Lo de Pablo Casado

20/05/2018

Imagen libre de derechos

Hoy en plena vorágine teórica sobre el chaleninismo parece casi olvidado que a principios de la semana hubo una polémica sobre la titulación en Derecho del otro Pablo [Casado], el del PP. Se discutía si era posible aprobar doce asignaturas del plan de 1953 en un año, en especial habiendo tenido un mal expediente académico hasta ese momento.

Aquí puedo dar mi opinión más o menos autorizada ya que soy licenciado en Derecho de ese plan, con un expediente pésimo y en el último año que vivi en España me matriculé de ocho asignaturas que me quedaban, que son casi dos cursos (el plan del 53 tenía 25 asignaturas a cursar en 5 años) y casi lo logré (aprobé siete y me marché por esos mundos). Un año después acabé siendo licenciado por la universidad que, según he leído, concedió grados a terroristas que estaban en el trullo sin haberla pisado ni un día, un tema que nunca ha sido del interés de la opinión pública pero que podría servir como baremo para indicar que si eso es posible, todo es posible. Y en efecto: con ayuda todo es posible. Y la ayuda a veces será el producto del poder político o influencia del que individuos o grupos dispongan.

A favor de Pablo Casado voy a decir que al planteamiento de cómo un mal estudiante puede aprobar más de un curso por añ, la respuesta es que en realidad SÓLO un mal estudiante va a intentar hacerlo. Los buenos van aprobando las asignaturas de los cursos cuando corresponden y hemos sido los malos los que hemos buscado la proeza. También he leído que alguien pedía que se mostraran los exámenes y recuerdo que alguna vez vi las toneladas de papel de exámenes en los contenedores del reciclaje de la facultad. Estas cosas no se guardan porque no tienen valor. Si a veces ni los títulos universitarios mismos lo tienen….

Volviendo a lo de la ayuda y tal, en mi opinión la clave está en cómo está montado el chiringuito universitario español, muy en beneficio de los que trabajan en las universidades desde el catedrático hasta el bedel y muy poco en beneficio de los alumnos, que suelen ser meros rehenes de unas luchas por recursos que no tienen apenas en cuenta sus intereses. El problema de la carrera de Derecho tal y como yo la vi es que estaba masificada (estuve en asignaturas en las que había miles de alumnos matriculados, cientos en cada grupo) de un modo en el que era más o menos imposible que los profesores lo conocieran a uno y los exámenes acababan siendo a veces un test que corregía un ordenador. Como no se podía hacer seguimiento de los alumnos, las asignaturas o bien eran esos tests o ejercicios brutales de memorización. La carrera formaba loros, que es como me parece que se seleccionan en España los notarios, jueces y fiscales: papagayos. El caso es que a mí me parece que un entorno tan masificado conocer a profesores puede suponer una gran ventaja. Yo hablé con dos en toda la carrera y es imposible que ninguno me recuerde. No sé si esto le puede parecer extraño a alguien y por eso aquí lo dejo escrito. Sólo que te conozcan ya es una gran ventaja, si además el profesor es amigo o compañero de partido eso ya es la bomba.

Para lo de aprobar muchas asignaturas en un año parte del problema está en que en principio uno se podía examinar en junio o en septiembre, pero no en otro momento lo cual supone que los exámenes que uno quiera hacer se concentran en un mes y, claro, es muy difícil retener una cantidad ingente de datos de doce materias distintas y hacer un maratón memorístico cada pocos días durante un mes. Sería mucho más factible si, tal y como me sugirió un amigo, la universidad funcionara como el examen del permiso de conducir. Cuando uno se considera preparado paga las tasas, va al examen y lo examinan. El problema creo que reside en que tal y como está montado este chiringuito no interesa mucho dar a todos los alumnos el poder de decidir cuándo examinarse. Pero si no se le puede dar a todos porque es inmanejable quizá pueda dársele a alguno…

La libertad de cátedra permite hacer cualquier tipo de cosa con lo cual si uno tiene amistad con un profesor éste le puede permitir hacer el examen en otras fechas. Sin duda en universidades privadas o menos masificadas esto es más fácil que ocurra. Básicamente la lógica es la de cualquier otro esfuerzo. Si un atleta tiene que correr cincuenta maratones en un año será más fácil lograrlo si hace uno a la semana que si concentra todos en un mes. No sólo es eso, un profesor amigo puede liberarle a uno de la mitad del temario, de las clases prácticas que hace el resto de los alumnos, de lo que quiera. La libertad de cátedra lo admite todo. No hace falta que a uno le regalen el aprobado, le pueden poner un examen tan fácil como se quiera, que viene a ser lo mismo que regalarlo. Muchas veces la causa de que haya asignaturas fáciles y difíciles no depende de la materia en sí, sino del rollo del que vaya el catedrático. Luego en la misma facultad de otra universidad diferente las fáciles y las difíciles cambian y son otras.

Entonces, ¿qué creo que ha pasado con Pablo Casado? Estoy diciendo que lo de las doce asignaturas en un año para un mal alumno es técnicamente posible pero seguramente muy improbable. Lo más probable es que, si no le han puesto los aprobados en el expediente sin haber ido ni a examinarse al menos le hayan dado la flexibilidad de hacer los exámenes cuándo le conviniera y le hayan indicado más o menos en qué iban a consistir, que ya es suficiente ventaja.

Ya hace años comenté que me parecía fascinante que los diputados tuvieran tiempo para dedicarse a una segunda actividad cuando a mí que tengo mucha menos responsabilidad no me dan las horas. Obviamente el ejercicio de la política para algunos es muy liviano o muy flexible u otorga otra serie de ventajas, como creo que habrá sido en este caso.

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