“Homo erectus” de Eslava Galán

02/05/2017
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Juego de palabras malo

“Homo Erectus” fue una adquisición de última hora en la librería del aeropuerto de Tenerife Sur hace unos meses. Muy motivada sin duda por el agrado que me causó la lectura previa de Una historia de la guerra civil que no va a gustar a nadie y El catolicismo explicado a las ovejas. He mirado la página web oficial de Juan Eslava Galán y no me imagino el ritmo de trabajo de este hombre para sacar tres o cuatro libros al año. A mí me gusta mucho (o por lo menos me resulta fácil de leer) su estilo coloquial.

Esta obra, dedicada a la sexualidad humana, me parece de menor importancia que las dos arriba mencionadas, pero en cualquier caso agradable de leer en un par de ratos. Hace un par de décadas habría puesto mayor interés y atención. Sin aprender gran cosa me he quedado con cuatro anécdotas graciosas. Voy a copiar y pegar esta sobre algo que todos conocen pero a lo que en el ámbito científico y en los EEUU se le llama “el efecto Coolidge“:

En una ocasión el presidente norteamericano Calvin Coolidge (1923-1929) y su mujer visitaron una granja avícola y la señora observó que un gallo montaba a una gallina y se interesó por la frecuencia con que copulaba el fogoso animal.
—¡Ah, señora, docena de veces! —le dijo el granjero.
—Por favor, dígaselo al presidente -dijo ella medio en broma.
El aludido preguntó a la vez:
—¿Y siempre lo hace con la misma gallina?
—No, señor presidente —respondió el granjero-, lo hace cada vez con una distinta.
—Por favor, dígaselo a mi señora —le sugirió el presidente.

Al ir a buscar el texto en Internet para no tener que teclearlo he descubierto parte del secreto del autor para procesar su extensa producción… esta anécdota también la incluye en otra obra suya posterior: “Lujuria” (2015).  Me imagino que este hombre debe de trabaja con un sistema de fichas para las citas y las notas a pie de página.

La verdad es que las notas a pie de página muchas veces superan al texto principal. Para mí “libro de notas al pie” (aquel en el que vale la pena leérselas, quiero decir) es toda una categoría elevada de ensayo. A modo de ejemplo, este soneto de Lope de Vega:

Es la mujer del hombre lo más bueno,
y locura decir que lo más malo,
su vida suele ser y su regalo,
su muerte suele ser y su veneno.

Cielo a los ojos, cándido y sereno,
que muchas veces al infierno igualo,
por raro al mundo su valor señalo,
por falso al hombre su rigor condeno.

Ella nos da su sangre, ella nos cría,
no ha hecho el cielo cosa más ingrata:
es un ángel, y a veces una arpía.

Quiere, aborrece, trata bien, maltrata,
y es la mujer al fin como sangría,
que a veces da salud, y a veces mata.

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Historia de España contada para escépticos

11/02/2016
Historia de España

Historia de España

Con este ya son tres los libros de Eslava Galán que he leído en los últimos meses. Tiene un estilo muy ameno, casi como de charla. No es que eso sea en puridad una virtud ni un defecto pero permite que se pueda volar por las páginas. He pensado en las dos ocasiones en la que tuve “Historia de España” como asignatura, que me imagino que serán las mismas que muchos de mi generación, en 7º de EGB y en 3º de BUP y si esta obra no es superior al contenido lectivo de aquellos cursos. En cualquier caso, la historia de España es demasiada materia para un solo libro.

Seguro que he aprendido más de una cosa. Como lo he leído a trompicones y a lo largo de semanas me vienen a la memoria las del último día en que me casqué la segunda mitad casi del tirón. Por ejemplo, nunca había oído que los Borbones vienen del pueblo francés de Bourbon l’Archambault, en Auvernia. Por criticar algo, me da a mí que el modo coloquial no debe reñirse con la precisión y aunque ya sé que es un modo de hablar no me parece adecuado escribir que Fernando III habría podido conquistar África hasta Ciudad del Cabo, cuando el rey vivió siglos antes de su fundación. Bastaba ahorrarse dos palabras y decir el Cabo, ya que el de Buena Esperanza lo es por antonomasia. Lo digo en la creencia de que quien se aproxime a este libro sin conocer demasiado la historia española tampoco sabrá demasiado de la colonización neerlandesa del África meridional.

Otro elemento hasta cierto punto criticable, es que como los libros son hijos de su tiempo, a veces la perspectiva puede cambiar en tan sólo una década. Quizá una historia de España estable deba cerrarse hoy por hoy en 1975. Es complicado escribir para la Historia con mayúsculas lo que ha ocurrido hace tres años. Casi al final hay un par de párrafos que me han llamado la atención. Parece que tienen sentido escritos hace una o dos décadas pero que suenan extraños tras la crisis financiera de 2008. Uno trata de la reconversión industrial en los ochenta:

El gobierno se vio obligado a imponer medidas impopulares para el partido y el sindicato que lo sostenían, especialmente la reconversión industrial. Esta cirugía se reveló tan esencial para la modernización de España que todavía estamos viviendo de sus beneficos resultados. Afluyeron inversiones del extranjero, llegaron fondos europeos y, al amparo de esa bonanza, creció el gasto público en educación y sanidad, configurándose el Estado del bienestar

El otro sobre la solución para el terrorismo y el nacionalismo en el País Vasco.

El problema del terrorismo y del nacionalismo vasco probablemente no tengan otra solución que conceder la autodeterminación a la última tribu ibérica de la península.

Argumentos que sonaban más convincentes en 1995 ó 2004 (años respectivos de la 1ª y 2ª edición) que en 2015.

Mis líneas no han hecho justicia al libro. Este va a la pila de relectura, con opción a entrada nueva de blog.


El catolicismo explicado a las ovejas

23/11/2015
Portada

Parecen ovejas negras

He estado leyendo otro libro de Eslava Galán a lo largo de varias semanas y a golpes de quince minutos en el tranvía, que no es manera de leer las cosas. Las notas eran a veces tan jugosas o más que el texto principal y es seguro que no las he léido todas. Puede también que la falta de ritmo me haya hecho perderme innumerables detalles y matices. En general no me ha gustado mucho el tono, aunque en el fondo puede que la mejor actitud para estas cosas sea tomárselas con ironía.

En cambio sí que he quedado satisfecho con la cantidad de datos que he podido incorporar bien a pesar de todos los que se me hayan escapado. Valga como ejemplo que de las ciudades cristianas que Nazaret se fundó después y en beneficio de todo aquello y que Belén o belenes hay dos: la de Judea y la de Galilea. Incluye el volumen una serie de anexos entre los que me ha parecido fascinante el que trata las reliquias de Cristo por la cantidad de elementos arqueológicos del siglo I que habrá quien crea que se conservan por todo el espacio geográfico de la Cristiandad.

También en el ámbito de las palabras, que muchas veces me interesan más que los hechos y las historias propiamente dichas, hubo interesantes hallazgos: descubrí que Getsemaní significa “almazara” o que el extraño término “archimandrita” que empleé un día quiere decir “jefe del redil”. Igualmente me he enterado de que la palabra “sicario” viene de un arma llamada sica y de lo que es un lansquenete.

Ya entrando en materia haré una consideración que seguramente servirá para cualquier religión. Si el catolicismo fuera una película podría batir un récord de gazapos. No es que el protagonista lleva una corbata verde en una toma y una roja en la siguiente de la misma escena, es que es todo así hasta la psicodelia.

Hace años leí una frase de no sé quien que decía que los teólogos sobrestiman con mucho la capacidad del rebaño que tiene que creer sus elucubraciones. Teniendo eso en cuenta uno se plantea la utilidad de un libro como El catolicismo explicado a las ovejas. A quién no crea en la magia no le hace demasiada falta entrar en los detalles de las incoherencias que describe un liro así y, por el otro lado, quien crea en la resurrección de la carne, el zodiaco y los platillos volantes, seguramente se va a quedar igual después de leerlo.


Una historia de la guerra civil que puede gustar o no

17/10/2015
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Portada goyesca de la segunda edicción

Aproveché mi reciente paso por tierras de España para hacerme con varios libros en mi lengua materna. Por ejemplo, uno de 2005 que he estado leyendo estos días: Una historia de la Guerra Civil que no va a gustar a nadie de Juan Eslava Galán. A estas alturas de la vida tiene uno ya a sus espaldas bastantes libros de la guerra por antonomasia (para nosotros) y se sigue acercando a ella con interés pesimista en tanto que evento fundador de la psique nacional contemporánea.

Eso sí, la perspectiva ha ido variando desde el partidismo sesentayochista que alumbró nuestra juventud hasta cierto escéptismo nihilista que sólo consigue rebajar la improbabilidad estadística de que como país volvamos a caer tan bajo. De adolescente leí libros como loa que se venían publicando desde los años setenta y que más o menos trataban de desacreditar la bibliografía oficial del franquismo y creo que debido a no haber pasado yo mismo por esa etapa anterior se me quedó la sensación estúpida de haber perdido una guerra que sucedió decenios antes que uno mismo.

Por supuesto, la revancha bibliográfica adolecía a veces de los mismos defectos que la de los vencedores: romanticismo, maniqueísmo y falta de aprecio por la verdad, entre otros. Así pues, mientras que mi yo adolescente se transportaba a los años treinta para defender a la República del fascismo y de sí misma, el actual sabe que en las mismas se iría del país para seguir pensándolo desde lejos, que en el fondo es lo que ha hecho algo después y con mucha menos causa.

Es correcto lo que dijo de este libro el amigo que me lo recomendó: “es sensato y ameno”. Es lo mejor que se puede decir dado que no existe un modo medianamente justo de abarcar un acontecimiento de esta magnitud, que tan grave y diversa fortuna e infortunios deparó (y repartió de modo tan irregular) entre tantos millones de españoles.

Mapa

Mapa del 18 de julio de 1936 (Wikipedia)

Pero en fin, yo creo que el autor hace un buen trabajo yendo continuamente del micro al macro e ilustrando escenas de la vida más o menos cotidiana del período bélico para diversos tipos de personas en las diversas Españas que quedan a cada uno de los lados del frente. Aunque la historia sea consabida siempre adquiere uno datos nuevos o nuevos modos de mirar las cosas. Por ejemplo, me gustó la descripción del estado inicial de cosas del 18 de julio que supera lo que puede mostrarnos el mapa que habremos visto tantas veces:

España partida por gala en dos. Sobre el papel, rebeldes y republicanos parecen casi equilibrados: los golpistas dominan 230.000 km2 de territorio con diez millones y medio de habitantes; el gobierno los supera en 40.000 km2 y en tres millones y medio de habitantes. En términos económicos, el gobierno controla las regiones industriales y mineras, pero los sublevados tienen las zonas cerealistas y ganaderas. En principio parece que la situación es favorable para el gobierno, pero en términos de abastecimiento el resultado es preocupante: la República deberá alimentar a más del cincuenta por ciento de la población con menos de un tercio del trigo nacional, con una quinta parte de las vacas y con una décima parte de las ovejas.

Este aspecto de la distribución del ganado lo desconocía y me parece muy relevante si se tiene en cuénta que tipo de economía era la España del los años treinta. También me ha llamado la atención esta nota de los inicios del conflicto sobre cuán diferente era la soldada en uno y otro bando:

El combatiente nacional recibe cincuenta céntimos diarios; el miliciano de la República, diez pesetas, el jornal de un obrero especializado (aproximadamente lo que gana un alférez en el bando nacional). Con tan generosa asignación muchos milicianos desprecian el rancho cuartelero y prefieren comer en un restaurante barato, donde un almuerzo o una cena valen dos pesetas.

Me parece bastante ilustrativo de una de las causas a las que se suele atribuír el fracaso militar del bando republicano (falta de organización y disciplina) y más en general, del de todo tipo de programa político que pretenda redistribuir a lo grande sin demasiados miramientos.

Otro aspecto que se deja ver bastante bien es el de la retaguardia. Teniendo en cuenta que la mayor parte de las muertes violentas no ocurrieron “en” la guerra sino “durante” la guerra, es un aspecto que en general se descuidó bastante en la bibliografía hasta que recientemente ha pasado a tener todo el protagonismo político de un modo parejo al modo en que la memoria del Holocausto ha sustituído a la de la guerra mundial. Aquí les faltan palabras a los idiomas para deslindar lo que es guerra de lo que es aún peor. Falta una taxonomía del terror ya que llamar genocidio a todo tampoco vale (y es contraproducente además). Como digo, es la vida en las retaguardias algo que queda bastante bien esbozado en su diversidad.

No quisierá escribir más que para eso está leer el el libro. Quien quiera conocer aspectos de la vida íntima de Millán Astray, un los pormenores de la rebelión de Cartagena y el bombardeo al barco nacional que dejó diez veces más muertos que el de Guernica, el intrigante proceso que llevó a Franco al mando único, la maquinaria del terror falangista y una cantidad enorme de operaciones militares, en general poco exitosas, de las que apenas se ha oído hablar pero que dejaron centenares de muertos olvidados tiene este libro para hacerlo.

Por último una línea, que es la que los ingleses llaman de flotación: a mí sí que me ha gustado.