Compañía de capellanes castrenses

26/11/2011

De los tres grandes poderes fácticos sólo falta la banca

Poco después de que yo regresara del Cáucaso mis camaradas se vieron obligados a saltar en avión al Asia central. Cuando Jorge se fue de Uzbekistán regresó a Armenia y entre otras cosas pudo contemplar en Yereván el desfile militar conmemorativo por el vigésimo aniversario de la independencia del país.

De entre las fotos que vi de tan magno acontecimiento, me impresionó una en la que un grupo de clérigos marcha al compás junto al resto de compañías. Sabida es la importancia de la religión en la formación de la identidad armenia y también son conocidas sus disputas con sus vecinos musulmanes. Con todo, pareciera como si el ejército armenio se pasara de la raya, y esta escena en la plaza de la República yerevaní es más que llamativa.


Imágenes de Praga

13/05/2011

He encontrado una carpetita en la que tenía varias fotografías que envié a unos amigos tras volver de Praga en octubre de 2007. Praga es una ciudad muy querida para mí y algún día debería relatar por qué significa tanto.


La telefonista ubicua

10/01/2011

Hace ahora poco más de tres años, llamando por teléfono desde una cabina en Christchurch en Nueva Zelanda, (y curiosamente llamando desde 2008 a 2007), me encontré con una cara conocida. Primero no sabía exactamente de qué conocía a la chica. Me dí cuenta algo después y dos o tres días más tarde hice la foto que acompaña a otra cabina telefónica, esta vez en Lago Tékapo.

 

La cabina neozelandesa y la página de la intranet.

La cara me era tan conocida porque todos los días utilizaba una aplicación en la intranet de la compañía para la que trabajaba por aquel entonces. Era la misma telefonista, pluriempleada. Realmente no pasaba mucho tiempo en aquella página, ya que era la página de inicio. Sólo tenía que hacer clic en el botón que había  abajo a la izquierda en la misma portada. Pero si uno ve una misma cara todos los días, aunque sea digital y fugazmente, se le queda grabada. Estamos programados para eso.

Hace unas semanas se me ha vuelto a aparecer. Esta vez en un folleto de la empresa de seguros Mapfre:

 

Mapfre warranty

Me da un poco de pena por la chica, porque a lo peor le han pagado una calderilla por su imagen y luego, al ser tan resultona, todo el mundo anda lucrándose gracias a sus encantos. Estoy convencido de que su rostro aparecerá por mil lugares de Internet, lo que pasa es que de momento es algo que me parece muy complicado de buscar. Me imagino que dentro de cinco o diez años será tan sencillo como meter la foto en un buscador, del mismo modo que hoy en día hacemos con una cadena de palabras.


El blanco, el negro y el otro

02/01/2011

Ya he dicho que me voy a poner a publicar todo lo de cuando estuvimos en Ucrania. Sólo me detiene que son muchas notas y me da pereza. A lo mejor en estos pocos días libres que me quedan lo dejo todo hecho para que vaya saliendo automáticamente.

Entretanto, he estado mirando las fotos y me he puesto a jugar con ellas. Uno de los pocos trucos que me sé hacer con fotochop es lo de dejar todo en blanco y negro, manteniendo el color de un elemento de la imagen. No es que sea gran cosa, pero a veces queda bien.

Dejo un par de imágenes tomadas en Lvov y en Odesa. Ese hombre leopolitano mendigando con un cazo, que con sus barbas me parece como sacado de otros tiempos y el clavel sobre la lápida odesita en la avenida del recuerdo que concluye en un obelisco frente al mar Negro.

Lvov, mayo de 2010

Odesa, mayo de 2010


Días y flores

19/06/2010

Hoy ha sido un día dulce e improductivo, en el que he tratado de sacar partido del disco duro externo con el que he sido obsequiado. Esto obliga a mirar atras y poner en orden el pasado, aunque no de un modo precisamente metafórico. Estoy repasando mi vida virtual desde 2004, eliminando, clasificando, ordenando. Gracias a esta revisión he retomado proyectos antiguos: libros que pensaba leer, y la película vietnamita que siempre quise ver y nunca tuve ocasión: El olor de la papaya verde.

En un momento de entretrenimiento mientras los ingenios procesaban sus tareas, me he dado cuenta de que las flores ya llevaban unos cuantos días secas. Cuando marchitaron no me importó, porque todavía mostraban colores hermosos. He intentado inmortalizar la poca vida que quedara a sus colores y esta naturaleza muerta es el resultado.


Wicked

05/06/2010

No robarás

Wicked, que significa “maldito”, es una empresa de alquiler de vehículos que nos encontramos en Nueva Zelanda. Solían tener coches y furgonetas pintados de colores bastante estrafalarios. La verdad es que me gustaban.

En un estacionamiento coincidimos junto a uno de ellos y me gustó la pegatina de la casa que llevaba el cristal:

Atención idiota.

Octavo mandamiento.

NO ROBARÁS

Dios te vigila

sí, a ti bastardo ladrón

Es una cultura maldita y maldito seas por ello.

No sé si será un mecanismo antirrobos muy exitoso, pero por intentarlo que no quede.


St Michael of the Golden Domes

28/05/2010

St Michael from the entrance of St Sophia

We follow with another bit of yesterday’s book and a couple of pictures of mine:

Mother’s mother, Sonia Blazhko, was eighteen when she married Mitrofan Ocheretko in the gold-domed Cathedral of St. Michael in Kiev. She wore a white dress and a veil, and a pretty gold locket hung around her neck. Her long brown hair was crowned with white flowers. Despite her slim build, she must have been visibly pregnant. Her oldest brother Pavel Blazhko, railway engineer, later friend of Lenin, gave her away, for her father was too frail to stand through the service. Her two younger sisters, still at school, pelted her with rose petals, and burst into tears when she kissed the groom.

The Otcheretko men strode into the church in their riding-boots, embroidered shirts and outlandish baggy trousers. The women wore wide swinging skirts and boots with little heels and coloured ribbons in their hair. They stood together in a fierce bunch at the back of the church and left abruptly at the end without tipping the priest.

The Blazhkos looked down on the groom’s family, whom they though uncouth, little more than  brigands, who drank too much and never combed their hair. The Otcheretkos thought the Blazhkos were prissy urbanites and traitors to the land. Sonia and Mitrofan didn’t care what their parents thought. They had already consummatd their love, and its fruit was on her way.

———

”Of course it was pulled down in 1935.’

‘What was?’

‘St Michael of the Golden Domes’

‘Who pulled it down?’

‘The communists of course’

Marina Lewycka, A Short History of Tractors in Ukranian p. 63

Reconstruction from 1998