¿Cuántos españoles viven en Irlanda?

22/01/2016

Es una de esas cosas que no se pueden saber, pero según el dato más oficial que puede conseguirse que es el registro de la embajada, parece que en 2015 serían 8.835. A mí me parece que este dato no sirve de mucho y mi propia historia personal lo ilustrará: yo mismo estuve registrado como transeúnte cuando aún existía la figura, de alta, de baja, he vuelto al país, he estado varios años sin darme de alta y ahora llevo cuatro o cinco registrado de nuevo. Lo que quiero decir es que puede que haya bastante gente que esté viviendo de modo permanente sin estar registrada (yo mismo estuve en esa situación más de un lustro).

Esta y otras curiosidades en un vídeo que puso ayer en Youtube algo que se llama Consejo de Residentes Españoles. Parece que cada vez hay más gente y sólo se registra un bajón allá por 2008 (conjetura gratuíta: la gente se volvió a la madre patria a disfrutar de las ganancias acumuladas durante el período del tigre celta). La pirámide de población tiene una forma muy curiosa y achatada por los polos; la mortalidad parece bastante baja. Como tengo la sensación de que el dato de mi provincia en el mapa de las provincias españolas de origen está errado, voy a poner aquí debajo la diapositiva con el mapa de los condados irlandeses en los que residen los españoles emigrados. Bastante la mitad en Dublín y cuanto más cerca del aeropuerto casi que mejor. Luego Cork y Galway y lo que llaman los commuter counties (como traducción propongo “condados de cercanías”): el cinturón de condados que rodean la capital y desde los que se puede venir a trabajar a diario.

Españoles residentes por condados en Irlanda

Españoles residentes por condados en Irlanda

En fin, lo dicho, que como los estudiantes de bachillerato y universitarios, la gente que viene a pasar un año después de la carrera, los turistas e incluso muchos que andan por aquí de continuo no se registran creo que es probable que en todo momento haya más de treinta mil españoles en esta república.


Almanya

13/01/2016
Bienvenidos a Almanya

Willkommen in Deutschland

Un poco en contra del Zeitgeist de las últimas semanas pero quizá a favor de los vientos que soplaban hace pocos meses hemos visto hoy esta película de 2011, una comedia basada en la relativamente exitosa experiencia de los turcos que emigraron a Alemania. Hace cosa de un año estábamos todo el tiempo oyendo hablar de Grecia y de sus pensionistas, sus ahorradores, sus jóvenes. O se los ha tragado la tierra o los han enterrado los sirios. La agenda de los medios es tan veleidosa. Creo que entre bambalinas hay una lucha más o menos ideológica (a veces entre dos buenismos enfrentados) por el control del relato de la infame nochevieja de Colonia y tengo curiosidad por saber cuál será el resultado, dentro de unos meses.

Almanya no tiene nada especialmente duro ni desagradable in problemático. Los típicas anécdotas cómicas de los problemas de comunicación y algunos chistes visuales y la clásica reflexión del emigrado y la segunda generación sobre la identidad. Hace pocos meses vi una película sobre la emigración española a Suiza que en el fondo era la misma película. Aquella me hizo más gracia porque en alemán apenas me defiendo y de la cultura alemana casi tengo que defenderme. Con eso último me refiero a que aun estando expuesto a ella ni la comprendo ni practico mecánicamente. Esta película, que se deja ver, es especialmente buena si se compara con la que Hollywood hubiera hecho a partir de la propaganda del sueño americano. Hoy por hoy puede que el patriotismo alemán sea el más decente que haya.

Almanya es, obviamente, Alemania en turco.

"Alemania" en diferentes idiomas

“Alemania” en diferentes idiomas


Más sobre los irlandeses

07/01/2016
a

Paraje estereotípico

Esto era la segunda parte de “¿Cómo son los irlandeses?” que estaba escribiendo a finales de octubre mientras buscaba su Volkgeist.

————————————————-

Hay un montón de noticias así. Hay un montón de noticias que en otro sitio no serían noticias. Otros ejemplos: La semana pasada se montó un cristo porque a una vieja de noventa años la llevaron a juicio por tener una parabólica que no estaba permitida (parece ser que ahora eso es permisible si ahora se tienen noventa años). Las noticias sobre emigrantes irlandeses en EEUU o Australia también tienen un regusto lacrimal que es casi ofensivo. Al menos para los inmigrantes de otros sitios que hay aquí.

La gente es tan buena que no tiene idea mala: recuerdo que la hija de un ministro murió de cáncer en un hospital del Reino Unido y a nadie se le ocurrió preguntar(se) por qué la tuvo que llevar al Reino Unido; por qué en Irlanda no hay hospitales que ofrezcan esa asistencia o qué podrían hacer quienes no tengan ingresos que les permitan viajar al extranjero para conseguirla…

En un país con tantas carencias, que comienzan por enormes desigualdades que sólo se podrían empezar a corregir con una reforma fiscal de gran calado, los impuestos tienen mala prensa  mientras que todo el mundo practica beneficiencia de algún tipo. Lo cual no hace sino paliar situaciones estructuralmente insostenibles, pero sirve muy bien para la lágrima fácil y el postureo.


Malta

12/11/2014
La cruz que hay en la bandera de Malta no es la cruz de Malta

La cruz que hay en la bandera de Malta no es la cruz de Malta

Entre columpios y cafeterías hemos acabado pasando mucho tiempo en sitios por los que antes no sentíamos ninguna atracción. Este año hemos ido de vacaciones a destinos como Lanzarote y Malta, de los que antes creíamos que no ofrecerían nada interesante para nosotros y no sé si ha sido poco a poco o de repente pero ya les hemos encontrado el atractivo. A primeros de septiembre decidimos agarrar una oferta de última hora con un paquete de esos que incluyen vuelo, hotel y traslado desde el aeropuerto. Estoy hablando del pequeño país que es Malta.

Hace varios años se me ocurrió una idea que luego abandoné: un proyecto curioso y quizá sencillo de completar a medio o largo plazo podría ser pasarse por todos los países de Europa. Malta puede ser un paso de gigante hacia ese objetivo para el que ya sólo me faltan unas veinte naciones. Al fin y al cabo hay que ir ex profeso ya que, obviamente, no se puede llegar yendo en ruta desde ningún otro lugar.

Mapa

Muy abajo

Muchas cosas se me escapaban de este país diminuto y conocido en España más que nada por un partido de fútbol de hace ya muchos años. La primera de ellas: su latitud. Lo de que Malta quedaba al sur de Sicilia, vale, pero ¿todo el mundo sabe que también queda al sur de Túnez capital? El calor en septiembre es importante y te parte el día por la mitad con sus horas de la siesta casi obligadas. Si alguien tiene la tentación de acercarse sugiero que sea más sensato y vaya entre octubre y mayo, como recomiendan los manuales.

En principio no queríamos que fueran unas vacaciones de playa y hotel, pero nos agradaba la posibilidad de que en el peor de los casos pudieran ser al menos eso. En todos los viajes me gusta ir a ver cosas históricas y más aún si tienen que ver con algo ya que conozca. La influencia hispánica en la isla fue notable entre los siglos XIII y XVII y luego dejó paso a la de las potencias europeas propiamente dichas. Hay un momento importante en la historia de Malta que es aquel en el que el Emperador Carlos V entrega la isla a la Orden de san Juan, que había sido expulsada de Rodas por los turcos tal y como antes lo fue de Jerusalén. Por aquel entonces, alrededor de 1530, Malta estaba en pleno centro de la geopolítica. En cambio, es poco conocida la historia de la independencia de Malta: cuando en septiembre de 1964, hace ahora poco más de cincuenta años, se independizó del Reino Unido ya era un rincón marginal que en la práctica no importaba a casi nadie. Del siglo y medio de colonialismo británico queda el inglés como segunda lengua dizque para toda la población (yo debí de encontrame con uno de los pocos que no inglish: un tipo que vendía fruta en un remolque) así como unas cuantas cabinas telefónicas de esas rojas y algunos detalles y costumbres más.

Aunque yo mismo no lo haga, más propio sería llamar a Malta archipiélago que isla. Malta es el nombre tanto del país como de la más extensa ínsula de su territorio, circunstancia que también concurre en el caso de Irlanda (el ejemplo irlandés es un poco más complejo al estar repartida la isla principal entre dos estados). La isla de Malta tiene 28km de largo y 14 de ancho y Gozo es aproximadamente la mitad (14 x 7 km). Luego está Comino que ni por asomo llega a 2 x 2km  y que no sé si se llama así por la especia o por la insignificancia. Luego hay otro puñado de islas menores e islotes, como las de San Pablo que veíamos desde nuestra base, la de Filfla en la costa meridional o la de Manoel junto a La Valeta. En una categoría inferior quedan sólo las rocas marinas.

El lugar en el que nos acabamos aposentando se llamaba Buġibba, y como éramos totalmente ignorantes en cultura maltesa comenzamos llamándolo “Buguiba” imagino que por influencia del nombre de aquel héroe de la independencia tunecina. Sin embargo en maltés, cuando la ge lleva un punto encima se suaviza y se dice, por ejemplo, “Buyiba”. Me contaron que esto de los puntos que suavizan las consonantes también ocurría en el irlandés antes de que lo llenaran de haches, como al vascuence, en aquellos revolucionarios años sesenta. Por cierto, hablando del vasco y las demás lenguas que hay en Europa y que no son indoeuropeas, entre las cuales siempre se cuentan el húngaro, el estonio y el finés: el maltés -lengua semítica- tampoco lo es y siempre queda olvidado quizá porque Malta sea geográficamente más bien África aunque culturalmente sea más bien Europa. Esto es parecido a lo que ocurre con Chipre.

Buġibba se encuentra en la bahía de san Pablo, que es donde se supone que naufragó Pablo de Tarsos -fundador del Cristianismo como religión universal- en algún momento del siglo I cuando iba de travesía hacia Roma. Mucho me parece atinar cuando hoy por hoy no se sabe a ciencia cierta cuál es Guanahani o San Salvador, la primera playa de las Américas en la que Colón puso el pie y eso fue catorce siglos despues de lo que les acabo de contar. El caso es que la presencia simbólica del primer apóstol que no conoció a Cristo es patente por toda la isla y por supuesto también en San Pawl il-Baħar que es como, además de la bahía, se llama el municipio que incluye a San Pawl, Buġibba y Qawra, todas ellas zonas hipermegaturísticas y a menos de 20 kilómetros de La Valeta. Eso sí, turismo para familias y jubilados, ya que hay otras zonas (Sliema, San Julián) más dedicadas al segmento de juventud, alcohol, trasnoche y juliganismo.

Calle de los almacenes

Mdina, Calle de los almacenes – Triq L-Imhazen

En la semana que pasamos en Malta nos dio tiempo a ir a pasar una mañana a Mdina, la antigua capital, que se encuentra en el interior a menos de media hora en el autobús X3. Quizá es la cosa más bonita que vimos. Una pequeña ciudad amurallada con unas cuantas calles que son agradables de pasear si, tal y como ocurrió aquel día, no están llenas de turistas. Al igual que ocurrió con Teguise y Arrecife en Lanzarote la antigua capital maltesa se encontraba en una posición defensiva militarmente más interesante del interior y después cambió a La Valeta en plena costa. Me gusta relacionar este dato con el muy interesante en la historia social ibérica de que, a diferencia de lo que ocurre en la actualidad, el interior siempre estuvo históricamente más poblado que el litoral, que nunca fue tan conveniente para la vida como desde que el mundo lo dirige el comercio, y en algunos lugares el turismo. En Mdina vi los primeros faroles, rejas forjadas y letreros de cerámica adviritiendo de los nombres de las calles y a través de ellos intuí que en maltés tiene que haber algo parecido a las letras solares y lunares del árabe, tal y como es el caso.

Debido a un percance autobusil no acometimos Mdina por su entrada principal sino por “el agujero”, lo cual nos permitió practicar el interesante ejercicio de empujar un cochecito cuesta arriba bajo la calor del mediodía y contemplar las vistas de Imtarfa y el valle fértil que la separa de la silenciosa y antigua capital. Luego intramuros, aparte del callejeo sin rumbo, lo más curioso fue ver a un hombre que dejaba que los turistas se hicieran fotos con su lechuza sin el más mínimo ánimo de lucro, y las vistas desde el mirador y desde una terraza donde comimos pastel y helado, que alcanzan prácticamente la mitad norte de la isla incluida la Valeta y el lugar desde el que veníamos.

Un paisano de Mdina con su lechuza de campanario

Un paisano de Mdina con su lechuza de campanario

Vistas

Vistas de Imtarfa

El maltés es una lengua curiosa. Se parece al árabe y de hecho desciende del dialecto extinto del árabe que se habló en Sicilia entre los siglos IX y XI. Por casualidad, días antes de decidir ir para allá, me había encontrado con un estudio en el que se decía que los tunecinos entienden bien el maltés. En cambio, el taxista que nos llevó del aeropuerto al hotel nos dijo que él no entendía nada el árabe aunque la lengua fuera de la misma familia. Él situó el origen del maltí en el Líbano. Nada especial, también hay quien dice que el español y el francés se parecen bastante y otros que dicen que no se entiende nada. Leí el nombre de los números del uno al diez en una lista y me parecieron idénticos a lo que yo recordaba de los numerales árabes. El caso es que el maltés tiene tantas palabras italianas e inglesas que uno puede entender algo de lo que tratan las conversaciones o las noticias de la tele. Me puse a ver un telediario en el que entre mucho jamalají y jamalajá iba oyendo “minister”, “akusat”, “prostituzione”, “bordello”, “libertà provvisoria” y cosas así.

La Valeta desde Mdina

La Valeta vista desde Mdina

Entre las cosas banales que me llamaron la atención en Malta se encuentra el hecho de que parece que cualquier casa tiene nombre, incluso algunos edificios que en otros lugares denominaríamos apenas con un número. Por otra parte las carreteras maltesas no parecen estar numeradas ni tampoco especialmente bien asfaltadas ni señalizadas. La mayoría preferirá oír hablar de la gastronomía maltesa, que no he podido descubrir demasiado. Entre el desayuno pantagruélico del hotel, el kebab de enfrente y un día que nos dio por ir a un restaurante indio no he podido averiguar gran cosa. Me gustaron los pastizzi que se vendían en puestos de la calle, en especial los de queso. La ensalada maltesa es como cualquier otra mediterránea, quizá con bastantes más alcaparras (producto que no sorprenderá que se llame il-kappar) y queso de cabra. Me contaron que para todos los tipos de pescado que hay en el mar que roedea el país la gastronomía nacional no da lo mejor de sí misma en su trato al producto marino. Hay cierta preferencia por el lampuki, al que en español se llama dorado (pero que no es el mismo pez que la dorada).

No se ven demasiados pájaros y sorprende que no haya ni una gaviota. Según nos contaron esto es debido a la cantidad enorme de cazadores, que además son un grupo de presión poderoso con fuerza política como para modificar el trazado de una prueba ciclista y cosas así. Hojeando un libro en la recepción del hotel vi que decían que los cazadores y el tráfico impetuoso eran dos de los principales inconvenientes de la isla. El estado de las carreteras me pareció bastante precario y la interpretación de las normas de circulación bastante liberal. No estoy seguro de si malas carreteras y mal estilo de conducción son dos cosas distintas o una sola, ya que suelen aparecer a la vez.

Acantilados de Dingli

Acantilados de Dingli

Otro día nos acercamos a los acantilados de Dingli, que tienen su encanto, aunque el calor no nos dejó disfrutar del paseo que merecen. Primero paramos en el pueblo homónimo, que tenía una iglesia enorme para lo que aparenta ser. Y también servicios públicos muy bien acondicionados tanto para damas como caballeros y con cambiador de pañales para bebés. Es una comodidad que se brinda a los turistas en numerosas partes del país y que merece alabanza. La hora en la que llegamos debía de ser la de la siesta, ya que no se veía un alma. Luego proseguimos hacia la costa y nos refugiamos en el aire acondicionado de un restaurante nuevo que hacía las veces de oficina de información. De allí pude hacer solito a pie el tramo entre el radar de control aéreo hasta la pequeña iglesia bajo la advocación de la patrona de mi pueblo, meretriz arrepentida. El paisaje era de secarral agostado con parches de verdor y los acantilados no eran quizá los más impresionantes del mundo por su altura (al fin y al cabo vivimos en Irlanda), pero era bonito contemplar en el mar el islote de Filfla y en la tierra las chumberas y olivos. Los olivos eran de mayor altura que los que conozco de España y sus troncos no eran ni plateados ni retorcidos.

De allí fuimos a unos jardines llamados jardines Buskett y que son uno de los pocos espacios boscosos que quedan en Malta. En los terrenos había un castillo llamado castillo de Verdala, del que luego hemos sabido que se trata de la residencia del presidente del país. Frutales mediterráneos, chumberas y mucha ruina y muralla en un espacio más húmedo que la mayor parte del paisajes que vamos a contemplar. Para una isla sin ríos quizá el punto de máxima humedad.

De allí a los monumentos megalíticos de Ħaġar Qim y Mnajdra. La carretera que lleva hasta los gigantescos círculos de piedra debe de haber sido construida por quienes los erigieron ya que muestra un estado similar de civilización. Ver qué ha declarado la UNESCO Patrimonio de la Humanidad puede ser una buena idea para construirse un itinerario por un país. En este caso lo peor es que hace unos pocos años han cubierto los templos megalíticos con unas carpas gigantescas que les han quitado la mayor parte del encanto que pudieran tener. Parece que va uno a ver dos ovnis plantados frente al mar. Como además soy poco dado a las conjeturas paleolíticas sobre las antiguas tribus humanas, no se lo puedo recomendar a nadie. Me acabó interesando más una higuera que había junto a tanta piedra. También es que hacía mucho calor. En todos los sitios que he visto los gatos son animales huidizos y en cambio los felinos malteses se tumban a la sombra y no parecen temer al hombre. En la entrada al parque megalítico estaba la pandilla de don Gato tumbada a la sombra y allí seguían espeando cuando salimos hora y pico después. Más adelante quedaba la gruta azul que hay que ver en barco y como no se ve gran cosa desde la carretera, la omitimos y volvimos para casa.

Hacia el ovni aparcado en Mnajdra

Hacia el ovni aparcado en Mnajdra

Al día siguiente decidimos ir a ver el pueblo pesquero de Marsaxlokk. Si hubiera alguna racionalidad en el trazado viario del país lo lógico me parece a mí que sería que existiera un eje que comunicase Cirkewwa, de donde sale el transbordador para Gozo, con Birżebbuġa, que es el puerto grande del país y luego de ese eje saldrían ramales para comunicar con cualquier sitio. En cambio, la red se ha ido construyendo de un modo en el que muchas veces el camino para ir, por ejemplo de Buġibba a Marsaxlokk no es nada obvio. Escogimos pasar por cerca de La Valeta en vez de por Mdina y quizá fuera un error. La carretera de la costa entre San Pablo y La Valeta la están desdoblando y había obras viarias, además de las de un vertedero gigantesco con forma de pirámide escalonada. Las incorporaciones a la capital son pavorosas. Finalmente acabamos en Luqa, donde está el aeropuerto (toda la vida laboral en las aerolíneas diciendo Luca y resulta que la q es muda) y tras recorrer el largo de la pista, en Birżebbuġa, que a pesar de ser un puerto industrial no está tan mal como ciudad turística, con una playa que se llama Pretty Bay (la primera en la que me bañé) y edificios que, sin saber mucho de arquitectura me parecen una forma tradicional precursora del art déco.

El puerto

El puerto de Birzebugga

Luego Marsaxlokk está bien como puerto con sus barcos de colores, su mercadillo y sus restaurantes de pescado. Es todo muy déjà-vu porque muchos puertos pesqueros semitradicionales de muchos lugares ofrecen ya algo parecido. Me gustaron cuatro casas consecutivas cuyas puertas completaban los colores del parchís. En el mercadillo vi que era posible adquirir el uniforme de la selección maltesa de fútbol y no sé por qué me sorprendió. Recorrimos el puerto de punta a punta por entre los toldos de los restaurantes, poca actividad y bandera a media asta junto a un de los embarcaderos y en la sede del partido laborista, bandera que nunca descubrimos por quién. Al final escogimos un restaurante que nos pareció mejor que los demás para comer un montón de pescado que no pudimos ni terminar.

Parchís

Parchís

Puerto de Marsaxlokk

Puerto de Marsaxlokk

Volviendo a casa por el aeropuerto vimos una zona donde había unos negros viviendo en una especie de barracones. Vagaban por los alrededores como almas en pena. Creo que esto enlaza con lo que me comentó mi amiga que lleva dos años viviendo allí sobre la xenofobia en la sociedad maltesa, que según ella es muy cerrada y tradicional. Se ven bastantes africanos negros, algunos trabajando en la limpieza de las calles. En realidad no sabría cuantificar si son muchos o pocos. Es posible que la mínima presión migratoria despierte más reacciones en un territorio bastante reducido que en países de mayor extensión. En general, lo que dice mi amiga es que Malta es tradicional como España hace treinta años y que la separación entre la sociedad maltesa y los extranjeros que viven en el país así como con los turistas es casi total. Para muestra un botón: el divorcio existe en Malta desde 2011 y casi no llega. Parecía que Irlanda era lo peor de lo peor en avances sociales, pero a todo hay quien gana.

De camino a Buġibba acabamos aparcando de nuevo junto a los columpios que hay muralla de Mdina pero aquella tarde sólo entramos un momento para una vuelta breve y luego nos dedicamos a explorar Rabat, la ciudad aledaña. Homónima de la capital de Marruecos y de la de la de Gozo, aunque a la de la isla vecina también se la conoce como Victoria, creo que por aquella reina inglesa. El taxista del primer día dijo que “rabat” quería decir “algo que estaba atado” y que los romanos partieron la ciudad en dos para defenderla mejor. No me quedó clara la conexión entre ambas ideas y lo más que se me ocurre es que “rabat” quiera decir algo como “anejo” en la sexta acepción del Diccionario. De Rabat me quedo con las celosías de los balcones, que en cualquier caso es un elemento que se encuentra por toda Malta. Tiene también restos romanos, catacumbas y lugares vinculados a san Pablo. En la iglesia de san Pablo vi sendas placas que indicaban que Wojtyla y Ratzinger se habían pasado por allí.

Balcones de Rabat

Balcones de Rabat

Otros días nos hemos quedado en Buġibba, donde el nuevo Acuario Nacional de Malta (2013) disponía de un maravilloso café-restaurante con vistas y aire acondicionado que era el refugio ideal en las horas del calor. El acuario en sí, que también recorrimos, no es gran cosa si se han visto otros. A mi modo de ver carece de un gran tanque en que se mezclen todo tipo de peces. Lo que sí tiene muy bien hecha es la ambientación, con anforas y estatuas en algunas de las peceras y una imitación de las murallas de La Valeta. Un día nos colocaron una entrada de 5 euros para ver una película de 16 minutos sobre la historia de Malta que no sé en qué estaría yo pensando para que me pareciera bien. También tiene el típico túnel para pasar por debajo de los tiburones y las rayas. Y lo de siempre: el Mediterráneo está muy bien, pero vamos a poner unos cuantos tanques de agua tibia para meter peces caribeños de colores, que gustan más a todo el mundo. En el paseo hasta el acuario vi las primeras lagartijas, que me parecieron diminutas. Luego en Dingli leí que en Malta había cuatro tipos de lagartijas.

La última expedición la hice en solitario en el autobús 12 que le deja a uno a las puertas de La Valeta, en una rotonda que es una terminal de autobuses gigantesca. La ruta sigue la carretera de las salinas y pasa por los famosos San Julián y Sliema, que por la mañana no parecen tan malos como me los imagino de noche. Entré a la ciudad desde la rotonda que es la terminal de autobuses, muy bien organizada a la puerta de las murallas. Al parecer en Malta eran típicos unos autobuses de aspecto abombado que recorrieron sus carreteras hasta hace relativamente poco, aunque de esos sólo nos hemos encontrado un par y creo que se conservaban por su aspecto sin estar ya para muchos trotes. No sé si por ser comunicaciones dirigidas al público inglés en varios lugares encontré la referencia al hito que suponía que una empresa británica se hubiera hecho cargo en 2011 de los autobuses de la isla. Diríase que es lo más destacado que ha ocurrido desde la entrada en la Unión Europea.

Tras atravesar las puertas de La Valeta bajé por la calle de la República, que a las nueve estaba casi vacía, hasta la plaza de San Jorge y luego volví a subir por la calle de los Mercaderes para llegar a los los jardines de Barrakka, desde donde estuve admirando las tres ciudades de enfrente y la vista del puerto. En los jardines de arriba una rumana me pidió que le hiciera una foto y me dijo lo que casi todos los rumanos, que ella no es como los que hay por España y por ahí. Pobres los rumanos que tienen que cargar con la imagen de sus compatriotas chungos. Luego me hice un recorrido por diversas callejas hasta los jardines de abajo. Satisfice un momento de curiosidad inspeccionando el centro en el que se jugó la olimpiada de ajedrez de 1980. Los jardines de abajo fueron una especie de oasis con el calor que empezaba a apretar. La vista hacia todas partes es muy buena. Desde los jardines de abajo se mejor la entrada al puerto y también las tres ciudades de enfrente. Quizá ofrezca una mejor vista de La Valeta propiamente dicha. Hay un solemne monumento por los caídos en la Segunda Guerra Mundial. El asedio de Malta durante el conflicto bélico es un capítulo importante del que no se conoce demasiado entre tanta tragedia contemporánea. Me soprendió una placa que conmemoraba el levantamiento húngaro de 1956.

Desde los jardines de arriba

Desde los jardines de arriba

Luego llegué hasta el fuerte de san Telmo. que era el confín de la pequeña península. Esa parte de la ciudad, castigada por el sol se encontraba especialmente desértica. Me volví para arriba tras una vueltecita contemplado cómo están construyendo edificios hasta el final de Sliema. Por allí abajo me encontré con una tienda con un letrero que indicaba detergents & sweets, que es una combinación curiosa.  Antes de salir de la ciudad por Triq ir-Repubblica, por la que al mediodía parecía que viniera una manifestación en sentido contrario, me hice tres o cuatro calles más, entre ellas la de la tahona y la del teatro. Para mí lo mejor de La Valeta es recorrerla por la sombra fijarse en los detalles pequeños de las construcciones: hay multitud de placas, estatuas de santos, cancelas antiquísimas y adornos curiosos que bien valdrían un reportaje fotográfico detallado.

También me acerqué a ver mejor el Albergue de Castilla y la sede de la Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta, que ese es su nombre completo. Además me acerqué a otros jardines que llevan el nombre de la villa inglesa de Hastings (unas semanas antes había descubierto con embarazo que se pronuncia Jéistings) en un momento me puse a dudar si entrar o no en la concatedral decantándome por la segunda opción. Para la vuelta al campo base tomé el bus 45 que pasa por Mosta y aunque no bajé pude ver de cerca la iglesia redondeada del milagro aquel de la bomba.

Se puede y quizá se deba ir a Malta si uno vive en las islas británicas; es un lugar económico, soleado y accesible en el que pasar unos cuantos días y olvidar las penurias climáticas. Desde España me parece más complicado y además es posible que un tenga bastante más cerca algo parecido a todo lo que puede encontrarse allí. Las únicas pegas que le veo son la suciedad de las calles, el tráfico africano y el excesivo calor de bastantes momentos del día y épocas del año, pero en general es un país que está hecho a la medida de las necesidades del turista que se deje caer por allí. Si volvemos algún día intentaremos acercarnos a Gozo, a la laguna de Comino, a las Tres Ciudades o a la gruta azul. Probablemente ni a la Malta Experience, ni al Hipogeo ni a ningún otro conjunto megalítico, pero siempre hay que dejar cosas para ver por si se vuelve.


Irlanda: Tendencias migratorias

10/07/2014
Gráfico gráfico

Gráfico bastante gráfico

En mi nota anterior, que trataba el salario mínimo, me salí un poco por la tangente: España se ve en la paradoja de necesitar por un lado que su población emigre y a la vez de recibir población inmigrante que pueda hacer trabajos no cualificados que los españoles ya no quieren y posiblemente ya ni puedan hacer. Recoger fresas era el ejemplo que se me ocurrió.

Al igual que en España y otros países del primer mundo, lo que ocurre Irlanda es bastante parecido. Tenía por ahí archivado un gráfico con un póster que fotografié en el túnel de acceso al campus de Trinity College desde Nassau st. Muestra la evolución de los movimientos migratorios en Irlanda entre 1987 y 2012. Los años ochenta fueron una década de crisis económica en los que la comunidad irlandesa en Londres y las mayores ciudades británicas era enorme y a principios de este siglo XXI no era difícil encontrarse con irlandeses retornados que habían pasado sus mejores años en la isla vecina.

A partir de 1993-96, con el advenimiento de lo que después se conoció como el periodo del “Tigre Celta”, las cosas comienzan a mejorar y por primera vez en su historia Irlanda comienza a ser un receptor neto de migración. Los llegados son unos 50.000 al año (muchos para un país de alrededor de 4 millones de habitantes) y entre 2005 y 2008, con la accesión a la UE de los países de Europa oriental llegan a ser 150.000 (2007), para luego ir descendiendo y volver a estabilizarse alrededor de los 50.000 (2011,2012,2013). La diferencia es que entre 2009 y 2013 están abandonando el país unas 80.000 personas al año, cuando el promedio en los cinco años anteriores (2004-2008) había sido de 37.000 y en los cinco anteriores (1999-2003) de 27.000. La Oficina Central de Estadísticas ya ha publicado los datos de 2013. Es curioso cómo la emigración no es suficiente para hace decrecer la población total, ya que la natalidad sigue siendo alta.

En miles

Población de Irlanda (en miles)

Pero volviendo a los movimientos migratorios, ocurre un poco como en España. Por ejemplo, de los 89.000 que se fueron el pasado año, 50.000 eran irlandeses. Eso quiere decir que muchos de los extranjeros que vinieron se vuelven a sus paises, pero también que la solución de los problemas migratorios nunca es tan sencilla como creer que los autóctonos pueden ocupar los puestos de los trabajos que los inmigrantes dejen vacantes.

Por ejemplo, el mío lo puede hacer cualquier persona de cualquier nacionalidad, pero se requiere hablar inglés y otros dos idiomas europeos importantes. Aparte de eso no es excesivamente cualificado, pero ocurre que los pocos irlandeses trilingües están enfocados cosas más específicas y mejor pagadas, con lo que en la práctica sólo lo puede hacer alguien que venga de otro país. En ese sentido sería una especie de recogedor de fresas de alta gama.

En el lado opuesto, los irlandeses que trabajaron en el boom de la construcción que hubo aproximadamente en el mismo momento que el que se dio en España. Éste es el tipo de perfil que lleva cinco años emigrando a Australia, a Canadá y al Reino Unido. Sus compañeros de trabajo polacos volvieron a Polonia  tras el final del ciclo etc. Este perfil de familias de obreros manuales en general es poco dinámico y la decisión de emigrar supone un elevado coste tanto económico como emocional (familias con hijos, raigrambre etc). También hay que tener en cuenta que entre los 40.000 extranjeros que abandonaron el país en 2013 hay muchos cuyo perfil es distinto: gente joven que viene a estudiar inglés o a trabajar y con la intención de quedarse uno o dos años. Éstos no contarían como gente a la que la crisis ha “expulsado”, sino que hay un flujo constante de jóvenes adultos “de ida y vuelta”.

 

 


Inmigrantes, expatriados y nosotros

24/04/2013
sad

Por simplificar

Hace casi un año un buen amigo, que está en las mismas que nosotros, nos envió un buen libro que aún no he comentado. El libro se llama Third Culture Kids: Growing up among Worlds y es una especie de clásico en lo relativo al desarrollo de niños y adolescentes en un entorno multicultural. Lo leí en pocos días y me dejó la sensación de que el asunto no es ciencia exacta, sino que cada decisión implica costes y beneficios y que como en el resto de las cosas de la paternidad y la educación de los hijos, puede intentarse hacer muy bien y que salga muy mal o todo lo contrario, y que así es la vida. En cualquier caso sí que me pareció conveniente volver a leerlo de entonces a un tiempo.

Una de las razones por las que las piezas del libro no acababan de encajarme es que no está escrito precisamente para ciudadanos de la Unión Europea que viven en otro estado miembro, sino más bien para militares o misioneros yanquis, o para los expats que tienen una vida privilegiada en la industria del petróleo en el golfo Pérsico. Muchas veces compara a los Third Culture Kids con los hijos de los inmigrantes, a los que considera en una situación bastante diferente aunque tenga algunos puntos en común.

Utilizo la palabra inglesa expat en lugar de expatriado porque para mí la forma española tiene una connotación de situación forzosa que sin embargo no aparece en el diccionario de la Academia. Puede que sea un prejuicio mío, o que sólo la hayamos oído hablando de destierros y guerras, o que provengamos de un país en el que poca gente se ha ido a otro por voluntad propia a llevar una vida más cómoda con sus inversiones o porque por su valía les hayan requerido de algún otro lugar.

Los expats suelen vivir como ricos en países menos desarrollados. No tienen ningún interés ni necesidad de aprender las lenguas propias del lugar, porque todo lo consiguen en inglés y por dinero. Ganan mucho más dinero que el ciudadano promedio de su país de destino y vivien en una especie de jaula de oro. Urbanizaciones de lujo, hoteles caros, empleada doméstica, escuela privada para los niños. Los occidentales que viven en Dubai son un ejemplo de esto. También hasta cierto punto los jubilados británicos en la costa del sol, o el típico gringo que pone una casa de huéspedes en Tailandia. Tienen problemas como todo el mundo, y específicamente con la multiculturalidad, pero sus problemas son de diferente índole que los de los inmigrantes.

Llamo inmigrantes a los que llegan a un país a formar parte de la base de la pirámide social. Para ellos adquirir la cultura dominante es una cuestión primero de superviviencia que determina en gran medida sus posibilidades de ascender en la escala social. Empieza desde abajo haciendo los trabajos que nadie quiere y aspira a que sus hijos acaben siendo como los nativos, sin demasiado énfasis en mantener la cultura de origen. Algunos hispanoamericanos en los EEUU pueden ser el mejor ejemplo. Familias hay que han perdido el español sin llegar a adquirir un buen inglés. Trabajo duro, sacrificio, desprecio, poco dinero, las peores de las veces racismo. Se me ocurren tantos ejemplos tópicos que no sé ni por dónde empezar.

Y luego estamos nosotros, que somos mucha gente que llega a otro país ni como rico ni como pobre, sino aproximadamente como el ciudadano mediano del país de destino. Con algunos problemas de inmigrante y otros de expats y para las ventajas lo mismo. Los funcionarios de la UE en Bruselas me resultan una especie de privilegiados de esta categoría intermedia (quizá sean expats), pero también están las miles de personas de toda Europa que trabajan en Londres sin necesidad de visado: la camarera italiana, el vigilante de metro rumano, el estudiante erasmus francés que se queda a vivir en Roma porque le encanta y tiene la suerte de encontrar un empleo. Aquí hay toda una serie de individuos, que encuentran parejas y forman familias y tienen unos hijos que están en un punto intermedio entre los TCK y los hijos de los inmigrantes, lo cual hace que haya que pasar el libro por un tamiz a la hora de procesar según que recomendaciones.


Territorio prohibido

23/04/2011

Territorio prohibido (2009)

Vi esta película, Crossing Over, de 2009, con Harrison Ford. No es que me pareciera genial, pero me entretuvo. Es de estas en las que se cruzan varias historias sin que haya una dominante. El nexo entre ellas es la migración, la emigración o la inmigración, según el punto de vista desde el que quiera verse.

La versión que he visto estaba doblada al español: Territorio prohibido. Supongo que si la hubiera visto en inglés hubiera calado a la australiana y al judío inglés por el acento. Como el judío ateo no dicen de dónde es me he quedado hasta el final con la duda de si sería ruso. En esa historia en concreto me ha parecido que era más fácil para los hacedores de cine que quien sucumbe a un sórdido chantaje sexual sea una anglosajona blanca. Veo problemas de politically correct en la ficción que hace pasar por lo mismo a una dama de una minoría racial o cultural.

Respecto al resto de las historias, están bien pero reflejan esa mentalidad yanqui de “somos los más guays y todo el mundo quiere venir aquí a triunfar como nosotros” y la moraleja es “los que sean buenos lo lograrán y a los que no, les daremos una patada en el culo”. No sé ni si se pueden llegar a imaginar la cantidad de millones de seres humanos que no tenemos ni la más mínima intención de ir a vivir allí. En fin.


Migrante, emigrante e inmigrante

22/12/2010

¿qué quieres ser de mayor?

El día 11 de diciembre Bernardo Ehrlich publicó esta viñeta en El País. Una niña pregunta a un niño a ver qué quiere ser de mayor y el nene responde que su padre le ha dicho que “cualquier cosa, menos inmigrante“. Yo me la guardé por dos razones. Una es que yo mismo soy emigrante (emigrante desde mi punto de vista; inmigrante desde el de mi país de destino) y tengo un cierto interés conceptual sobre la materia. La otra razón la comentaré en una entrada posterior.

A mí me parece que lo de emigrar no es tan malo. Puede ocurrir que convivan dos narrativas: la de las mieles del éxito económico y la de las hieles del desarraigo. También suele pasar que al inmigrante le va bien si se compara con el que quedó en el terruño, pero suele estar en desventaja con los vernáculos de la tierra prometida y suele escoger compararse con los segundos. He vuelto a pensar en esto leyendo sobre el relato de los niños españoles en la URSS, que conjugan el orgullo de tener un nivel formativo muy superior al de sus coetáneos españoles con la pena por las carencias materiales o la falta de una familia.

No sé si es cosa de todos los emigrantes comparar el idioma que dejan con el que se encuentran. Como palabra, Inmigrante fue  en España hasta hace poco tecnicismo y rareza y hoy, en cambio, forma parte del lenguaje cotidiano. En los años noventa había apenas unos centenares de miles de extranjeros residiendo en España. Al andaluz que vivía en Cataluña se le solía llamar emigrante, porque se adoptaba el punto de vista del sujeto o por una identificación de los españoles protagonistas de los movimientos migratorios internos con aquellos otros españoles que partieron a Francia, Alemania o Suiza en las mismas décadas, las de 1950 y 1960. No sé hasta qué punto esto sigue siendo así, me imagino que sigue existiendo la diferencia y que a un español no se le suele considerar inmigrante dentro de España. Hacerlo puede resultar problemático.

En realidad creo que el juego de prefijos ha añadido complejidad innecesaria a la comunicación. Yo usaría migrante para casi todo. En realidad, el tipo de participio (migrante, participio presente en lugar de migrado, participio pasado) también complica las cosas. Yo suelo decir que “soy emigrante” y que “en Irlanda soy inmigrante”, porque si dijera que soy “migrante” parecería que estoy en continuo movimiento, y “soy migrado” no acaba de existir. Me parece más correcto decir “emigrados” para aquellos de los que sabemos que no volvieron (e.g. los emigrados españoles en la Argentina de la década de 1920).

Hay veces en que me parece que los prefijos sobran del todo, por ejemplo cuando no hay fronteras o no tienen sentido. Una vez leí que los esquimales habían inmigrado a Groenlandia, me pareció totalmente incorrecto (a mi modo de ver: emigrado sería aceptable y migrado sería lo correcto). Del mismo modo los animales ni emigran ni inmigran, sólo migran.

Pero además de los problemas de definición existen también problemas de connotación. Hay quien rechaza la etiqueta de inmigrante porque la asocia sólo a pobreza y necesidad. Para mucha gente, inmigrante es sólo el camarero ecuatoriano, el gitano rumano, el temporero marroquí o el negro de la patera; pero no en cambio el alemán que viene a trabajar a una multinacional, la australiana que da clases de inglés, el alemán que se compra una casa para jubilarse en Mallorca. Es probable que la viñeta de Ehrlich aluda a esta vinculación del término con la carencia.

En general, inmigrante, es una palabra que evitaría en la mayor parte de las ocasiones en que se utiliza, ya que muchas de las veces es un dato innecesario, otras aporta más confusión que claridad y no pocas, prejuicios de uno y otro tipo.


Mejor baja que media-baja

12/12/2010

No estoy muy seguro de por qué no publiqué esto en su momento. Estaba en la carpeta de borradores desde diciembre de 2010. Me mandó un amigo una entrada de Tyler Cowen en Marginal Revolution, que yo aún no había visto y se titulaba “¿para qué trabajar?“.

Enlaza Tyler Cowen a una supuesta demostración, de que una familiar monoparental de 3 que ingresa 14.500$ al año (el salario mínimo) tiene más renta disponible que una familia que gana 60.000$ al año.”

Al parecer parte de los cálculos son discutibles y además no es sencillo traspasar el ejemplo a países con diferentes sistemas de producción y diseño fiscal. Pero mi comentario ha sido el siguiente:

Números aparte siempre he creido que lo peor es ser de la clase media-baja. Es peor que ser de la baja.

Tengo la convicción de que se vive mejor con al ayuda de 426€ que da el Gobierno a cambio de no hacer nada, que ganando el salario mínimo interprofesinal de 633.30€ trabajando 40 horas a la semana.

Por eso en España ya podremos llegar al 40% de desempleo, que seguirá haciendo falta que vengan inmigrantes a recoger fresas.

Y nada de lo que he visto pasar a lo largo del último medio año me ha hecho cambiar de opinión.


Gráfico triangular

22/07/2010

Estructura de la población activa por sectores, España 1960

Estaba mirando en mis cedés con copias de seguridad de archivos viejos y me he encontrado con un peiper de 2001, titulado Internal migration and inequalities: The influence of migrant origin on educational attainment in Spain, que firman Joaquín Recaño y Marta Roig. El asunto es interesante y es relativo a las migraciones internas en España durante el siglo XX. Concretamente en la influencia que tiene para la educación de los descendientes de los emigrantes la condición de emigrantes de sus padres.

En mi opinión las migraciones internas son el gran fenómeno histórico español del siglo XX que se omite. Se habla mucho de la guerra civil y del franquismo, pero este fenómeno es de gran magnitud socioeconómica y de alguna manera ha acabado modelando también el paisaje político.

Pero lo que me ha interesado, más que el dato nada contraintuitivo de que a los hijos de los inmigrantes les va peor que a los hijos de los nativos, es el gráfico en el que se muestra la estructura de la población activa española en 1960. Nunca había visto un gráfico así y tengo que intentar averiguar como se llama. Parece bien útil para explicar la división de una población en tres grupos. Según se indica al pie, los datos provienen del libro de Sevilla-Guzmán, E. (1979), La evolución del campesinado en España., Madrid, Península. Tarea pendiente.