Un par de ideas llegadas de Kosovo

23/01/2019

This post was originally written in English here.

'Kosovo: A Short History' by Noel Malcolm

‘Kosovo: A Short History’ by Noel Malcolm

14-OCT-2009 Durante las vacaciones tuve la ocasión de volver a hojear este libro. Buscaba un par de ideas que me llamaron la atención la primera vez que lo leí. La primera de ellas tiene que ver con las reivindicaciones territoriales tanto de serbios como de albaneses en Kosovo pero también se puede considerar un pensamiento genérico sobre la condición humana y el nacionalismo :

Todos los orígenes acaban resultando misteriosos si nos remontamos a buscar lo suficientemente atrás en el pasado. Y cuando miramos a los orígenes más tempranos casi todos los pueblos parecen haber venido de algún otro lugar. Antes de embarcarnos en estas búsquedas de los orígenes sería bueno tener en mente unos principios calificativos. Primero, nunca se dirá demasiadas veces que las cuestiones de prioridad cronológica en la historia antigua (quién llegó primero) son irrelevantes sin más para decidir lo que está bien y lo que está mal en cualquier situación política contemporánea. En segundo lugar, los relatos de movimientos de antiguos pueblos o tribus dan una impresión engañosa cuando se los trata como si hubieran sido elementos unitarios con identidades inmutables que se movīan de lugar en lugar jugando al corro de modo etnohistórico. En muchos casos (como el de las migraciones de los francos en la Europa altomedieval) es la llegada de un pueblo a un nuevo territorio o sociedad lo que le confiere una identidad que previamente no tenía. Las identidades continúan desarrollándose a lo largo del tiempo: ‘Serbio’ era una etiqueta tribal en el siglo VI, no asī en el XVI por lo que tratar a ‘los serbios’ como una categoría inmutable es tan ridículo como tratar de encontrar jutos y anglos entre los súbditos de la reina Isabel I de Inglaterra. Y en tercer lugar, nunca debemos olvidar que todos los linajes de un individuo son mezclas, especialmente en esta parte de Europa. Si un serbio de hoy lee sobre la llegada de los primeros serbios puede que no se equivoque si supone que lee sobre sus antepasados pero no puede estar en lo cierto si imagina que todos sus ancestros se encuentran en esa población. Lo equivalente es cierto para los albaneses y, por supuesto, para cualquier otro grupo étnico de los Balcanes.

‘Kosovo: A Short History’ p. 22

Albanian population in the Balkans

Población albanesa en los Balcanes

La segunda idea no me pareció nada obvia. En nuestros tiempos damos por sentado que la identidad religiosa es una única etiqueta excluyente de las demás y que desempeña un papel similar en cierto sentido al de la identidad nacional. Podría incluso ser más excluyente aún dado que hemos conocido personas con doble nacionalidad, pero aunque el sincretismo es bastante habitual los sistemas de dobles creencias no se aceptan tan bien. Los heterodoxos se suelen considerar herejes. Hasta cierto punto así era también en la Edad Media, pero si hoy la religión es una etiqueta identitaria en un mar de escepticismo intelectual en el pasado fue magia en uno océano de credulidad. Así pues veamos como los habitantes de los Balcanes medievales mezclaban los diferentes ritos y credos.:

Francesco de Leonardis escribía tras una visita a Pec en 1645:

“Aunque muy están muy apegados a su propia liturgia, ni su clero ni sus legos muestra aquel odio por nuestras prácticas religiosas que tenía la Iglesia Griega original… En estos territorios no sólo visitan y frecuentan nuestras iglesias asistiendo a misas y otros servicios y escuchando los sermones, sino que también se arrodillan y reciben los sacramentos de nuestros sacerdotes quitándose el sombrero y observando muchos de nuestros ritos.

Leyendo este tipo de relato es siempre necesario tener en cuenta que la función principal de la religión para la gente corriente en este tipo de sociedad era casi marginal: la religión era un conjunto de prácticas para alejar el mal, curar enfermedades, asegurarse buenas cosechas, etcétera. (Entre los ortodoxos la unción era especialmente preferida para estos propósitos y, tal y como de Leonardis relataba en 1640, la usaban al construir una casa, al plantar un viñedo al celebrar una boda o para llevar a cabo cualquier otro ‘acto solemne’). En las zonas en las que se mezclaban dos o tres religiones obviamente la gente intentaba hacer uso de todas las formas disponibles de remedios y protecciones mágicamente eficientes. Por ejemplo, la tumba curativa del rey Esteban Dečanski en el monasterio de Dečani, la visitaban tanto católicos como ortodoxos y están documentados ejemplos de católicos adoptando otras prácticas religiosas ortodoxas.
Este sincretismo de ritos y creencias populares también llegaba a los musulmanes. La popularidad del bautismo cristiano entre ellos se debía a varias creencias: que les alargaría la vida, les protegería de ser devorados por los lobos, les protegería de las enfermedades mentales o  evitaría que oliesen como perros (una idea extraña pero muy extendida). El hecho de que se pudieran compartir tantas prácticas contribuye a explicar la habitual falta de hostilidad religiosa de la gente común a nivel personal. Tras su visita a Kosovo, Fray Querubín describió censurándola la práctica de los católicos que elegían padrinos musulmanes para sus hijos y que permitían a los musulmanes aplicar los santos óleos a sus propios hijos ya que habrían de protegerles de las enfermedades de la vista.”

‘Kosovo: A Short History’ pp. 129-130

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Macedonia prenacional

22/01/2019

Lo de Sarajevo en 1914

He agarrado el The Balkans de Mark Mazower que leí el año pasado para un rápido intercambio tuitero a propósito del cambio de nombre de la República de Macedonia, que se supone que pronto será Macedonia del Norte.

El interés con que adquirí esta edición de bolsillo que acabé leyendo en el bus era el de averiguar cuánto podría aprender sobre una región relativamente extensa y compleja de Europa en un volumen de apenas 150 páginas. Mi suposición era que bastante poco y como en tantas otras ocasiones minusvaloré mi ignorancia.

Por ejemplo hay un capítulo, el segundo, dedicado a la situación de la zona “antes de la nación”. Y tiene fragmentos bastante interesantes como el que lo inicia:

A principios del siglo XX los patriotas griegos y búlgaros luchaban por la lealtad de los campesinos cristianos ortodoxos de la Macedonia otomana. Resultó ser más difícil de lo que habrían podido esperar. Un activista griego lo describió así “Cuando llegué a Salónica la idea de los campesinos griegos y la gente sobre la diferencia entre la iglesia ortodoxa griega y los cismáticos búlgaros era bastante poco sólida. Me percaté de esto porque cuando les preguntaba a ver qué eran – Romaioi (griegos) o Voulgaroi (búlgaros) – se me quedaban mirando con cara de no entender nada. Se consultaban entre ellos para ver qué era lo que querían decir mis palabras y haciéndose cruces me respondían con ingenuidad: “Bueno, somos cristianos… ¿qué es eso de romaioi y voulgaroi?”

En otra parte del mismo capítulo se explica que la palabra romaioi (romanos, en el sentido de habitantes del Imperio Romano de Oriente) se utilizaba para describir a los griegos ya que la antigua palabra “helenos” había pasado a significar algo así como paganos. En otro párrafo del mismo capítulo se comenta que hasta el siglo XIX “turco” era una forma despectiva de referirse a los campesinos de Anatolia “ningún musulmán dice de sí mismo que es turco, llamárselo es un insulto”.

El caso es que como explica el autor:

La indiferencia de los súbditos cristianos del Sultán ante las categorías nacionalistas refleja su sentido de pertenencia a una comunidad definida por la religión en la que las diferencias lingüísticas entre griegos y búlgaros importaban menos que su creencia compartida en el cristianismo ortodoxo. Estos encuentros marcaron el momento en que los heraldos del moderno concepto de política étnica llegaron al medio rural y se encontraron con un mundo prenacional.

Y esto queda ilustrado con la apatía que recibe como respuesta de los lugareños de los alrededores del lago Prespa un activista búlgaro llamado Danil que trataba de explicarles que siendo búlgaros deberían tener sacerdotes búlgaros y oír misa en esa lengua, a lo que ellos replicaban que muchos hablaban griego y que además la liturgia la conocían en griego. Para la frustración del militante las gentes del lugar ni sabían que eran búlgaros ni que deberían tener clero búlgaro. Ni les importaba.

Y esto me ha traído a la memoria un programa de la BBC que estuve escuchando unos días después de que Tsipras y Zaev llegaran al acuerdo que se ha llamado precisamente del lago Prespa. El mundo prenacional de identidades fluidas es complicado de entender para mucha gente desde uno en que el que ya están solidificadas. Macedonia era una zona de colisión y mezcla de culturas (no es por nada que el postre se llama así) e incluso a partir de 1913, una vez que las fronteras se consolidaron haciendo que las preguntas de los nacionalistas pasaran a ser comprensibles para los paisanos (y otras cosas como que los dialectos búlgaro y macedonio se consolidaran por separado) ha seguido habiendo eslavos y albaneses en la República Helénica (y el reportaje de la BBC trata entre otras cosas macedónicas de la exclusión de los primeros).

La próxima vez que me dé por traducir un par de párrafos de este libro introductorio será también sobre la fluidez de la identidad pero en el ámbito religioso, episodios parecidos a los que alguna vez copié de un libro de historia de Kosovo.


Ávaros

14/04/2013
Los ávaros del Cáuscaso cerca del Caspio

Zonas donde los ávaros son mayoría en el Cáucaso, cerca del Caspio

Un trocito que he tomado de este blog cuyas entradas leo siempre con sumo interés, pero la fuente original es el libro The Ghost of Freedom: A History of the Caucasus de  Charles King. Es un trozo de la biografía del imán Shamil (1797-1871) que trata la imposibilidad de referirse al pasado en los actuales términos de nacionalidad. (Traducción mía a vuelapluma):

Se puede decir que el imán era ávaro en el sentido de que había nacido en la región del Daguestán controlada por el kan avaristaní. Su lengua de comunicación oficial era el árabe y es probable que hablara alguna variedad de turco –lingua franca de las montañas- en las conversaciones cotidianas. Puede que hablase ávaro, pero no hay ningún dato que nos haga pensar que se considerase a sí mismo ávaro en el moderno sentido etnonacional del término. También pasó gran parte de su vida luchando contra los gobernantes hereditarios de la región de la que era nativo.

Abro un paréntesis para mencionar que no sé si es convención unánimemente aceptada que la palabra “ávaro” referida al pueblo del Cáucaso sea esdrújula, pero resulta bastante útil. Lo digo porque en ruso se acentúa sobre la sílaba “var”, (supongo que la palabra nos viene del ruso, ya que en la lengua de los ávaros ellos se llaman a sí mismos maglarulal o algo así). Quizá todo es producto de  una confusión con los ávaros del siglo IX. En cualquier caso, casi parece mejor que sufra la etimología que llamar avaros a los miembros de un grupo étnico.

Volviendo al asunto de la identidad colectiva en el pasado preindustrial, y que es un asunto que ya he traído varias veces, por ejemplo referido a la prehistoria centroeuropea y  los Balcanes medievales.

En aquella entrada en inglés referida a la historia de Kosovo también apunté algo interesante de lo que hace poco he vuelto a contemplar un ejemplo. No sólo la identidad nacional es un fenómeno moderno sino que también la religiosa lo es, y del mismo modo que los balcánicos medievales se apuntaban a recibir las bendiciones del pope o del imán cuando estaban enfermos para mejorar sus probabilidades, la semana pasada vi un reportaje televisivo sobre los coptos de Egipto en el que un sanador cristiano practica exorcismos y milagrea, ante una feligresía compuesta fundamentalmente por otros coptos en la que también hay musulmanes[1].


[1] “En Portada”, RTVE “Mi vecino copto”, 24 de enero de 2013 4’20’’


Aerolíneas austriacas

25/12/2012
Lauda-air Booking Code NG

Lauda-air Booking Code NG

El mismo cuaderno sobre el que he escrito hace un rato, lleva en la parte interior de la contraportada una pegatina con un ratón y un logo de la compañía Lauda Air. Se supone que es un sistema de mnemotecnia para recordar que el código de la compañía es NG en el sistema de reservas Amadeus, que es donde uno hace un booking, y como booking acaba con ene-ge, pues eso.

En mi primer año y parte del segundo en aquello de las líneas aéreas trabajé también para el grupo de compañías de Austrian Airlines, que aparte de la compañía matriz, del mismo nombre, incluía a Tyrolean Airways y Lauda-Air. Parte del lío de mi trabajo era que daba servicio a compañías que a la vez eran aliadas y competidoras, por lo que si alguien me llamaba por teléfono para hacer una reserva de París a Viena, tenía que fijarme por qué línea había entrado la llamada y en función de ello vendérselo con Austrian Airlines o con la Lufthansa.

En realidad los vuelos funcionaban con código compartido, pero cada compañía ganaba el billete del pasajero que transportaba. El mejor vuelo era el que salía de París a las 7.30, porque llegaba a todas las conexiones que salían luego de Viena. Había destinos interesantes. En aquél tiempo, el único vuelo directo desde Europa a Katmandú, la capital de Nepal (que siempre estaba lleno y nunca conseguí ni siquiera ver una plaza libre). También la única conexión directa con Pristina en Kosovo, y estoy hablando de un año después de lo peor de la guerra. Creo que el billete más barato desde París costaba unos 6.000 francos, o sea cerca de mil euros. Alguna gente se quejaba, pero también el riesgo de meter un avión en una coyuntura así tiene un precio. Me contaron que sólo iban diplomáticos y periodistas.

Respecto a Lauda Air, específicamente, formaba parte del grupo pero era una parte pequeña y para mi actividad, casi marginal. La compañía la había fundado el campeón de Fórmula 1 Nikki Lauda, pero en los tiempos de los que estoy hablando (año 2000) ya se había quitado de enmedio. Hacia vuelos chárter que se vendían a través de agencias y que en mi sistema resultaban carísimos. Tenía algunos destinos curiosos, como Bali – Den Pasar y una flota más amplia que lo que veo que le queda a día de hoy (¡un sólo avión!).


Centenario de la independencia de Albania

28/11/2012

Albanian population in the Balkans

Hoy es el centenario de la independencia de Albania, que se separó del Imperio Otomano un 28 de noviembre de 1912. Es día de celebración en Albania, Kosovo y dondequiera que haya albaneses etnicos. Para mí puede ser el mejor momento para recomendar una actividad que estoy siguiendo hace algún tiempo.

Para los que lean inglés, en la página de Mental Floss están posteando la Gran Guerra un siglo después. No lo hacen día a día, pero aproximadamente una vez por semana publican una entrada con los acontecimientos relevantes que han ocurrido exactamente cien años atrás.

Casualmente estuvimos en Sarajevo el 5 y 6 de octubre de 2008,  exactamente  un siglo después de la crisis bosnia en la que Austria-Hungría le hizo una jugarreta a Rusia y se anexionó el territorio que antes fue otomano. Todo el que lea estas líneas sabrá que Sarajevo tiene un papel importante en esta historia.


A couple of ideas that I took from Kosovo

14/10/2009

23.01.2019 Hay una versión en español de esta entrada AQUÍ.

'Kosovo: A Short History' by Noel Malcolm

‘Kosovo: A Short History’ by Noel Malcolm

During my holidays I had the opportunity to read again through this nice book. I was in search of a couple of ideas that drew my attention when I first read it. The first of them is related to the territorial claims of both Serbs and Albanians in Kosovo, but it can also be taken as a general thought on the human condition and nationalism:

All origins become mysterious if we search far enough into the past. And almost all peoples, when we look at their earliest origins, turn out to have come from somewhere else. Before embarking on these origin quests, it is good to keep a few qualifying principles firmly in mind. First, it can never be said too often that questions of chronological priority in ancient history – who got there first – are simply irrelevant to deciding the rights and wrongs of any present-day political situation. Secondly, accounts of the earlier movements of peoples or tribes give a very misleading impression when they treat them as if they were unitary items, with unchanging identities, being transferred from place to place in a game of ethno-historical pass-the-parcel. In many cases (such as the migrations of the Franks in early western Europe) it is the movement of a people into a new territory or society that gives it an identity it did not previously have. Identities continue to develop over time: ‘Serb’ was a tribal label in the sixth century but not in the sixteenth, so that to treat ‘the Serbs’ as an unchanging category is as foolish as trying to identify Jutes and Angles among the subjects of Queen Elizabeth I. And thirdly, we should never forget that all individual ancestries are mixed, especially in this part of Europe. When a Serb today reads about the arrival of the early Serbs, he may not be wrong to suppose that he is reading about his ancestors; but he cannot be right to imagine that all his ancestors were in that population. The equivalent is true for the Albanians, and indeed for every other ethnic group in the Balkans.

‘Kosovo: A Short History’ p. 22

Albanian population in the Balkans

Albanian population in the Balkans

The second idea did not seem to me an obvious one. In contemporary times, we assume religious identity as a single excluding tag with a role in some sense similar to that of the national identity . It may be even more exclusive as we may have met people with double-nationality, but even if syncretism is common double-belief systems are not so well accepted. The heterodox tend to be seen as heretic. To some extent this was also the case for the Middle Ages, but if today religion is an identity  tag in a sea of intellectual skepticism, in the past it was magic in an ocean of credulity. So let’s see how the different creeds and rituals were mixed by the inhabitants of the medieval Balkans:

Francesco de Leonardis reported after a visit to Pec in 1645:

“Although they are very fixed in their own rite, neither their clergy nor their laity has that hatred for our religious practices which the original Greek Church has… In these districts, not only do they visit and frequent our churches, coming to Masses and other services and listening to sermons, but they also kneel down and receive the sacraments from our priests taking off their hats and observing many of our rituals”

When reading accounts such as this, it is always necessary to bear in mind that the main function of religion for ordinary people in this kind of society was quasi-marginal: religion was a set of practices for warding off evil, curing illnesses, ensuring good harvests and so on. (Holy unction was particularly popular for these purposes among the Orthodox: as de Leonardis reported in 1640, they would use it when building a house, planting a vineyard, celebrating a wedding, or undertaking any other ‘solemn action’). In areas where two or three religions intermingled, people would of course want to make use of all available forms of magically efficacious remedy or protection. The cure-working tomb of King Stefan Dečanski in the monastery of Dečani, for example, was visited by Catholics as well as Orthodox; and there are other reports of Catholics adopting some Orthodox religious practices.
This syncretism (mixing-together) of rituals and folk-beliefs also included the Muslims. Christian baptism was essentially popular among them because of several beliefs about it: that it would give them a longer life, protect them being eaten by wolves, guard them against mental illness, or (a strange but widespread idea) prevent from smelling like dogs. The fact that so many practices could be shared helps to understand a common lack of religious hostilities at the ordinary personal level. Fra Cherubino reported disapprovingly after his visit to Kosovo that the Catholics were getting Muslims to act as godfathers for their children, and that they were letting the Muslims use holy chrism on their own children because it would guard them against diseases of the eye.

‘Kosovo: A Short History’ pp. 129-130