Cosas de Escocia

17/04/2017

Lo de Bill Bryson escocés es mu exagerao

Escocia está aquí al lado de Irlanda y comparte ese origen difuso que hemos dado en llamar céltico. Hace unos días un amigo me dijo que quería ir a trabajar a Edimburgo y será una de las pocas ciudades europeas que yo haya visitado tres veces. Empezamos a ir en el año 2000 y luego nos ha gustado más el paisaje escoces que el de la isla de residencia habitual. Nunca simpaticé demasiado con los independentistas escoceses porque eso de volver a los reinos antiguos me parecía un atraso. Eso ha sido hasta el 2016 del bréxit, porque atraso por atraso, un reino del siglo XVIII y un imperio del XIX me parecen casi lo mismo, y lo segundo más peligroso. Así pues no tengo pensando volver en bastante tiempo, ya que pudiendo escoger entre infinidad de destinos agradables prefiero consolidar la economía de la UE y ellos que se las apañen como puedan, que es lo que han elegido.

Tenía en la estantería uno de esos libros que a veces compro por una nimiedad en uno de mis lances (dice el propio libro que la palabra spree que se usa en la expresión shopping spree viene del gaélico spréidh que tanto en Irlanda como en Escocia significa pillaje, pero es etimología discutirda). Es una miscelánea de cosas escocesas. No hay demasiada narrativa en el volumen. Son listas de cosas sin más, por ejemplo una lista de ríos. (Los lagos escoceses tienen cierta fama que diría que los ríos no):

Río Tay (193 km.)
Río Spey (172 km.)
Río Clyde (171 km.)
Río Tweed (156 km.)
Río Dee (137 km.)

El autor da la longitud en millas, otro atraso.

Aquí otra lista, ésta con palabras del dialecto de las islas Orcadas, donde durante muchos siglos se habló una u otra lengua escandinava:

gavse engullir
gelder
reír
moppy
conejo
nareaboots
casi
peedie
pequeño
puggy
barriga
skreck
chirriar
skreevar
viento fuerte
waar
peor
whitema
gaviota

A lo mejor por el contexto se puede deducir alguna, pero si el acento es como el de las zonas gaélicas de Irlanda seguramente no. El autor dice que se considera que algunos hablantes de gaélico escoces tienen perfecta dicción inglesa, debido a que aprenden la variedad estándar (esto suena parecido a por qué el castellano que se habla en el País Vasco es bastante comprensible), pero en general en Irlanda cuanto más gaélica es la zona menos estándar es el acento en inglés.

Pueden encontrarse, entre muchas más cosas, listas de reyes (la vida de Macbeth no es como aparece en Shakespeare), batallas, filósofos, santos, inventores, partidos de fútbol, güisquises, músicos, castillos, películas y primeros ministros británicos. Escoceses todos ellos.

Aquí hay un problema que también se dará si España sigue por la senda de convertirse en Expaña. Por ejemplo, el autor da como escocés a Tony Blair que nació en Edimburgo. Muchas veces es complicado saber quién escocés y quién es inglés (con desventaja para Escocia, al menos en España donde solemos creer que todos son ingleses). No creo que entre los de nuestro idioma haya muchos que sepan que (pongamos por caso) Alexander Fleming era escocés. Muchos británicos pueden considerarse también las dos cosas, o ninguna. No se les suele dar mucha bola.

Mi dato irrelevante escocés preferido es el de que los milenarios patrones del tartán de las faldas de los clanes escoceses son una invención relativamente reciente tal y como aparece en la recopilación de Hobsbawm sobre La invención de la tradición. El autor del texto es Hugh Trevor Roper y hay un libro póstumo sobre la invención de Escocia. En esta miscelánea se disputa la fecha pero no el dato.

Conexiones con la península Ibérica, pocas. La Legión IX Hispana anduvo por allí. Otra es pictórica: dos veces he visto la vieja friendo huevos de Velázquez en Edimburgo, pero ahora he descubierto que un famoso cuadro de Dalí está en Glasgow. Me parece adecuado cerrar con esta imagen, escribiendo en domingo de Pascua.


Comparaciones con la población histórica de Irlanda

15/04/2017

Lo de que Irlanda es el único país de Europa occidental con menos población que en el siglo XIX es un aspecto bien conocido. La isla llegó a tener 8 millones de habitantes y tras la gran hambruna de la patata y la emigración a América quedó en menos de la mitad. En los últimos años la república ha aumentado su población, que ha pasado de los 3,5 millones de 1987 a los más de 4,5 millones de hoy. Siempre me acuerdo un titular de periódico del año 2000 que venía a decir algo así como “la población, en su punto más alto de los últimos 120 años”.

Pero hace unas semanas vi el interesante tuit que encabeza esta entrada y me llamó la atención la comparación. Ciertamente a principios del XIX la población de Irlanda era más del doble de la de Portugal o la de Grecia o la de todos los países nórdicos juntos. Nunca había pensado que Portugal, que hoy tiene unos 10 millones de habitantes habría tenido por entonces, por cuando era un imperio marítimo global, apenas 3.

Para los que quieran una comparación hispanoirlandesa, España empezó el siglo XIX con unos 10 millones de habitantes , el XX con unos 18 millones, el XXI con unos 41 millones y ahora estará cerca de los 47 millones de habitantes.

Más sorprendente aún es el gráfico que he visto en fechas más recientes, en el que se compara la población de Irlanda con la de Inglaterra, Escocia y Gales. En realidad, antes de la gran hambruna de 1846-1848 las dos islas eran magnitudes comparables en términos demográficos. El salto inglés es espectacular

Luego también la semana pasada, este fragmento citado en Marginal Revolution en el que se aborda el declive de la parte céltica del Reino Unido:

Since 1821 the population of the Celtic arc of the north and west has declined as a proportion of the population of the United Kingdom, from 46 per cent in 1831, to 20 per cent in 1911, to 16 per cent in 2014, due to famine, independence and emigration.  This is a configuration of the country which we have been losing for nearly two centuries.

Del libro Love of Country: A Hebridean Journey, de Madeleine Bunting.

Cuando dice “independence” se refiere obviamente a la independencia de la República de Irlanda.

 


Postal de Escocia

14/07/2016

El muro de Adriano

Nuestro embajador en el lejano oriente se nos ha acercado casi todas las millas y nosotros en cambio nos alejamos unas cuantas.

Ayer llegó al buzón esta bonita postal escocesa (2 días dura el salto de isla a isla). Nos enseña el muro de Adriano que en una de estas lo mismo se convierte en frontera simbólica de la Unión Europea.


Predicciones fallidas de junio

28/06/2016

Hace meses que me di cuenta de que este mes de junio iba a estar fascinante, entre las elecciones en España, el referéndum británico sobre la UE y la Eurocopa. A mí los acontecimientos deportivos y las elecciones me resultan bastante parecidos, aunque sólo hay unos pocos que me interesen.

Para las elecciones españolas auguré que el PP haría un buen papel, y finalmente lo consiguió. Estoy contento de haber visto el trasvase del voto útil de Ciudadanos, aunque los anaranjados no se han hundido tanto como yo preví (creo que a medio plazo este partido desaparece). Me creí el famoso sorpasso de Podemos al PSOE que daban todas las encuestas. Al final resulta que los partidos tradicionales son más sólidos de lo que se estaba empezando a creer.

El Brexit, que créi que no iba a ocurrir, me ha preocupado y me va a afectar más (al final, en España volverá a haber elecciones en 6 meses o en un par de años y yo ni siquiera vivo en España, pero esta decisión tiene que ser irreversible). Yo creía que saldría el “permanecer” por los pelos. Los referendos son una cagada. Se hace uno sobre si hay que destruir la Tierra con armas nucleares para acabar de una vez con todo y según van pasando las semanas el sí y el no se van acercando. Esa es su dinámica. Tampoco es que sea maravilloso a “sí” y “no” cuestiones complejas en las que puede haber un continuum de modelos. Lo de hacer que dé su opinión gente que no tiene ni idea ni puede entender los asuntos de los que se trata, ni te digo. Ya sé que si dices esto te responden que no crees en la democracia. En general puede decirse que cuantos más referendos menos democracia.

Al final ha primado una división que por simplificar diremos que es la que hay entre la sociedad tribal y la sociedad abierta. Nunca había simpatizado con los separatistas escoceses ni con los nacionalistas irlandeses y en cambio tras ver los argumentos de la campaña del Leave y los bajos instintos de su base social, me ha acabado pareciendo que la primera ministra escocesa y algunos del Sinn Fein hablaban como grandes estadistas.

Hace semanas dije en una conversación que si saliera el irse habría algún tipo de negociación y un nuevo referéndum. Esto ahora no lo veo ni remotamente posible. Las posibilides de que el Reino Unido finalmente no se salga pasan porque sus dirigentes no se atrevan a llevar a cabo el proceso de salida, pero no pueden sino hacerlo. Va a ser un gran lío procedimental de resultado incierto.

Y sin embargo no creo que al Reino Unido le vaya a salir mal. Acertaron al no entrar en el euro. Sí, la libra y las bolsas han bajado, pero lo previsible. Hay un efecto de shock y empezarán a darse algunos resultados no deseados. Será un proceso largo. Sin embargo, no veo que la nueva UE-27 vaya a ser capaz de dominar a ese rival.

Irlanda se verá muy afectada. El interés de Irlanda es contrario al de los otros países de la UE. Lo que le conviene a este país es que el Reino Unido se salga con la suya lo más que pueda y que no haya ni aranceles, ni que le obliguen a controlar la frontera común. Ambos países tienen muchos acuerdos especiales que pueden resultar extraños con uno de ellos fuera de la Unión. (Ambos fuera de Schengen, pero con un acuerdo de libre circulación entre los dos; ciudadanos con doble nacionalidad y muchas más cosas).

Si se perjudica al Reino Unido me alegraré porque se lo merecen y si no se hace, me alegraré porque me conviene.

La Eurocopa creo que la ganará (y espero que la gane) Alemania.


Las islas británicas según Norman Davies

29/01/2016
Las islas británicas

Las islas británicas

Ya me acabé el tocho de Norman Davies sobre las que él llama “las islas”. Él explica muy bien por qué lo hace así, pero creo que desde nuestra perspectiva del mundo podemos decir “las islas Británicas”, aunque le moleste a algún irlandés. “las islas Célticogermánicas” es el título de un capítulo que aunque se refiere a una etapa concreta me parece que serviría bien para etiquetar al conjunto. Creo que “las islas Angloparlantes” es lo que funciona en la mente de todos los que no pertenecemos a ellas.

A mí una parte que me interesa mucho es la historia de la lengua inglesa y su relación con lo que sería la etnogénesis de la población de la isla grande. Los procesos (militares, políticos, biológicos, ecológicos) por los que a partir de la llegada de los anglosajones en el siglo V las lenguas célticas y el latín “retroceden” en una medida que no parece compatible con que sólo un tercio del ADN de los ingleses sea de origen germánico según se cree últimamente. También la “lucha” por la primacía entre palabras sajonas, escandinavas y normandas a la vez que esas gentes que las hablan entran en la isla: la guerra total de genes y memes por decir de algún modo. Sobre esas cosas he leído con fruición. Luego he tenido que aguantar más novela rosa dinástica de la que tolero. Es muy difícil sentir igual interés por todos los periodos históricos.

Como es una señora historia completa de un territorio enorme a lo largo de una enormidad de siglos creo que no tiene mucho sentido comentar demasiado de la misma. De hecho, los trozos más interesantes me los voy a guardar para futuras entradas en momentos en que la imaginación escasee. Lo más que voy a decir es que se nota que este libro está escrito con el cambio de siglo y que década y media después algunas de las impresiones que el autor saca ya no están en consonancia con el espíritu de los tiempos que corren.

Lo que sí dejo para muestra son unos cuantos botones, datos sueltos que me han parecido interesante descubrir. Y como estos hay decenas:

  • La historiografía británica on presta demasiada atención a la Guerra de los Cien Años, acaso porque Inglaterra acabó perdiendo. Sin embargo el autor considera que esta derrota fue muy positiva para que se ocupara de otras cosas que a la postre le otorgaron una importancia mayor.
  • Los reyes de Inglaterra se hicieron llamar “y de Francia” hasta 1801.
  • La unión de Inglaterra con Escocia se aprobó el mismo día que un montón de actos legislativos de menor importancia.
  • La dinastía de los Tudor toma su apellido del nombre de un antepasado de su fundador galés, que se llamaba Twdor (Teodoro)  [en 2012 criticábamos que al papa cópto lo llamaran Tawadros en vez de Teodoro, pero miren]
  • El nombre del condado irlandés de Laois se escribe Leix en inglés. [Un descubrimiento, porque esta forma no se utiliza en la República de Irlanda. Pasó de Queen’s County a Laois y dejó relegada la ortografía inglesa, como Kingstown pasó a Dun Laoghaire y Dunlaery quedó en el olvido.]
  • El condado de Sutherland, el más septentrional de los de Escocia y por el que pasamos en 2011, tiene un nombre que es lo mismo que southern land. La razón es que para los escandinavos medievales (mal llamados vikingos) eran las tierras más sureñas que poseían.

Y por último, si alguien me pregunta alguna vez qué libro sobre la Historia de Irlanda puede leerse le voy a recomendar este. He leído alguna Historia de Irlanda propiamente dicha, pero la verdad es que sin el contexto de la otra isla casi no tiene sentido. En las más de mil páginas habrá entre cien y doscientas dedicadas a la isla menor. No aparecerá demasiado detalle, pero contexto todo. Si cualquier región española se independiza mañana durante los primeros años resultaría obvio que una historia aislada de la misma es absurda, aunque seguramente paulatinamente el concepto iría pareciendo más razonable, lo cual no querría decir que en realidad lo fuera. Irlanda se ha independizado anteayer y entre la lengua común, la mentalidad insultar, la colonial, Irlanda del Norte, los restos del protestantismo, el modo de vida y la inercia histórica al final sigue siendo un trozo de lo mismo. Mucho más cuando se mira para atrás y a vista de pájaro.

 


El intento de invasión de Irlanda de Eduardo Brucio (1315)

27/01/2016

Sigo con la lectura de un tocho sobre Historia de las islas Británicas. He pasado ya la parte que más me interesa y, en llegando a cierto episodio del siglo XIV, he recordado unos paneles que fotografié en el túnel de acceso a Trinity College hace unas semanas. He estado varias veces en Escocia y había leído varias veces sobre estos reyes de Bruce o de Brus, pero esto no había dejado en mi memoria más que el consabido dato de que Escocia (sea lo que sea lo que esto signifique) luchaba mucho contra Inglaterra (ídem) hasta que perdieron y se acabaron uniendo (o siendo absorbidos). Incluso he estado en una colina de Stirling viendo venir la lluvia por los campos de batalla de Bannockburn, aunque bastante más ocupado de cosas de este siglo.

De esta miniexposición me interesó mucho la reconstrucción del Dublín de 1315 que aparecía en uno de los paneles. Pocas semanas antes habíamos estado de gira con una historiadora por el arrabal en el que trabajo últimamente, utilizando mapas antiguos como guía. Puede verse el castillo de Dublín, junto al lugar que da su nombre vikingo a la ciudad en el antiguo río que hoy es mera cloaca. La catedral de Christchurch en el recinto amurallado y la de san Patricio extramuros.

Reconstrucción digital

Reconstrucción digital del Dublín medieval

La narrativa de por qué una gente de la isla vecina se acercó a esta otra isla adolece de la clásica simplificación nacionalista. Voy a retomar el tema de que en realidad no se trata de dos islas. No son dos unidades aisladas, y de hecho las distancias por mar se recorren mucho antes que por tierra. Como no son dos islas, los gaélicos goidélicos de Escocia tienen su origen en Irlanda y en un principio Roma llamó a todos scoti “escotos”. La cultura irlandesa floreció en lugares como Iona hasta la llegada de los vikingos. En el nivel demográfico lenguas y filiaciones son diferentes memes en continuo flujo y en lucha por su “supervivencia” pero en el nivel político, que es de elites, los más relevantes en tiempos medievales nada tienen que ver con ideas e intenciones del siglo XIX que se traspasan alegremente a gentes del siglo XIV. Obviamente, si Irlanda no se hubiera independizado en el siglo XX un relato como el de estos paneles sería difícil de imaginar. En el siglo XIV ni siquiera Inglaterra era aún Inglaterra en el sentido etnonacional sino más bien una el poder de una corte normanda luchando por territorios tanto en las islas como en el continente. El tipo de narrativa identitaria, la ausencia de referencias a la estructura estamental de la sociedad y a la importancia de la religión y dar por sentada una conciencia nacional avant la lettre, conforman un recital monográfico de la falacia del historiador, siendo el tema panceltista el colofón.

De todos modos, yo hago una traducción aproximada de lo que ponía y luego cada quien que lo filtre como quiera o pueda.

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¿UN REY ESCOCÉS PARA IRLANDA?

En 1315, hace 700 años, los irlandeses eligieron por última vez a un rey de reyes . Se trataba de Eduardo, hermano de Roberto Brucio rey de los escoceses, que receintemente había logrado una gran victoria sobre los ingleses en la batalla de Bannockburn.

La INVASIÓN DE BRUCE 1315/2015

¿Por qué un rey escocés para Irlanda? ¿Por qué no? En cierto sentido, los escoceses eran irlandeses. A principios de la Edad Media, Irlanda se conocía en latín como Scotia, pero cuando una dinastía irlandesa – Dál Riata de Antrim – ganó ascendencia en el norte de la isla de Gran Bretaña pasó a conocerse como la tierra de los escotos (Scoti) y así nació Escocia.

¿Por qué Eduardo Brucio? Una vez más: ¿por qué no? Aunque su familia era en principio anglonormanda Eduardo y Roberto eran de extracción gaélica por parte de madre y tenían estrechas relaciones con el mundo gaélico de Escocia occidental y sus islas. Incluso se dijo que Eduardo había sido criado en Irlanda con el hombre que le animó a lanzar su invasión, Domhnall Ó Néill, del Úlster.

 

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DUBLÍN EN PELIGRO EN 1317

Dublín era la capital de la administración real inglesa y los dublineses eran muy leales a la corona de Inglaterra.

En febrero de 1317 la ciudad estuvo cerca de ser tomada por los hermanos de Brus. El rey de Escocia, Roberto Brucio, se unió a su hermano Eduardo que había sido nombrado rey de Irlanda en 1315. Los hermanos acamparon en Castleknock con las murallas de la ciudad a la vista.

Durante el pánico, los dublineses quemaron los arrabales de su ciudad y desmantelaron el priorato de los dominicos que había al norte del río Liffey para reforzar las murallas de la ciudad. También destruyeron el puente que cruzaba el río.

Los hermanos decidieron no sitiar la ciudad. Siguieron rumbo al sur, hacia Múnster, y así perdieron la oportunidad de capturar el cuartel general de los ingleses antes de que llegaran refuerzos de Inglaterra.

 

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FUEGO, HAMBRUNA Y ESPADA: LAS CAMPAÑAS DE LOS HERMANOS BRUCIO EN IRLANDA

1. Mayo de 1315. Un ejército escocés de unos seis mil hombres a cuyo mando se encuentra Eduardo, hermano de Roberto Brucio, el rey de Escocia arriba a las costas de Antrim. Muchos irlandeses se unen a la causa de Brucio con la esperanza de derrotar al poder inglés que rige Irlanda. Se planea incluso una alianza pancéltica de escoceses, irlandeses y galeses para terminar con la dominación inglesa.

2. Junio de 1315. Cerca de Carrickfergus, muchos nombles gaélicos dirigidos por Ó Néill del Úlster se juntan para unirse a Brucio. Los anales irlandeses indican que “todos los gaélicos de Irlanda acuerdan concederle el señoría y lo nombran Rey de Irlanda”. La mayoría de los colonos ingleses en Irlanda se le opone.

3. Agosto de 1316. En la batalla de Athenry, la más sangrienta de toda la invasión, los escoceses no participaron en nada. Fue una derrota desastrosa para los irlandeses de Connacht – se dice que unos mil quinientos fueron decapitados. Supuso un subidón de moral para los colonos ingleses. El sello municipal de Athenry conmemora la victoria, mostrando las cabezas de los reyes irlandeses empaladas por encima de los muros de la ciudad.

4. Febrero de 1317. Los hermanos Brucio habían llegado a Castleknock pero deciden no sitiar la ciudad de Dublín. La llegada de refuerzos ingleses termina con un intento de conectar con los irlandeses de Munster y pronto el famélico ejército de Brucio se retira.

5. Octubre de 1318. Marchando hacia el sur desde el Úlster con la intención de realizar un último esfuerzo, Eduardo Brucio se arriesga a una batalla en campo abierto contra el ejército inglés en Faughart, al norte de Dundalk, donde pierde la vida y con ella su reino irlandés. Aunque la tradición señala “su tumba”, en realidad el cadáver fue desmembrado y partes del mismo colgadas a las puertas de varias ciudades irlandesas. El vencedor, Juan de Bermingham, llevó la cabeza de Brucio al rey Eduardo II de Inglaterra. Fue tal el alivio que supuso la derrota de la mayor amenaza al poder inglés en Irlanda que este pequeño barón fue elevado al estatus de conde de Louth tras haber puesto fin a la invasión de Brucio.

Mapa (1315)

Mapa (1315)

Aquí hay un pdf con una versión en calidad más que decente de los paneles. No sé cómo no se me ha ocurrido buscar antes de poner mis malas fotografías.


Islas no aisladas

19/01/2016
Mata de la provincia romana de Britannia

Mata de la provincia romana de Britannia

Sigo leyendo sobre la historia de las islas. Me estaba acordando de una vez que fuimos a Belfast en la primavera de 2000. Éramos un grupo de compañeros de trabajo y entre ellos estaba la típica izquierdista española que en España es anticlerical y en Irlanda del Norte, católica. La sigo teniendo en el Facebook y me llama la atención que sea fiel a IU y pase de Podemos. En la plaza en la que está el ayuntamiento de Belfast dijo algo como “ver ahí ondeando la bandera británica me ha parecido muy fuerte”. Es lo que tiene acercarse a la realidad desde el prejuicio. También ondea la bandera española en Santa Cruz de Tenerife, que queda bastante más lejos de la España peninsular.

El gaélico que se habla en Escocia está ahí a consecuencia de la migración de celtas provenientes de Irlanda y durante muchos siglos existe una cultura céltica bi-insular. Dice Davies hablando del siglo X o por ahí que como resultado de los numerosos movimientos de poblaciones la configuración geográfica de “lo irlandés” tardó en configurarse. No sólo es Escocia, sino también la isla de Man o partes de Gales como la península de Lleyn y más al sur Cornualles. De hecho, habría sido posible que la cultura céltica se hubiera impuesto a la romana y a la germánica. La frase importane es: Sólo cuando los asentamientos irlandeses en Gran Bretaña dejan de funcionar puede empezar a emplearse el concepto moderno e insular de “Irlanda”.

Las islas británicas

Las islas británicas