Un punto azul pálido

21/01/2017
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El punto azul pálido no es el que sale en la portada, obviamente

Tradujeron dot como “punto” pero “mota” me habría parecido más acertado. La famosa fotografía del Voyager I en 1990, tomada desde lo que parece lejos pero aún es cerca, muestra cómo la Tierra es apenas una diminuta mota azulada. El libro de Carl Sagan, publicado en 1994, toma el título de la exitosa fotografía para proponer una visión del futuro de los humanos en el espacio a partir del punto azul pálido que de momento es todo lo que tenemos.

El famoso texto que suele acompañar a la fotografía y del que todo el mundo habrá visto algún vídeo montado con la voz de Sagan de fondo, resulta bastante menos impresionante en el contexto del libro. Es verdad que sirve bien como memento mori o para una elegía conmovedora en un momento dado.

Luego el libro en sí. Diría que sus muchos capítulos podrían agruparse en dos partes y que en la primera hay un recorrido por la historia de la carrera espacial (esa historia podría ser una bonita asignatura de bachillerato, ahí dejo la idea) en el que un ignorante como yo aprende muchas cosas. Recuerdo haber leído un libro facilito sobre astronautas en la EGB, que fue donde por primera vez supe de los pioneros y los viajeros. Hoy he hecho un cálculo que indica que el Voyager 2, lanzado en 1977, está a 18 horas-luz de la Tierra.

Siempre me ha incomodado el uso de la palabra “luna” como sinónimo de “satélite” (y de hecho creo que en expresiones como [las “lunas” de Saturno] debería ir entre comillas por ser una licencia), pero hasta este libro no me había dado cuenta de que en inglés suena más natural y que podría ser por la influencia anglosajona. Con lo que no trago es con lo que hace Sagan de llamar world a todo, sea satelite, planeta o lo que sea y espero que no se importe.

De entre las cosas que he aprendido me ha interesado mucho Titán, el satelite grande de Saturno y me imagino que al autor le habría gustado llegar vivo a 2004 y ver las imágenes de Cassini-Huygens.

De entre las cosas que podré utilizar en las ciencias sociales destaca el principio de mediocridad de Gott, que era algo que había intuido (como cuando dije que en diez años el PP y el PSOE ahí seguirán y Podemos y C’s ya veremos, o que la Iglesia de Roma viene a ser indestructible) pero que nunca había visto formulado. Respecto al estadio de nuestra civilización, como soy neomaltusiano y mucho más pesimista que Sagan, creo que la sobrepoblación y el deterioro del hábitat la sitúan a unas pocas generaciones de una hecatombe. Es inevitable pensar así si uno acaba el libro el día de la investidura de Trump.

Luego en la segunda parte, e postulan una serie de pretendidas ventajas que para la especie humana tendría el extenderse por el espacio dado el relativo bajo coste de las mismas (dice que los Voyager costaron a cada estadounidense menos de un centavo por año) y la necesidad de explorar otros mundos alternativos, primero Marte y luego lo demás, para cuando los recursos de este se agoten o en caso de que pudiera resultar destruido o impracticable para la vida por alguna colisión cósmica o como resultado de nuestra propia insensatez (y como he dicho, a mi modo de ver lo segundo es bastante más probable que lo primero). Todo esto lo veo bastante poco factible y me parece que más valdría cuidar el mundo que de verdad tenemos que la quimera de pensar en naves que puedan vagar durante siglos antes de encontrar un nuevo hogar para la especie humana. En esta parte veo a Sagan oscilando  a la velocidad de la luz entre las dos connotaciones de la palabra visionario.

Si veinte años después de su muerte Carl Sagan volviera por aquí, no creo que estuviera muy contento de cómo han avanzado las perspectivas de exploración espacial -no al menos la de una misión tripulada a Marte-. Lo que me deja esta lectura son muchas ganas de volver a leer Cosmos, tengo un ejemplar en España pero ya lo encontraré por aquí, y también de volver a ver la serie de televisión para comprobar qué tal ha pasado el tiempo por ella.

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Feliz Nochebuena, Navidad y Fiestas

24/12/2015
Un "collage"

Un “collage”

Hoy he ido a la oficina y sólo estábamos otro tipo y yo. La mayoría de la gente, de vacaciones o trabajando desde casa. Ya he contado alguna vez que la Nochebuena no es propiamente una celebración en Irlanda. Esto lo descubrí el primer invierno que pasé aquí. Mi señora madre dijo que cómo iba a ser católicos los irlandeses y no celebrar la Nochebuena. La tienda que tengo al lado del trabajo ha puesto un cartel con los horarios de estos días. Cierra mañana y pasado mañana pero hoy iba a estar abierta hasta las once de la noche. No sé las de los chinos de ahora, pero en mis tiempos no me abría imaginado tal cosa en España: una tienda abierta un 24 de diciembre casi de medianoche. A principios de los años noventa, cuando algunos salíamos a echar unas cervezas entre amiguetes tras cenar con la familia ya se veía como algo medio raro.

Esta diferencia inter catholicos de España con Irlanda la voy a conectar con una discusión interesante que hubo el otro día en el tajo a la hora de comer, en la que se comentaba eso de que en EEUU la gente dice Happy Holidays en lugar de Merry/Happy Christmas como suele hacerse en Irlanda. En EEUU o el Reino Unido se hace porque hay un porcentaje muy grande de población de origen no cristiano. Algunos dicen que es por quienes no son creyentes, pero a mí al menos y creo que a la mayoría, me parece muy normal decir Feliz Navidad, porque para mí la Navidad son dos semanas que quedan entre el final de un año y el inicio del siguiente (también comenté una vez que oír “after christmas” automáticamente pone mi mente en el 7 de enero, mientras que aquí suele se entiende el 27 de diciembre). El caso es que para mí la Navidad tiene que ver con el natalicio de Jesús de Nazaret lo mismo que agosto con Octavio César Augusto o martes con el dios de la guerra. No niego la conexión pero a efectos prácticos es irrelevante. No hace falta creer en los dioses de los judíos y los romanos para usar esas palabras.

Total, que mientras mis compañeros lo comentaban yo estaba pensando que al menos esa gilipollez no nos acabaría sucediendo a nosotros, ya que en español se ha dicho “Felices Fiestas” de toda la vida de Dios (en realidad no tanto, porque lo tradicional era felicitar “las Pascuas”, que ahora ya ni se sabe lo que son). El caso es que se lleva haciendo varias décadas y no con ningún sentido ateo ni multiculturalista, ya que “Felices Fiestas” lo pueden decir y lo dicen los creyentes, los practicantes y hasta el clero y sin condenarse por ello a los infiernos. Luego me quedé con la duda de si este debate no acabaría por darse ya que siempre tiene que salir un tonto a reinterpretarnos el mundo tras una mirada superficial al de los anglos.

Seguro que no es el primero.