Recordando Eslovenia

05/07/2014
Partido màs votado en Eslovenia (elecciones al Parlamento Europeo 2014)

Partido màs votado en Eslovenia (elecciones al Parlamento Europeo 2014)

En los primeros días de julio de hace cuatro años estábamos por Eslovenia. Como ahora, también entonces mundiales de fútbol y eso acrecienta el recuerdo. Recuerdo haber visto el Alemania-Argentina y el España-Paraguay en Liubliana y el España-Alemania en la casita de Kranjska Gora. Hace unas semanas, poco después de las elecciones al Parlamento Europeo, me encontré con el mapa electoral esloveno de la ocasión en Electoral Geography. No sé casi nada de la política del país, pero sí me di cuenta de que los tres municipios en los que ganaron los socialdemócratas son los tres de lengua italiana. La idea intuitiva por confirmar es que los lugares en donde hay minorías étnicas no suelen votar a los partidos conservadores nacionalistas de la cultura dominante. Las que son lo suficientemente fuertes crean sus propios partidos y las que lo son menos votan por un partido más abierto. Pero con un 24% de participación nacional y en tres pueblos pequeños, a saber.


Gotovina

26/12/2012
Dubrovnik (2008)

Dubrovnik (octubre de 2008)

Relacionado con la entrada anterior, por producirse en el mismo día y con una noticia del mes pasado: la absolución en La Haya de Ante Gotovina, el general croata previamente condenado por crímenes contra la Humanidad.

En octubre de 2008, yendo en coche de la muralla de Dubrovnik a Cavtat, pude ver a un lado de la carretera un cartel laudatorio. Los colores patrióticos que lo acompañaban no dejaban demasiado espacio para la duda. Pensé que habría turistas que no estarían acostumbrados a ver celebrar a criminales y a los que le podría chocar, aunque tampoco sé qué es lo que se puede esperar que sepan de política e histórica balcánica quienes van a disfritar de las playas de la rivera adriática. A mí, que lo tengo visto, me sorprendió y sobre todo me sorprendió que fuera un cartel de aspecto oficial, más allá de una mera pintada. Fue una sorpresa que las autoridades lo toleraran, porque no veía en qué podía favorecer la intención de Croacia de entrar en la Unión Europea. Tampoco veo a los turistas playeros protestando ante sus embajadas. Es curioso que ante una esvástica en público se monte lo que suele montarse y uno o varios  genocidios de hace veinte años  y su apología pasen inadvertidos.

Hace unas semanas Gotovina ha quedado absuelto. He leído por encima y desconozco los detalles tanto del primer proceso como del segundo. Tengo la sensación de que la Comunidad Internacional está maltratando a los serbios y que los serbios se sienten maltratados por la Comunidad Internacional. También creo que a la justicia estilo Núremberg le queda mucho por delante para dejar de parecer un mercado de intereses de los más poderosos y pasar a ganar un respeto mayoritario. Me doy cuenta de las dificultades que hay para demostrar crímenes de guerra: las órdenes, la obediencia debida, la cadena de mando, pero es verdad que hace veinte años, vivían medio millón de serbios en Croacia y hoy no quedan ni doscientos mil. Demasiados murieron en la guerra, otros fueron expulsados y otros decidieron irse porque las cosas no estaban precisamente agradables. La Comunidad Internacional ha determinado que nadie es responsable penal de estos hechos, a diferencia de lo que ha determinado respecto de otros, análogos en los Balcanes.

No sé si Gotovina es culpable o no, pero no me gusta nada. Nikola Tesla sí.


Minorías de Alemania

02/09/2010

Estaba releyendo Minorías, políticas y estrategias en Europa: Alemania, un artículo de Wolfgang Bosswick de 1998. Habla de un panorama muy distinto al de la coexistencia con polacos y checos a principios del siglo XX. Las minorías que existen a día de hoy en Alemania :

Actualmente, la reunificada Alemania cuenta tan sólo con unas pocas minorías indígenas, que son bastante reducidas si las comparamos con el total de la población (89 millones aproximadamente): existe una minoría de habla danesa (alrededor de 50.000) en el norte, en Schleswig-Holstein, una pobla­ción que habla frisón en el noroeste (aproximadamente 10.000), los sorabos, una minoría constituida por unas 70.000 personas del este de Sajonia que hablan una lengua eslava, y los sinti y los romaníes, grupos gitanos de aproximadamente 70.000 personas. La minoría de habla da­nesa ha tenido un estatus especial y derechos de minoría especiales desde la Segunda Guerra Mundial, entre los que se incluyen la repre­sentación política en el parlamento de Schleswig-Holstein. La antigua Re­pública Democrática Alemana puso en marcha un programa de apoyo para fomentar la lengua y cultura locales de la minoría soraba dentro de su sistema político autoritario. Las otras minorías mencionadas anterior­mente recibieron en 1997 el estatus de minoría oficial, de acuerdo con la convención europea sobre los derechos de las minorías.

Habla de los sorabos, y me ha sorprendido la palabra, porque creo que “sorbios” es la voz que más se ha utilizado para denominar a la minoría eslava del este de Alemania. Creo que también he leído en alguna ocasión “serbios de Lusacia”, para que no se confundan con los de Serbia, supongo. Más me ha sorprendido saber que se les llama vendos (o wendos). Conozco una chica de Dresde que se apellida Wendsche y me imagino que por proximidad el apellido debe de estar relacionado. En realidad la etiqueta de vendos es antigua y más amplia.

Para la mayoría de los alemanes los sorbios son como los araneses para los españoles. En general se desconoce que hay una minoría lingüística ahí desde hace siglos.  Hay un par de cosas que me interesan sobre los sorbios y que debo investigar con más detenimiento. Si antes de la guerra había sorbios al este de la línea Oder-Neisse y cómo se produjo su asimilación cultural con la nación eslava grande que es Polonia.

Por lo demás, el artículo habla también de la minoría turca en Alemania, que es probablemente más significativa que ninguna de las autóctonas. A mí no me gustaba la distinción que hacía Kymlicka entre minorías e inmigrantes, pero con el tiempo he acabado viendole algo de sentido, sin acabar de estar de acuerdo del todo con el planteamiento.


Nacionalización de Silesia

16/02/2010

Comunidades bilingües en Polonia, las alemanas (en azul) se encuentran en la voivodia de Opole, entre la Baja y la Alta Silesia.

El viernes me voy a Wrocław y sigo con el libro de Davies. Aunque aún estoy en tiempos medievales, me estaba preguntando cuál sería la razón de que los pocos alemanes que quedan en Silesia hoy en 2010, se encuentran más en Opole (Oppeln) y la Alta Silesia, y apenas ninguno en la Baja Silesia en la que se enclava Wrocław, la antigua Breslau.

La pregunta me surge de la idea de que el hecho es contraintuitivo, siendo como era la Baja Silesia una región casi totalmente poblada por alemanes étnicos antes de 1945 y que además se encuentra más cerca de lo que hoy es Alemania. Se me ocurrió que quizá la razón era precisamente la primera, al ser casi todos los habitantes alemanes, los soviéticos y polacos los expulsaron a todos. En la Alta Silesia y Oppeln había más bilingüísmo y al final la identidad nacional podía depender más de la voluntad de los individuos que de ninguna observación objetiva. Por otra parte, la mayor proximidad de la Baja Silesia con el resto de Alemania pre-1945 facilitó la huida y la evacuación de los autóctonos antes del final de la guerra.

De todas formas me he encontrado con un texto interesante sobre esta limpieza étnica, es el resumen de un trabajo llamado Ethnic Cleansing in Silesia 1950-89 and the Ennationalizing Policies of Poland and Germany (aquí). publicado en Patterns of Prejudice, Volume 33, Issue 2 April 1999 , págs. 51 – 73

El auge del nacionalismo en Centroeuropa en el siglo XIX tuvo consecuencias agudas para Silesia, la lejana y multiétnica región fronteriza de Prusia/Alemania que limitaba con Austria-Hungría y Rusia. El reparto en 1921 de la Alta Silesia entre Alemania y el recién establecido Estado-nación polaco y la consiguiente nacionalización de ambas regiones, provocó el movimientos de población de 300.000 personas antes de  1939, año en el que Berlín se apropió de la totalidad de la Alta Silesia y se embarcó en una política de profunda germanización. Tras 1945 a esta la sucedió la polonización, a la vez que Moscú aseguraba a Polonia la mayor parte de los territorios alemanes al este de la línea Oder-Neisse (incluída casi toda Silesia). En consecuencia, casi toda la oplbación de la Baja Silesia huyó, fue evacuada en 1944-45 o expulsada antes de 1948 y la región fue repoblada por polacos. Lo mismo ocurrió en la Alta Silesia, pero hasta un grado más limitado, ya que Varsovia decidió retener a la mayor parte de la población local: en tanto que ‘polacos’, ‘justificarían’ la incorporación de la región a Polonia, y continuarían trabajando en las industrias de la Alta Silesia tan necesarias para la reconstrucción del país. Aunque oficialmente reconocidos como polacos, los altosilesios eran tratados como ciudadanos de segunda clase. Mientras que para 1960 se había permitido abandonar el territorio a casi todos los alemanes que quedaban en la Baja Silesia, los altosilesios no disponían de esta opción y como resultado se alienaron y orientaron más hacia Alemania, identificándose de modo incluso más intenso con su grupo étnico. En consecuencia, aunque Varsovia no los podía reconocer como “no polacos”, ya que ello contradeciría el mito oficial de la homogeneidad étnica del estado, un número creciente de ellos obtuvo el permiso para emigrar a Alemania Occidental, especialmente tras las principales concesiones de Bonn al régimen comunista polaco en 1970, que tuvieron el efecto dual de facilitar el acceso a bienes de consumo difíciles de obtener por los polacos y rellenar el electado conservador de Alemania Occidental. Por otra parte, los que permanecieron desafiaron con éxito las políticas nacionalizadoras de Polonia mediante la fundación de varias organizaciones alemanas. La emigración de 1950-89 fue de hecho ‘limpieza étnica’ ya que originalmente se puso en marcha a través de discriminación de base étnica; la creciente disparidad en el nivel de vida entre Alemania Occidental y Polonia iba acompañada de una brecha similar en la garantía de derechos humanos y civiles.