos los Santos, pues no.

Escritorio 1

La familia se fue a Alemania y yo me he quedado aquí poniéndome al día con lecturas y cosas. Hay gente a la que le sorprende mucho que alguien pase las navidades solo y todos los años me invitan a cenar a varios sitios, que yo declino porque me resultaría muy incómodo ser el proverbial pobre que la gente lleva a su mesa.

Escritorio 2

En la oficina hicieron un concurso de decoración de escritorios en el que yo fingí participar poniendo por encima cuatro cosas que me habían dado otros a quienes le sobraron. Lo gracioso es que ganó Mohamed de Pakistán, que quizá no sepa demasiado de lo que fue la Navidad, aunque el capitalismo global nos haya puesto a todos en el mismo plano. En todo caso, se demuestra que tres milenios y muchas generaciones de antepasados en la civilización judeocristiana no dan ninguna ventaja a la hora de colocar espumillón con estilo.

La cena de navidad de este año fue el día 14 y estuvo bien. Por cierto, esto también es una tradición que va por países: en nuestra empresa al menos en el Reino Unido no se hace nada, en Suecia se hace una cosa más glamurosa a la que van las parejas de los emplados, en Francia algo parecido a lo nuestro. No me he enterado aún de si la oficina de Madrid hace algo o no y lo tengo que preguntar. Yo comenté un día, aunque no estoy seguro del todo, que me parecía que la cena de empresa española estaba sustituyendo a la tradición, más antigua, de la cesta navideña. Quizá porque la cesta era más fácil considerarla un derecho adquirido. Esto lo tengo que averiguar.

Fue en un restaurante en la que se puede considerar calle más antigua de Dublín, Fishamble st, junto a la catedral de la Santísima Trinidad que llaman Christchurch, donde se estrenó El Mesías de Haendel. Algo muy bueno para mí, aunque recibió críticas, es que empezamos a comer muy temprano (era más una comida tardía que una cena) y a las ocho de la tarde ya estaba en casa.

Aprovecho para enviar mis mejores deseos para estos días y el año por venir a todos los que hayan caído en esta página.


Jachkar dublinés

24/04/2016
Jachkar

Jachkar

Hace cinco años, cuando estuvimos por Armenia, quedamos fascinados por el arte de labrar la piedra para formar intrincadas cruces de diseños geométricos. Tuvimos la ocasión de ver el cementerio de Noratus y muchos otros jachkares acá y allá. Es tradición que se asemeja al de los cruceros irlandeses.

Me ha sorprendido encontrarme con un jachkar armenio en los terrenos de la catedral de Christchurch. Paso por allí a menudo, pero como queda por dentro de la valla no me había dado cuenta a pesar de que el color rojizo de la piedra contrasta con los grises de la autóctona. Le inscripción indica que fue erigido el año pasado y está dedicado a la memoria de las víctimas del genocidio de 1915.

Lamentaciones 3 21.23

Lamentaciones 3:21.23

En la parte posterior están los nombres de los artistas (diseñador y cantero) y, de nuevo en armenio e inglés, unos versículos del Libro de las Lamentaciones.

Haec recolam in corde meo, ideo sperabo.
Misericordiae Domini, quia non sumus consumpti, quia non defecerunt miserationes eius.
Novae sunt omni mane, magna est fides tua.

Pero me pongo a pensar en algo y esto me llena de esperanza:
La misericordia del Señor no se extingue ni se agota su compasión;
ellas se renuevan cada mañana, ¡qué grande es tu fidelidad!


Lyttelton

17/11/2013
Mapa

Mapa de la península

El día de después de llegar a Nueva Zelanda era el primero de 2008 y salimos a las calles de Christchurch desiertas para buscar un coche de alquiler, algo que creímos que podía ser complicado, ya que el día es festivo en tantos lugares. Nos encontramos con todos los juerguistas que venían de celebrar el año nuevo  y al final el problema no era que los establecimientos estuvieran cerrados, sino que al ser temporada altísima había pocos vehículos disponibles. Nada que no se pudiera resolver pagando casi el doble de lo normal.

Como teníamos pagada otra noche  en Christchurch, nuestra primera expedición fue salir a recorrer la península de Banks que queda al lado mismo, en las afueras. La primera parada fue en un pueblecito porturario, Lyttelton, que estaba muy en cuesta. Puede decirse que Lyttelton es el puerto de Christchurch y no es difícil imaginarse cómo estaría en las primeras décadas del XIX cuando los primeros colonos empezaron a llegar. Hoy debe de tener unos tres mil habitantes y todavía parece más importante como puerto que como pueblo. Apenas estuvimos media hora, lo justo para apreciar cierta similitud con el estilo arquitectónico del lejano oeste norteamericano y aprovisionarnos de agua, zumos de frutas y otras cosas. La mujer de la tienda nos contó que tenía un pariente en el hospital. Mi vieja cámara era incapaz de capturar la intensidad del azul de esas aguas.

De allí seguimos hacia Akaroa, con la intención  de dar la vuelta completa aa la península, enorme y extinto volcán. Alguno de  los primeros tramos era una pista forestal no apta para vehículos de alquiler, pero sorteamos todo con bastante eficacia y la entrada en el país de los antípodas fue un buen preludio de todo lo que habría de venir.

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El río Waimakariri

04/03/2011

Río Waimakariri

Estos días, a consecuencia del triste terremoto, me he puesto a mirar las fotos de cuando estuvimos en Christchurch. Había olvidado que, a punto de aterrizar en el vuelo proveniente de Auckland, me llamó la atención el ancho curso entrelazado del río Waimakariri, que sorprende en cualquier mapa.

Río Waimakariri


Christchurch hoy

22/02/2011

Christchurch, 2 de enero de 2008

Hoy no me ha dado tiempo a leer las noticias antes de salir para el trabajo. Cuando he llegado allí, lo primero que he visto ha sido lo del terremoto de Christchurch. Ya hubo otro en septiembre de 2010, cuyo resultado fue por fortuna menos trágico que este del que hoy hemos sabido. Suelo seguir los acontecimientos de los lugares por los que he pasado. No llegamos a entrar en la catedral, cuyo campanario el terremoto ha derribado hoy, pero sí que pasamos un buen rato en la plaza.

Mi amiga Katia estaba de gira por Nueva Zelanda y estuvo en Christchurch el sábado. Me ha escrito desde el aeropuerto de Singapur diciendo que estaba bien. No sé si pasa a formar parte de la categoría de amigos que escaparon de terremotos.

Lo siento mucho por esta ciudad tan tranquila y sobre todo por sus gentes. Christchurch no parecía nada peligrosa. He leído que la placa sobre la que se encuentra debía de llevar dormida decenas de miles de años y que se ha descubierto recientemente. Me ha sorprendido la tardanza del hallazgo, si se puede llamar así. Esperemos que lo recuperable se recupere pronto.


La telefonista ubicua

10/01/2011

Hace ahora poco más de tres años, llamando por teléfono desde una cabina en Christchurch en Nueva Zelanda, (y curiosamente llamando desde 2008 a 2007), me encontré con una cara conocida. Primero no sabía exactamente de qué conocía a la chica. Me dí cuenta algo después y dos o tres días más tarde hice la foto que acompaña a otra cabina telefónica, esta vez en Lago Tékapo.

 

La cabina neozelandesa y la página de la intranet.

La cara me era tan conocida porque todos los días utilizaba una aplicación en la intranet de la compañía para la que trabajaba por aquel entonces. Era la misma telefonista, pluriempleada. Realmente no pasaba mucho tiempo en aquella página, ya que era la página de inicio. Sólo tenía que hacer clic en el botón que había  abajo a la izquierda en la misma portada. Pero si uno ve una misma cara todos los días, aunque sea digital y fugazmente, se le queda grabada. Estamos programados para eso.

Hace unas semanas se me ha vuelto a aparecer. Esta vez en un folleto de la empresa de seguros Mapfre:

 

Mapfre warranty

Me da un poco de pena por la chica, porque a lo peor le han pagado una calderilla por su imagen y luego, al ser tan resultona, todo el mundo anda lucrándose gracias a sus encantos. Estoy convencido de que su rostro aparecerá por mil lugares de Internet, lo que pasa es que de momento es algo que me parece muy complicado de buscar. Me imagino que dentro de cinco o diez años será tan sencillo como meter la foto en un buscador, del mismo modo que hoy en día hacemos con una cadena de palabras.


Terremotos y avionetas

04/09/2010

Mural en Lago Tékapo

Dos de las primeras noticias que he leído esta mañana vienen de Nueva Zelanda. La de mayor magnitud, si se permite, es el terremoto de Christchurch. Esta dará que hablar en los próximos días, ya que las imagenes que se obtendrán del mismo resultaran a la vez estremecedoras y pintorescas -como suele suceder- y sin los tintes trágicos que un sismo de la misma escala hubiera alcanzado en un país menos desarrollado.

Precisamente esta semana había estado hablando de la ciudad con una compañera de trabajo que también se pasó por allí hace un par de años. Una ciudad de tamaño mediano (unos 300.000 habitantes) y bastante tranquila (ahora se podrá decir que menos cuando hay terremotos). Esperemos que se confirme que no hay muertes y que poco a poco sus habitantes recuperen la calma y las haciendas.

Por fortuna nunca me he visto en un terremoto, aunque tengo algunos amigos que sí. Quizá una forma de reducir la probabilidad sea no viajar a lugares como Los Ángeles o Tokio, aunque puede que el coste de oportunidad sea demasiado oneroso. De hecho, no se me ocurre nada mejor contra los terremotos que ser rico, ya que está comprobado que los sismos matan donde los recursos son más limitados y las construcciones endebles.

Glaciar Fox (enero de 2008)

La otra noticia que viene de los antípodas es un accidente de avioneta cerca del Glaciar Fox. Han muerto nueve personas, que iban a hacer paracaidismo. Allá en Nueva Zelanda hay bastantes compañías que se dedican al transporte aéreo con aviones pequeños, helicópteros y aeroplanos. El desarrollo de este sector tiene que ver con el hecho de que la parte más meridional de la Isla Sur empezó a estar comunicada por avión antes que por carretera, a principios del siglo XX.  Hoy en día, con mejores carreteras, sobrevive gracias al deporte de aventura (creo que dicen de Taupo que es la capital mundial del paracaidisimo) y también al turismo en general (uno puede subir en avioneta y ver los glaciares, o el monte Cook desde las alturas).

El Glaciar Fox se encuentra relativamente cerca del Glaciar de Francisco José. Me llamó la atención su anchura, aunque puede que el Franz Josef tenga una forma más llamativa. Un hito impresionante es un cartel de carretera que uno se encuentra varios kilómetros antes de llegar y que dice “hasta aquí llegaba el glaciar en 1760”. El Departamento de Conservación tiene acordonada la zona hasta donde uno puede acercarse, pero mucha gente se mete en la misma zona de fricción del glaciar, con los riesgos que ello conlleva.

Nunca me han gustado las avionetas y helicópteros. Tengo leído que la mortalidad de quienes se desplazan en motocicleta es diecisiete veces más alta que la de quienes van en automóvil y me da la sensación de que algo similar ocurre en el transporte aéreo cuando se comparan los aparatos grandes de propulsión a chorro y estos pequeños de hélice. Incluso si el riesgo es mínimo, sumándole que el coste económico suele ser elevado, uno prefiere evitarlo. Demasiado para un capricho. Mi hermana subió hace años en una de estas avionetas para ver las líneas de Nazca, que yo veo comodamente en Google Earth.