Cavatina

24/11/2014

Como tengo tiempo libre me he decidido a retomar antiguas aficiones. He vuelto a tener guitarra y me he puesto a estudiar clásico. Estudiar quizá debería ir entre comillas. El caso es que me he decidido a montar la Cavatina de Myers, que siempre me dio pereza y ahora casi me está dando vergüenza porque lo he conseguido hacer en tres tardes y en el pasado, hará casi veinte años, recuerdo haber desistido porque me parecía demasiado complicada. Vamos, todavía estoy luchando con algunas posiciones pero ya va todo bastante ligado y estoy repitiendo para mecanizar y a la vez buscando el sentimiento adecuado. De ahí a tocarla como considero que estaría bien pueden pasar años o que nunca llegue el día, pero la alegría de haberla puesto en pie ya no hay quien me la quite.

Me he enterado de que cavatina es lo mismo que “cavadita”, que vendría a ser lo que se excava. Quiere decir melodía simple, y la conexión con cavar es que es lo que se le saca al instrumento del mismo modo que la cavada (en italiano cavata) es lo que se saca de la tierra. Este significado telúrico aumenta la leyenda de este ya clásico de la guitarra clásica.

Siguiendo con el rubor y el sonrojo, recuerdo una fiesta en el año 2000 en el que estábamos guitarreando tonterías y vino un tipo callado que trabajaba con nosotros y al que no conocíamos mucho y tocó esta pieza relativamente bien. Me imagino que el alcohol me evitó el padecimiento. Algunas veces he oído a músicos tocándolo en la calle y nunca he entendido por qué tocan precisamente esto, dejándose el índice de la mano izquierda en las cejillas cuando cualquier otra cosa es más agradecida y resultona.

La interpretación de John Williams es para mí la canónica, que para eso fue él quien digitó la pieza. Yo me estoy fijando en ella porque es pausada de estilo romántico y va bien para una guitarra de sonido oscuro como la mía. Ana Vidovic tiene una versión más barroca y de sonido más brillante en la que los 3’20 de Williams pasan a 3’00. Me gusta menos pero también veo que consigue sacarle cosas que no hay en la versión tradicional


Coros georgianos

02/06/2014

coro-georgiano-rustavi-dublin

Tras las danzas del día anterior me quedé con ganas de ver más cosas de la cultura georgiana y ayer fue la actuación de coros del conjunto Rustavi. Cuando estuve en Georgia sólo pude escuchar la polifonía del país en las catedrales, tanto en Tiflis como en Misjeta y me pareció que es un tipo de música a través de la cual uno puede facilmente olvidarse del mundo y entrar en trance.

A bordo de la nao Argos traen el vellocino de oro desde Cólquida

A bordo de la Argos traen el vellocino de oro desde Cólquida

El coro estaba completamente formado por varones con el típico traje negro y con cartucheras. Han cantado piezas de las diferentes regiones de Georgia. Canciones que se entonan en las bodas y también algunas patrióticas, como la que surca el universo a bordo del Voyager desde 1977. Respecto a las regiones, al menos hubo una pieza de Imeretia,  dijeron que la mejor polifonía proviene de Guria, y algo que me pareció contraintuivo fue lo que indicó el presentador respecto a las canciones de la región vitivinícola de Kajetia. Dijo que la música era más lenta y relajada debido a la cultura del vino.

Tres quedaron sobre el escenario

Tres quedaron sobre el escenario

En un momento en el que la mayor parte del coro tomó un descanso, el presentador y otros dos miembros hicieron un tema musical con una flauta de nogal llamada salamuri y dos instrumentos de cuerda que desconozco, parecidos a laúdes.  El momento apoteósico fue cuando el flautista se sacó una segunda salamuria del bolsillo y tocaba soplando ambas mientras las apoyaba en los labios formando una uve.

Creo que para ser un espectáculo de la calidad que tenía había relativamente poco público y supongo que la razón es que fuera gratis. Creo que es perfectamente posible que el mismo grupo viniera tres días a un teatro y se llenaran todas las sesiones con entradas a cincuenta euros. De entre las cosas raras que hay en las actuaciones musicales en estos últimos años hay que destacar a la gente que se empeña en grabar todo el concierto en el móvil y si es con tableta ni les cuento. Yo hago tres fotos feas y luego siempre podré aprovechar el trabajo que alguien con cámara profesional haya colgado en Youtube. La página oficial del coro también tiene algunos fragmentos interesantes.


Faco

30/10/2013
El Moldava a su paso por Praga

El Moldava a su paso por Praga

He estado dos veces en Praga dos veces y es una de las ciudades más bonitas que conozco. Por eso será que suele salir a menudo en estas notas. La excusa del momento es que un artista ha colocado en el Moldava y apuntando al castillo una estatua de lo que veo en la prensa que llaman “peineta”. En mi escuela primaria (provincia de Guipúzcoa años ochenta) se le llamaba faco (señorita, Alberto me ha puesto faco) y tardé muchos años en darme cuenta de que era anglicismo y derivación de fuck-off. No tengo la sensación de que sea un gesto tradicionalmente ibérico, y mi suposición es que ha pasado de anglosajón a universal.

Cuando traje la canción del Moldava ya dije que la parte del poéma sinfónico de Smetana llamada como el río era una de mis obras clásicas preferidas. La oigo muy a menudo y en alguna de las últimas ocasiones que lo he buscado en Youtube me encontré con un ensayo dirigido por Ferenc Fricsay. La disección me pareció más delectable que la pieza.


Memoria ajedrecística y número de jugada

25/10/2013
William Shinkman, White Rooks, 1910

William Shinkman, White Rooks, 1910

Últimamente la cobertura de los torneos de ajedrez de elite es una maravilla. En mis tiempos uno podía apenas ver unas cuantas partidas en las revistas que se publicaban un mes después de que se celebraran. Ahora en cuanto empiece noviembre podré disfrutar del encuentro por el campeonato del mundo desde casa.

Una de las cosas que me gustan de los torneos modernos son las entrevistas de después de la partida, donde entre otras muchas cosas que los comentaristas ya han mencionado durante el  juego, los protagonistas comentan sus impresiones.

Hay una cosa que me llama la atención de los jugadores de la elite. No sólo recuerdan las jugadas y las secuencias precisas, sino que parecen ser conscientes también del número preciso de cada jugada.

Unos cuantos escalones más abajo recordamos aproximadamente las jugadas, y probablemente fallamos másen posiciones cerradas en las que el orden preciso no es determinante y en los apuros de tiempo, donde las cosas a veces suceden demasiado deprisa como para poder fijarse en la memoria. Puede decirse que recordamos el argumento de la película sin recordar exactamente los diálogos; pero lo del  número de jugada es algo que me llama la atención. Sólo suelo recordar algunos en algunas aperturas que tengo estudiadas, y eso es de tanto haberlos visto. Y luego sí, aproximadamente y con relación a la fase de la partida,  la parte de la planilla en que uno anota  y la distancia con el control de tiempo.

Obviamente esforzarse en eso no va a convertir a nadie en un gran jugador. Recordarlo es probablemente una consecuencia de serlo, pero sin músculo no se puede ser velocista y sin una  memoria fuerte no se  puede ser maestro de ajedrez.

Hace muchos años me llamaba la atención un jugador de mi club, maestro FIDE, que necesitaba un tablero con las coordenadas para poder anotar bien las jugadas. A mí me costaba entender que un jugador de esa fuerza desconociera la notación algebraica, pero eso debe de ser como el músico que toca de oído sin saber leer las notas en el pentagrama. Con más o menos ciencia así jugamos casi todos.


Escribir música

30/09/2013
Máquiina de escribir (música)

Máquina de escribir (música)

Había encontrado una foto de un artefacto curioso y no estaba muy seguro de si existía de verdad, porque nunca me había planteado la planteado la posibilidad de la mecanografía musical. Por lo que he mirado, la inventó un tal Robert Keaton en 1936. Esta investigación fugaz ha llevado mi mente a un vídeo bonito que encontré hace meses y del que me enamoré hasta el punto de verlo cinco o seis veces en pocos días. Se lo recomiendo mucho a quien esté interesado en la música hasta el punto de haber pasado horas descifrando partituras y a quien le agrade ese punto de nostalgia que se encuentra en la remembranza de los oficios artesanos.

Es algo a rememorar porque para bien y para mal este de las planchas de impresión de las partituras es un arte que ya no se practica. Ni siquiera se hacía ya hace quince años cuando se grabó el vídeo. Hará más de un cuarto de siglo que todo esto se lleva a cabo ya por ordenador.

Hay varias cosas que me impresionan de la labor de Hans Kühner. La primera es la habilidad de cincelar música en sentido inverso. De hecho, ya sólo escribir palabras con un lapicero en sentido inverso me parece bastante difícil, si alguien quiere hacer la prueba.

Los subtítulos del vídeo me han traido a la memoria cosas olvidadas hace años, como la triada “cabeza, plica y corchete”. Hay palabras del lenguaje musical que aprendí en castellano siendo un mozalbete y que nunca he vertido a otros idiomas. Esta es una de las peculiaridades de aprender lenguas. Soy hablante nativo de español y viviendo en un país anglófono sé decir muchísimas cosas en lengua inglesa. Domino en particular la lengua y jerga de la oficina, pero a veces hago incursiones a otras zonas. Me vanaglorio por la importante expedición del pasado año por todo el vocabulario de la crianza de bebés. Con eso y con todo, aún hay zonas en las que soy monolingüe como casi todo lo relativo a la notación musical. Bien puede decirse que es un lenguaje técnico que la mayor parte de los hablantes de cualquier lengua ignora casi por completo.

Aquí unas cuantas palabras en inglés que he aprendido:

Inglés Español
notehead cabeza
stem plica
flag/hook corchete
rest silencio
barline línea de compás
ledger lines líneas adicionales
beamline unión de plicas
slur ligadura

Luego he ido a comparar los glosarios en inglés y en español de la wikipedia y creo que son artículos que al igual que este vídeo tendré que repasar varias veces para darme sentido en el reencuentro con mi antigua educación.


Canción del Moldava

27/12/2012

Praga es una de las ciudades que más me han gustado, y en esta inevitable pérdida de tiempo que es Internet, siempre tengo unos minutos para leer cualquier noticia o nota histórica sobre el lugar. Hoy descubrí la Canción del Moldava, de Bertolt Brecht, cantada por Gisela May.

La letra dice:

Am Grunde der Moldau wandern die Steine
es liegen drei Kaiser begraben in Prag.
Das Grosse bleibt gross nicht und klein nicht das Kleine.
Die Nacht hat zwölf Stunden, dann kommt schon der Tag.

Es wechseln die Zeiten. Die riesigen Pläne
der Mächtigen kommen am Ende zum Halt.
Und gehn sie einher auch wie blutige Hähne
Es wechseln die Zeiten, da hilft kein Gewalt.

(repite 1ª estrofa)

Estaba buscando alguna traducción decente al español. Lo digo porque en general las traducciones de poesia alemana suelen quedar  bastante horrorosas; esto  no es culpa de nadie, no es tan fácil como traducir del italiano y es difícil que encajen bien. El caso es que me he encontrado con una versión que cantó ¡Massiel! en los años setenta.

Puedo apreciar el valor de invocar a Brecht en el tardofranquismo, pero dejando al margen la connotación política, la versión me ha parecido infame. De hecho, el título que le ponen es “Canción de la Moldavia”, así que me pregunto si quien la tradujo tiene además de nociones de alemán, algún conocimiento de geografía. Puedo decir que la letra en castellano refleja la idea, pero es una traducción bastante libre, no muy literal. Voy a hacer mi pequeño intento fallido:

Las piedras ruedan por el fondo del Moldava
y hay tres emperadores enterrados en Praga
Ni el grande ni el chico lo son siempre, se acaba.
Doce horas dura la noche, después llega el alba.

Los tiempos cambian. Planes gigantescos
de los poderosos, se acaba su tiempo
y van junto con gallos sangrientos
de nada les sirven los actos violentos.

Y no puedo cerrar sin dejar el poema sinfónico de Smetana, el Moldava, del ciclo Má Vlast, Mi Patria, que es una de mis piezas clásicas favoritas desde que la escuche por primera vez a los 14 años en aquella maltratada asignatura de música del instituto.


Afinación

17/12/2012
El Madison Square Garden

El Madison Square Garden

Las músicas de Oriente no están basadas en la las escalas musicales occidentales y la afinación que conocemos desde Pitágores. Es por eso que sus sonidos de cuerdas simpáticas y sus escalas pentatónicas y otras se nos hacen tan exóticas al oído. Cuando estudiaba música y me explicaron esto, me contaron la anécdota de un músico oriental que fue a Londres y al que al público aplaudió a rabiar tras la interpretación de la que supusieron que era la primera pieza. En cambio él tan sólo estaba afinando el instrumento y dijo algo así como “si les gusta tanto la afinación, creo que la música les va a encantar”.

Yo mismo he contado esta historia varias veces. Con el tiempo supe que el músico era el sitarista Ravi Shankar, que murió esta pasada semana. Leyendo una necrológica hoy he podido saber que la anécdota se produjo en 1971 en el Mádison Square Garden de Nueva York en un concierto a beneficio de Bangladés.

Esto de la afinación indostaní lo debería investigar mejor. Quizá debería ponerme primero con la nuestra. Hace muchos años, intentando dividir el sonido más allá del semitono me dijeron aquello de que “el tono se divide en nueve comas de las que cinco corresponden al cromático y cuatro al diatónico”. Hice algunas preguntas de las que mi profesor se escapó como pudo pero no supe responder. Por aquel tiempo era más difícil averiguar. Encontré en una biblioteca el manual de armonía de Walter Piston, pero nunca he llegado a entender la naturaleza de las comas de Holder.

Volviendo a Ravi Shankar, hace una decena de años me sorprendió saber que era el padre de la cantante Norah Jones y hace poco me gustó un vídeo en el que salía con otra hija suya.


Noruz

23/03/2012

Barrio dublinés

La vida empieza a mejorar en Dublín alrededor del equinocio primaveral y el cambio al horario de verano. Los cuatro meses invernales y su falta de luz se hacen demasiado largos. Ha sido una suerte librar del trabajo un viernes. Así hemos podido dedicarnos a otros menesteres. Como parece que nuestro anhelado apartamento se complica, nos hemos acercado a ver otra casa en venta, que quedaba relativamente cerca y por la que sólo pedían un puñado de miles de euros más.

En principio una casa es mejor elección, sobre todo a causa del espacio; pero también más arriesgada. A saber los miles de años que tienen esos cimientos y si la humedad se ha impregnado en los muros más allá de toda solución. Por otra parte a mí siempre me ha gustado la seguridad psicológica de vivir en un piso alto al que no hay acceso desde la calle y también está bien tener menos espacio para no acabar llenándolo de basura prescindible. Cuando más pequeño más fácil limpiar. Muchos pros y contras, pero lo más sabio es hacer caso a una voz de mujer que decía que esa casa era “un no absoluto”.

Concierto música tradicional iraní

Y luego, tras una parada para comer kebab, nos hemos ido al centro a ver un concierto que organizaban la Embajada de Irán y la Chester Beatty Library. Música tradicional iraní para celebrar el Noruz, el año nuevo persa. La actuación ha comenzado con la presentación del conjunto y luego unas palabras en persa del cantante en las que sólo hemos entendido la palabra “Indostán” o “Hindustán” pero que han comenzado a hipnotizarnos. La lengua tiene una sonoridad muy bonita, aunque sea lo único que podamos juzgar.

La actuación nos ha gustado mucho. Creo que más de la mitad del público eran iraníes y había toda la gama, desde las mujeres con velo a una chavala monísima en minifalda y todos los hombres con esos trajes sin corbata estilo años setenta (no sé mucho de moda, pero me evocan eso). Es fácil entrar en trance con ese tipo de melodía repetitiva, yo lo he visto como flamenco pero con menos estructura. Algunas escalas eran casi idénticas a las del flamenco, pero era como si las cantara Um Joltún. Los temas eran conocidos por el público, pero no estoy seguro si por la melodía o por ser poemas notorios de la tradición lírica persa. El cantante, que creo que se llama Bamdad Falahati era un prodigio. Me ha parecido que estaba bastante más inspirado que los músicos, que no es que estuvieran nada mal. Los instrumentos eran de lo más parecido a un sitar, una vihuela y un arpa. Creo que los nombres son tar, tanbur y santur, pero lo he estado investigando ahora y hay algunas variantes parecidas de cada uno de ellos.


El koto

29/06/2011

"El koto", de Keisai Eisen (1790-1848)

Este fin de semana me he puesto con un puzle que me habían regalado. Se trata de una bonita imagen japonesa: una mujer tocando el koto (箏) , un instrumento tradicional de cuerda cuyo sonido evoca necesariamente el oriente. Según indica la caja, es una obra de Keisai Eisen realizada entre 1830 y 1840 y debe de formar parte de la colección de la Chester Beatty Library, ya que es un objeto de la tienda de regalos del museo.

Contrariamente a lo que pudiera parecer, estos juegos de piezas irregulares son más complicados de lo que parecen. Diría que son más difíciles que los convencionales, ya que una serie de elementos y estrategias que solemos dar por sentados a causa del hábito, se convierten en errores a causa de lo imprevisible de las piezas. Por otra parte hay unas cuantas ocasiones en las que la siguiente pieza es muy obvia, así que no estoy seguro de cuánto más difíciles son si se comparan con los puzles habituales.


Derecho pleno a la información (incluso en otro formato)

11/02/2011

Se habla mucho de los derechos de autor y curiosamente no se habla casi nada de los derechos de los consumidores de entretenimiento. Y digo entretenimiento porque la palabra cultura me parece excesiva. De hecho, su uso me parece un inteligente modo de manipulación por parte de los cerebros de las entidades gestoras de regalías.

Esta idea se me vino con el estropicio de mi disco duro externo, en el que en realidad no guardaba más que mis archivos personales. Pero imaginemos que hubiera adquirido películas, canciones, libros electrónicos…. ¡podría haberlo perdido todo! ¡un dineral!

Yo creo que a día de hoy es viable que exista un registro de compradores de cada obra (que al fin y al cabo son bytes -unos y ceros-) para que el derecho del consumidor se extienda a la producción y no a un mero continente de la misma. Lo que le pasó a los que tenían colecciones de discos de vinilo, que tuvieron que volver a adquir los mismos en cedé es inaceptable en los tiempos que corren.

Si me compro un libro de papel, debería tener derecho al libro electrónico con el texto. Si el valor de los discos es simbólico y hay avances tecnológicos, debería tener acceso a disfrutar lo que ya he pagado en la mejor calidad disponible.

Si el derecho de autor se extiende a cualquier formato, el derecho del adquiriente también debería hacerlo. Si el producto son bytes de información sin coste económico, el reemplazo debería ser gratuito en caso de pérdida. Así, al menos, lo veo yo.