La casa de aduanas

01/04/2016

La casa de aduanas de Dublín en 1792

Como apunté hace unos días a propósito de otro monumento, el pasado lunes de Pascua entramos a ver la Customs House. Edificio nobilísimo que queda entre el río y la estación de autobuses, ahí en medio de todo, pero de no tan fácil acceso debido a que alberga el departamento o ministerio de medio ambiente, comunidades y administración local.

Más impresionante debía de ser cuando se construyó, a finales del siglo XVIII, en tiempos en los que era prácticamente la entrada portuaria de la ciudad y los barcos se amarraban frente a su fachada e incluso más río arriba aún. Una excelente carta de presentación, aunque fuera para pagar aranceles y otros trámites administrativos.

La parte que le dejan ver a uno está en el ala sur, que es el lado que da al río. Hay unas cuantas salas abiertas con muebles de época y paneles explicativos. No sé si siempre, pero al menos lo que yo he leído en esta ocasión estaban muy centrados en el Levantamiento de Pascua de 1916 del que en estos días se cumple el centenario. Uno lee un rato sobre observaciones meteorológicas y sobre la nobleza británica que dirigía el cotarro, se asoma a la planta baja por el agujero octogonal y poco más.

Por decir toda la verdad, el edificio es bastante más impresionante por fuera que por dentro (que ni fotos hice) y le sirve aquella frase que alguien dijo de la Calzada del Gigante, de que “vale la pena verlo, pero no ir a verlo”.

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La puerta de entrada

Entre el folleto que cogí y lo que tenía leído de antes, voy a dejar un par de datos que para mí eran desconocidos demasiado conocidos. Yo había visto en alguna guía turística lo de las caras que representaban los ríos de Irlanda pero de lo que viene a continuación, nada:

La piedra grisácea de la cúpula es de un color distinto a la del resto del edificio, blanquecino, ya que fue reconstruída tras su destrucción en la guerra de independencia (1921).

El friso que hay sobre la entrada se llama “Unión amistosa de Gran Bretaña e Irlanda, con Neptuno ahuyentando a la hambruna y la desesperación”. Bien. Si se conoce un poco la historia del siglo XIX y principios del XX no se puede decir que acertaran, precisamente.

Las cuatro estatuas que hay encima son Mercurio, Abundancia, Industria y Neptuno y la que queda encima de la cúpula representa el Comercio. Abundancia lleva una cornucopia o cuerno de la abundancia, que es un motivo que también aparece junto al arpa hibérnica en el interior. La colmena de Industria me ha recordado a la que hay en otro friso, en un hotel no demasiado lejano.

Lo de la unión amistosa creo que lo voy a contar a menudo. Siempre dicho que esta gente lleva el pasado pseudocolonial bastante bien.

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1916 y todo eso

11/03/2016
¿Padres fundadores o rebeldes pendencieros?

¿Padres fundadores o rebeldes pendencieros?

El título de esta entrada es el de un libro que no he leído y es ese título a su vez una paráfrasis de otros anteriores. Estamos en las semanas previas al centenario del Levantamiento de Pascua y es un aniversario que se deja notar en carteles por las calles dublinesas que proponen conferencias y exposiciones así como en multitud de títulos que han crecido como hongos en los estantes de las librerías. El fracaso de la rebelión de 1916 en plena guerra mundial fue el preludio de la independencia de 1922 y la posterior conversión de Irlanda en república. La Pascua es este año en marzo mientras que hace exactamente un siglo cayó en abril. Esto permite una doble celebración en ambos calendarios: el litúrgico y el gregoriano.

El alzamiento fue una gran chapuza, pésimamente organizado sin los mínimos apoyos internos ni exteriores deseables. Es bastante normal que un levantamiento militar no funcione a la perfección y que queden muchas zonas de incertidumbre. La sublevación de julio de 1936 en España pretendía hacerse con el poder en tres días y no tras una guerra de tres años, pero hasta en los fracasos hay niveles. A mí el alzamiento de Pascua me recuerda a lo de Jaca ya que a la postre acabó siendo exitoso y es triste pensar que si España hubiera seguido siendo una república (o si un día vuelve a serlo) se habría continuado celebrando lo que desde el punto de vista militar es tamaña insensatez.

En un anejo de la Biblioteca Nacional que antaño fuera museo de heráldica hay una exposición sobre Irlanda y la Gran Guerra, en la que se toca el Levantamiento de Pascua y la conjunción de intereses fenianoalemana. El grueso de la exposición trata de las tropas irlandesas en el ejército del Imperio Británico, que fueron muchas más y causaron y sufrieron muchas más bajas que las que vio Dublín en aquella semana. Considerando el Imperio como una unidad que se defiende de Alemania los sucesos de Dublín también se parecen hasta cierto punto a los que vio Barcelona en 1937.

Esta semana se ha inaugurado en los antiguos cuarteles reales que después tomaron el nombre de Michael Collins otra exposición que trata específicamente del levantamiento. Estuve hace dos o tres días y tengo pensado volver más veces, cuando haya decaído el interés del público.

Mientras que en otros países las rebeliones militares de los vencedores se acaban aceptando sin demasiada crítica, en Irlanda, donde la gente es muy moderada y esta barbaridad relativamente reciente, las cosas se modulan un poco más y por eso es perfectamente posible que una librería del centro de la capital anuncie un montón de libros con un cartel que pregunta si los que se alzaron en 1916 son los padres de la patria o un grupo de rebeldes pendencieros.

Mucha gente no sabe que la mayoría de la opinión pública irlandesa fue contraria al levantamiento, que más que un alzamiento nacional fue considerado en su tiempo como una operación “de partido”. Es curioso, sin embargo, ver que los rebeldes mataron a más soldados británicos que sufrieron bajas entre los suyos. El número de muertos “que pasaban por allí” es también bastante elevado. Las dificultades de imponer el relato.

En cambio, poniéndolo en su contexto histórico, los dos mil muertos de la semana de Pascua pueden no parecer demasiado. El noventa por ciento de los voluntarios irlandeses se había alistado en el ejército británico y sufrieron unas treinta mil bajas en las trincheras de Francia y Bélgica. La fuerza política mayoritaria en Irlanda hasta la Gran Guerra, el Partido Parlamentario Irlandés de Redmond, nacionalista moderado, creía que la cooperación con el Imperio permitiría la deseada autonomía. No sucedió y el partido de Parnell que dominó la política irlandesa tres décadas fue barrido. Lo interesante es que la mala gestión de la victoria frente a los rebeldes fue el error que le acabó costando a Gran Bretaña cuatro quintas partes del territorio de la isla y que derivó en la victoria del Sinn Fein en las elecciones de 1918, la guerra de independencia (1919-21) y el tratado anglo-irlandés.

Este proceso de polarización (1916-1921) de la opinión pública y destrucción de la mayoría moderada del centro del espectro poítico es muy interesante y si se mira en detalle creo que tiene lecciones que son aplicables a España y otros países con movimientos separatistas o revolucionarios fuertes. Como el resultado final (Irlanda dividida) era el que nadie quería, también tiene planteamientos interesantes para los separatistas.

Es preciso que aclare que yo como ibero tiendo a ver a las islas británicas como una unidad cultural, que como antiguo marxista siempre me hago la pregunta de en beneficio de que elites se produjo la creación de este pequeño estado nacional-clerical que tanto fracasó en sus primeras siete y u ocho décadas. Por otra parte, me agrada que si bien el país no se ha librado del yugo de Roma sí que lo haya hecho del de la ridícula corte de los Windsor y sus adláteres.

Así que aquí estamos, celebrando sin demasiado entusiasmo un acto suicida de barbarie y autoinmolación colectiva destinado a alcanzar la santidad por el martirio, que al final es lo que hay en el origen de esta república de nuevos ricos rurales,  consumistas, tradicionalistas y pequeñoburgueses.


Garden of Remembrance

03/01/2016
Cruz acuática

Cruz acuática

Dejémosle el título en inglés –Garden of Remembrance– por las diversas posibilidades de traducción: jardín conmemorativo, memorial, de la memoria, del recuerdo… El otro día en que me acerqué a la Hugh Lane Gallery paré primero en este parquecito que tiene enfrente y que rinde homenaje a los que dieron su vida por la libertad de Irlanda. Ha llegado 2016, centenario del levantamiento de Pascua, y resulta que este petacho de zona verde al norte de O’Connell st le ha pillado en obras. Ya veremos cómo está para la Semana Santa o cuando quieran celebrar el aniversario. Lo de Moore st también ha sido un despropósito, así que seguramente no destacará.

Obras

Obras

Al oír el enunciado de su propósito cualquiera creería que el jardincito es para los irlandeses poco menos que tierra venerable y sagrada con la llama eterna y la tumba del soldado feniano desconocido. Nada más lejos de la realidad. Es un solar urbano olvidado y planteado con bastante poco gusto urbanístico, medio inaccesible y que la mayoría de los dublineses ignora. Tiene en su centro un enorme estanque en forma de cruz, porque la separación entre iglesia y estado es una idea continental difícil de entender. Los mosaicos de fondo de piscina del estanque son bastante poco sofisticados. Al fondo hay un conjunto escultórico que a mí me parece que es lo único que se salva y que representa la leyenda de los hijos de Lir, que se parece un poco a la del Ave Fénix. También un muro con un poema de escaso significado para quienes tengan escaso sentido patriótico.

Que yo sepa, la única vez que este trocito de terreno ha adquirido algo de signifiación en los últimos años fue en 2011 cuando vino la reina de Inglaterra y la llevaron ahí a poner una corona de flores. Esa gente tiene la Abadía de Westminster y cosas así, por lo que no creo que un parquecito más pequeño que el de los columpios de tu barrio y sin ninguna grandeza la impresionara en absoluto. Al fin y al cabo ella representa en el imaginario colectivo a los que mataron a esos que dieron su vida por la libertad irlandesa e hizo el gesto y acto de contrición de venir así que lo menos que podían haber hecho era darle elementos estéticos de rival poderoso y adversario digno.

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Plan de mejoras

Según el panel del departamento de obras públicas le van a meter varias mejoras entre las que destaca un ascensor un tanto exagerado que no sé quién va a querer utilizar y la limpieza a chorro de las estatuas de los cisnes y figuras humanas, que falta le iba haciendo. En este parque hay un puñado de bancos que siempre están vacíos ya que nadie pasa su tiempo aquí pero yo sí que pasaré para contar cómo queda.


Bandera de la Columna Connolly

21/07/2014
Bandera de la Columna Connolly

Bandera de la Columna Connolly

El sábado estuve en el Museo Nacional de Irlanda (sección Artes Decorativas e Historia) que se encuentra en lo que fue un cuartel que llevaba el nombre de Michael Collins. Aunque he ido a menudo a los edificios céntricos del Museo (Arqueología e Historia Natural) hacía bastantes años que no pasaba por Collins Barracks. Así pues, hay bastantes cosas que comentar, pero démosles tiempo. De momento les dejo con una bandera conmemorativa que un grupo de estudiantes de bellas artes hizo en 1938 en homenaje a la Columna Connolly de la XV Brigada Internacional, los irlandeses que lucharon en la Guerra Civil Española en el bando republicano y que como ya hemos comentado en otras ocasiones fueron bastantes menos que los de la Bandera Irlandesa que combatieron junto a los sublevados.

Esta bandera fue realizada en Dublín y es más que probable que nunca haya sido vista en suelo español. La placa que la acompaña dice que contiene los nombres de algunos de los más de sesenta caídos irlandeses  de la columna y que 19 de ellos murieron en la batalla del Jarama de febrero de 1937. También que cuando se presentó la bandera, un cura republicano (¿en el sentido irlandés, en el español o en ambos?), el padre O’Flanagan, comparó sus accciones con las de los héroes del Levantamiento de Pascua de 1916. Forma parte de una de las exposiciones permanentes, llamada “Soldados y jefes”, que recorre la historia militar irlandesa desde tiempos arcaicos hasta las operaciones de los cascos azules que el ejército desarrolla en la actualidad. Hay tres o cuatro cosas sobre la Guerra Civil Española y mucho del periodo británico, que es la mayor parte de la historia irlandesa. Volveremos a hablar de guerras civiles hispánicas y no sólo de Jarama y Brunete, ya que la exposición trata extensamente el asunto de los soldados irlandeses que sirvieron a  a otras potencias europeas a lo largo de los siglos y que aquí conocen como Wild Geese[1].

En mi paso superficial, además de un cañón de la Armada Invencible he visto interesantes notas sobre Flandes, la guerra de sucesión y la de la Independencia, con especial atención al asedio de Gerona. Intentaré poner la mejor atención para recopilar algunos datos más con los que contarles algo más la próxima vez.

El patio del cuartel

El patio del cuartel

La exposición Soldiers & Chiefs

La exposición Soldiers & Chiefs

[1]  Sí, “gansos silvestres” pero la palabra ganso no tiene la misma connotación negativa en inglés. Por una vez no me parece adecuado traducir.