Manzanas y átomos

05/05/2014
Manzanas y átomos

Manzanas y átomos

Mi primera experiencia universitaria fue muy cutre en lo solemne. Ni edificio noble ni ciudad histórica: un barracón prefabricado en un polígono industrial. Ahora puedo resarcirme en cierta medida paseando los fines de semana por el campus de Trinity College, que es uno de los lugares de Dublín que quien se acerque a la ciudad debe pisar. No sé la razón por la que la proporción de estadounidenses es mayor que en otros sitios típicos y me divierte verles hacer cola para contemplar una página del famoso libro de Kells, cosa que aún no he hecho en decada y media en la ciudad.

Laboratorio de Física

Laboratorio de Física

Entrando por Pearse st suelo pasar por delante de un edificio que es el laboratorio de física.  Alguna vez me había fijado en la placa que hay en la entrada y que conmemora a Ernest Walton, premio Nóbel de física en 1951 por partir el núcleo del átomo de litio y otras cosas que entiendo aún menos. Premios Nóbel de estos tampoco ha habido en mis universidades españolas. Hace poco más de un año leí una noticia curiosa sobre un experimento de viscosidad que este departamento de física estaba llevando a cabo ininterrumpidamente desde 1944.

Placa

Placa

Ahora, además de la placa en honor de Walton, le han colocado una escultura que se llama Manzanas y átomos. La idea es que los manzanos autóctonos se reflejan en las esferas, que están basadas en los dibujos de los trabajos de Walton. Ni física ni botánica, no estoy seguro de cuales de entre todos son los árboles frutales en cuestión.

Autofoto

Autofoto

Lo que sí me ha parecido es una buena ocasión para el postureo, comentar sin saber de física experimental y colar un post con un selfie, que en realidad era lo que me molaba.

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Pirámide de Zoser en Saqqara

21/03/2014

Gracias a un amigo me he enterado de que este es el aspecto que presenta actualmente la pirámide escalonada de Zoser, en Saqqara, cerca de El Cairo aunque no tanto como las de Guiza. Toda cubierta de andamios para intentar sostener unas piedras que se desmoronan por momentos, aunque uno creía que después de cuatro milenios tardaría más.

Cuando anduvimos por allí no había andamiaje alguno sobre la forma apenas tetraédrica del monumento funerario. He estado mirando las fotografías y sí que tengo algunas que muestran en detalle los problemas de la estructura.

La primera vista desde el interior del recinto

La primera vista desde el interior del recinto

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El contraste entre lo restaurado y lo viejo

Vista del otro lado, tras dar la vuelta a la pirámide

Vista del otro lado, tras dar la vuelta a la pirámide

Y después de la presentación vayamos a cómo estaba la mampostería allá por 2006.

Detalle

Detalle

Tierra

Pulverización

Piedras

Piedras

Trozo reforzado

Trozo reforzado

La pirámide de Zoser es el edificio más destacado de Saqqara. Aunque su estado sea malo (y según leo la “revolución” de 2011 no ha contribuido a mejorarlo) no es el que peor se encuentra. Las pirámides de Unas y Teti aparentan ser poco más que túmulos de piedras y arena. Esperemos que tanto el monumento como el país mejoren, aunque no sean deseos que parezcan factibles a corto plazo.


Cono y Connolly

19/11/2013
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James Connolly

En Internet se encuentra uno de todo, como por ejemplo un artículo de  la BBC preguntándose ¿por qué hay gente que pone conos de tráfico en las estatuas?. La respuesta que da tiene que ver con la abundancia de alcohol y obras públicas en el centro de las ciudades, aunque algo más allá puede también leerse entero para saber de  Julio César y Alcibíades y ver una galería de imágenes de estatuas adornadas con conos.

Una mañana de otoño de 2009 iba yo hacia mi centro de trabajo de entonces y me encontré con la estatua de James Connolly que hay enfrente de Liberty Hall tocada por uno de esos conos anaranjados. Me pareció un detalle feo, teniendo en cuenta que es considerado un héroe nacional y que el Imperio Británico lo fusiló sentado en una silla, por causa de las heridas recibidas durante el Levantamiento de Pascua.  Quizá esté bien desacralizar esas cosas, pero mejor con artículos.


De Wellington a la Antártida

15/11/2013
Memorial Richard Byrd

Memorial Richard Byrd

En Wellington, la capital de Nueva Zelanda, hay un pequeño monte llamado Victoria como tantas otras cosas por la reina aquella de los ingleses, de los canadienses y de estos otros guiris de los mares del sur. Cerca de la parte más alta, que ofrece una bonita vista de la ciudad y su bahía, hay algunos monumentos. Uno de ellos es en homenaje a la expedición antártica de Richard Byrd. Es un tanto chillón, pero apunta al sur. Junto a él hay un panel explicativo con un mapa en un sentido poco habitual. La idea es que siguiendo desde Wellington en línea recta hacia el sur, lo primera masa de tierra con la que se encuentra es la Antártida.

Cumbre del monte Victoria

Cumbre del monte Victoria, Wellington y bahía

15.01.2008

 


Bola de helechos plateados

27/01/2013

Tengo pocos recuerdos de Wellington. La llegada al puerto en transbordador y el vehículo nuevo, igual que el anterior salvo en el color. Mucho viento en una ciudad administrativa más bien vacía. El avispero y el cruasán del parlamento, una araña estrambótica como las que hay también en Tokio y Bilbao, banderas a media asta por la muerte de Edmund Hillary, una habitación de albergue con una buena vista, el museo de Te Papa y el panorama desde el monte Victoria.

Una de las cosas curiosas de la ciudad, que descubrimos al poco de llegar, fue una bola de metal compuesta por piezas que se asemejaban al helecho plateado (Cyathea dealbata) que se ha convertido en símbolo de Nueva Zelanda. En las imágenes que se toman desde la distancia no se aprecian los cables que la sostienen en el aire. Acabo de ver que en 2011 la descolgaron por fatiga del metal. Supongo que la habrán reparado y vuelto a colocar en su sitio, donde dicen que llevaba desde 1998.

La bola en el aire

La bola en el aire

Con fondo de rascacielos

Con fondo de rascacielos

Suspenso en fotografía

Suspenso en fotografía

(14.01.2008)


Pirámide Cestia

24/11/2012

La pirámide

Una de las cosas que tuve especial interés de ver en Roma fue la pirámide de Cayo Cestio. Creo que, fuera de Italia, la mayor parte del público desconoce la existencia de semejante monumento funerario en la ciudad eterna. En cualquier otra ciudad sería una gran atracción turística, pero en Roma tiene demasiados competidores. Monumento singular de interesante historia, en cualquier caso.

Cayo Cestio fue un hombre de posibles que quiso dejar este mundo con estilo y no sé le ocurrio mejor manera de hacerlo que a la egipcia. En el momento de su construcción, próximo al inicio de nuestra era, la pirámide quedaba fuera de la ciudad, pero con el tiempo Roma se fue expandiendo y para el siglo III ya estaba rodeada de edificios. Pasó a formar parte de la muralla aureliana y ahí sigue, junto a la aledaña puerta de San Pablo.

Esto lo vimos durante nuestro último día en la ciudad, cuya mañana habíamos dedicado a recorrer un tramo de la Via Appia. De las termas de Caracalla fuimos al Circo Máximo y de allí, en un paseo bajo el poco delicado sol de agosto, a la pirámide,que por fortuna queda frente a la estación de metro del mismo nombre, desde donde nos recogimos.


Noravank

17/09/2011

24.08.2011 Después de parar en Jor Virap seguimos hacia el sur por la carretera paralela al río Araxes y la línea que trazó el Tratado de Kars. Pasamos por un lugar llamado Armash, que en el mapa destaca por sus espacios dedicados a la piscicultura y llegamos hasta Yerash, un lugar donde estamos obligados a girar hacia el este, ya que desde hace veinte años no se puede seguir por la carretera que continuaba hacia el enclave azerbaiyano de Najicheván. Tras la guerra de 1991-92 este acceso ha quedado cerrado hasta quién sabe cuándo. La vista de la estrada abandonada lo dice todo.

La carretera que seguía hacia Najicheván (Azerbaiyán)

No sólo tenemos Azarbaiyán a la vista, Irán está a menos de diez kilómetros en línea recta. Este es un terreno pródigo en fronteras. Seguimos un poco más adelante, y la M-2 atraviesa el antiguo enclave de Karki, donde hasta 1990 vivían azeríes, pero que fue ocupado por Armenia y ahora se llama Tigranashén. Como el asunto de las fronteras no esta cerrado definitivamente y la Comunidad Internacional no reconoce otras que no sean las de las antiguas repúblicas soviéticas, este lugar sigue apareciendo en los mapas como perteneciente a Azerbaiyán. Ya dije que este era uno de los casos dudosos por los que podría llegar a decirse que hemos estado en Azerbaiyán, aunque en este en concreto no cumplimos con la regla del pie en tierra.

El recorrido de aquel día

Poco después dejamos la provincia de Ararat para entrar brevemente en un rincón de la de Vayots Dzor. En Arena tomamos un desvío para subir a Noravank por una carretera sinuosa que sigue el curso del río Gnishik, que forma una garganta en esta zona. Noravank es un monasterio con pocos edificios, edificado entre los siglos XII y XIV en un lugar majestuoso y restaurado parcialmente hace poco más de una década. Para los amigos de nuestras etimologías diremos que nor significa nuevo y vank, monasterio.

Como puede parecer lógico, “nor” aparece en muchos topónimos. El nombre de muchos barrios de Yereván está compuesto por esta palabra, seguida del nombre de una localidad perdida de la Armenia occidental, hoy en Turquía. A mís amigos eternos estudiantes del vascuence, les gustará saber que hay un lugar que se llama Nor Nork como cierta tabla de verbos. Respecto de vank, sólo puedo decir que banco es bank, y que es interesante este equilibrio entre lo material y lo espiritual. También que si el armenio fuera tan conocido como otras lenguas, la expresión “monasterio de Noravank” quedaría un poco ridícula, como “la calle Oxford street” y otras parecidas que a veces oigo y otras veces se me ocurren.

La carretera que sube al monasterio de Noravank

El color dorado y brillante de la piedra contrasta con la negritud de otros monasterios que hemos visto. No hay apenas público. Un tipo con aspecto de portero de discoteca y al que acompaña una mujer muy atractiva nos oye hablar en español y se mete en la conversación. Es un armenio, se llama Jari y ha trabajado en Madrid. Le contamos nuestros planes, que venimos de Yereván y que hoy queremos llegar al lago Seván. Nos dice que le llamemos para tomar algo cuando lleguemos a Martuni, que es su pueblo, el primero de los de la ribera del lago por el que pasa la carretera. No el homónimo del Karabaj. Aunque pasaremos por allí, por desgracia no habrá tiempo. La exigencia de la carretera es a veces una lástima, porque uno se ve obligado a perder ocasiones de conocer gente y cosas que enriquecerían los kilómetros.

Surb Astvatsatsin (Iglesia de santa María, en Noravank)

Aunque dimos un vistazo por la zona, pasamos la mayor parte de nuestro tiempo allí en el edificio más peculiar, la iglesia consagrada a la Madre de Dios. Para llegar al interior del primer piso hace falta subir, pegado a la pared, por una escalera algo engañosa. Tuvimos suerte de que no hubiera nadie por allí. También dentro la piedra está limpia. Creemos que debe de haber recibido un buen masaje de chorro de arena. La puerta de madera labrada era toda una obra de arte. Esta iglesia la completó en 1339 el famoso escultor Momik. En el recinto hay un pequeño museo con una exposición dedicada a su figura del que sobre todo me gustaron las miniaturas en pergamino y la parte en la que se mostraban los materiales de pintura.

La otra iglesia, la de san Juan Bautista (Surb Karapet)

Después nos tocó volver a bajar la garganta del Gnishik, ya que la carretera termina en las montañas cobrizas del monasterio. Después de girar a la derecha en Areni y seguir unos diez kilómetros hacia el este, pusimos finalmente rumbo norte, dejando a un lado Tatev, Karahunj y otras cosas hermosas y curiosas que pueden verse en la siguiente ocasión, cuando por fin alcancemos la provincia de Syunik. Poco sospechaban mis camaradas que tardarían tan poco en tomar esa ruta.