Tanta tierra como puedas recorrer en un día

29/02/2016
León Tólstoi

León Tólstoi, recomendado por James Joyce

Uno de mis modos preferidos de pasar las horas es en explorar librerías decidiéndo en qué libros no invertiré mi tiempo. Es curioso pensar cuánto podría leer de lo que no leo sumando esos ratos y aún así me parece una actividad indispensable para poder leer como se debe.

Una de las que más me gustan de Dublín, sita en Dawson st, aparece incluso citada en el Ulysses de Joyce. Hoy he echado allí un rato para acabar comprando un mero libro de pegatinas de dibujos animados para mi niña. Al menos me he llevado unas cuantas ideas, claro.

Había una mesa con unos libritos a un euro de una historia breve de León Tolstói: ¿Cuánta tierra necesita un hombre? ¡Opúsculos literarios a un euro! Y recomendado por Joyce, además. Leo que escribió una carta a su hija diciendo que era la mejor historia breve que el mundo había conocido. Ni con esas. El venerable autor murió hace más de cien años así que toda su obra está en el dominio público y, al menos, la traducción al inglés de Aylmer y Louise Maude que he encontrado en el Proyecto Gútemberg también. No les será difícil encontrar una versión en español. Ofrece una enseñanza que un refrán castellano resume en cinco palabras, pero vale la pena leer las dieciséis páginas, sobre todo si uno quiere leer a Tolstói y no se atreve con “Guerra y paz”.

Lo he leído esta tarde en casa después de ver un documental sobre los vikingos. A mi hija ahora le fascinan los vikingos y habíamos estado esta tarde en el Museo de Arqueología. Allí hay muchas cosas escandinavas ya que fue este pueblo navegante y guerrero el que fundó la ciudad de Dublín. Luego en casa me ha pedido ver vídeos de vikingos “de verdad” (se ha aburrido de Vicky el Vikingo). En el documental que hemos visto hablan del asentamiento en Islandia y dicen que según la tradición de landnám un hombre podía tomar posesión de tanta tierra como pudiera recorrer en un día. Land se sabe que es tierra y nám será tomar como nehmen. Tras mi breve investigación posterior no me ha quedado claro que la colonización de Islandia se produjera por este mecanismo y de hecho sólo he encontrado algo parecido en un episodio de la historia de Pennsilvania, pero es curioso que fuera el mismo que utilizan los basquirios para enajenar tierras en la narración de Tolstói y que se me haya aparecido en dos actividades de consumo cultural consecutivas.

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Todo tipo de libros

15/12/2014

Hoy he estado en una librería de las de Dawson st por la que hacía tiempo que no me pasaba. Tenía dos horas hasta mi siguiente cita así que la he recorrido de arriba abajo. Por desgracia, han quitado la sección de ofertas y espero que sea sólo provisionalmente, ya que en su lugar he visto un tinglado navideño.

El otro día en otra librería me dejó fascinado la existencia de la sección de Romance paranormal & Fantasía urbana, que no tengo ni idea de si son dos o una sola, pero en todo caso me maravilló el encasillamiento y la abundancia de títulos en un sector literario del que lo desconozco casi todo.

Hoy en la sección filológica me he encontrado con una miríada de métodos para aprender latín, incluso con ayuda de audio, allí en medio de todos los cursos de lenguas más o menos vivas. Parece ser que lo mismo que hay quien quiere saber de amores paranormales en ciudades fantasiosas hay quien se toma lo de aprender latín bastante más en serio que nosotros en aquella experiencia fugaz del segundo de bachillerato.

Luego me he puesto a pensar y bueno, es hasta cierto punto una lengua muerta y tal, pero allí junto a los métodos para aprender lingala y guyarati que no son precisamente dialectos comarcales, no sé qué decir. De las seis o siete mil lenguas que dicen que se hablan en el mundo ¿cuántas habrá que valga la pena aprender antes que el latín? Dependerá de las circunstancias y los gustos, pero personalmente me apostaría algo a que no más de veinte.


Dulce espera

26/04/2014
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Anaquel

Ayer estuve esperando a una amiga en una librería, que es uno de los pocos sitios además de mi casa en los que no me importa perder el tiempo esperando a alguien. Hacía bastante tiempo que no entraba en esa en concreto y he visto algunos interesantes cambios. En lo que era una gran sección dedicada a hobbies, han metido un café y donde estaban las guías de viaje han metido una sección de literatura adolescente, que tiene bastante que ver con las series de televisión y otro tipo de productos complementarios que no son precisamente libros. Igualmente pude percibir un aumento notable en el espacio otorgado a la literatura infantil y los juguetes. Me parecen todos ellos cambios impulsados por la internetización de casi todo, pero también diría que hoy más que nunca el dinero está en los críos. Como ejemplo yo mismo, que entro con más frecuencia a las tiendas buscando cosas que son para mi hija que para mí.

Y en el ratillo ese me dio tiempo a hojear entero un libro con infográficos sobre deportes. Se llamaba Sportographica y una sencilla búsqueda de imágenes muestra más o menos de qué se compone. No es que aprenda uno gran cosas, pero a varios de mis amigos les encantaría y está bien para pasar el rato.