Matrimonios y laicización en España e Irlanda

14/04/2017
Knack weekend

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En 2010 me sorprendió descubrir que el año anterior fueron más los matrimonios civiles que los católicos en España. Esta tendencia ha continuado en el tiempo y en 2013 comparé este índice de secularización de mi país de origen con el de residencia.

[…] matrimonios civiles en 2011, extraidos de un periódico para el caso español y de la página de la televisión irlandesa para el irlandés.

  • Matrimonios  civiles en Irlanda (2011): 29%
  • Matrimonios civiles en España (2011): 60,07%

En ambos países hay tendencia hacia la secularización, pero tanto el punto de partida como el ritmo son diferentes.

Hace unos días he visto la noticia con los datos de los matrimonios en 2016 para Irlanda y me ha parecido interesante actualizar el mesofacto. He tenido que acudir a los datos del CSO [el equivalente irlandés del INE] para entender un poco mejor lo de los matrimonios humanistas y espirituales.

Fuente: CSO

No lo explica bien del todo, pero lo que recuerdo de la boda de una compañera de trabajo es que las opciones de ceremonias que existen son civiles y religiosas de varios tipos: católicas, protestantes y otras. Por como agregan los datos parece que la ceremonia “espiritual” se cuenta entre las religiosas y la ceremonia “humanista”, entre las civiles. Al final va a ser más práctico contar los matrimonios católicos. Ahora me estoy preguntando si la cómica boda céltica de mi jefa anterior sería religiosa-espiritual o civil-humanista.

El INE no ha publicado aún los datos de 2016, pero con los de 2015 que aparecieron en los periódicos nos quedan estos mesofactos casi un lustro después:

  • Matrimonios civiles en Irlanda (2016): 35.8%
  • Matrimonios civiles en España (2015): 72.3%

Parecería que la secularización avanza y sin embargo el mundo me parece bastante igual al que era hace 5 años. Mi opinión basada en prejuicios e intuiciones –no hard data here– es que esto tiene mucho más de salida del armario que de transformación social profunda.

Una modelo descriptivo muy simplificador que planteo a quienes me preguntan por España es que se puede dividir el país en tres grupos: Tanto el grupo de los no religiosos como el de los católicos practicantes suponen cada uno una cuarta parte de la población. Los católicos no practicantes son la mitad de la población. El equilibrio social viene determinado por el hecho de que los católicos no practicantes se parecen más en opiones y actitudes a los ateos/agnósticos que a los católicos practicantes. Mi impresión es que la sociedad no se seculariza porque en realidad ya estaba allí y que los datos sólo lo están dejando ver de un modo más explícito.


Matrimonios en España y en Irlanda

04/12/2013
Knack weekend

Knack weekend

Me entra la risa cuando me acuerdo de una compañera de trabajo que se mostraba indignada con el bunga-bunga de Berlusconi, hará cosa de un par de años. Más que nada me hace gracia lo que decía “what a shame,being Italy a Catholic country!” (¡siendo Italia un país católico!). La categoría de “país católico” es más que discutible y los hay en los que el catolicismo se muestra con mayor hipocresía (¿mayor catolicismo?) como es el caso de España, Portugal o Italia y luego están los restos del nucleo duro episcopal, que serían Irlanda, Polonia y el propio Vaticano. Esto de this is a Catholic country es una estupidez que se repite demasiado a menudo en Irlanda para intentar zanjar discusiones y justificar lo que no es sino atraso. Por fortuna cada vez menos, pero el ritmo es quizá diferente.

En mi aprendizaje irlandés hubo muchas cosas que me sorprendieron. Por ejemplo, que un montón de privilegios de la Iglesia Católica que nosotros asociamos al régimen franquista, en Irlanda seguían no sólo intactos sino apenas cuestionados tras ochenta años de democracia. El cuasimonopolio educativo es uno de los más evidentes. De esto habría mucho que hablar, pero en general yo vinculo los veinte años que Irlanda lleva de retraso con respecto a España en ciertas cuestiones sociales a la falta de un éxodo rural como el que vivió España entre 1950 y 1980 y a la relativa homogeneidad de su sociedad conservadora.

Por poner un dato, voy a tomar algo por lo que ya me interesé en su día, y escojo el de los matrimonios civiles en 2011, extraidos de un periódico para el caso español y de la página de la televisión irlandesa para el irlandés.

  • Matrimonios  civiles en Irlanda (2011): 29%
  • Matrimonios civiles en España (2011): 60,07%

En ambos países hay tendencia hacia la secularización, pero tanto el punto de partida como el ritmo son diferentes.


¿Hará algo el PP con el “matrimonio gay”?

10/12/2011

En el libro The Evolution of Human Sexuality (1979) de D. Simmons que yo leí hacia 2003-04, hubo un párrafo sobre la sexualidad masculina que me llamó la atención.

“Although homosexual men, like most people, usually want to have intimate relationships, such relationships are very difficult to maintain, largely owing to the male desire for sexual variety; the unprecedented opportunity to satisfy this desire in a world of men; and the male tendency towards sexual jealousy… I am suggesting that heterosexual men would be as likely as homosexual men to have sex most often with strangers, to participate in anonymous orgies in public baths, and to stop off in public restrooms for five minutes of fellatio on the way home from work if women were interested in these activities.”

Que viene a decir que los varones en lo del frotarse vienen a ser todos lo mismo, tanto los que se procuran macho como los que buscan hembra; pero que de la interacción con el objetivo de su afán resultan pautas de conducta distintas aunque la intención original fuera la misma o muy parecida. Al final, los varones inclinados a las relaciones heterosexuales suelen acabar en relaciones estadísticamente más estables mientras que los varones encaminados a la homosexualidad experimentan vidas sexuales considerablemente más promiscuas.

Mi idea del matrimonio es que ha sido una institución con orígenes muy vinculados a lo religioso pero cuya función en las sociedades ha estado destinada a salvaguardar la paz social mediante la consolidación de una monogamia estable de carácter indudablemente heterosexual. Quizá la función principal sea un racionamiento del hembraje, entendido como recurso que maximiza las posibilidades de reproducirse de muchos. Los aspectos relativos a la minoría homosexual son hasta cierto punto secundarios y probablemente las normas sociales que los han regido se puedan explicar como un efecto secundario de las que regulan la heterosexualidad. ¿por qué el tabú, el odio y la violencia? ¿por qué la tolerancia muchas veces? Es todo complejo, pero lo que es seguro es que hasta muy recientemente apenas unos pocos han considerado ambos modos de sexualidad como una misma cosa, ni digna de ser regulada por las mismas instituciones. Lo de defender la cohesión social mediante la monogamia estable ha perdido gran parte de su sentido en las sociedades abiertas sin que, en mi opinión, extender el modelo caduco a otras situaciones haya ganado ninguno.

Ya he anotado con anterioridad que nunca fui un partidario acérrimo del mal llamado matrimonio homosexual, debido no a mi conservadurismo sino precisamente a todo lo contrario. Mis ideas liberales van más bien en la línea de la abolición del matrimonio y la búsqueda de un mundo en el que se considere a los seres humanos como individuos únicos e irrepetibles y no en función de sus relaciones con grupos étnicos, territoriales, genéticos, lingüísticos o familiares, y creo que el estado no tiene por qué regular relaciones que están en la esfera privada de los individuos aunque, desde luego, es fácil apreciar algunas ventajas de que se siga haciendo. La realidad siempre es deficitaria con respecto a cualquier ideal.

Pero esos son mis valores, aunque defenderlos no anule la realidad, ni pretenda forzarla más allá de los valores de otros. Creo que las cosas en las que yo creo son opiniones relativamente minoritarias en las sociedades entre las que me muevo. Al final uno tiene que gestionar el desajuste y ciertamente uno tiene curiosidad por saber qué hará el Partido Popular con la ya histórica (seis añitos) institución del (siempre mal llamado) matrimonio homosexual español. Yo si fuera ellos lo dejaría como está y no haría nada. Pero eso es de listos.

Alguna vez se ha sugerido un cambio de nombre que no afectara a los derechos adquiridos. Que tomara la denominaión que tiene en otros países (el pacto civil de solidaridad, creo que le dicen en Francia). A mí, que como no vivo en España matrimonio homosexual me sigue resultando un oxímoron en mayor medida que a mis compatriotas, y esa solución no me parecería mal del todo. Y no por joder, sino que porque aunque al igual que muchos creo que las etiquetas “heterosexual” y “homosexual” no recogen la amplia gama de variación de la sexualidad humana, si de verdad se utilizan esos dos bloques, creo como Simmons que no son de la misma naturaleza ni simétricos, y trasladando el mundo real al político, no creo que  tengan por qué merecer el mismo reconocimiento ni protección. Aunque si yo fuera político y la decisión dependiera de mí, lo dejaría estar.

También me llama la atención que se sigan manteniendo tabúes, como que en el matrimonio entre personas del mismo sexo, lo mismo que en el otro, no puedan participar parientes de primer y segundo grado. ¿Eso no es discriminación? Andar ahora con esas cosas. Con lo bien que convendría en algunos linajes para asegurar el patrimonio.

Habrá quien intente explicar que la repugnancia por el incesto es de una naturaleza totalmente diferente a la que otros sienten por la homosexualidad, como si eso fuera un argumento moral. Además, del mismo modo que se puede entender que el matrimonio no tiene por qué ser entre un hombre y una mujer, ni estar destinado a la procreación, también se puede entender que no sea algo destinado a la práctica del sexo, sino simplemente un contrato con ventajas fiscales y de protección social que por qué razón no iba a querer uno compartir con sus padres, hijos o hermanos.

En mi opinión la mejor forma de no discriminación es la desaparición paulatina del matrimonio. Pero el matrimonio es lo que es aunque se pueda cambiar todo lo que se quiera cambiar.

Ahora bien, al igual que cuando comentamos lo de la no discriminación por razón de sexo en las dinastías monárquicas, hay cambios que para mí no tienen ningún sentido. Uno acepta la tradición o la destruye. ¿De qué sirve asimilarse a un mundo tan injusto?. O se es o no se es.


Más matrimonios civiles que católicos en España (2009)

25/06/2010

España: Número de matrimonios civiles, católicos y totales por año (WonkaPistas)

Hay cosas que van sucediendo lentamente sin que nadie se dé apenas cuenta, y no salen en las noticias. Mesofactos, los llaman algunos. El otro día, leyendo otro de mis blogs favoritos (que añado al blogroll ese, al que tendré que ir dando juego) he descubierto que 2009 es el primer año en el que el número de matrimonios heterosexuales civiles en España ha superado al de matrimonios católicos.

He distribuido el dato por ahí, a ver que decían mis amistades y mi alter ego anticlerical me sale con estas:

El matrimonio es un contrato civil (y un sacramento o hechizo) y si se celebran menos es probable que tenga que ver con el mal estado de la economía o de las expectativas económicas. Tiene su función de normalizar (convertir en norma) la relativa monogamia que impera en la especie humana. Los que sean liberales de verdad deberían estar más o menos en contra de la institución y los que sean racionales en contra de su aspecto mágico-sacro-supersticioso. Creo que en total decrece el número por la coyuntura económica y decrece el número de casos religiosos porque la gente cree cada vez menos en los horóscopos o bien en los que se forran escribiéndolos. En España concretamente, esto quiere decir el partido político sin votos llamado “Iglesia Católica”.

En realidad, creo que la relación estadística principal debe de estar en el descenso de la natalidad española que se produjo en  la década de 1980. Luego, la sustitución de matrimonios católicos por civiles (me pregunto si no habrá estadísticas de los otros matrimonios religiosos convalidables) tendrá que ver con el proceso de secularización de la sociedad, la pérdida de confianza en la Iglesia Católica, los casos de divorcio y segundas nupcias y similares.

Creo que otra causa por la que la crisis afecta más a los matrimonios católicos que a los civiles es que aquellos suelen darse en el contexto de una celebración con mayor pompa, boato y desembolso. Siendo tradición españolísima la  de hacer caja, una coyuntura económica desfavorable supone mala época para el negocio. Por el contrario, quienes se casan en juzgados y ayuntamientos digo yo que lo harán por necesidad o por amor.


Matrimonio homosexual (una idea interesante)

07/01/2010

Beyond Red and Blue by Peter S Wenz

Tomo la idea de una nota del libro de Peter S Wenz que ya comenté (Beyond Red and Blue: How Twelve Political Philosophies Shape American Debates). Por lo que he podido averiguar, el libro de Bennett (The Broken Hearth: Reversing the Moral Collapse of the American Family) no ha sido publicado aún en España. Las líneas que cito a continuación suponen una crítica al concepto de “matrimonio homosexual”, desde el punto de vista ideológico del conservadurismo, en dos párrafos:

Los partidarios del matrimonio homosexual no tienen ninguna base en el terreno de los principios para oponerse al matrimonio por consentimiento entre dos hermanos.
Tampoco pueden explicar de modo convincente por qué hay que denegar el libro de familia a tres hombres que se quieran casar ni a un hombre que busca un arreglo polígamo consensuado.
Cualquiera de estas personas puede tener la voluntad de entrar en una vida de compromiso amoroso y fiel; pueden creer que sin el matrimonio su capacidad de amar y ser amados es incompleta, que la sociedad no les permite alcanzar la felicidad y que merecen ser tratados con equidad por los poderes públicos.

Después de reescribir la regla central del vínculo matrimonial, los partidarios del matrimonio homosexual no están capacitados para dictar a otros lo que constituye su significado central ni por qué debe ser compartido sólo por dos seres humanos y no por más de dos. ¿Qué argumentos invocarán? ¿La tradición? ¿La religión? ¿La definición de familia sancionada por el tiempo? Esos son los mismos pilares que ellos acaban de destruir. No, una vez que el matrimonio se ha desvinculado de la teleología natural y complementaria de los sexos, se convierte en nada más que lo que cada uno de nosotros quiera hacer de ello. A esto sigue el caos: no sólo caos intelectual y moral, sino caos social.

William J. Bennett, The Broken Hearth: Reversing the Moral Collapse of the American Family (New York: Doubleday, 2001), pp. 119– 120.

Digamos que yo estoy de acuerdo con lo que dice el primer párrafo. Es cierto que las sociedades occidentales están superando el tabú contra la homosexualidad. También lo es que hay otros colectivos que la sociedad no está acomodando y que se pueden sentir víctimas de un prejuicio similar (los que quieren vivir en comuna, los polígamos, los incestuososos o los pederastas). Entre aquellos a los que la sociedad rechaza, yo haría una distinción importante entre aquellos cuyo comportamiento es ético en el sentido de que no daña a otras personas y aquellos cuyo comportamiento es dañino para otros (ej: los pederastas). Creo que una razón por la que las sociedades occidentales no aceptan las demandas de, por ejemplo, los polígamos es, además del prejuicio en sí, la ausencia de una masa crítica que suponga una cantidad significativa probablemente de votantes. En general, estas personas que se plantean un proyecto de vida que es poco habitual tienen el mismo problema que quienes padecen enfermedades raras. A la sociedad les cuesta darse cuenta de que están ahí. Haría falta una masa crítica y probablemente una mása crítica de votantes para que sus demandas fueran atendidas. Si la población homosexual es el 10% del total y su lucha es larga y ardua, puede uno imaginarse lo complicado que puede resultar obtener reconocimiento al 0.1% (?) de la población que podrían ser los polígamos.

En lo que disiento es en el segundo párrafo. Al matrimonio homosexual no le sigue ni el caos intelectual, ni el moral ni el social. Le sigue la aceptación, el desinterés, la asimilación, la normalidad y la nada. Los neocons son como sus primos españoles, pero en lugar de la cantinela del “España se rompe” tienen la de la moral, el fin de la familia, de la comunidad y otra serie de iconos.

Hay algo de falaz en el argumento. Por un lado es cierto que el matrimonio es una construcción social, y en tanto que tal es arbitraria. Las convenciones arbitrarias se modifican y evolucionan a lo largo del tiempo atendiendo a cambios tecnológicos, necesidades económicas o demandas sociales. Es cierto también que podrían evolucionar de modos en los que no lo hacen. Pero de ahí a inferir que de un cambio leve, de una pequeña ampliación en el número o condiciones en que los individuos pueden adherirse a este contrato, se vaya a derivar la destrucción del orden social… eso sería más bien exagerado.