Oficina vieja

30/09/2018

A finales del mes pasado nos cambiamos a una oficina nueva, cosa que no fue gran mudanza ya que queda a tres minutos de la anterior. Tres minutos más cerca de la parada del bus y aún me pregunto qué podré hacer con los seis minutos diarios, dos horas al mes que me voy estoy ahorrando.

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El día que fuimos a ver cómo iba a ser la oficina nueva estuve haciendo fotos con la intención de ponerlas aquí. Luego me di cuenta de que no había puesto estas de la oficina anterior. Gracias a la fecha de las fotos me he dado cuenta de que la primera semana de septiembre hubiéramos cumplido aquí tres años.

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El edificio no estaba en condiciones óptimas. Con decir que con anterioridad había sido el granero de una fábrica de güisqui y lo que le comentamos a un jefe del otro lado del charco: “Es más antiguo que los Estados Unidos” queda todo dicho.

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Aparte de eso no es que nada en especial provoque mi ausencia en este foro. Se me rompió la pantalla del portátil del trabajo, que es lo que solía usar para escribir aquí y no me lo estoy trayendo a casa por las tardes (en la oficina funciona bien con un monitor grande al que lo tengo enchufado). Eso unido a mi nulidad para hacer este tipo de cosa desde una pantalla táctil lo es casi todo.

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El trabajo, los desplazamientos y la familia parecen abarcarlo todo. He encontrado en la audición de podcasts un pequeńo espacio de libertad. Me quedan dos semanas de vacaciones antes de acabar el año. Hasta que me den un ordenador nuevo continuaremos con una mínima presencia virtual.

La primera vez que entré al baño no estaba muy seguro

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De visita en Ryanair

17/05/2014
Collage fulero

Collage fulero

Una de las cosas interesantes de esta semana, por lo general monótona, ha sido el haber conocido las oficinas principales de Ryanair, las denostadas líneas aéreas de bajo coste. En los últimos años he viajado muchas veces con esta empresa y yo, en realidad, no tengo ninguna queja ni he sufrido de los problemas o historias de terror que cuenta mucha gente.  Sí que me resultaba enojoso lo de que no asignaran asientos y lo de la gente haciendo cola estresada para embarcar y me alegro de que recientemente eso se haya acabado .

Resulta que una chica que trabajó conmigo en el sector de la aviación hace ya tantos años está ahora trabajando en Ryanair, y como el cuartel general no queda lejos de mi oficina, me ofreció que me acercara a conocer todo aquello. El edificio se lo han comprado al banco malo que gestiona los restos de la crisis a precio de ganga y tienen la mitad vacía con la intención de alquilársela a alguna otra empresa.

En la sala de espera uno se sienta en asientos de avión. Hay una pantalla enorme y detrás del mostrador de recepción se ve un tobogán desde el que se puede bajar del primer piso. Son las únicas fotos que hice, me corté durante la visita. El edificio está muy bien acabado y la decoración alegre parece que daría motivación para trabajar. Hubo algunos detalles que me gustaron como un ajedrez gigante, un avión bastante curioso y una máquina de gimnasia para el ejercicio de “andar en el aire”.

En el paseo por las plantas pude ver los escritorios donde trabaja la gente, que me parecieron más funcionales y cómodos que los nuestros. Las salas de reuniones muy bonitas, todas ellas llevan nombres que hacen juego con la decoración. La oficina del gran jefe no es muy grande y es completamente transparente, porque dicen que le gusta enterarse de todo lo que pasa. En general me recuerda bastante a las oficinas de Google, aunque las del buscador están mucho más sobrecargadas de elementos de utilería. Los departamentos de Ryanair son los previsibles, aunque me sorprendió descubrir que había uno dedicado a los perfumes que se venden a bordo. Por último, la cantina tiene mejores instalaciones que la nuestra, pero la comida es bastante parecida y a diferencia de Google, los empleados tienen que pagarla.

Aunque no tengo fotos mías, agarro unas cuantas del Irish Times y del Irish Independent, que estuvieron cubriendo la inauguración hace un par de meses:

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Revelación vespertina

07/02/2013

sords-desolation-road

Algunas tardes quiero escaparme de la oficina, pero no me atrevo y llego sólo hasta el pasillo. Es un espacio compartido con el resto de las empresas del edificio. Tiene buena iluminación. Desde la barandilla se ve la recepción y por el ventanal enorme que ilumina el vestíbulo, tras una enorme recta, una urbanización de casas monótonas adonde nunca me ha apetecido ir. No se mueve un alma, apenas algún vehículo. Obviamente es el lugar ideal para el aterrizaje de un platillo volante.

Identifico ese objeto volador con uno de mis pensamientos recurrentes y me preguntó: ¿cuánto tiempo perdería aquí? Si a unos androides de por ahí les asignan la misión de explorar este planeta, ¿cuántos años malversarían en este rincón? Pongamos por caso que les dan medio siglo para averiguar todo lo que puedan sobre la Tierra. Y llegan a esto a un pabellón industrial y a una carretera fea que no es más que una recta larga  que llega hasta unas casas aburridas. Quizá no pasarían aquí más que minutos o segundos. Y luego me doy cuenta de que soy un alienígena, con no sé sabe cuanto tiempo por delante para explorar este mundo y de que ya he perdido aquí demasiado tiempo.