Bola de cristal rayado

27/04/2019

Aquí y pocas veces allí

Desde esta cómoda distancia he seguido en cierta medida la campaña electoral española y aunque hace varios años que decidí no participar en elecciones no me resisto a dejar mis preferencias y pronósticos por escrito para que sean los años quienes confirmen cuán errado estuve como ciudadano y como adivino.

La primera idea que informa mi pensamiento es que el cambio que España necesita para mejorar no es político, sino que sería preferible uno de tipo económico o tecnológico o incluso moral. Pocas esperanzas puestas en lo que puedan traer estas elecciones que no cambiarán demasiado ni para bien ni para mal. El sistema institucional, bien anclado en la mentalidad colectiva, es lo suficientemente sólido como para que los cambios que él mismo prevé no lo desestabilicen.

Mi preferencia, moderada, es de hecho la estabilidad. Me alegro de no votar porque realmente no sé cuál sería el voto que mejor contribuiría a una große Koalition que aísle a los extremos y los extremismos (algo así como un gobierno de Ciudadanos con las alas razonables de PP y PSOE). Parece que todo el mundo espera o bien el gobierno del bloque de izquierdas con apoyo de los separatistas o bien el gobierno de centro-derecha con el apoyo de la nueva derecha más dura que aún no se sabe qué cariz tendrá. En todo caso el país no se hundirá sino que continuará su lento declive al ritmo de la molicie ciudadana y la inercia demográfica.

Quien quiera seguir con más de lo mismo ahí tiene al PP o al PSOE. En las últimas semanas les he oído alguna idea buena y he pensado que sería interesante verlos gobernar así algún día y cómo habrá sido que no les haya dado tiempo a poner esas cosas en práctica en todos estos años. Lo peor del partido socialista es quien lo dirige en estos momentos: un ególatra sin escrúpulos que haría cualquier cosa por mantenerse en el poder, sin menoscabo de la deriva posmoderna e identitarista que aflige a la socialdemocracia por doquier. Sus aliados tampoco tienen las cartas de presentación más recomendables ni defienden los modelos internacionales precisamente más admirables por sus resultados.

Con lo de siempre no llegaremos a ningún sitio, pero también es verdad que hay lugares mucho peores y que para ir a esos, mejor no moverse. Ciudadanos es partido de algunas ideas nuevas que están bien, otras como que considero moralmente reprensibles (vientres de alquiler) y todos los errores tácticos del mundo (¿no es obvio que renunciar a pactar con el PSOE te hace perder tu ventaja natural de estar en el centro del espectro?, y ¡qué fichajes, por dios!). Quizá algunas de las ideas (contrato único, recentralización selectiva) sean lo que haga falta en este momento, pero veo que tras un periodo de realineamiento este espacio acaba como el CDS.

Podemos es hoy por hoy un desastre comunista y bolivariano en horas bajas y Vox es un engendro conformado por un 25% de sentido común y un 75% de vacío envueltos en una bandera de España gigantesca. Ni el desprecio ni la devoción acrítica por lo que ha hecho de Occidente ser lo que es van a servirnos de nada.

Mi pronóstico se corresponde con lo que he visto en las encuestas. Si acaso creo que quizá Vox puede hacer un resultado incluso mejor del que se sugiere y acabar tercero. Ya dije que echaríamos de menos “el bipartidismo“. Alguna vez he acertado mucho con el panorama, con los números y en especial en esta ocasión es mucho más complicado.

ACTUALIZACIÓN 29.04.2019: Tras conocerse los resultados. No se ha repetido lo de Andalucía y al final la entrada de Vox ha sido más modesta con lo que mi apuesta arriesgada queda en agua de borrajas (al final el Twitter es una burbuja). Me ha sorprendido la bajada espectacular del PP, que en este nuevo sistema pentapartito tiene un suelo más bajo. También parece que los de “asaltar los cielos” y el “sí se puede” se quedan en la papelera de reciclaje de la historia por un rato. Hay posibilidad de continuar con el Frankenstein pero las matemáticas dan la posibilidad de un central PSOE – Cs como el que a mí me parecía bien (dependiendo del contenido programático, que al final los eslóganes…), pero como estamos a un mes de las siguientes elecciones me temo que tardaremos bastante en saber qué va a ocurrir realmente. Aunque sigo teniendo una opinión pésima de Pedro Sánchez le veo más legitimación ahora para encabezar el gobierno que con los 84 diputados misérrimos que arrastraba.


Predicciones fallidas de junio

28/06/2016

Hace meses que me di cuenta de que este mes de junio iba a estar fascinante, entre las elecciones en España, el referéndum británico sobre la UE y la Eurocopa. A mí los acontecimientos deportivos y las elecciones me resultan bastante parecidos, aunque sólo hay unos pocos que me interesen.

Para las elecciones españolas auguré que el PP haría un buen papel, y finalmente lo consiguió. Estoy contento de haber visto el trasvase del voto útil de Ciudadanos, aunque los anaranjados no se han hundido tanto como yo preví (creo que a medio plazo este partido desaparece). Me creí el famoso sorpasso de Podemos al PSOE que daban todas las encuestas. Al final resulta que los partidos tradicionales son más sólidos de lo que se estaba empezando a creer.

El Brexit, que créi que no iba a ocurrir, me ha preocupado y me va a afectar más (al final, en España volverá a haber elecciones en 6 meses o en un par de años y yo ni siquiera vivo en España, pero esta decisión tiene que ser irreversible). Yo creía que saldría el “permanecer” por los pelos. Los referendos son una cagada. Se hace uno sobre si hay que destruir la Tierra con armas nucleares para acabar de una vez con todo y según van pasando las semanas el sí y el no se van acercando. Esa es su dinámica. Tampoco es que sea maravilloso a “sí” y “no” cuestiones complejas en las que puede haber un continuum de modelos. Lo de hacer que dé su opinión gente que no tiene ni idea ni puede entender los asuntos de los que se trata, ni te digo. Ya sé que si dices esto te responden que no crees en la democracia. En general puede decirse que cuantos más referendos menos democracia.

Al final ha primado una división que por simplificar diremos que es la que hay entre la sociedad tribal y la sociedad abierta. Nunca había simpatizado con los separatistas escoceses ni con los nacionalistas irlandeses y en cambio tras ver los argumentos de la campaña del Leave y los bajos instintos de su base social, me ha acabado pareciendo que la primera ministra escocesa y algunos del Sinn Fein hablaban como grandes estadistas.

Hace semanas dije en una conversación que si saliera el irse habría algún tipo de negociación y un nuevo referéndum. Esto ahora no lo veo ni remotamente posible. Las posibilides de que el Reino Unido finalmente no se salga pasan porque sus dirigentes no se atrevan a llevar a cabo el proceso de salida, pero no pueden sino hacerlo. Va a ser un gran lío procedimental de resultado incierto.

Y sin embargo no creo que al Reino Unido le vaya a salir mal. Acertaron al no entrar en el euro. Sí, la libra y las bolsas han bajado, pero lo previsible. Hay un efecto de shock y empezarán a darse algunos resultados no deseados. Será un proceso largo. Sin embargo, no veo que la nueva UE-27 vaya a ser capaz de dominar a ese rival.

Irlanda se verá muy afectada. El interés de Irlanda es contrario al de los otros países de la UE. Lo que le conviene a este país es que el Reino Unido se salga con la suya lo más que pueda y que no haya ni aranceles, ni que le obliguen a controlar la frontera común. Ambos países tienen muchos acuerdos especiales que pueden resultar extraños con uno de ellos fuera de la Unión. (Ambos fuera de Schengen, pero con un acuerdo de libre circulación entre los dos; ciudadanos con doble nacionalidad y muchas más cosas).

Si se perjudica al Reino Unido me alegraré porque se lo merecen y si no se hace, me alegraré porque me conviene.

La Eurocopa creo que la ganará (y espero que la gane) Alemania.


Mi apuesta para el 26-J

10/06/2016
España necesita cambios que nadie quiere afrontar

España necesita cambios que nadie quiere afrontar

 

Me creo bastante lo que están dando las encuestas estos días e inconsecuentemente he hecho una apuesta basada en que no toda la gente diga lo mismo y previendo algo que no sé si sucederá y que puede que no ocurra, pero que a mí me parecería razonable que pasara (aunque también hay muchas otras cosas razonables que podrían pasar) tal y como es un voto útil de electores que el 20-12-2015 votaron a Ciudadanos y que en esta ocasión se pasen al PP.

La vez anterior también me incliné por que el PP quedara mejor de lo que se decía y luego no. Tampoco es que tenga yo ningún interés en ese resultado. A decir verdad, tengo la fortuna del emigrante de no tener que tener preferencia por ninguno en concreto. Creo que si estuviera en España estaría en las mismas, y ahí ya es un poco peor. Lo más improbable de esta apuesta es que precisa no sólo de un corrimiento intrabloque sino de un corrimiento de izquierda a derecha, y esto creo que ya sólo puede pasar con una participación relativamente baja.

Así describí mi “predicción”:

La bruja piruja que hay en mí cree que lo que va a pasar y que no dan las encuestas es un corrimiento de votos de C’s al PP a última hora.

Para mí Cs es el partido más flojo porque no tiene ni estructura, ni red clientelar, ni feudos de votos, ni electorado tan fácil de identificar sociológicamente. Ya se verá cuando, pero para mí que morirá como el CDS.

Creo que sí se va a dar el famoso sorpasso, pero que en realidad eso es malo para Coletas y Cía, que en la práctica tienen más posibilidades de tocar poder quedando terceros que segundos, ya que lo normal sería que el PSOE no les haga el favor cuando los otros no se lo hicieron a ellos primero; de hecho yo creo que en un gobierno de Frente Popular al PSOE se lo acaban tragando.
Esto lo enlazo con lo primero que he dicho: cuanto más parezca que se acerca UP al PP en votos, menos sentido parecerá que tiene votar a C’s.
O sea que redondeando mucho pronostico algo como esto:
PP 140
UP 90
PSOE 80
Cs 20
Otros 20
La consecuencia de esto sería:
Gobierno de PP-Cs con el PSOE dejando paso.
Dentro de un par de semanas nos reímos.

Período electoral

29/10/2015
España necesita cambios que nadie quiere afrontar

Esta viñeta ha salido mucho estos días

Me ha llegado un correo de la Embajada que explica el proceso del voto rogado y lo que hay que hacer si se quiere participar en las elecciones generales del 20 de diciembre. Además de un formulario, una especie de folleto explicativo y el texto de la convocatoria contiene 5 pdfs en las diversas lenguas oficiales de este país de tantas culturas y tanta incultura llamado España (por el momento). Los que están en valenciano y catalán vienen a ser lo mismo y los entiendo hasta yo que no tengo nada que ver con la franja oriental de Iberia (descontando que estudié francés). Ocho adjuntos, no está nada mal. Sería un poco más interesante ponerlos en la red y contar los clics.

Después de mi odisea del pasado año se me han quitado las ganas de hacer el primo y esta vez no votaré. Ya dejé explicadas más o menos las razones más allá del aumento del coste hasta un nivel casi irracional: los emigrados no deberían poder influir decisiones cuyos costes no les van a afectar. Cuando veo a esos que lloran tanto y que quieren cambiar el país desde fuera del país siento un poco de lástima por ellos: cosmopolitas como el perro del hortelano.

Este año el resultado va a estar más difícil de acertar que en otras ocasiones y también creo que a diferencia de otras veces, las últimas semanas van a tener mayor importancia hasta el punto de que a día de hoy estaría muy difícil predecir cómo van a acabar las cosas. El sistema de cuatro partidos al que se va (¿lo llamarán tetrapartidismo o no va a durar lo suficiente?) va a estar entretenido con pactos, escisiones y probable inestabilidad. Siendo optimista, a lo mejor partiendo de presupuestos más caóticos se alcanza un mejor equilibrio.

España necesitaría reformas bastante importantes en muchas áreas, pero veo complicado que nadie (ni electores ni elegidos) quiera afrontar los costes que suponen. Ahí también va a estar la gracia.

A la hora de elegir el tema está entre lo malo conocido y lo malo por conocer; lo que ya ha fracasado y lo que aún no se sabe si tiene siquiera estructura como para que funcione. No hablo por mí, pero es terrible tener que decidir entre el fracaso actual y el paraíso caribeño o entre la ruina anterior y la promesa que inevitablemente habrá de defraudarnos.

A aquellos a quienes no agraden los cuatro jinetes del apocalipsis  siempre les quedan los otros, que van en pony: una variada oferta de partidos monotemáticos y cantonalistas. Hablando de estos últimos me gustaria poner pronto cuatro notas sobre Cataluña pronto porque no renuncio a ser también yo a mi forma y modo una humilde y artesanal fábrica de independentistas.

Por último voy a hacer una apuesta así a ojo para dármelas de gurú si esto sale: ganará el PP, que aguantará mejor de lo que indican las encuestas últimamente y con ciento treinta y tantos diputados y unos cuarenta y tantos de C’s habrá investidura de Rajoy.