Comparaciones con la población histórica de Irlanda

15/04/2017

Lo de que Irlanda es el único país de Europa occidental con menos población que en el siglo XIX es un aspecto bien conocido. La isla llegó a tener 8 millones de habitantes y tras la gran hambruna de la patata y la emigración a América quedó en menos de la mitad. En los últimos años la república ha aumentado su población, que ha pasado de los 3,5 millones de 1987 a los más de 4,5 millones de hoy. Siempre me acuerdo un titular de periódico del año 2000 que venía a decir algo así como “la población, en su punto más alto de los últimos 120 años”.

Pero hace unas semanas vi el interesante tuit que encabeza esta entrada y me llamó la atención la comparación. Ciertamente a principios del XIX la población de Irlanda era más del doble de la de Portugal o la de Grecia o la de todos los países nórdicos juntos. Nunca había pensado que Portugal, que hoy tiene unos 10 millones de habitantes habría tenido por entonces, por cuando era un imperio marítimo global, apenas 3.

Para los que quieran una comparación hispanoirlandesa, España empezó el siglo XIX con unos 10 millones de habitantes , el XX con unos 18 millones, el XXI con unos 41 millones y ahora estará cerca de los 47 millones de habitantes.

Más sorprendente aún es el gráfico que he visto en fechas más recientes, en el que se compara la población de Irlanda con la de Inglaterra, Escocia y Gales. En realidad, antes de la gran hambruna de 1846-1848 las dos islas eran magnitudes comparables en términos demográficos. El salto inglés es espectacular

Luego también la semana pasada, este fragmento citado en Marginal Revolution en el que se aborda el declive de la parte céltica del Reino Unido:

Since 1821 the population of the Celtic arc of the north and west has declined as a proportion of the population of the United Kingdom, from 46 per cent in 1831, to 20 per cent in 1911, to 16 per cent in 2014, due to famine, independence and emigration.  This is a configuration of the country which we have been losing for nearly two centuries.

Del libro Love of Country: A Hebridean Journey, de Madeleine Bunting.

Cuando dice “independence” se refiere obviamente a la independencia de la República de Irlanda.

 


Cañones de la Armada Invencible

14/02/2016
Cañón de la Juliana

Cañón de la Juliana

Como ya he dicho en alguna ocasión, los museos dublineses son pequeñas joyas por los que lo mismo puedo estar años sin dejarme caer (los pubs eran otro tipo de museo) que yendo a visitar casi semanalmente. Hoy me he vuelto a pasar por Collins Barracks (Museo Nacional de Irlanda, sección Artes Decorativas). He ido tan sólo con la intención de volver a ver la exposición de “Soldados y Jefes”, que trata de temas militares irlandeses y una especie de depósito donde tienen amontonadas o almacenadas (decir “expuestas” sería exagerar) una cantidad enorme de piezas muy bonitas de artesanías orientales con las que no saben ni que hacer.

Casco español del siglo XVI

Casco español del siglo XVI

El mes que viene se inaugura otra exposición que tratará el Levantamiento de Pascua de 1916 del que este año se cumple el centenario. En asuntos militares me fijo más en lo español y no es por despreciar episodios interesantísimos que hay de irlandeses en los ejércitos del Imperio Británico y de los otros países. Realmente la conexión con España no es tanta y el contexto más conocido para nosotros que -pongamos por caso- el de la batalla de Fontenoy durante en la guerra de sucesión austriaca.

Uno de los episodios más conocidos que nos conecta con la lejana Hibernia es el de la Grande y Felicísima Armada que iba a acometer la Empresa de Inglaterra en 1588 y que ha acabado conociéndose con el irónico nombre de “Invencible”. Recorriendo librerías españoles y del mundo anglosajón se da uno cuenta de que lo que para nosotros es un pequeño episodio similar a que Núñez de Balboa fuera el primer europeo en avistar el Pacífico (cosa que ellos ignoran) es para los británicos un gran capítulo de su epopeya nacional de isla nunca invadida desde 1066 (que también es un poco un mito, y si no que se lo cuenten al señor de Amézqueta y al señor Sánchez de Tovar).

Cañón de la Trinidad Valencera

Cañón de la Trinidad Valencera

En un rincón de la exposición antes mencionada se encuentra un cañón de la Juliana, nave mercante del escuadrón de Levante que se hundió a pocas millas de la playa de Streedagh, que está el condado de Sligo en la costa oeste de la isla. A lo mejor dentro de poco vemos más porque el pasado año de 2015 han aparecido más piezas de artillería de este navío en el lecho marino. Esta pieza no es especialmente grande ni está ornamentada.

El cañón de la Trinidad Valencera apuntando al patio de armas de los otrora cuarteles

El cañón de la Trinidad Valencera apuntando al patio de armas de los otrora cuarteles

El que sí que me parece una pieza muy apreciable es el cañón de asedio de la Trinidad Valencera, barco éste al igual que la Juliana del mismo escuadrón de Levante que comandaba el bilbaíno Martín de Bertendona y Goronda y que naufragó en septiembre de 1588 en la bahía de Kinnagoe, que queda en el condado de Donegal, al norte de Irlanda y muy cerca de Malin Head que es el punto más septentrional de la isla y de la República de Irlanda (es un dato bien conocido que el punto más al norte de Irlanda no está en Irlanda del Norte).

Felipe II Rey, en cuyo imperio no se ponía el sol pero al que no todo le salía bien

Felipe Rey, en cuyo imperio no se ponía el sol pero al que no todo le salía

En el cañón aparece un escudo de armas que lleva debajo vitola que indica “Philippvs Rex” (Felipe II de España, obviamente). Junto al león rampante de León, el castillo castellano, las barras aragonesas y las cadenas navarras aparecen los leones pasantes y las flores de lis del escudo de Inglaterra. Creo que no es que el Austria se estuviera apoderando ya de la isla, sino que es el escudo de armas de su esposa María I de Inglaterra, la sangrienta Bloody Mary. También hay una orla muy trabajada cerca de la boca del cañón.

Una baraja española: Conocer los palos de la baraja uno de los tests de españolidad definitivos

Una baraja española: Conocer los palos de la baraja española es uno de los tests de españolidad definitivos

De los 130 navíos de aquella armada unos 20 naufragaron en costas irlandesas (lo que hay de La Girona en el Museo del Úlster en Bélfast es incluso mejor, por sus tesoros – el barco llegó a aparecer en un billete de diez libras), así que es posible que aparezcan nuevos restos. Incluso es probable que haya más cosas de origen español en las muchas salas de este museo enorme y un tanto desorganizado. Con un poco de suerte es posible que crezca.

En general las conexiones históricas no son muchas: hay referencias al tercio de don Eugenio O’Neill y al Regimiento Ultonia famoso por su actuación durante el sitio de Gerona. Vivir en esta ciudad y poder ir a ver estos cañones del siglo XVI es un privilegio que la mayoría de los que viven en España no tienen, pero no pasa nada tienen otros que a veces son mejores y siempre la posibilidad de leer a don Francisco de Cuéllar, que quizá deja una impresion más viva que la visión de los metales.

Mapa de Irlanda con ubicación aproximada del emplazamiento de los pecios del Juliana y el Trinidad Valencera

Mapa de Irlanda con ubicación aproximada del emplazamiento de los pecios del Juliana y el Trinidad Valencera. Hay muchos más pecios de la Armada Invencible en costas irlandesas (unos 20)


Las islas británicas según Norman Davies

29/01/2016
Las islas británicas

Las islas británicas

Ya me acabé el tocho de Norman Davies sobre las que él llama “las islas”. Él explica muy bien por qué lo hace así, pero creo que desde nuestra perspectiva del mundo podemos decir “las islas Británicas”, aunque le moleste a algún irlandés. “las islas Célticogermánicas” es el título de un capítulo que aunque se refiere a una etapa concreta me parece que serviría bien para etiquetar al conjunto. Creo que “las islas Angloparlantes” es lo que funciona en la mente de todos los que no pertenecemos a ellas.

A mí una parte que me interesa mucho es la historia de la lengua inglesa y su relación con lo que sería la etnogénesis de la población de la isla grande. Los procesos (militares, políticos, biológicos, ecológicos) por los que a partir de la llegada de los anglosajones en el siglo V las lenguas célticas y el latín “retroceden” en una medida que no parece compatible con que sólo un tercio del ADN de los ingleses sea de origen germánico según se cree últimamente. También la “lucha” por la primacía entre palabras sajonas, escandinavas y normandas a la vez que esas gentes que las hablan entran en la isla: la guerra total de genes y memes por decir de algún modo. Sobre esas cosas he leído con fruición. Luego he tenido que aguantar más novela rosa dinástica de la que tolero. Es muy difícil sentir igual interés por todos los periodos históricos.

Como es una señora historia completa de un territorio enorme a lo largo de una enormidad de siglos creo que no tiene mucho sentido comentar demasiado de la misma. De hecho, los trozos más interesantes me los voy a guardar para futuras entradas en momentos en que la imaginación escasee. Lo más que voy a decir es que se nota que este libro está escrito con el cambio de siglo y que década y media después algunas de las impresiones que el autor saca ya no están en consonancia con el espíritu de los tiempos que corren.

Lo que sí dejo para muestra son unos cuantos botones, datos sueltos que me han parecido interesante descubrir. Y como estos hay decenas:

  • La historiografía británica on presta demasiada atención a la Guerra de los Cien Años, acaso porque Inglaterra acabó perdiendo. Sin embargo el autor considera que esta derrota fue muy positiva para que se ocupara de otras cosas que a la postre le otorgaron una importancia mayor.
  • Los reyes de Inglaterra se hicieron llamar “y de Francia” hasta 1801.
  • La unión de Inglaterra con Escocia se aprobó el mismo día que un montón de actos legislativos de menor importancia.
  • La dinastía de los Tudor toma su apellido del nombre de un antepasado de su fundador galés, que se llamaba Twdor (Teodoro)  [en 2012 criticábamos que al papa cópto lo llamaran Tawadros en vez de Teodoro, pero miren]
  • El nombre del condado irlandés de Laois se escribe Leix en inglés. [Un descubrimiento, porque esta forma no se utiliza en la República de Irlanda. Pasó de Queen’s County a Laois y dejó relegada la ortografía inglesa, como Kingstown pasó a Dun Laoghaire y Dunlaery quedó en el olvido.]
  • El condado de Sutherland, el más septentrional de los de Escocia y por el que pasamos en 2011, tiene un nombre que es lo mismo que southern land. La razón es que para los escandinavos medievales (mal llamados vikingos) eran las tierras más sureñas que poseían.

Y por último, si alguien me pregunta alguna vez qué libro sobre la Historia de Irlanda puede leerse le voy a recomendar este. He leído alguna Historia de Irlanda propiamente dicha, pero la verdad es que sin el contexto de la otra isla casi no tiene sentido. En las más de mil páginas habrá entre cien y doscientas dedicadas a la isla menor. No aparecerá demasiado detalle, pero contexto todo. Si cualquier región española se independiza mañana durante los primeros años resultaría obvio que una historia aislada de la misma es absurda, aunque seguramente paulatinamente el concepto iría pareciendo más razonable, lo cual no querría decir que en realidad lo fuera. Irlanda se ha independizado anteayer y entre la lengua común, la mentalidad insultar, la colonial, Irlanda del Norte, los restos del protestantismo, el modo de vida y la inercia histórica al final sigue siendo un trozo de lo mismo. Mucho más cuando se mira para atrás y a vista de pájaro.

 


Cambria y Cumbria

21/01/2016
Cumbria de rojo, Cambria de verde

Cumbria de rojo, Cambria de verde

A pesar de haber estado en Gales hace apenas un par de añitos tengo esta confusión muy arraigada en la memoria y ha vuelto a hacer estragos ahora que ando ocupado con la historia pregermánica de las islas. Me parece curioso no haber encontrado un mapa en el que se identifiquen Cambria y Cumbria y aquí dejo el mío para deleite de la plebe de Internet.

Cambria es la forma latina de Cymru, el nombre céltico del país de Gales. Dicho de otro modo Cymru es el nombre de Gales en galés y Cumbria el mismo país pero con letras más normales y no tanta uve doble y tanta i griega. No se utiliza casi nunca, excepto acaso como adjetivo en contextos geológicos cuando se habla del cámbrico, que debe su nombre a que las primeras rocas del período se estudiaron precisamente en Gales. Supongo que quedará elegante decir cámbrico por galés del mismo modo que en vez de francés se usa galo, pero hasta la fecha no lo he oído.

Cumbria es una zona del noroeste de Inglaterra. Por simplificar diremos que es un condado. Por complicarlo más que lo es en varias de los diferentes tipos de condados que hay: por ejemplo, condado ceremonial y condado no metropolitano. También que en realidad es resultado de la fusión en 1974 de varios condados de los llamados “históricos”, entre ellos Westmoreland (escribámoslo así, como la calle dublinesa), Lancashire y Cumberland. Aquí arrastraba yo otro equívoco de muchos años, ya que creía que Cumberland en inglés y Cumbria en español (o latín, italiano…) eran la misma cosa y resulta que no.  También me parece que el nombre se utiliza bastante poco y que cuando se habla de esta parte de la isla – la ciudad de Carlisle y alrededores- en plan turístico lo que se suele mencionar es el Lake District : el Distrito de los Lagos.

La conexión y confusión entre ambos topónimos viene de la antigua o antiguas lenguas celtas, llamadas británicas o britónicas, que se hablaban en la isla grande antes de la llegada de los anglosajones. (Este es el llamado grupo P, con el bretón de la Bretaña de Francia y la extinta lengua de Cornualles; el gaélico irlandes, el escoces y el manés forman el grupo Q también llamado lenguas goidélicas). En un momento dado podría ser que cúmbrico y galés fueran la misma o dialectos de la misma. El cúmbrico desapareció hacia el siglo XII, XIII o por ahí; el galés aún existe. He leído varias cosas sobre la etimología de cymry, pero entiendo que quería decir algo simple como “paisano” o “campesino”.


Mediodías

10/01/2016
Las islas británicas

Las islas británicas

Estoy leyendo The Isles: A History de Norman Davies que es coautor del libro que más me gustó en 2010. De momento sus 1.078 páginas ya han cambiado la asociación mental (o traducción automática) que yo hacía de paperback como “edición de bolsillo”. Hasta ahora sólo he leído la introducción y el primer capítulo. La introducción trata el interesante problema de como llamar a “las islas”. Aunque dublinés de adopción yo les digo “islas Británicas” sin empacho, pero suena más natural en español. Lo que he oído decir muchas veces es “these islands“. Además de la independencia de Irlanda está el asunto de la eterna confusión entre Inglaterra, Gran Bretaña y el Reino Unido, que como es sabido tiene mucha guasa.

El primer capítulo trata de la prehistoria. A mí una cosa que me sigue resultando increible es que hace tan sólo unos 8.000 años todo esto estuviera unido a Europa contienental. Siete u ocho mil años me parecen muy poco. Si la línea de costa se hubiera movido un kilómetro desde 1900 ó desde 1800 me parecería más verosímil que la manga de mar que separa Dover y Calais no hubiese existido hace setenta siglos. Son escalas difíciles de imaginar.

Una cosa interesante que hace Davies es no utilizar nombres históricos antes de su aparición, con lo cual no llama a la gran Bretaña así cuando aún no han llegado los romanos, que le pusieron Britannia, ni Inglaterra al país antes de la llegada de los anglos. En lugar de eso, para la prehistoria escoge nombres descriptivos: a Irlanda la llama “la isla verde” y a nuestra isla vecina “la isla grande”. Ambas islas consideradas como conjunto son “las islas de la medianoche”, que es otra forma de llamar al norte. El oriente o levante es el este, el occidente o poniente es el oeste, la medianoche es el norte y el mediodía es el sur.

En España tenemos “el Levante” en Valencia. No sé si no tenemos un “poniente” por antonomasia en la toponimia por habernos separado de Portugal, “franja de Poniente” le dicen en Cataluña a los territorios de Aragón que les quedan al oeste y en los que se habla catalán. Hace años aprendí unas palabras árabes y me dí cuenta que al-gharb (oeste) y as-sharq (este) se corresponden con la región del Algarve en Portugal y la Axarquía malagueña.

Lo que no sé es por qué en la península Ibérica no hay un mediodía como el Midi francés o el Mezzogiorno italiano, que quedan al sur de sus respectivos países. O dicho de un modo más correcto, ya que “mediodía” es sinónimo de “sur”, por qué no hablamos de un mediodía de la península Ibérica. Lo único que he encontrado es “estación del Mediodía”, el anterior nombre de la madrileña estación de Atocha.


Estereotipos de alemanes y británicos

22/11/2015
asx

Portada buena

Hay un dicho en inglés que dice que no hay que juzgar un libro por su portada. Tenían que extenderlo a comprarlos. Hace unas semanas o meses adquirí y leí en el día un volumen de hermosas solapas. Lo había escrito un periodista alemán que lleva media vida viviendo en Inglaterra, lo que a un tipo de menos de cuarenta años a lo mejor lo convierte en la mitad de cada cosa. Trata de las diferencias y conexiones entre ambas culturas, una continental y otra insular pero al fin y al cabo para nuestra perspectiva meridional dos culturas germánicas.

Si uno mismo tuviera que escribir un libro sobre el tiempo que se le ha escapado en las islas británicas sería sin duda uno muy diferente. Aparte de una serie de reflexiones continuas sobre el país de origen y el de estancia no había en Keeping Up with the Germans demasiado que yo pudiera conectar con mi propia vida y esfera cultural. Apenas algunos detalles que rozan la parte alemana (las navidades con Dinner for One), y en tanto que habitante dublinícola y aficionado a la historia de la ciudad, esa llegada de Heinrich Böll y su encuentro fortuito con la camioneta de las lavanderías de la esvástica.

El método comparativo en antropología muestra importantes limitaciones a la hora de ofrecer conocimiento. Una observación que suelo hacer a los irlandeses es que tienden a definir su cultura como los elementos que no están presentes en la otra isla, cuando en realidad los elementos comunes son mucho más, sobre todo para los que los observamos desde fuera. Un ejemplo podría ser que ellos miran mucho lo de los respectivos acentos, mientras que para los demás lo obvio es que hablan el mismo idioma. A lo mejor buscar imágenes de English breakfast y de Irish breakfast en Google Images ilustra lo que quiero decir mejor que otra cosa. Bien, lo que me sugiere este libro es extender eso a la Europa del norte, sean los Países Bajos, los de habla alemana o Escandinavia.

Había también alguna consideración interesante respecto de la educación segregada por sexos, la Baader-Meinhof y (cómo no) el fútbol, que es fuente de numerosos contactos y conflictos, pero en general fue para mí una lectura que entró en la categoría de olvidable y que apenas he recordado hoy porque me he encontrado con un gráfico un poco tonto sobre cómo ser alemán que me ha recordado la portada del libro de Oltermann.

Cómo ser alemán

Cómo ser alemán


A orillas del Támesis

24/09/2015
Vista

Vista matutina del río que luego pasa por Londres

He tenido que volver a nuestra sede de por los alrededores de Londres para asistir a unas reuniones de la empresa. Esta vez nos hemos tenido que alojar en un hotel que no es el que queda al lado de la oficina, pero que a cambio tiene una vista decente del Támesis y de un aparcamiento de coches. Esta vez era inevitable imaginarse dónde jugó Julio Camba a la pelota allá por 1912 mientras pensaba en el error de los deportistas. No es que me agrade especialmente venir a trabajar a esta zona próspera del extrarradio londinense, pero me parece un lugar bastante más civilizado que la capital irlandesa, cosa que es muy de notar en la limpieza de sus calles peatonales. Es una barbaridad la cantidad de inmobiliarias que hay en el lugar y en los pubs la cocacola es de esa de grifo. Comida de pub, nos ha dado tiempo hasta de ver un partido del mundial de rugby. La nueva terminal 2 de Heathrow me sigue flipando bastante, tras años esperando el embarcar en aquel pasillo horrible de la 4. Londres no acabo de disfrutarlo, me parece que voy a tener que esperar a ser rico.