Museo de arte moderno de Dublín

24/02/2016
A la izquierda los narcisos y a la derecha el museo

A la izquierda los narcisos y a la derecha la entrada al museo

Ayer hizo un día muy bueno. Hacía meses que no veía el cielo raso y soleado. He salido de la oficina alrededor de las dos para acercarme a Kilmainham, adonde no me había aventurado desde diciembre. He ido más o menos por los mismos sitios que en aquel paseo anterior, sólo que esta vez al no ser lunes he querido entrar al museo de arte moderno.

Bonito casco el del dintel

Bonito casco el del dintel

Cuando viene en diciembre creo que podría haberse dicho que eran las dos de la tarde, mientras que en este día radiante eran más bien las dos del mediodía. Aviso para navegantes, la luminosidad de las fotos engaña. Dublín no es así. El color de los días es grisáceo y nublado y los días soleados vienen de higos a brevas, con la única ventaja de que si acaso se disfrutan más.

Reloj de sol

Reloj de sol

El museo de arte moderno se encuentra en lo que fue un hospital que para mí tiene una estructura como de cuartel. Hasta cierto punto me ha resultado más interesante la experiencia de pasear por el recinto y por el edificio histórico, antiguo hospital del siglo XVII, que la de ver nada de lo que contuviera.

Un rincón de Amberes

Un rincón de Amberes

La primera exposición en la que me he metido se llamaba algo así como “Fusilados al amanecer” y consistía en fotografías de lugares en los que soldados franceses, ingleses o belgas fueron fusilados por desertores o cobardes durante la Gran Guerra. Junto a cada fotografía estaba escrito el nombre del lugar, así como el del soldado o soldados ejecutados así como la fecha y hora del fusilamiento. Las fotografías, que se intentaron tomar a la misma hora del día en la que se produjo la ejecución no tienen mucho de especial si se descuenta la reflexión que intentan provocar. Una vez leí que el arte moderno consistía más en ese pensamiento o sensación que se deja en el observador que en el objeto artístico propiamente dicho.

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No es una tableta, sino un libro que ejerce de pantalla de proyección

Esa de la Primera Guerra Mundial no ha estado mal de todo. Me resulta fácil identificarme con los cobardes que exentos de patriotismo intentan escapar de las consecuencias de una guerra que luego se ha demostrado que era especialmente estúpida. La segunda que he visto era algo peor, ya del tipo tomadura de pelo absoluta.

Este vaso era una obra expuesta

Este vaso era una obra expuesta

Y eso que no he hecho fotos de las mayores tonterías, como unos auriculares conectados a una piedra. Al parecer era un monográfico de una tía que hacía un poco de todo. Desde vídeos de ocho minutos que he pasado de ver a pinturas (algunas de colores bonitos) y esculturas (si se puede llamar así a poner unas piedras encima de un folio).

Liebre de Barry Flanagan

Liebre de Barry Flanagan

Tras pasar un rato en la tienda he salido a darme una vuelta por los jardines. He descubierto que hay por aquí una de esas liebres que poblaron la ciudad en 2006 (arte que comenté al encontrarme una de ellas años después en Yereván).

Cosas

Cosas flexibles

Por los jardines había unas cuentas esculturas que como guipuzcoano llamaré chillidescas. Tampoco es que me parezca que sean arte en sentido estricto, pero al menos forjar el hierro requiere más pericia que poner un vaso encima de un papel.

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Unos costillares

He encontrado ña lápida del famoso caballo que enterraron con honores en el siglo XIX. En el museo de Collins Barracks tambien hay una exposición dedicada a otro caballo militar (de la guerra de Crimea) cuyo esqueleto encontraron en en el lugar. Llama la atención tanta veneración por los equinos en una ciudad que era la que a la vuelta del siglo tenía los peores suburbios del Reino Unido y donde la gente se moría de hambre y de cualquier cosa.

Esta línea norte-sur también es arte

La línea norte-sur y el obelisco de Wellington

Otra cosa curiosa que había en los jardines era una línea artística temporal de flores, señalando la dirección norte-sur cual meridiano breve.

Casita

Casita

Sin ser enormes ni tener nada demasiado especial, pocas cosas tan agradables como un día soleado y sin viento en unos jardines. Sé que leyéndolo desde otras latitudes no se apreciará en toda su intensidad, pero estamos hablando de un bien que aunque inmaterial es aquí muy escaso.

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El edificio del museo desde los jardines

Siguiendo las líneas geométricas de esta zona verde enclaustrada y por entre los primeros narcisos de la primavera he regresado a la oficina con más energía que antes y también con cierta pena.

Arte clásico y obelisco

Arte clásico y obelisco al fondo

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De paseo por Kilmainham

22/12/2015
Suministros de baño

Suministros de baño – mirad qué grifo

Esta mañana me he acercado a Kilmainham, que es un barrio poco atractivo de Dublín por el que hará más de una década que no me pasaba.

Entrada a los parques del museo

Entrada a los parques del museo

Casi todo es bastante feo y si uno se acerca no por el río sino por Thomas st como servidor ha hecho, lo bueno es que cada cosa que parezca medio normal produce una sensación equivalente a la belleza.

Museo en lontananza

Museo en lontananza

La otra vez que recuerdo haber estado por estos andurriales fue cuando vine, creo que con el remero, a ver la famosa cárcel que tanta importancia ha tenido en la historia de Irlanda y sin embargo se recuerda por la película en la que se supone que representa a otra cárcel que no es esta. Yo no flipo demasiado con esas cosas, pero creo que un recorrido por ese otrora penal y algo de reflexión sobre cómo era la vida de antes valen la pena. Hoy no he llegado hasta allí.

Charca y obelisco

Charca y obelisco

Adonde creo que no he entrado nunca es al Museo Irlandés de Arte Moderno (IMMA, por sus siglas en inglés, como una chavala que conocí hace años). Tengo entendido que como casi todos los del género es, en general, una bazofia con alguna cosa que puede que esté pasable sin que ninguna persona normal la pueda considerar lo que se dice “arte”. Por suerte era lunes, así que no he podido ni sucumbir a esa tentación.

Mucha hierba

Mucha hierba

Desde esta ribera norteña del río se catan perspectivas inéditas del obelisco de Wéllington y de un edificio relativamente reciente que son los juzgados. Cuando paso por delante para ir al Fénix Park no se aprecia bien su forma de plaza de toros, que desde esta orilla resulta palmaria.

Juzgados como coso taurino

Juzgados como coso taurino

El museo está en lo que antiguamente era un hospital en cuyos frontales se encuentra bien dispuesto un jardín de estilo neoclásico. No es que sea Herrenhäuser pero tampoco está mal. Cerca queda un edificio que salvando las distancias me recuerda por su forma al Burj al Arab de Dubái.

Entre Hanóver y Dubai

Entre Hanóver y Dubai

Después de un rato mariposeando por ahí me he vuelto al centro. Estos días del solsticio de invierno en que el sol se pone a las cuatro son especialmente deprimentes en un área especialmente deprimida. La mayor parte de la gente que se parece a uno ha salido del país por estas fechas y por la calle sólo malviven cuatro gatos alcohólicos y fumadores.

El edificio del museo

El edificio del museo

En Thomas st he visto a los de atestados haciendo el papeleo de dos coches cutres que se habían chocado. Luego he pagado cuatro euros por un bocadillo infame. He perdido la cuenta de los negocios cerrados y los edificios en ruina. Será que la alegría la exportan en barriles, pero creo que hay mucha tristeza por los alrededores de la fábrica de la Guinness.

Jarrón clásico

Jarrón clásico

Una fuente con forma de obelisco y funciones de reloj solar me ha resultado especialmente estrambótica. Mientras le hacía una foto que ya pondré otro día el tranvía ha estado a punto de atropellar a un chino.

Letras

Letras

Puede que tarde muchos años en volver a Kilmainham

Un palo pinchado

Un palo pinchado en un palo