Chopin contra la lluvia

06/04/2018

Para ir jaqueando a la vida es necesario un repertorio inagotable de recursos. Desde hace años los nocturnos de Chopin nos defienden de los autobuses en días de lluvia. Las notas se esconden en el bolsillo y suben por cables hasta los alrededores del gorro de lana para que el trasiego de la humanidad entera transcurra a cámara lenta y el traslado a la oficina se convierta en una secuencia de metraje de ensueño. El ruido se disuelve hasta parecer silencio y el tráfico denso se difumina para ser mero escenario. Así la prisa es toda ajena, del estado de sueño puede pasarse ocasionalmente al de inspiración y un empleado gris consigue atravesar el espacio semiurbano mientras nada es del todo real. O como mucho unos cuantos bemoles son dolores de emigrado en París si Polonia, en modo menor, ya ha caído.

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Los balcones de pega y las pegas de ser peatón

17/01/2016

 

adva

Balcones ficticios

El otro día, comiendo en un café del barrio privilegiado en el que se encuentra mi oficina, me di cuenta de que dos edificios que había enfrente del local se empeñaban en mostrar los balcones de los que carecían. No es la primera vez que veo un ejemplo de esto en Dublín y en realidad otros que recuerdo eran francamente peores.

Muchos de los problemas de provisión de servicios públicos que existen en la capital irlandesa tienen que ver con la obsesión de vivir en horizontal, es decir en casitas unifamiliares en vez de en edificios altos. Esto se nota mucho en el transporte público y la recogida de basuras. Una compañera de trabajo irlandesa me comentó que en su opinión esto de querer tener casa con jardín aunque sea en el quinto pino tiene que ver con la lucha por la tierra. Puede que haya algo así muy arraigado en la psique colectiva. Yo creo que no es un fenómeno exclusivamente irlandés y que también tiene que ver mucho con el mundo anglosajón y la relativamente reciente (en términos históricos) huída de la clase media a los suburbs, urbanizaciones que en Irlanda llaman estates. Hay también un componente de clasismo y el modelo de discriminación de Schelling por clase social sirve para explicarlo hasta cierto punto.

Aquí tomando una sopa de pollo

Aquí tomando una sopa de pollo

Para el peatón urbanícola, la falta de edificios altos y de balcones tiene otro problema en una ciudad lluviosa. Ausencia absoluta de soportales y otros lugares en los que protegerse de la lluvia, que por ejemplo en las ciudades españolas uno puede sortear relativamente bien excepto cuando tiene que cruzar una calle. Curiosamente, en Dublín donde tanto llueve hay muy pocos lugares en los que uno puede estar en la calle cuando llueve.

 


La lluvia en España y viceversa

25/03/2015
Fragmento de folleto

Fragmento de folleto

A una que yo me sé y que, según se mire, tiene el español por segunda o tercera lengua le da bastante rabia cada vez que saco a colación la vez aquella en que -lapsus linguae- en vez de decir “folleto”, dijo “folleteo”. No pierde el tiempo leyendo mis tonterías, así que tranquilos los demás. Era sólo un modo de presentar el folleto que me encontré el otro día echando un café en el parque de santa Ana.

Anunciaba un grupo de conversación en español para estudiantes preuniversitarios. El nombre de las clases lo podríamos traducir como “España bajo la lluvia” (observen el detalle de la preposición: in=bajo). Pareciera que invierte el más conocido “the rain in Spain“, rima fácil. Esta rima aparece en la famosa frase The rain in Spain stays mainly in the plain que, como todo el mundo sabe, en castellano se dice “la lluvia en Sevilla es una maravilla” aunque también de algunas maneras más.

Lo de las demás formas puede que sea debido en parte a que para la mayor parte de los españoles la existencia de una pronunciación ʎ de la elle como consonante diferente de la i griega es una realidad tan desconocida que hasta la uve fricativa tendría mejores probabilidades de volver al idioma si estas cosas se votaran.

Tener hijos es todo un aprendizaje y gracias a eso me enteré de otra conexión esta vez más poética que fonética, ya que hay una cancioncilla infantil (nursery rhyme les dicen por aquí) que viene del siglo XVII y que envía la lluvia a España:

Raine raine goe to Spain: faire weather come againe.


Hoi An: la inundación

18/05/2013

Así que seguimos recorriendo las dos o tres calles que se dejan ver  de Hội An. Cuando llegamos al mercado empieza a llover con más fuerza, pero aún así nos apetece acercarnos a la anchura del río Bon por su puente estrecho, siempre con nuestros impermeables rosados, que no son más que un trozo de plástico.

Puente

Puente

El agua bajaba veloz, con un color que nos parecía bastante aún desconociendo su tono natural. En medio del puente pegaba más el viento y aunque seguía lloviendo tampoco parecia un tiempo horrible, pero al volver al coto turístico del casco urbano vimos que ya las dos primeras calle estaban inundadas, aunque a los vietnamitas nada de esto parecía perturbarles el ánimo y seguían su vida cotidiana, por ejemplo en un mercado que empezaba a parecer un charco gigantesco. Días después, en una revista para turista hecha en inglés, leí que contaban cómo los vietnamitas son gente dura y resistente, y que ante estas adversidades sacan a flote su espíritu emprendedor para obtener unos cuantos dongs adicionales, por ejemplo transportando mercancías en su barquichuela.

Mercado inundado

Mercado inundado

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La calle del espectáculo musical

La calle del espectáculo musical

Según el mapa, la actuación de música tradicional vietnamita se llevaba a cabo en un edificio que se encontraba en la mitad de una calle que ya era totalmente inaccesible. Dimos por perdida esa parte de nuestro pase “visite Hoián” y nos dirigimos hacia tierra firme, con la intención de acercarnos al famoso puente japonés. El puente japonés es una de las estructuras más conocidas de Hoi An y su existencia tiene que ver con la nutrida colonia japonesa que hubo en la Faifo antaño y que se dedicaba al comercio.

Inundaciones

Inundaciones

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Inundación

Inundación

El puente fue construido entre los siglos XVI y XVII y a uno de sus lados contiene una pagoda budista, a la que se accede desde el interior del puente cubierto. Al principio la ciudad estaba se extendía sólo por la margen norte del río Bon y estaba dividida en dos secciones, comunicadas por este puente. El lado más occidental era el sector japonés. Al llegar, marabunta de turistas y sobre todo, mucha agua. Desde histórico puente podía verse otro que había quedado casi completamente cubierto por las aguas. Todavía tuvimos tiempo de ver algún templo chino más y tiendas de faroles.

Puente japonés

Puente japonés

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Faroles

Faroles

Luego fuimos a buscar a nuestro chófer para volver a Da Nang. El tío había echado el día en un café con otros del oficio. Durante el regreso recurrimos al breve glosario de vietnamita de nuestro libro para intentar que nos llevara a la estación de tren de Danang para intentar comprar un billete a Hué para el día siguiente. Creo recordar que tren se decía “ga”, en alguno de los tonos, pero en algún otro tono la palabra era vaca.  Parecía que nos entendía pero que nos decía que no nos llevaba. Luego en recepción nos explicaron que por las lluvias se habían interrumpido los trenes. Parece ser que sí que estaba lloviendo más que de costumbre.

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Hoi An: la mañana

17/05/2013
Mapa de Vietnam

Mapa de Vietnam

Después de las montañas del mármol, el fallido intento a las ruinas champa en My Son y nuestro intersante tránsito por varias carreteras de todo rango, finalmente llegamos a Hội An, ciudad pequeña y muy turística que carece de aeropuerto y por lo cual es totalmente complementaria de Da Nang, que es grande, tiene poco para el visitante y un aeropuerto importante en medio de la ciudad. Al llegar parecía que la lluvia estaba amainando, pero bien cierto es que el río estaba bastante crecido. Diciembre es sinónimo de lluvias torrenciales en el centro de Vietnam.

Ciudad inundada

Ciudad inundada

La ciudad de Hoi An, conocida en tiempos antiguos como Faifo, está en la orilla y cerca de la desembocadura del río Bon. Tiene más de cien mil habitantes que no se ven por ninguna parte, porque adonde llega el turista es a dos o tres calles en la margen norte del río, que son una especie de reliquia de otra época: un decorado de cine de película asiática en el que se conjugan varios estilos arquitectónicos y ornamentales. No es puramente vietnamita, sino que debido a sus antiguos lazos comerciales, también muestra rasgos chinos, japoneses y hoy día, por supuesto, occidentales. Qué parte es resto arquitectónico y qué parte cartón-piedra de decorado ni lo quiero saber. Es bonito y está lleno de restaurantes y tiendas de recuerdos.

Tiendas

Tiendas

Compramos una especie de boleto con el que podías entrar a varios templos, museos, casas de comerciantes de época reconvertidas y a algunas actividades, que si no recuerdo mal eran un conjunto de música tradicional vietnamita y alguna otra cosa escénica. Esto último no pudimos llegar a verlo porque la inundación hizo imposible llegar a la calle en la que se encontraba.

Taller de costura

Taller de costura

Pero por la mañana pasamos un par de horas visitando esos museos de artesanía y los altares de las casas de los ricos de antaño con sus altares y numerosos objetos para el culto de las religiones asiáticas. Algunas tenían un patio hermoso con plantas que para nosotros eran desconocidas. En la ciudad había numerosos talleres de costura y no son pocos los extranjeros que siguen el consejo de quedarse varios días en la ciudad para hacerse un vestuario a medida, ya que el ahorro en comparación con comprarlo en el mundo avanzado puede ser considerable.

Templo chino

Templo chino

Luego llegó el momento en que me fui a comer y la jefa a hacerse una chaqueta. Cuando nos encontramos compramos unos chubasqueros de plástico de un color rosa chicle horroroso, fuimos a ver algún otro templo más, donde me encontré con un poderoso dragón, y caminamos hacia el mercado de abastos, con la intencion de dirigirnos primero al puente sobre el río Bon, el río de verdad (aunque todas las calles se estaban convirtiendo en rios) y luego hacia el famoso puente japonés de la ciudad. Estas cosas, que conseguimos hacer, se volvieron mucho más interesantes por un pequeño detalle con el que no habíamos contado: la inundación.

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De Danang a Hue en autobús.

16/12/2012
mapa-vietnam-central-bus

Vietnam

 Después de volver de Hoi An inundada, supimos que el tren no estaba funcionando y decidimos ir de Danang a Hué en autobús. Tuvimos una vista fugaz de Turana en una carrera de taxi que nos costó más que el autobús a la antigua capital. Recuerdo que la tarifa era cuarenta mil dongs, porque pagué para los dos con un billete de cien mil y el cobrador quiso quedarse el cambio.

Esto del taxi fue algo estresante porque no sabíamos cómo habría quedado la carretera por causa de las lluvias y teníamos interes en llegar a Hué lo antes posible, para ver lo mas que pudiéramos de la ciudad histórica y sus tumbas imperiales durante el día, ya que por la noche teníamos que tomar un vuelo de Hué a Hanoi.

Al final todo salió bien. Durante el trayecto de autobús, además de algo de planificación para Hué (decidir qué ver y qué no ver y calcular cómo tendríamos que regatear con algún taxista del lugar), dio tiempo para echar algunas fotos a través de la ventana. Puedo decir que están tomadas entre Da Nang y Hué, pero no sé a ciencia cierta de qué lugares, a pesar de lo cual, una mirada al mapa me invita a pensar que las imágenes de paisajes están tomadas después del paso Vai Han (cuyo nombre poéticamente significa “nube del océano”, un puerto bien conocido por su belleza y peligrosidad), probablemente una vez que se deja el Parque Nacional de Bach Ma a un lado y se ve desde la carretera la laguna de Cau Hai. Es posible aunque difícil ubicar el puente ferroviario y el mercado, pero se trata sobre todo de mostrar la lluvia.

Carretera Da Nang – Hue

Diciembre es un mes óptimo para recorrer Vietnam de norte a sur, o de sur a norte. En lo relativo al tiempo de la estación, en principio lo único que se va a encontrar el viajero son lluvias torrenciales en el centro del país, tal y como nos ocurrió a nosotros.

La ruta que une las ciudades turísticas de Hoi An y Hué es un trayecto muy recomendado por la belleza del paisaje, que supongo que se puede apreciar aún mejor en un día soleado. La lluvia tampoco le quita hermosura, tan sólo hace la logística más complicada.

Poste

Paisaje

Paisaje

Agua

Agua

Cementerio

Tumbas

Tumbas

Paisaje

Paisaje

Más paisaje

Más paisaje

Casa solitaria

Casa solitaria

Puente ferroviario

Puente ferroviario

Colinas

Colinas

Todo es arrozal

Todo es arrozal

Mercado

Mercado

Gasolinera

Gasolinera

(07.12.2007)


El mismo amor, la misma lluvia

08/02/2006

Hace un par de semanas estaba tratando de averiguar en la red qué había sido de la serie Vientos de agua, maltratada por telecinco y que ahora se emite en un horario imposible. En la güeb del canal, encontré una encuesta sobre la filmografía de Juan José Campanella: ¿cuál de las películas de Campanella le ha gustado más? El hijo de la novia, Luna de Avellaneda o El mismo amor, la misma lluvia. Yo había visto las dos primeras y pensaba que era una encuesta-trampa, para que saliera victoriosa El hijo de la novia, que tanto éxito había tenido en España. En cambio, los ciberlectores habían optado mayoritariamente por la que me faltaba por ver. Me puse a buscar información sobre esta película de 1999 y en diversos foros pude leer la observación de que era “mejor que El hijo de la novia“…. como El hijo de la novia me había gustado mucho, me propuse ver esta otra.

Ricardo Darín y Eduardo Blanco deben de ser actores talismanes para Campanella. El primero aparece en las tres películas, el segundo también, y además en la serie Vientos de agua. El mismo amor, la misma lluvia me pareció un título tremendamente sugerente, como para llamar así a una etapa de la vida. Soledad Villamil ha sido el gran descubrimiento que le debo a este filme. Uno ve una historia de amor así, tan bien contada y se siente culpable del amor esporádico, torticero, de barrio. La relación entre la lluvia y el amor es larga y entrevesada, pues ambos son fenómenos de humedad y de tormenta. Estaba pensando en Amanda y la calle mojada, o en el “not even the rain has so fine hands” con el que comienza Hannah y sus hermanas de Woody Allen.