La mujer sefardí de Bosnia

20/04/2019

Postal de Sarajevo con la sinagoga al otro lado del Miljacka (c. 1910)

Hace unos meses supe de la biografía y los textos de Laura Papo “Bohoreta” (1891-1942), escritora sefardí de Sarajevo. Tenía guardado para leer La mužer sefardi de Bosna, breve opúsculo escrito en 1932 que nos muestra las costumbres de las familias y los hogares en un mundo que entonces se desvanecía y hoy ya es cosa del pasado.

Recomiendo hacer el esfuerzo de leer en esta lengua que a mi modo de ver aun siendo tan peculiar es aún la nuestra. Los conocimientos de italiano y francés ayudan bastante y si supiéramos el serbocroata, el turco o el hebreo las cosas serían más transparentes aún. El glosario que contiene la muy interesante tesis doctoral de Nela Kovacević puede facilitarles las cosas.

El pdf que he encontrado parece a ratos convertido por algún tipo de programa informático por lo que creo que sería interesante encontrar un escaneo. No estoy seguro de que se respete fielmente la grafía original. He escogido el fragmento que viene a continuación porque recoge la adaptación de las mujeres de esta comunidad al proceso geopolítico de los Balcanes desde el Imperio otomano, pasando por el austrohúngaro hasta llegar a la primera Yugoslavia:

La mujer sefardi de Bosna es por si un tipo ke merese ser estudiado. En demas las Sefardis de Bosna!
Estudiemos una mujer ke ya paso los sesenta! Mientres su chikez ea bivio en un ambiente turko, en el mas puro Oriente. Fino al a muchachez le vino el Austriako, elemento evropeo ke le abolto entera la vida i su modo de entenderla ! I komo no? De harenka, kalio si kijo o no ke se adapte a los uzos ke trusho el konkistador muevo, el renado muevo. Por esteso lo izo i la mujer serba. Vino a los anyos de ser nona, delivro el Serbo la Bosna, i ea, la chika yahudinka de salvarlo duspues fereote, i mas tarde el chapeo, se adapto a todos los rejimes kon la elastisidat de su rasa! En medio siglo (50 anyos) vido trokarse tres reinados, tres rasas, oriental, jermana i slava! Y ea supo siempre ir kon el tiempo ! No se kere maestria para esto?

Una pequeña nota entre lo lingüístico y lo protocolario:

A las viejas se les avlava komo oy, de ea a ea. El marido de un tiempo avlava a la mujer de tu a tu, mientres ea le avlava de el a el. Entre konyadas se avlavan de vos a vos. Esto es el resto de kortezia de Espanya.

Y un pequeño comentario en el que confundiendo las religiones acierta en lo esencial:

Kuanto vero es este djesto! Este tiene un poko de asemejansa kon el kulto de la Nirvana de los Hindus! La muerte no es siempre la koza la mas amarga kon la kuala mos pueden kastigar! La vida save dar momentos mucho mas amargos ke la muerte!

Los documentales El último sefardí (2004) y Saved by Language (2014) tratan sobre los últimos hablantes -cuatro o cinco y todos de más de ochenta años- de judeoespañol o ladino que quedaban en Sarajevo hace unos pocos años. Es posible que ya no quede ninguno.

Actualización 01-MAY-2019: Gracias a un amigo veo este tuit del mismo día en que salió esta entrada. Quedan tres hablantes de judeoespañol en Sarajevo.

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“Rusia contemporánea”, de Julián Juderías (1904)

07/10/2018

Rusia contemporánea 1904

Estaba no con el clásico de Julián Juderías sino con un libro reciente sobre la leyenda negra cuando he descubierto que este autor trabajó en el consulado español que hubo en Odesa, ciudad interesantísima que ha tenido más de una vez su espacio en estas páginas, y que en 1904 escribió un libro sobre la Rusia de aquel momento, que se hallaba en plena guerra con los japoneses y en puertas de muchas cosas que los autores no podían ni imaginar. Esto me ha hecho dejar la leyenda negra hasta otro rato al quedar entretenido con el peculiar subgénero de los escritores españoles que tratan Rusia que también hemos tocado ya en varias ocasiones. Procedamos con nuestras notas sobre Rusia contemporánea.

En una época en la que nuestra cultura se encontraba en peor estado que en la actual parece que las más de las fuentes consultadas son francesas o alemanas como delatan las dobles efes finales (Kieff) y la profusión de uves dobles (Wolga). Creo que no se habían desarrollado aún normas de transliteración coherentes y que muchos elementos de la cultura rusa hoy ya naturalizados resultaban aún exóticos y así se habla de pops (popes), ikons (iconos) o del “aguardiente denominado wodka” (vodka).

Hay que estar atentos al contexto de 1904, antes de la Gran Guerra y la disolución de los imperios centrales en 1918, en especial el austrohúngaro y también a la pérdida de la Polonia rusa. Por ejemplo cuando se ofrecen datos demográficos:

En efecto , en el territorio donde precisamente había hace dos siglos 13 millones de almas,  es decir, en el que se puede considerar como núcleo del Imperio, habitan hoy 65, aumento muy superior al que se ha verificado en Francia, en Austria y. en Inglaterra durante el mismo período, y en cuya virtud el país más atrasado de Europa, desde el punto de vista de la población en 1725, ocupa hoy el primer lugar, siguiéndole Alemania con 56 millones, Austria con 47, Inglaterra con 41 , Francia con 38 é Italia con 32.

(Aquí me llama la atención que un autor español no mencione la población de su país, que a la sazón sería de unos 20 millones en 1904. Esto refuerza mi opinión sobre el manejo de fuentes exclusivamente extranjeras, que eran las que había. Por desgracia esto debo inferirlo del texto y las notas a pie ya que no se ofrece una bibliografía detallada en el volumen).

También el contexto es anterior a la separación de Suecia-Noruega que habría de acaecer al año siguiente (1905):

El único país de Europa que se aproxima á Rusia, desde el punto de vista de la densidad de población, es Suecia y Noruega (9,4 por kilómetro), el único también que se encuentra en condiciones climatológicas semejantes á las suyas.

Este fragmento (p. 43) que compara las lenguas indoeuropeas y las uraloaltáicas (analíticas y aglutinativas respectivamente) no ha aguantado los embates de un siglo de sociolingüística y ha envejecido mal:

[…] idiomas analíticos, llegados al último grado de perfección lingüística; los otros hablan lenguas aglutinantes que, salvo alguna que otra excepción, se encuentran en estado de lamentable atraso; y mientras los unos representan el porvenir y el progreso, los otros no son más que restos dispersos de un pasado glorioso.

La unidad religiosa parece otorgar cierta superioridad en la escala civilizadora (p.53):

[…] habitan en el Imperio más de las cuatro quintas partes de los ortodoxos, el 75 por 100  de los hebreos, el 14 por 100 de los católicos, un 4 por 100 de los protestantes y un 5 por 100 de Ios musulmanes, ó en otros términos, que el 69 por 100 de la población rusa lo forman los ortodoxos, el 11 los musulmanes, el 9 los católicos, el 4 los hebreos, el 2 los protestantes, el 2 los ortodoxos viejos y un 0,50 por 100 los paganos. Rusia ocupa, por lo tanto, desde el punto de vista de la unidad religiosa, un lugar inferior al de todos los Estados de Europa, dándose en ella todas las religiones principales, desde las más elevadas hasta las más rudimentarias.

Si no estoy interpretando mal este “gracias a” (p. 65) algunos comentario que en 1904 podían hacerse como de pasada no serían demasiado aceptables hoy:

La esfera de influencia de los judíos es limitada en Rusia, gracias a las leyes que prohiben su establecimiento en la mayoría de las provincias.

Como ejemplo de lo difícil que es acertar con el futuro, este párrafo (p.81) escrito apenas tres lustros antes de la independencia de Polonia:

La cuestión polaca ha perdido hoy día la importancia excepcional que la caracterizaba hace años. Los polacos siguen distanciados de los rusos por sus ideales políticos, por sus creencias religiosas y por el concepto que les merecen sus dominadores; pero seguramente su protesta contra ellos no volverá á revestir los caracteres de las anteriores. La resurrección del antiguo reino de Polonia, ideal sustentado por la inmensa mayoría de los que se alzaron contra la soberanía de Rusia en otro tiempo, aparece á los ojos de polacos de hoy como un ensueño irrealizable.

En fin, que he pasado un rato entretenido leyendo un texto que puede servir más o menos de guía para entender someramente la Rusia prerrevolucionaria. Es una lástima que sea difícil comprender las magnitudes monetarias de la época o que no se hayan convertido las cantidades expresadas en pudos o verstas. En algunos momentos me ha pasado un poco lo mismo que me ocurre con los autores británicos que escriben sobre España, que dejan ver más de su forma de ser y pensar que de la del país objeto de sus textos. No demasiado recomendable para los interesados en Rusia, quizá algo más para quienes quieran conocer el estado de las ideas en la España de principios del XX.


El diario de Ana Frank

05/02/2018

La primera vez que estuve en Amsterdam fue 2001, creo que en octubre, para pasar tres o cuatro días conociendo la ciudad. Aparte de pasear por los canales, las cosas que tuve más interés por ver en aquella ocasión fueron la casa de Ana Frank y el Museo de Van Gogh. Han pasado unos cuantos años y guardo un recuerdo bastante difuso de ambas visitas.

De la casa museo de Ana Frank lo que recuerdo con mayor intensidad es el pasar por la puerta que escondía la estantería con los libros y el mapa de Bélgica que había encima. También un pequeño lavabo. Descubrí bastantes cosas sobre la vida clandestina de la familia, habida cuenta de que no había leído el libro. Tras pasar por la parte museística del edifició donde se exponía el diario bajo una vitrina con higrómetro, recuerdo el vídeo en el que Miep Gies que aún vivía narraba cómo entregó el diario a Otto Frank en 1945. La visita concluyó con el paso por una especie de plató de concurso en la que se exploraban los límites de la libertad de expresión mediante preguntas al público. Salí a la calle con la convicción de que algún día leería el diario, cosa que no había hecho hasta este fin de semana. Es probable que tenga alguna que otra cosa pendiente de hacer durante incluso más de dieciséis años.

El que tengo es una traducción al inglés de Susan Masotty. Antes de empezar la lectura recordaba que tras volver de Auschwitz el padre había censurado partes del diario relativas a la sexualidad de la adolescente (que en mi opinión no son nada del otro jueves) y a las malas relaciones que tenía con su madre, pero no sabía que había un diario a y un diario b y uno c y que incluso se ha intentado considerar al padre coautor seguramente para extender los derechos de autor.

También me ha parecio interesante el hecho de que a ciertas personas (compañeros de escuela de Anne) se les diera la opción de aparecer en la publicación con nombres y apellidos o con meras iniciales (aleatorias además, no las suyas propias). No sé si esto se habrá respetado en todas las ediciones. También puede ser que la opinión de esas personas o sus herederos hubiera cambiado con el tiempo. Yo creo que por vanidad habría preferido salir con nombre y apellidos aun quedando mal parado (al final lo que se dice en el diario son cosas de chiquillos).

Más allá del contexto político, bélico, trágico de la época me llaman la atención los asuntos prácticos de la supervivencia, la logística, el mercado negro. Nunca me había planteado que el aspirador ya estaba inventado en los años cuarenta. Esas podrían ser cosas accesorias, mirando el diario como conjunto sorprenden la madurez y la prosa de una niña de trece, catorce, quince años. No sé si los traductores pueden haber embellecido el neerlandés original, pero supongo que no tanto. Vuelvo a mi yo de esas edades (y muy posteriores) creo que habría sido imposible para mí narrar con esa fluidez. De hecho, entre los dieciséis y los diecinueve años aproximadamente tuve un cuaderno con notas y años después lo acabé tirando por vergüenza, no porque contara nada íntimo que ni vida íntima tenía sino por pura vergüenza de lo mal escrito que estaba casi todo.

Esa es otra, los matices sentimentales de sus relaciones personales reflejan un mundo interior exuberante y una capacidad muy poderosa de penetrar en la mente de los demás. No sé si esto es una cualidad exclusivamente femenina, pero para mí en general es todo mucho más simple: eres de los míos, me caes bien, me caes mal, no te quiero ni ver. La complejidad de las relaciones con los demás habitantes de la casa y su modo de racionalizarlas e incluso de plantearse estrategias para conducirlas mejor me ha hecho suponer que llevo décadas viviendo en un mundo bastante en blanco y negro mientras que hay quienes pueden en color y hasta el infrarrojo y el ultravioleta aunque tengan doce años.

Ana Frank (coloreada por Sanna Dullaway)


Portnoy y sus movidas

25/06/2016
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Esta semana había empezado El lamento de Portnoy, de Philip Roth. Me ha dado por acabarla hoy después de que un amigo pusiera en el Facebook la noticia de que iban a rodar una película basada en American Pastoral, filme que no me imagino muy bien. De Portnoy también hay película desde 1972 (la novela es de 1969) y tampoco consigo visualizarla. Falta de imaginación, sin más. He leído el orginal en lengua inglesa y del mismo modo no alcanzo a ver cómo se habrá hecho la traducción al español, para acertar con el tono entre cómico y disruptor de tanta palabra greusa y con tantos términos en yidis.

Me ha parecido menos literaria y más divertida que las otras cosas de Roth que había leído con anterioridad. El tema de la liberación sexual en los EEUU de los sesenta… bien, ya sabemos que en la España tardofranquista las cosas no eran precisamente así. En cualquier caso, esta obra tiene que haber perdido gran parte del significado transgresor que tuviera en su día.

Quizá por la conjunción de temas judáicos, neoyorquinos y psicoanalíticos esta lectura se ha mezclado en mi cabeza con la producción artística de Woody Allen. Concretamente con Días de radio.


Grossman en Armenia

24/04/2015
An Armenian Sketchbook

El Tólstoi de la URSS

Los dirigentes del Comité del Partido en la Ciudad de Yereván me contaron que en una asamblea general de los trabajadores de las cooperativas agrícolas de un pueblo del valle del Ararat, respondiendo a una propuesta para eliminar la estatua de Stalin, los campesinos habían dicho: “El Estado recaudó cien mil rublos para erigir esa estatua. Ahora el Estado quiere destruirla. ¡Adelante, destruidla!, pero devolvednos nuestros cien mil rublos”. Un anciano propuso retirar la estatua pero para enterrarla intacta. “¿Quién sabe? Si otros llegan al poder aún puede servirnos. Así no tendremos que apoquinar por segunda vez”.

Hace unas semanas estuve leyendo An Armenian Sketchbook, la versión inglesa de Добро вам!, que son las notas que Vasili Grossman tomó durante los dos meses de 1961 que pasó en la entonces república soviética (y hoy país independiente) para una actividad que durante todo el texto denomina “traducción” pero que en realidad consiste en la mejora de la calidad literaria de una traducción anterior de una novela escrita originalmente en lengua armenia. La novela se titulaba “Los hijos de la casa grande,” y su autora se llamaba Hrachya Kochar, que aparece en el texto como “Hortensia”. Grossman reconoce que sólo conoce dos palabras del armenio así que, partiendo de esa base, poca traducción puede hacer.

Este cuaderno armenio es algo que quizá me hubiera convenido leer antes de viajar a aquel país, obviando el pequeño detalle de que la edición inglesa se publicó dos años después de nuestro paso por el mismo. La introducción y los apéndices que añaden los editores, en especial las 74 notas explicativas, han hecho que sea una versión especialmente productiva y agradable de leer, sobre todo teniendo en cuenta la cantidad de aspectos que habrían quedado en la oscuridad de no haber sido por estas explicaciones adicionales y la incómoda sensación que produce ser consciente de esas amplias zonas de ignorancia sin resolver.

Aparecen en el texto varios escenarios armenios que tuvimos la fortuna de contemplar en 2011: la propia Yereván a la que llega y cuya apariencia es aproximadamente la misma medio siglo después, a pesar de los simbólicos cambios de estatuas. Cerca de la capital de la república están el monasterio de Ghegard y el templo de Garni. También Echmiadzin, en donde como nosotros se fija en la tumba de algún antiguo katolikós. Ya yendo para el norte se acerca a la gastronomía a orillas del lago Seván, cuyo proceso de aralización ya había comenzado y donde por entonces la trucha ya escaseaba. Un escenario importante de las andanzas de Grossman y que no vimos fue Ծաղկաձոր (Tsajkadzor, el valle de las flores), que era el lugar donde llevaba a cabo su actividad “traductora”. Tsajkadzor era y es localidad balnearia y de reposo y por ello debe de ser simililar a la cercana Diliyán de los balcones, de la que sí había leído con anterioridad y que en tiempos soviéticos era un destino de retiro con el que premiaban a “los ingenieros del alma”.

Grossman toma estas notas dos años antes de su muerte. Son una especie de diario y no constituyen una estructura muy elaborada, lo cual puede verse en datos como que confunde a Edison con Graham Bell, el modo en que reconstruye la historia de su familia para acaso hacerla más literaria o cómo atribuye a los alemanes crímenes de guerra perpetrados en Ucrania por sus aliados rumanos. Las notas aclaratorias y biográficas y los apéndices añadidos por el editor son de nuevo de gran ayuda para separar la paja del grano.

El año pasado un amigo andaba leyendo Vida y destino y me escribió que desmontaba mi argumento de que no se puede aprender historia a través de las novelas. Mi respuesta quedó a la espera de que yo también leyera la principal obra de Grossman. En realidad creo que nunca he dicho tanto, aunque sí que recuerdo haber dado un papel secundario a las novelas en relación a las estadísticas para la comprensión de la realidad. La novela histórica suele adolecer de diversos errores y de la habitual presencia de la falacia del historiador. Quizá esto no sea tan problemático en el caso de Grossman, que más o menos escribe a la vez que suceden las cosas y parte de cuya obra (El libro negro) es en realidad documentación histórica.

A causa de su parecido físico (por unas fotos que aparecen en el libro) se me ocurre establecer paralelismos con un héroe personal: el jugador soviético de ajedrez Mijaíl Botvínnik, que fue campeón del mundo. Judíos ambos que alcanzaron notoriedad en la URSS. A pesar de los problemas que su condición les supusiera durante el estalinismo y las discrepancias que pudieran tener con el sistema, se alinearon con la ortodoxia y el poder.

Del paso de Grossman por Armenia me queda la impresión de un hombre derrotado y enfermo, con miedo de perder lo que le queda. A veces se percibe una inseguridad propia de los adolescentes, que quizá sea normal que se extienda a otros grupos de edad si se ven obligados a desenvolverse en un régimen totalitario. Es curioso que acabara enfrentándose con la autora del libro que debía “traducir” (vide supra) a causa de que su reescritura de la novela estuviera siendo más creativa de lo que se suponía que tenía que ser. Esa búsqueda de espacios de libertad.

Grossman murió en 1964. Sus notas armenias se publicaron en ruso en 1967. Vida y destino en 1980, fuera de la URSS.


Historia de los judíos en España de Adolfo de Castro

19/04/2015
Libro

Libro

A finales del año pasado entré en archive.org y en la página del proyecto Gútemberg para bajar unos cuantos libros de Kindle. Un día que tenía una entrevista de trabajo empecé a leer en el tranvía de regreso a casa la Historia de los judíos en España de Adolfo de Castro, pero la había dejado aparcada hasta hoy al igual que el artilugio de Amazon. Una de las grandes oportunidades que brinda todo esto del Internet es poner en la pantalla de tu casa libros del dominio público que están escondidos en los anaqueles de bibliotecas remotas.

No sé cómo estará considerado académicamente este libro a la luz de los estudios hebráicos de la actualidad. Me da por pensar que en su tiempo sería hasta cierto punto innovador, en un país que extrañamente era antisemita por su historia pero que no tenía judíos. La opinión de Adolfo de Castro tiene que ser bastante liberal para la época, baste pensar cómo cien años después el franquismo volvía a recurrir a temas de la España negra con la que hoy es ya proverbial conjuración judeomasónica y otros rollos antisemíticos en la línea de considerar el sistema político heredero de una España imperial auténtica forjada por los Reyes Católicos mediante la unificación religiosa.

Más allá del episodio de la expulsión en 1492 no creo que se conozca demasiado de los judíos españoles del medievo. Pongamos los datos historiográficos de la expulsión que se manejaban a mediados del siglo XIX:

En el mes de Julio de 1492 salieron de España por Benavente para Braganza de Portugal, tres mil i mas personas: por Zamora para Miranda de Portugal, treinta mil: por Ciudad-Rodrigo para el Villar de Portugal, treinta i cinco mil: por Alcántara para Marban de Portugal, quince mil: por Badajoz para Yelves de Portugal, diez mil: de forma que de Castilla sola salieron para Portugal, noventa mil judíos. De la Rioja para la Navarra, fueron dos mil i aun mas. De las Vizcayas para el puerto de Laredo, trescientas familias, las cuales se embarcaron para Ultramar. De las Andalucías i territorio del maestrazgo de Santiago por Cádiz, ocho mil i mas hebreos. I en fin, así de lo demás de España. Bernaldez afirma que por narracion de un rabino á quien él cristianó supo que pasaban de ciento sesenta mil los judíos espulsos. Zurita aumenta el número hasta cuatrocientos mil: i Juan de Mariana escribe que fueron ochocientos mil. Por último, Pedro de Abarca dice que solas las familias fueron ciento sesenta mil.

Que no es poco quebranto demográfico para un país al que se le calculan cinco millones de habitantes.

Respecto de otros episodios judeoespañoles, había leído con anterioridad de las prédicas de Ferran Martínez de Écija y de las masacres de 1391 aunque no con tanto detalle como en este volumen se encuentra. Cuanto más atrás en el tiempo más difícil encontrar fuentes. En cualquier caso hay datos curiosos si se comparan los siglos pasados con la actualidad como el hecho de que los judíos celebraran y cooperaran con la llegada del Islam a la península dado el maltrato que sufrían por parte de los gobernantes godos.

Ya después de la expulsión No tengo yo muy claro que hubiese tantos judíos ni judaizantes en la España de los siglos XVII y XVIII como en esta obra se hace parecer. Me supongo que este sambenito era un arma de descalificación idónea para librarse de adversarios y que la mayor parte de las acusaciones serían falsas. Según parece el último judaizante condenado en Sevilla lo fue en 1799. Cosas de las que nunca habíamos oído hablar, como el plan del Conde-Duque de Olivares de traer a España judíos de Salónica y consecuencias imprevistas como que el estudio de las lenguas orientales pasara a resultar automáticamente sospechoso, bloqueando el acceso de los saberes de una parte del mundo a la España del siglo XVI… y eso sólo fue el preludio.

Como por fortuna en este siglo cada vez nos cuesta más entender las creencias mágias, los límites de la maldad humana y la sumisión total a un poder organizado resulta muy difícil entender tanto la “contumacia” de los judíos como el fanatismo de los antisemitas. La codicia de los bienes ajenos es una parte importante de la explicación, pero parece mentira que se puedan llenar páginas y páginas con tanto auto de fe y tanta hoguera.


Lingua Tertii Imperii

08/12/2014
El lenguaje del Tercer Reich

El lenguaje del Tercer Reich

He visto citado el libro de Klemperer en multitud de ocasiones. Para alguien que ha estudiado ciencia política y tiene interés en cosas de lenguas su lectura es obligada. En cambio creo que no había tenido tan buena ocasión hasta que esta semana cayó en mis manos una edición en inglés más o menos reciente (2006; la primera en alemán es de 1947).

Es más o menos notorio que a partir de sus diarios Klemperer dejó constancia de novedosos usos de la lengua alemana que se dieron durante el nazismo (1933-1945) y que estaban destinados a favorecer al partido en el poder y facilitar sus objetivos. Entre dichos usos se incluían eufemismos, neologismos, clichés y nuevos significados para palabras antiguas. En la Wikipedia en inglés hay un glosario que puede servir de introducción a la terminología del periodo nacionalsocialista.

La conexión entre lengua y política es un aspecto que siempre me ha interesado mucho. No estoy muy seguro de que se pueda transformar la realidad mediante meros cambios terminológicos, aunque en la medida en que la pretendida transformación dependa de la voluntad o falta de acción de las masas es posible que ciertos términos más publicitarios o diplomáticos hagan más digeribles ciertos programas y contribuyan de mejor modo a la movilización o aletargamiento de sectores específicos de la población. Se me ocurren muchos ejemplos, pero es mejor reservarlos para entradas específicas.

Al final existe una batalla cultural entre diferentes sectores ideológicos. Tengo la sensación de que en el periodo histórico actual nacionalismos, feminismos y populismos utilizan este recurso de modo más efectivo que otras ideologías, que a los ecologistas no se les da mal del todo y que las ideologías tradicionales basadas en el eje izquierda-derecha no les funciona tanto aunque tienen la ventaja de que utilizan el lenguaje dominante de la sociedad, que como consecuencia podría considerarse el más neutro. Al final, modificar el idioma implica una ambición no sólo de redistribuir el poder sino de redefinir el marco según el cuál se reparte.

Ideas sueltas

Los diarios de Klemperer fueron publicados en 1995 pero las notas en las que se basa LTI están tomadas de los mismos. Aún no los he leído en su integridad pero tienen puntos de contacto con las “Memorias de un alemán” de Sebastian Haffner que leí hace más de una década.

El título del libro me ha hecho volver a preguntarme cuál será la razón por la que, en español, se suele llamar “Tercer Reich” en lugar de “Tercer Imperio” a ese periodo de la Historia alemana. No se hace ni con el Imperio alemán que va desde 1871 a 1918 ni con el antiguo Sacro Imperio Romano Germánico. Otra curiosidad es que en inglés a éste último le quitan lo de “germánico”.

Kemplerer nació en Prusia en un pueblo a orillas del Varta y a pocos kilómetros del “pequeño Berlín” en el que nació otro judío alemán coetáneo suyo cuya biografía me ha interesado: el campeón mundial de ajedrez Emmanuel Lasker. Esta región pasó a formar parte de Polonia en 1918.

13 de enero de 1934: “Nuestro colega el profesor Israel, concejal nacionalsocialista, ha vuelto a adoptar con autorización del ministerio el antiguo apellido de su familia. En el siglo XVI ésta se llamó Oesterhelt, y en Lusacia, ese apellido se fue deformando a través de Uesterhelt, Isterhal (asimismo Isterheil y Osterheil, Istrael e Isser hasta convertirse en Israel”.  En el nacionalismo que yo he conocido, de mucha menor importancia histórica y probablemente menos creativo (y por precisar, más ortográfico que etimológico) sólo he llegado a conocer los casos de Santxez y Gartzia, pero me quería anotar el ejemplo.

El pariente que escribe desde Jerusalén en agosto de 1935 y dice que se encuentra mejor allí que en Tel Aviv donde los judíos sólo quieren estar entre ellos y ser judíos y nada más, mientras que en Jerusalén las cosas son más europeas. Hasta donde sé, hoy por hoy la situación de las dos ciudades es la inversa, siendo Tel Aviv la ciudad abierta y la disputada capital de nadie y ciudad tres veces santa es el reducto de los hebreos ultrarreligiosos. Toda la emigración de tras la guerra mundial y las tres guerras subsiguientes algo habrán tenido que ver, pero sería interesante saber cuándo cambió el carácter de estas dos ciudades.

El perfil de Elsa Glauber, germanista judía y patriota alemana, amiga de Klemperer me recuerda al del rabino Vogelstein de Breslau.

La consideración de qué pudo haber tomado el nacionalsocialismo del sionismo y Hitler de Herzl, así como la influencia que pudo tener que el sionismo fuera una corriente austriaca y no alemana tiene su punto de interés. No es la primera vez en la historia que posturas en apariencia contrarias se retroalimentan. Estaba pensando en la obligatoriedad de que ciertos cargos de las colonias españolas recayeran en funcionarios nacidos en España y cómo eso contribuyó a las revoluciones criollas. También que a la expansión y limpieza étnica nazi en el Este no le siguió una victoria aliada que se caracterizara por el respeto a la multiculturalidad y valores posnacionalistas sino precisamente la expulsión de los alemanes y la configuración de estados nacionales cuya congruencia ciudadanía-nacionalidad era inaudita en la región.