La tragedia de España (Rudolph Rocker, 1937)

19/01/2019
The Tragedy of Spain

He estado pasando unos días en familia y me he encontrado con el libro La tragedia de España del anarquista Rudolf Rocker (1873-1958), otro de tantos periodistas, turistas, reformadores sociales o divulgadores que se pasaron por la piel de toro durante la guerra civil. Publicado en Nueva York en agosto de 1937, o sea año y pico antes del final de la fiesta, deja la historia a medias por lo cual no tiene demasiada vigencia excepto para narrar las tensiones entre anarquistas y comunistas en “la guerra dentro de la guerra” con los sucesos de mayo de 1937 por medio. En aquellos años convulsos debió de tener cierta importancia ya que incluso fue traducido al chino.

Respecto de la parte sustancial del libro sólo indicaré que a pesar de todos los males que se puedan atribuir al estalinismo me resulta bastante alucinante que ni entonces ni aún hoy alguien pudiera creer que una guerra de frente contra un enemigo militar poderoso y organizado se pueda ganar de un modo descentralizado y poniendo el énfasis en la transformación social de la retaguardia. Malas como son las dictaduras en general el mando único ha demostrado ser eficiente a la hora de dirigir el esfuerzo militar.

Como ni por el lado histórico ni por el político me he encontrado con nada que encuentre especialmente digno de reseñar voy a mencionar como de pasada unos cuantos aspectos relativos a la traducción, ya que el texto original está disponible en internet.

  • Cuando el texto en inglés dice “Andres Nin” el traductor lo vierte al español como “Andreu Nin”. Conocemos la jugada de la retrocatalanización de la Historia.
  • Hablando de la Pasionaria, Rocker escribe “the female communist leader” y el traductor lo transforma en “la líder comunista femenina” con lo que da la impresión de que esta señora lideraba tan sólo a otras señoras comunistas. El idioma español tiene un marcador de género maravilloso en el artículo determinado que evita la utilización redundante de un adjetivo para tal fin: “la líder comunista” o mejor aún “la dirigente comunista” (ya que el leader inglés aún no estaba naturalizado en los años treinta) hubiera resultado más apropiado.
  • La peor de todas las pifias debe de ser la de traducir “organized labor” como “trabajo organizado”, que se da varias veces a lo largo del texto y confunde al lector no avezado. Lo correcto sería decir “los sindicatos” o “las organizaciones sindicales”.

A mi modo de ver el texto de Rocker conserva hoy por hoy un escaso valor más bien de tipo arqueológico. Orwell alucinaba lo mismo pero al menos se considera escribía con más gracia.

Anuncios

Uno de los nuestros

28/03/2017

.

Lo mismo que dije con la última novela que leí, también podría ser el mayor experto que hay en mi calle sobre la obra de Åsne Seierstad. En general, no me habría animado a leer un libro sobre una masacre terrorista ni la biografía de un asesino múltiple, pero en los libros de ella que leí con anterioridad siempre encontré detalles interesantes sobre las sociedades que eran escenario de la narración.

Así pues, en este One of Us, (En av oss: en fortelling om Norge, que se ha traducido en México como “Uno de los nuestros”) he podido percibir algunos aspectos de la próspera Noruega, país por el que aún no me he pasado. He preferido no fijarme demasiado en los detalles escabrosos de los asesinatos en Oslo y la isla de Utøya y me llamó la atención, por ejemplo, que antes de Gro Harlem Bruntland ninguno de los primeros ministros del partido laborista hubiera tenido un título universitario y sí los más variopintos empleos.

La historia del asesino, intercalada con la de dos de las víctimas de la masacre, también ofrece mucho trasfondo, más allá del interés en conocer si es la psicopatía o la militancia lo que caracteriza su personalidad. Por ejemplo, en los años ochenta su madre se benefició de servicios sociales que en el sur de Europa ni se soñaban. Lo de la madre soltera y el padre ausente me tiene que formar parte del pastel freudiano.

Conecté las biografías de la chica de origen kurdo y el muchacho de Svalbard con los datos históricos que indicaban que Noruega era el país donde el sistema político funcionaba mejor a través de los cauces formales, con niveles de militancia muy altos en los partidos políticos (alrededor del 10%, pero mis datos son viejos). El prestigio de la política formal favorece a mi modo de ver una mejor selección de cuadros y una mejor formación de los mismos. De hecho, en muchos países es difícil imaginar que un partido político tenga la estructura para montar semejante campamento de verano.

Volviendo a la personalidad del asesino multiple, comparado con los terroristas que yo he conocido me ha parecido por desgracia un personaje bastante más dinámico y emprendedor. Me estoy preguntando si los terroristas del gremio individualista no serán más eficientes que los del socialista-comunistarista. Ni cursos de explosivos en campos de terroristas de Argelia ni nada y el tipo ya había montado antes sus propias empresas más o menos ilegales y escrito su manifiesto de mil quinientas páginas. La impresión que tengo de los terroristas que yo conocí en su día es que solían ser bastante incapaces y que en parte por eso acababan en un terrorismo que iba a traer un paraíso en el que no haría falta que demostraran nada por sí mismos.

Además de lo ya mentado de la madre soltera estarán los videojuegos, la falta de vida social, el crecer en barrio marginal, la presión de la inmigración y todo lo que se quiera decir. Al final el cerebro humano es un cóctel y creo que no habrá método ni correlación de causas que pueda explicar porqué a este rayado le dio un día por dejar los grafitis y creerse en caballero templario salvador de la raza blanca y la civilización cristiana occidental.

Algo que tendrá que ver supongo con la cultura jurídica noruega y con algún rasgo que quizá muestre una sociedad más civilizada (y que hasta cierto punto me indignó allá por 2012) es que durante el juicio le permitieran al criminal montarse su propio espectáculo de propaganda. No es que la justicia española no sea esperpéntica en muchos sentidos, que lo es, pero yo creo que en la mayoría de los países le habrían dicho al tipo que respondiera a las preguntas y no le habrían dejado montarse el número. Como en el libro no se critica esto entiendo que los noruegos dan un valor más absoluto al derecho de defensa del que a muchos nos parece óptimo.

Un detalle nimio del juicio es que el tipo se ofende cuando la juez le dice que no tiene trabajo y él se defiende y responde que se dedica a escribir. Leyendo ese arrebato de furia he pensado “mira, un protestante”. Al final lo que importa es que se quede en el trullo y que no salga.

Durante más de cuatro años los hechos de 22 de julio de 2011 fueron el peor atentado terrorista en Europa desde el 11-M; lo cual no sé si hasta cierto punto contribuía a desmentir la alarma por esa supuesta islamización del continente. En 2015 fue superado por islamistas en París y más tarde en Niza, lo cual no creo que cambie demasiado la realidad geopolítica pero creo que sí lo hace el estado de ánimo de la opinión pública. En conjunto cada vez hay menos terrorismo pero cada vez consigue mayor difusión. No hay solución mágica.

Se llama islam es una religión y también a una ideología política. La religión es parecida al cristianismo, el tarot y los platillos volantes pilotados por alienígenas. La ideología política es contraria a los valores de la civilización. La mayor parte del tiempo sus partidarios potenciales no son una amenaza mayor que los que simpatizan con el comunismo estalinista, el ultraderechismo racista o el nacionalismo étnico y a todos hay que tenerlos a raya. Occidente no va a caer mañana y cualquiera preferiría tener como vecinos a los indonesios que yo tengo antes que al rubio manipulador de nitrato de amonio que hoy pasa su tiempo entre rejas en el talego noruego.


El último estalinista

12/11/2015

Mola

La portada,muy buena. La tipografía de época me encanta

El otro libro de Preston que tenía en la recámara era la biografía de Santiago Carrillo (1915-2012), volumen que en español se ha llamado “el zorro rojo” y en inglés “el último estalinista”. Lo de estalinista venderá más en el mundo anglosajón… a nosotros que tuvimos nuestra dictadura estilo años treinta hasta los setenta, el estalinismo no nos puede evocar tanto como a húngaros, checos o polacos. Ciertamente, los modos estalinistas con los que se dirigía el PCE desde Moscú, París y Bucarest en casi nada afectaban a la población española del interior. El caso es que una de las partes más interesantes del libro es la de cómo se las traían a salto de mata entre París y Moscú en la pelea por conservar el cetro del PCE. La idea central del relato es que Carrillo acabó traicionando a todo aquel que se le acercó en sus seis décadas de actividad política. Las habilidades de politburó del Carrillo exiliado pueden ser lo que provoque que quien lea el libro salga de él con un peor concepto del protagonista que el que tenía antes de haberlo empezado.

Paracuellos. Quizá no sea un episodio que explique demasiado su biografía, pero sí es el que más juego ha dado. La opinión de Preston es que Carrillo no es “el responsable”, pero que tampoco es del todo inocente. A mí me parece que es un asunto en el que nunca será posible delimitar con precisión la responsabilidad individual. Visto lo que pasó parece que hasta cierto punto habría sido posible haber evitado las sacas, pero hacían falta dos cosas: voluntad y suerte. Probablemente Carrillo seguramente ni tuvo la voluntad, pero también puede entenderse que entre tanta muerte y en una ciudad a punto de ser invadida por un ejército enemigo hay muchas cosas de las que ocuparse y que en esa jerarquía de cosas las vidas de los amigos de los enemigos pueden ocupar un lugar bajo de la lista. Si el caos atenúa la culpa por omisión culpable es algo que podremos discutir toda la vida desde los planos moral, político y bélico. En el continuum entre la inocencia y la culpabilidad la visión de Preston mueve la aguja de mi barómetro unas décimas hacia esta última.

Puñaladas. Cuando esta tropa andaba en la URSS donde pasaron tantos años uno se imagina que hablarían ruso como quien respira. Al parecer sólo Líster aprendió y el resto se defendía a lo sumo con un francés pasable pero pobre. Casi se pregunta uno de qué le servían al Kremlin. A veces incluso parecería que le estorbaban más que ayudar. Me ha parecido muy interesante el punto de vista de que la conocida reunión de 1948 con Stalin en la que les recomienda que se infiltren en las estructuras del franquismo, lo que el georgiano les estaba pidiendo en realidad es que no molestaran en la dinámica de Guerra Fría y que se olvidaran de hacer una guerra convencional. Del mismo modo, he podido reintepretar la famosa carta de Carrillo a su padre en 1939 a la luz de las purgas de los procesos de Moscú, que cuando uno la leyó creyó que de verdad iba dirigida al destinatario y no era eso. También del periodo y estilo soviético, la parte más chunga de la biografía de Carrillo (obviando Paracuellos) son todas las traiciones a los camaradas a los que limpiaron el forro por sospechas más o menos infundadas de colaboracionismo, unas purgas a pequeña escala supongo que por el pequeño poder del que disponía el pequeño partido derrotado y exiliado pero que le hacen a uno plantearse cómo habría sido este partido en el gobierno de un país.

Más tarde, diría que al inicio de la Transición hubo una oportunidad de que el PCE hubiera ocupado el espacio de referente de la izquierda que tenía el Partido Comunista Italiano y qur fueron sobre todo los errores de Carrillo la causa de que no fuera así. El gran error habría sido presentar a las elecciones de 1977 a la galería de ancianos derrotados de la guerra civil, o por decirlo con otras palabras: al PCE le faltó un Suresnes. En cambio, para el país fue bueno que de las dos fuerzas a la izquierda y las dos a la derecha saliera reforzada la más centrada de cada lado. No sé si la reflexión servirá de algo en un momento en el que nos acercamos a otro escenario tetrapartito. El gran mérito de Carrillo es haber hundido al PCE para que el cambio brutal que tenía que experimentar España fuera más llevadero.

(Creo que una prueba de su naufragio absoluto puede ser mi humilde ignorancia de licenciado en Ciencias Políticas que sigue las noticias de España desde lejos. Al descubrir que José Díaz se suicidó en Tiflis he buscado a ver quién era el actual secretario general del Partido Comunista de España. El actual lleva en su cargo desde 2009. No había oído su nombre en mi vida).

Lo que queda del libro. Al final, Carrillo es un personaje con el que sólo puede simpatizar el español más o menos “de centro”. Para el de derechista será siempre el asesino de Paracuellos; para el izquierdista, el hombre que manejó con mano de hierro el PCE hasta traicionarlo y dejado reducido a escombros electorales en beneficio tan sólo de su ego. Creo que de entre esos españoles poco ideologizados que lean este libro la mayoría acabará con un concepto del personaje peor del que tenían. Pero ahí está, una pieza importante del siglo XX español. En las aguas de la política ser capaz de mantenerse siempre a flote es un todo un arte.


Los ingenieros del alma

13/09/2015

Portada constructivista

Portada constructivista

Creo que hay varios a los que la Unión Soviética siempre nos parecerá un un infierno fascinante en el que a pesar de todo lo consabidamente negativo encontraremos algo que nos atraiga. Encontré este libro en un saldo y me lo llevé. Creo que en parte porque conocía la famosa frase de Stalin y quizá también por la portada constructivista. Ahora he aprendido que el discurso en el que el hombre de acero sentenció que los escritores eran “ingenieros del alma” fue pronunciado el 26 de octubre de 1932 en un encuentro con intelectuales y que de los cuarenta y tantos  presentes, doce no sobrevivieron al periodo de las purgas.

Hoy también un puñado de asuntos que ya hemos tocado, como la desecación del mar de Aral, Isaak Babel, las hidrocracias de WittfogelTurkmenistán , los ríos a los que dio nombre la expedición de Alejandro Magno, y el mar Caspio, aunque más concretamente se trata la albufera de 18.000 km² adyacente al mismo y llamada Kara Bogaz (garganta negra) que da título a la novela de Konstantín Paustovski, novela que es el tema principal de este libro. El título parece nombrar a un proyecto sin duda mucho más ambicioso, pero a una novela de loa a Stalin y las proezas de la ingeniería hidrológica soviética le viene al pelo.

La biografía de Paustovski y su evolución de escritor servil durante el estalinismo hasta la disidencia durante el Deshielo valen al autor neerlandés como el hilo conductor de un texto que sirve para aprender detalles sobre la construcción y características de los canales de la URSS (el Belomor, que va del mar Blanco al Báltico tiene poco más de tres metros de profundidad) hasta aspectos sobre la burocracia, la censura del Glavlit y el sistema de premios y dachas para escritores afectos al régimen. Hay mucha información sobre Máximo Gorki, que hizo el camino inverso entre la discrepancia y el servicio soviético, pero se echan en falta datos sobre muchos otros autores. No sólo de los disidentes y emigrados como Pasternak y Bulgákov, sino de los purgados como Babel o de los “supervivientes” como Grossman.

En el asunto de las grandes obras de trasvase, el gran plan de revertir el curso de los ríos soviéticos para que su caudal irrigara el sur (переброска = perebroska) la idea de Marx-Wittfogel es sugerente: “cuanto mayores sean las obras hidráulicas que un estado acometa más despóticos serán sus dirigentes”. Da que pensar con respecto a nuestra dictadura de inaguraciones de pantanos. Curiosamente, un miembro de la minoría que aún justifica el plan soviético dice que es lo mismo que se hace con el Colorado en EEUU o con el Tajo en España, lo cual me da que pensar sobre el río ibérico.

mapa-kara-bogaz-canal-lenin

Google Books


Grossman en Armenia

24/04/2015

An Armenian Sketchbook

El Tólstoi de la URSS

Los dirigentes del Comité del Partido en la Ciudad de Yereván me contaron que en una asamblea general de los trabajadores de las cooperativas agrícolas de un pueblo del valle del Ararat, respondiendo a una propuesta para eliminar la estatua de Stalin, los campesinos habían dicho: “El Estado recaudó cien mil rublos para erigir esa estatua. Ahora el Estado quiere destruirla. ¡Adelante, destruidla!, pero devolvednos nuestros cien mil rublos”. Un anciano propuso retirar la estatua pero para enterrarla intacta. “¿Quién sabe? Si otros llegan al poder aún puede servirnos. Así no tendremos que apoquinar por segunda vez”.

Hace unas semanas estuve leyendo An Armenian Sketchbook, la versión inglesa de Добро вам!, que son las notas que Vasili Grossman tomó durante los dos meses de 1961 que pasó en la entonces república soviética (y hoy país independiente) para una actividad que durante todo el texto denomina “traducción” pero que en realidad consiste en la mejora de la calidad literaria de una traducción anterior de una novela escrita originalmente en lengua armenia. La novela se titulaba “Los hijos de la casa grande,” y su autora se llamaba Hrachya Kochar, que aparece en el texto como “Hortensia”. Grossman reconoce que sólo conoce dos palabras del armenio así que, partiendo de esa base, poca traducción puede hacer.

Este cuaderno armenio es algo que quizá me hubiera convenido leer antes de viajar a aquel país, obviando el pequeño detalle de que la edición inglesa se publicó dos años después de nuestro paso por el mismo. La introducción y los apéndices que añaden los editores, en especial las 74 notas explicativas, han hecho que sea una versión especialmente productiva y agradable de leer, sobre todo teniendo en cuenta la cantidad de aspectos que habrían quedado en la oscuridad de no haber sido por estas explicaciones adicionales y la incómoda sensación que produce ser consciente de esas amplias zonas de ignorancia sin resolver.

Aparecen en el texto varios escenarios armenios que tuvimos la fortuna de contemplar en 2011: la propia Yereván a la que llega y cuya apariencia es aproximadamente la misma medio siglo después, a pesar de los simbólicos cambios de estatuas. Cerca de la capital de la república están el monasterio de Ghegard y el templo de Garni. También Echmiadzin, en donde como nosotros se fija en la tumba de algún antiguo katolikós. Ya yendo para el norte se acerca a la gastronomía a orillas del lago Seván, cuyo proceso de aralización ya había comenzado y donde por entonces la trucha ya escaseaba. Un escenario importante de las andanzas de Grossman y que no vimos fue Ծաղկաձոր (Tsajkadzor, el valle de las flores), que era el lugar donde llevaba a cabo su actividad “traductora”. Tsajkadzor era y es localidad balnearia y de reposo y por ello debe de ser simililar a la cercana Diliyán de los balcones, de la que sí había leído con anterioridad y que en tiempos soviéticos era un destino de retiro con el que premiaban a “los ingenieros del alma”.

Grossman toma estas notas dos años antes de su muerte. Son una especie de diario y no constituyen una estructura muy elaborada, lo cual puede verse en datos como que confunde a Edison con Graham Bell, el modo en que reconstruye la historia de su familia para acaso hacerla más literaria o cómo atribuye a los alemanes crímenes de guerra perpetrados en Ucrania por sus aliados rumanos. Las notas aclaratorias y biográficas y los apéndices añadidos por el editor son de nuevo de gran ayuda para separar la paja del grano.

El año pasado un amigo andaba leyendo Vida y destino y me escribió que desmontaba mi argumento de que no se puede aprender historia a través de las novelas. Mi respuesta quedó a la espera de que yo también leyera la principal obra de Grossman. En realidad creo que nunca he dicho tanto, aunque sí que recuerdo haber dado un papel secundario a las novelas en relación a las estadísticas para la comprensión de la realidad. La novela histórica suele adolecer de diversos errores y de la habitual presencia de la falacia del historiador. Quizá esto no sea tan problemático en el caso de Grossman, que más o menos escribe a la vez que suceden las cosas y parte de cuya obra (El libro negro) es en realidad documentación histórica.

A causa de su parecido físico (por unas fotos que aparecen en el libro) se me ocurre establecer paralelismos con un héroe personal: el jugador soviético de ajedrez Mijaíl Botvínnik, que fue campeón del mundo. Judíos ambos que alcanzaron notoriedad en la URSS. A pesar de los problemas que su condición les supusiera durante el estalinismo y las discrepancias que pudieran tener con el sistema, se alinearon con la ortodoxia y el poder.

Del paso de Grossman por Armenia me queda la impresión de un hombre derrotado y enfermo, con miedo de perder lo que le queda. A veces se percibe una inseguridad propia de los adolescentes, que quizá sea normal que se extienda a otros grupos de edad si se ven obligados a desenvolverse en un régimen totalitario. Es curioso que acabara enfrentándose con la autora del libro que debía “traducir” (vide supra) a causa de que su reescritura de la novela estuviera siendo más creativa de lo que se suponía que tenía que ser. Esa búsqueda de espacios de libertad.

Grossman murió en 1964. Sus notas armenias se publicaron en ruso en 1967. Vida y destino en 1980, fuera de la URSS.