Fachadismo

19/02/2016
Lo que hay y lo que puede que haya

Lo que hay y lo que puede que haya

Compré mi primera cámara de fotos electrónica en 2006. Como era algo que no había tenido, al principio le hacía fotos a todo. Tengo muchísimas fotos de Dublín, sobre todo de aquel año y el siguiente, y aparecen muchísimas grúas y multitud de edificios en construcción. Luego las grullas fueron emigrando y por 2010 apenas quedaba alguna suelta. Ahora parece que se vuelve a construir, lo cual es bueno. Esperemos que se haya aprendido algo del pasado y no se vuelva a la locura de antaño.

En un solar del lado sur del barrio portuario planean unos edificios de oficinas elegantes. Algunos de los antiguos almacenes están protegidos y deben respetarse. En algún caso parece que sólo hay que mantener la fachada. Hace algunos meses descubrí una entrada de la Wikipedia en inglés: “Façadism” en la que aparecen numerosas fotografías que muestran lo que se puede hacer manteniendo la fachada vieja de un edificio a la vez que se construye algo totalmente diferente detrás. También he visto fuertes críticas al concepto, ya que no es oro todo lo que reluce.

Tengo mucha curiosidad por saber qué va a ser de este solar en particular.


Historia de España contada para escépticos

11/02/2016
Historia de España

Historia de España

Con este ya son tres los libros de Eslava Galán que he leído en los últimos meses. Tiene un estilo muy ameno, casi como de charla. No es que eso sea en puridad una virtud ni un defecto pero permite que se pueda volar por las páginas. He pensado en las dos ocasiones en la que tuve “Historia de España” como asignatura, que me imagino que serán las mismas que muchos de mi generación, en 7º de EGB y en 3º de BUP y si esta obra no es superior al contenido lectivo de aquellos cursos. En cualquier caso, la historia de España es demasiada materia para un solo libro.

Seguro que he aprendido más de una cosa. Como lo he leído a trompicones y a lo largo de semanas me vienen a la memoria las del último día en que me casqué la segunda mitad casi del tirón. Por ejemplo, nunca había oído que los Borbones vienen del pueblo francés de Bourbon l’Archambault, en Auvernia. Por criticar algo, me da a mí que el modo coloquial no debe reñirse con la precisión y aunque ya sé que es un modo de hablar no me parece adecuado escribir que Fernando III habría podido conquistar África hasta Ciudad del Cabo, cuando el rey vivió siglos antes de su fundación. Bastaba ahorrarse dos palabras y decir el Cabo, ya que el de Buena Esperanza lo es por antonomasia. Lo digo en la creencia de que quien se aproxime a este libro sin conocer demasiado la historia española tampoco sabrá demasiado de la colonización neerlandesa del África meridional.

Otro elemento hasta cierto punto criticable, es que como los libros son hijos de su tiempo, a veces la perspectiva puede cambiar en tan sólo una década. Quizá una historia de España estable deba cerrarse hoy por hoy en 1975. Es complicado escribir para la Historia con mayúsculas lo que ha ocurrido hace tres años. Casi al final hay un par de párrafos que me han llamado la atención. Parece que tienen sentido escritos hace una o dos décadas pero que suenan extraños tras la crisis financiera de 2008. Uno trata de la reconversión industrial en los ochenta:

El gobierno se vio obligado a imponer medidas impopulares para el partido y el sindicato que lo sostenían, especialmente la reconversión industrial. Esta cirugía se reveló tan esencial para la modernización de España que todavía estamos viviendo de sus beneficos resultados. Afluyeron inversiones del extranjero, llegaron fondos europeos y, al amparo de esa bonanza, creció el gasto público en educación y sanidad, configurándose el Estado del bienestar

El otro sobre la solución para el terrorismo y el nacionalismo en el País Vasco.

El problema del terrorismo y del nacionalismo vasco probablemente no tengan otra solución que conceder la autodeterminación a la última tribu ibérica de la península.

Argumentos que sonaban más convincentes en 1995 ó 2004 (años respectivos de la 1ª y 2ª edición) que en 2015.

Mis líneas no han hecho justicia al libro. Este va a la pila de relectura, con opción a entrada nueva de blog.


La compañía tal anuncia nosecuantos empleos

23/01/2016

En la presa irlandesa hay dos tipos de noticias que no suelo ver en la española y que se dan con una frecuencia inusitada. Uno es la cantidad de gente que muere en incendios domésticos. El otro, que voy a tratar hoy, es algo que se vende como noticia aunque en realidad seguramente se trate de notas de prensa corporativas. El formato es el que encabeza esta entrada: “La compañía X anuncia que va a incrementar sus operaciones en Irlanda lo cual supondrá la creación de N puestos de trabajo”.

A todo el mundo le gusta una noticia así. No estoy seguro de si la propia empresa es la más interesada. En parte es probable que se haya ganado el favor de los poderes públicos del país a cambio de la promesa de generar empleo. También las autoridades se ven beneficiadas por las buenas nuevas. Por último, a los periodistas les están haciendo el trabajo gratis. Los lectores están encantados. En realidad ni siquiera se dan cuenta de que cuando una multinacional crea 100 empleos en Irlanda sólo 20 de esos van a ser para irlandeses. Eso sí, probablemente los mejores.

Lo peor de todo es que nadie se encarga luego de verificar si esos empleos acaban existiendo o no. Por ejemplo, la compañía para la que yo empecé a trabajar hace ahora diez años planeó una ampliación de estas en 2007 e incluso arrendó el edificio contiguo. Se hizo una inauguración de esas a la que vino el consejero delegado, que era un escoria, desde los EEUU y llamaron al ministro y en la prensa salió que se iban a generar 450 empleos. Al año siguiente, con la famosa crisis aquella que entonces era de las hipotecas subprime y que ahora es la misma pero tiene otros nombres, todo aquel cuento de la lechera se fue al garete. Según se fue reduciendo la plantilla el personal que estaba en el otro edificio volvió al viejo y acabamos siendo menos gente que al principio. Pero eso ya no salió en ningún periódico.

Sé que os estoy descubriendo la rueda, pero es un buen hábito no creerse todo lo que uno lee.


Irlanda: Tendencias migratorias

10/07/2014
Gráfico gráfico

Gráfico bastante gráfico

En mi nota anterior, que trataba el salario mínimo, me salí un poco por la tangente: España se ve en la paradoja de necesitar por un lado que su población emigre y a la vez de recibir población inmigrante que pueda hacer trabajos no cualificados que los españoles ya no quieren y posiblemente ya ni puedan hacer. Recoger fresas era el ejemplo que se me ocurrió.

Al igual que en España y otros países del primer mundo, lo que ocurre Irlanda es bastante parecido. Tenía por ahí archivado un gráfico con un póster que fotografié en el túnel de acceso al campus de Trinity College desde Nassau st. Muestra la evolución de los movimientos migratorios en Irlanda entre 1987 y 2012. Los años ochenta fueron una década de crisis económica en los que la comunidad irlandesa en Londres y las mayores ciudades británicas era enorme y a principios de este siglo XXI no era difícil encontrarse con irlandeses retornados que habían pasado sus mejores años en la isla vecina.

A partir de 1993-96, con el advenimiento de lo que después se conoció como el periodo del “Tigre Celta”, las cosas comienzan a mejorar y por primera vez en su historia Irlanda comienza a ser un receptor neto de migración. Los llegados son unos 50.000 al año (muchos para un país de alrededor de 4 millones de habitantes) y entre 2005 y 2008, con la accesión a la UE de los países de Europa oriental llegan a ser 150.000 (2007), para luego ir descendiendo y volver a estabilizarse alrededor de los 50.000 (2011,2012,2013). La diferencia es que entre 2009 y 2013 están abandonando el país unas 80.000 personas al año, cuando el promedio en los cinco años anteriores (2004-2008) había sido de 37.000 y en los cinco anteriores (1999-2003) de 27.000. La Oficina Central de Estadísticas ya ha publicado los datos de 2013. Es curioso cómo la emigración no es suficiente para hace decrecer la población total, ya que la natalidad sigue siendo alta.

En miles

Población de Irlanda (en miles)

Pero volviendo a los movimientos migratorios, ocurre un poco como en España. Por ejemplo, de los 89.000 que se fueron el pasado año, 50.000 eran irlandeses. Eso quiere decir que muchos de los extranjeros que vinieron se vuelven a sus paises, pero también que la solución de los problemas migratorios nunca es tan sencilla como creer que los autóctonos pueden ocupar los puestos de los trabajos que los inmigrantes dejen vacantes.

Por ejemplo, el mío lo puede hacer cualquier persona de cualquier nacionalidad, pero se requiere hablar inglés y otros dos idiomas europeos importantes. Aparte de eso no es excesivamente cualificado, pero ocurre que los pocos irlandeses trilingües están enfocados cosas más específicas y mejor pagadas, con lo que en la práctica sólo lo puede hacer alguien que venga de otro país. En ese sentido sería una especie de recogedor de fresas de alta gama.

En el lado opuesto, los irlandeses que trabajaron en el boom de la construcción que hubo aproximadamente en el mismo momento que el que se dio en España. Éste es el tipo de perfil que lleva cinco años emigrando a Australia, a Canadá y al Reino Unido. Sus compañeros de trabajo polacos volvieron a Polonia  tras el final del ciclo etc. Este perfil de familias de obreros manuales en general es poco dinámico y la decisión de emigrar supone un elevado coste tanto económico como emocional (familias con hijos, raigrambre etc). También hay que tener en cuenta que entre los 40.000 extranjeros que abandonaron el país en 2013 hay muchos cuyo perfil es distinto: gente joven que viene a estudiar inglés o a trabajar y con la intención de quedarse uno o dos años. Éstos no contarían como gente a la que la crisis ha “expulsado”, sino que hay un flujo constante de jóvenes adultos “de ida y vuelta”.

 

 


Reírse

27/11/2013
You seem too happy

You seem too happy for your circumstances

Esta mañana he saltado del autobús y me he quedado petrificado por el frío y también por un anuncio del Banco de Irlanda en el que una moza salía descojonándose de la vida porque a pesar de que la casa que compró vale menos de lo que aún debe, el banco la ayuda a endeudarse aún más para mudarse a otra parte. Parece demasiado feliz para haber perdido un montón de pasta en una vivienda que además de mala inversión ya ni siquiera le conviene como lugar en el que vivir.

Y la solución a esto es más crédito, que es como ponerle cubatas a un alcohólico o darle más droga a un yonqui. Si los bancos fueran personas podríamos decir que se están riendo de la gente. Por lo menos los departamentos de márketing. De todos modos, para bien y para mal, en Irlanda la gente tiene menos capacidad de indignación que en el Mediterráneo aunque cuando le he enseñado esta foto a mi compañera de pupitre me ha dicho que por la mañana en la radio comentaban esta jugada.

El que los bancos quieran refinanciar a deudores así, nm confirma lo de que algunas hipotecas más se están firmando y de hecho el precio de la vivienda en el centro de Dublín ya ha empezado a subir. El precio de salida de algunos apartamentos que miré el año pasado está unos veinticinco mil euros por encima, que será parte optimismo y parte subida de precio. Mi preferencia, como debería ser la de todos los que tengan menos de dos viviendas es que no lo hagan, pero a lo mejor es un síntoma de recuperación económica.


Más de lo mismo

04/10/2013
Versión original

Versión original

Hace unos días Twitter se volvió a “revolucionar” con una de esas historias que aproximadamente el 0,01% de sus usuarios hemos llegado a conocer y de la que nos olvidaremos en unos cuantos días.

Resulta que un español llamado Benjamín Serra acaba de ir a vivir a Londres y se queja ante su familia y amigos del mal empleo que tiene en un café. Malo teniendo en cuenta sus expectativas y las cosas que él había estudiado. No veo que señale a ningún culpable concreto de la situación, sino que sólo apunta la discrepancia aparente entre su grado de formación y su empleo actual. Luego, aunque esto sea un lamento privado, resulta que ocurre en Twitter que está abierto a todo el mundo y que es donde al parecer los medios de comunicación “formales” pescan hoy las noticias. Y entonces se monta la gran tormenta en el vaso de agua con opiniones de todo tipo: unas solidarias con el mozo, otras críticas con su actitud quejicosa y de propina las típicas soluciones a todos los males del mundo.

Un amigo me pide que escriba algo al respecto, ya que la situación parece bastante parecida a lo que yo pueda haber vivido. Y de hecho se parece muchísimo a mis cinco meses de hostelería en Dublín en la temporada otoño invierno de 1999-2000. Iba a ver cómo afrontar mis ideas, que en realidad no fueron hasta cierto punto muy distintas a la de este chaval aunque hoy lo sean. Quizá no tanto si tenemos en cuenta la matización que hace en un blog que ha abierto. Es posible que tan sólo estemos en fases distintas de la misma historia, aunque tengo la sensación de que mi caída del guindo se produjo bastante antes de llegar a Irlanda, probablemente en las primeras  semanas de  universidad  masificada  en 1993. También me ayudó a no depositar esperanzas en las titulaciones universitarias el hecho de haber sido un pésimo estudiante y el de haber estado matriculado en asignaturas en las que había más de mil alumnos.

Tengo que decir que no sólo la economía y la política española están de asco, sino que tienen un periodismo que está a su altura. Españoles fregando platos en Londres los ha habido al menos desde los años setenta del siglo pasado, y no es plan de narrar la epopeya de cada uno que sale de su casa. Del mismo modo he llegado a leer titulares sobre los libros escolares del palo “escribo en los libros con lápiz para que los pueda utilizar mi hermano pequeño” que me parecen cosas de toda la vida y que estarían pasando con crisis, sin crisis y hasta con guerra. Las historias de “españoles por el mundo” son otro subgénero de esta etapa 2008-2013 o hasta donde dure.

En realidad ya lo tengo todo escrito, por ejemplo en septiembre de 2010 en “Victimismo y autocompasión“, en donde trato un poco lo que llamé “las dos narrativas”: la del qué bien estoy aquí en el extranjero no como en España; y la de pobrecito de mí, emigrante que soy y que he tenido que irme a buscar la vida a un país frío. Al final, si uno persiste, creo que hay muchas probabilidades de que la primera acabe imponiendose. Vivir la propia vida de modo provisional tiene algunas ventajas y algunas deventajas, como he podido apreciar en esas personas que hacen un paréntesis de uno o dos años en esta o aquella ciudad europea con la creencia de base de que eso no es su vida real. Eso es más problemático. Cuanto menos tarde Benjamín Serra en darse cuenta de que vive en Londres, de que puede que no haya ningún lugar al que volver y de que puede que algo de lo que haya estudiado le sirva de algo, pero que el papelito que lo acredita no, mejor para él.

También escribí hace un par de años “Trabajar de lo mío” donde critico esa estupida mentalidad funcionarial española, según la cual por el hecho de que uno haya decidido invertir su tiempo estudiando tal o cual cosa la sociedad (o el mercado, los políticos, alguien) debería ofrecerle un empleo en condiciones ideales en ese sector. Eso sigue haciendo mucho daño en España, y el protagonista de la historia todavía no se ha librado del todo de ello, aunque su actitud me parece hasta cierto punto correcta y creo que con el tiempo lo conseguirá. Cuando uno sale de su país tiene que quitarse muchos vicios culturales y cosas malas del sitio de donde viene y esa es una de ellas. En el entorno adecuado se consigue, más  difícil me parece conseguir que este virus desaparezca en su propio caldo de cultivo hispánico.

Otra vez me interesé más concretamente por  los  “periodistas”, vocación de nuestro protagonista, en una entrada que daba continuación a la anterior.  Ahí vengo a decir que hay estudios universitarios como “periodismo” que apenas ofrecen ningún valor añadido a la sociedad. Hay algunas carreras universitarias como pedagogía, psicología, sociología, cuya carga lectiva es más fácil de superar que un bachillerato como es debido. No digo que todas deberían desaparecer, pero desde luego en España deberían redimensionarse. No puede haber cientos de miles de personas estudiando la que creen que es su vocación para que luego con veinticinco años no puedan aportar nada sustancial a la sociedad. Y si en lugar de reducir el número de plazas para que se ajuste a la demanda real de esos mercados de trabajo lo que hay que hacer es dejar que sigan siendo muy baratas, accesibles y fáciles de aprobar, por lo menos habrá que intentar que nadie las curse engañado.

Este no se engaña: de la petanca no se puede vivir

Yo hace mucho tiempo que me di cuenta de que no iba a vivir de mis hobbies. Quizá me ayudó el hecho afortunado de que no estuvieran establecidos como carrera universitaria. También hace un puñado de años que me di cuenta de que no iba a volver a España durante mi vida laboral, por numerosas razones.

A primera vista el mensaje original de Benjamín Serra no me gustó. Quizá porque dramatizaba demasiado (lo de decir “limpiar váteres” como si estuviera haciendo eso todo el día) o porque su actitud no es del todo la adecuada para que le vaya bien y porque me recuerda demasiado a la mentalidad española. Quizá también porque nos hace quedar mal al resto de españolitos que estamos en las islas británicas, pero en fin, peores son los que vienen a vivir de los servicios sociales. Del mismo modo que él hubo momentos de en los que yo pensé cosas parecidas, aunque entonces no hubiera Twitter, así que tampoco cargaría las tintas sobre el chaval como otros han hecho.

Cuando los problemas de tu país dejan de ser tus problemas o pasan a serlo sólo en mucho menor medida, la vida es mejor.


Contratos

14/05/2013

La Comisión Europea ha propuesto que España implante un contrato de trabajo único, en lugar de los millones (exagero) de tipos de contratos que existen hasta la fecha. El Gobierno de España, los empresarios y los sindicatos, en contra. Y con ellos la mayoría de los españoles, me imagino. Y yo, más bien a favor y fuera de España. Y así estamos cada uno donde estamos y como estamos, supongo.

El masoquismo no me alcanza para leer en profundidad las propuestas, pero la creación y mantenimiento en España del mercado de trabajo dual fue la consagración del fraude generacional sobre el que he escrito en alguna ocasión. La gente ve muy claro el conflicto de intereses entre la clase social altísima y las demás, ve muy claramente la guerra de sexos en estadísticas agregadas y también la que existe entre la clase dirigente y los gobernados. Son diferencias muy obvias como para pasarlas por alto. En un sistema de clases que aunque viscoso es más líquido es bastante más complicado dejar estos casos del  1 %  contra el 99 % (o del 50 % contra el 50 %, en el caso de las desigualdades entre sexos) y afrontar los que yo considero auténticos retos en la corrección de la desigualdad. Eso sí, como mucho de lo que se hace no genera sino pobreza, es posible que dentro de algun tiempo, cuando empiecen a quebrar más ayuntamientos, el busque las siete diferencias entre funcionarios y trabajadores de ETT puedan resolverlo hasta los parvulitos.

Así que aunque al igual que a la opinión pública mayoritaria a mí también me gustaría que se combatiese el fraude fiscal y que los más ricos (en especial las personas jurídicas) pagasen más, yo señalo la desigualdad generacional, la que se produce entre quien disfruta del empleo público y quien se gana la vida en el privado, y la que hay entre quienes ejercen su derecho al trabajo bajo muy diferentes marcos reguladores, que no tendrian por qué existir. Pero en fin, del mismo modo que quienes están en el segundo percentil de renta ya consideran que no son privilegiados, todo aquel que tenga un algo que defender, derecho o privilegio. lo defiende como puede y es lógico. Yo hago lo mismo en la medida de mis posibilidades. Ahora bien: casi todo lo que se ha hecho en España en materia de mercado laboral está mal hecho y la prueba es el resultado medido en desempleo. Debería hacerse casi cualquier otra cosa, copiada de cualquier otro sitio.

La obsesión de los españoles por tener un empleo fijo es tan enfermiza como la que mostraban por tener una vivienda en propiedad hasta hace muy poco tiempo. Hay veces que no está exenta de racionalidad económica… hasta que deja de estarlo. Ahora ya hay voces que dicen “es mejor estar de alquiler”. Si en esta ciudad existieran alquileres por debajo de 500 euros no me habría comprado un apartamento en la vida. Hay un precio de equilibrio y hay que saberlo y obrar en función de ese precio.

Lo del empleo fijo es lo mismo. La gente lo valora y quien lo tiene lo atesora por la triste y sencilla razón de que no hay empleo y vive en una economía regida por unas normas de mierda que provocan que no se cree empleo. Si hubiera suficiente empleo a la gente le acabaría dando igual si el suyo es fijo o no, porque ellos mismos estarían buscando uno mejor pagado continuamente. Del mismo modo que prefiero vivir de alquiler si hay apartamentos por menos de 500 euros, prefiero cualquier empleo en un país sin desempleo (y ya cambiaré si no me gusta), que uno con indemnización por despido en un país con paro altísimo. Eso es a lo que hay que aspirar y no hacerlo implica asumir un fracaso.

A mi modo de ver la situación de España es tan grave que sería necesaria una liberalización bastante brutal del mercado de trabajo. No engaño a nadie, habría perdedores: probablemente gente de más de cincuenta años que sólo resiste en sus empresas porque es más caro despedirlos que mantenerlos. Tampoco dejo que nadie se engañe: el sistema actual también genera perdedores, en este caso la segunda generación de jóvenes que van a llegar a vieja sin tener ni siquiera la oportunidad de demostrar su valía o su capacidad de trabajar a destajo. Ya me imagino que es más difícil que se rebelen contra sus padres que contra el sistema así en teórico. A este paso su perspectiva de formar patrimonio heredando cada vez es mayor que la de hacerlo trabajando.

Pues nada, sigámonos aferrando a los dias por año trabajado que nos vayan quedando y los que sean temporales que sigan esperando, que ya les tocará que les hagan fijos. Yo ya gané la de que los pisos pueden bajar y esta también me toca verla desde fuera.