El mundo perdido, de Arthur Conan Doyle

19/05/2019

Dino ochentero

Tendría yo diez u once años cuando a algún profe se le ocurrió abrir la biblioteca del colegio, experiencia encomiable que creo recordar que duró sólo un curso. Cada semana podía llevarme un libro a casa y en aquella época leí en español lo que ahora veo que son clásicos ingleses del diecinueve: Las minas del rey Salomón, El doctor Jeckill y mister Hyde, Frankenstein y alguna otra más. También alguno de Julio Verne que no tenía en casa. Aunque hace más de treinta años recuerdo bien el tacto de las encuadernaciones, con una tapa que de mejor calidad que la que suelen llevar las ediciones infantiles. No recordaba la editorial pero me he puesto a buscarla en Google y ahora estoy seguro de que se trataba de la colección “Tus libros” de Anaya.

El que mayor impresión me causó de aquella etapa fue El mundo perdido de Arthur Conan Doyle. Creo que la idea de volver a esta novela y leerla en inglés me llegó al poco de viajar mentalmente al Congo con Conrad. Es curioso ya no he sabido hasta hoy mismo que el personaje de Lord Roxton está basado en Roger Casement. (según leía la novela me lo imaginaba como otro irlandés: Ernest Shackleton). Es una novela muy entretenida que yo recomendaría a todo el mundo. Quizá más que por lo que aparece en ella (y las batallas con dinosaurios y homínidos no están nada mal) por la posibilidad que abre de imaginar mundos completamente distintos y también por los ingredientes de viajes, ciencia y aventura. Para el gusto actual le falta el lado femenino lo cual en las versiones para la pantalla se suele corregir metiendo a una chica que no aparece en el texto.

Paso a poner mis cuatro o cinco notas de costumbre. Para empezar, ningún texto victoriano sin su porción de leyenda negra. Como si no hubiera habido oportunidades para luchar contra la esclavitud y la injusticia racial en el mundo anglófono, Casement / Roxton no se pasó por Alabama sino por el Putumayo:

These were that Lord John had found himself some years before in that no-man’s-land which is formed by the half-defined frontiers between Peru, Brazil, and Columbia. In this great district the wild rubber tree flourishes, and has become, as in the Congo, a curse to the natives which can only be compared to their forced labor under the Spaniards upon the old silver mines of Darien. A handful of villainous half-breeds dominated the country, armed such Indians as would support them, and turned the rest into slaves, terrorizing them with the most inhuman tortures in order to force them to gather the india-rubber, which was then floated down the river to Para. Lord John Roxton expostulated on behalf of the wretched victims, and received nothing but threats and insults for his pains. He then formally declared war against Pedro Lopez, the leader of the slave-drivers, enrolled a band of runaway slaves in his service, armed them, and conducted a campaign, which ended by his killing with his own hands the notorious half-breed and breaking down the system which he represented.

También nos enteramos de que Roxton era “a South Americomaniac”  ya que en 1912 eso de Latin America no había ganado aún tracción. Cambiemos el tercio y veamos un par de adjetivos taurinos utilizados para otro tipo ganado:

“Yes, sir, war drums,” said Gomez, the half-breed. “Wild Indians, bravos, not mansos; they watch us every mile of the way; kill us if they can.”

Aunque la idea que prevalece es que los nativos y africanos son mejores que los mestizos. Gómez, el hermano de López (vete a saber por qué no se apellidan igual) acaba siendo el traidor. Un poco al estilo de lo de Chinua Achebe críticando a Conrad, aquí se invisibilizan no ya los negros sino también los indios, los brasileños, los bolivianos, los mestizos, los idiomas ibéricos y hasta los indios y los hombres simio. Los guiris son los jefes de la barraca y el resto parte del decorado. Que a mí ni siquiera me parece mal pero es lo que es. En otro orden de cosas más favorable para la hispanidad don Quijote es mencionado en dos ocasiones con lo que queda reconocido como figura universal algo más aún.

Y ya que estamos con esas diferencias civilizatorias entre dos de las culturas más grandes de Occidente, una cita que voy a utilizar más de una vez. Estoy seguro:

Professor Murray will, I am sure, excuse me if I say that he has the common fault of most Englishmen of being inaudible.

En el ámbito de las cosas hibérnicas, el gacetillero irlandés Ed Malone parece ser que representa la figura histórica de E.D.Morel, de quien yo no supe hasta el año pasado tras leer sobre el Congo belga. Aparece el megaloceronte irlandés, por el que siento gran simpatía y cuyo esqueleto (el de dos especímenes) he visto a menudo en el Museo de Historia Natural de Dublín:

We saw many small animals, such as porcupines, a scaly ant-eater, and a wild pig, piebald in color and with long curved tusks. Once, through a break in the trees, we saw a clear shoulder of green hill some distance away, and across this a large dun-colored animal was traveling at a considerable pace. It passed so swiftly that we were unable to say what it was; but if it were a deer, as was claimed by Lord John, it must have been as large as those monstrous Irish elk which are still dug up from time to time in the bogs of my native land.

Me he animado a leer El mundo perdido porque a pesar de que recordaba que me dejó una gran impresión no recordaba en cambio gran cosa en detalle y aunque no suelo volver a las novelas, entre que es ya otro siglo y que lo hemos hecho en versión original en realidad se hace todo nuevo. En el proceso he recordado que fue el lugar donde vi por primera vez la expresiones “pterodáctilo” y “eslabón perdido”.

 


Tanta tierra como puedas recorrer en un día

29/02/2016
León Tólstoi

León Tólstoi, recomendado por James Joyce

Uno de mis modos preferidos de pasar las horas es en explorar librerías decidiéndo en qué libros no invertiré mi tiempo. Es curioso pensar cuánto podría leer de lo que no leo sumando esos ratos y aún así me parece una actividad indispensable para poder leer como se debe.

Una de las que más me gustan de Dublín, sita en Dawson st, aparece incluso citada en el Ulysses de Joyce. Hoy he echado allí un rato para acabar comprando un mero libro de pegatinas de dibujos animados para mi niña. Al menos me he llevado unas cuantas ideas, claro.

Había una mesa con unos libritos a un euro de una historia breve de León Tolstói: ¿Cuánta tierra necesita un hombre? ¡Opúsculos literarios a un euro! Y recomendado por Joyce, además. Leo que escribió una carta a su hija diciendo que era la mejor historia breve que el mundo había conocido. Ni con esas. El venerable autor murió hace más de cien años así que toda su obra está en el dominio público y, al menos, la traducción al inglés de Aylmer y Louise Maude que he encontrado en el Proyecto Gútemberg también. No les será difícil encontrar una versión en español. Ofrece una enseñanza que un refrán castellano resume en cinco palabras, pero vale la pena leer las dieciséis páginas, sobre todo si uno quiere leer a Tolstói y no se atreve con “Guerra y paz”.

Lo he leído esta tarde en casa después de ver un documental sobre los vikingos. A mi hija ahora le fascinan los vikingos y habíamos estado esta tarde en el Museo de Arqueología. Allí hay muchas cosas escandinavas ya que fue este pueblo navegante y guerrero el que fundó la ciudad de Dublín. Luego en casa me ha pedido ver vídeos de vikingos “de verdad” (se ha aburrido de Vicky el Vikingo). En el documental que hemos visto hablan del asentamiento en Islandia y dicen que según la tradición de landnám un hombre podía tomar posesión de tanta tierra como pudiera recorrer en un día. Land se sabe que es tierra y nám será tomar como nehmen. Tras mi breve investigación posterior no me ha quedado claro que la colonización de Islandia se produjera por este mecanismo y de hecho sólo he encontrado algo parecido en un episodio de la historia de Pennsilvania, pero es curioso que fuera el mismo que utilizan los basquirios para enajenar tierras en la narración de Tolstói y que se me haya aparecido en dos actividades de consumo cultural consecutivas.


De mi almanaque

27/12/2012

Todo el mundo sabe que Gútemberg (1398-1468) inventó la imprenta alrededor de 1444 y que uno de sus primeras obras fue lo que se acabó conociendo como Biblia de Gútemberg (1455). Lo que es menos conocido es que el hombre que financió el proyecto, Johann Fust (1400-1466) acusó a Gútemberg de quedarse con fondos y lo llevó a juicio ante el arzobispo de Maguncia. La deuda de Gútemberg había sobrepasado con mucho el préstamo original de ochocientos florines.  Fust declaró que Gútemberg había utilizado el dinero para cosas sin relación con el proyecto de Biblia y reclamó la propiedad de la mitad de las 180 biblias ya impresas así como el control de la imprenta. Y ganó. La imprenta de Gútemberg se convirtió en el establecimiento de Fust-Schöffer, el primero que existió con el nombre de un impresor, o que le permitió hacerse con una valiosa reputación. En cambio, Gútemberg quedó en bancarrota. Probablemente instaló otra imprenta en Bamberg en la que imprimió otra Biblia, pero nunca se recuperó financieramente, pudiéndose mantener tan sólo gracias a un estipendio proporcionado por el arzobispo de Maguncia. Aunque en vida no tuvo éxito económico, su legado ha llegado hasta nuestros días. En el año 1900 Mark Twain escribió en una carta para celebrar la apertura del museo Gútemberg de Maguncia que “lo que el mundo es hoy, tanto lo bueno como malo, se lo debe a Gútemberg”.

Primeras imprentas europeas

Primeras imprentas europeas


La imprenta

18/11/2011

Primeras imprentas europeas

No sé dónde se publicó por primera vez este mapa cuyo autor es según veo Jeremiah Dittmar. Ilustra la difusión de la imprenta en Europa a lo largo de las  décadas del siglo XV. Tras la primera establecida por el propio Gútemberg en Maguncia, pronto aparecen otras en diferentes ciudades alemanas, del norte de Italia y París.

Me llama la atención la diferencia entre el norte y el sur de Italia ya que parece que podría operar como predictor. En cambio, en Alemania es un poco al contrario. La aparición temprana correlaciona hasta cierto punto con el desarrollo económico posterior. Es el caso, por ejemplo de los Países Bajos. En otras zonas de industrialización más tardía, como España, la ubicación de las imprentas no determina los lugares a partir de los cuales se cimentaría el progreso económico desde el siglo XIX. En el siglo XV ni siquiera el que acabó siendo centro de poder político y administrativo del país era un lugar relevante. La primera prensa española aparece en Salamanca ciudad ya entonces de tradición universitaria. La imprenta no tiene por qué traer desarrollo económico si está sujeta a la censura inquisitorial y se consagra a la publicación de teología.

Otro ejemplo de periferia e industralización y desarrollo tardíos son los países escandinavos, tan fuera del mapa como el oriente europeo con Rusia como protagonista, en el que no se ve una imprenta al este de Cracovia y Budapest.

Un hecho determinante en la consolidación de la ortografía inglesa, que hasta entonces no era sólo incoherente sino además caótica, fue la imprenta que William Caxton estableció en Londres en 1476. Creo que los otros dos puntos son Óxford y Cambrdige. El resto de las islas británicas fue un páramo cultural durante mucho tiempo y siempre fue muy por detrás, y sigue estándolo, del sur de Inglaterra.

En general me gusta mucho la serie de mapas, porque aunque el valor predictivo de la Historia sea limitado, ayuda a visualizar elementos y tendencias europeas que aún se mantienen.