El intento de invasión de Irlanda de Eduardo Brucio (1315)

27/01/2016

Sigo con la lectura de un tocho sobre Historia de las islas Británicas. He pasado ya la parte que más me interesa y, en llegando a cierto episodio del siglo XIV, he recordado unos paneles que fotografié en el túnel de acceso a Trinity College hace unas semanas. He estado varias veces en Escocia y había leído varias veces sobre estos reyes de Bruce o de Brus, pero esto no había dejado en mi memoria más que el consabido dato de que Escocia (sea lo que sea lo que esto signifique) luchaba mucho contra Inglaterra (ídem) hasta que perdieron y se acabaron uniendo (o siendo absorbidos). Incluso he estado en una colina de Stirling viendo venir la lluvia por los campos de batalla de Bannockburn, aunque bastante más ocupado de cosas de este siglo.

De esta miniexposición me interesó mucho la reconstrucción del Dublín de 1315 que aparecía en uno de los paneles. Pocas semanas antes habíamos estado de gira con una historiadora por el arrabal en el que trabajo últimamente, utilizando mapas antiguos como guía. Puede verse el castillo de Dublín, junto al lugar que da su nombre vikingo a la ciudad en el antiguo río que hoy es mera cloaca. La catedral de Christchurch en el recinto amurallado y la de san Patricio extramuros.

Reconstrucción digital

Reconstrucción digital del Dublín medieval

La narrativa de por qué una gente de la isla vecina se acercó a esta otra isla adolece de la clásica simplificación nacionalista. Voy a retomar el tema de que en realidad no se trata de dos islas. No son dos unidades aisladas, y de hecho las distancias por mar se recorren mucho antes que por tierra. Como no son dos islas, los gaélicos goidélicos de Escocia tienen su origen en Irlanda y en un principio Roma llamó a todos scoti “escotos”. La cultura irlandesa floreció en lugares como Iona hasta la llegada de los vikingos. En el nivel demográfico lenguas y filiaciones son diferentes memes en continuo flujo y en lucha por su “supervivencia” pero en el nivel político, que es de elites, los más relevantes en tiempos medievales nada tienen que ver con ideas e intenciones del siglo XIX que se traspasan alegremente a gentes del siglo XIV. Obviamente, si Irlanda no se hubiera independizado en el siglo XX un relato como el de estos paneles sería difícil de imaginar. En el siglo XIV ni siquiera Inglaterra era aún Inglaterra en el sentido etnonacional sino más bien una el poder de una corte normanda luchando por territorios tanto en las islas como en el continente. El tipo de narrativa identitaria, la ausencia de referencias a la estructura estamental de la sociedad y a la importancia de la religión y dar por sentada una conciencia nacional avant la lettre, conforman un recital monográfico de la falacia del historiador, siendo el tema panceltista el colofón.

De todos modos, yo hago una traducción aproximada de lo que ponía y luego cada quien que lo filtre como quiera o pueda.

1

1

¿UN REY ESCOCÉS PARA IRLANDA?

En 1315, hace 700 años, los irlandeses eligieron por última vez a un rey de reyes . Se trataba de Eduardo, hermano de Roberto Brucio rey de los escoceses, que receintemente había logrado una gran victoria sobre los ingleses en la batalla de Bannockburn.

La INVASIÓN DE BRUCE 1315/2015

¿Por qué un rey escocés para Irlanda? ¿Por qué no? En cierto sentido, los escoceses eran irlandeses. A principios de la Edad Media, Irlanda se conocía en latín como Scotia, pero cuando una dinastía irlandesa – Dál Riata de Antrim – ganó ascendencia en el norte de la isla de Gran Bretaña pasó a conocerse como la tierra de los escotos (Scoti) y así nació Escocia.

¿Por qué Eduardo Brucio? Una vez más: ¿por qué no? Aunque su familia era en principio anglonormanda Eduardo y Roberto eran de extracción gaélica por parte de madre y tenían estrechas relaciones con el mundo gaélico de Escocia occidental y sus islas. Incluso se dijo que Eduardo había sido criado en Irlanda con el hombre que le animó a lanzar su invasión, Domhnall Ó Néill, del Úlster.

 

2

2

DUBLÍN EN PELIGRO EN 1317

Dublín era la capital de la administración real inglesa y los dublineses eran muy leales a la corona de Inglaterra.

En febrero de 1317 la ciudad estuvo cerca de ser tomada por los hermanos de Brus. El rey de Escocia, Roberto Brucio, se unió a su hermano Eduardo que había sido nombrado rey de Irlanda en 1315. Los hermanos acamparon en Castleknock con las murallas de la ciudad a la vista.

Durante el pánico, los dublineses quemaron los arrabales de su ciudad y desmantelaron el priorato de los dominicos que había al norte del río Liffey para reforzar las murallas de la ciudad. También destruyeron el puente que cruzaba el río.

Los hermanos decidieron no sitiar la ciudad. Siguieron rumbo al sur, hacia Múnster, y así perdieron la oportunidad de capturar el cuartel general de los ingleses antes de que llegaran refuerzos de Inglaterra.

 

3

3

FUEGO, HAMBRUNA Y ESPADA: LAS CAMPAÑAS DE LOS HERMANOS BRUCIO EN IRLANDA

1. Mayo de 1315. Un ejército escocés de unos seis mil hombres a cuyo mando se encuentra Eduardo, hermano de Roberto Brucio, el rey de Escocia arriba a las costas de Antrim. Muchos irlandeses se unen a la causa de Brucio con la esperanza de derrotar al poder inglés que rige Irlanda. Se planea incluso una alianza pancéltica de escoceses, irlandeses y galeses para terminar con la dominación inglesa.

2. Junio de 1315. Cerca de Carrickfergus, muchos nombles gaélicos dirigidos por Ó Néill del Úlster se juntan para unirse a Brucio. Los anales irlandeses indican que “todos los gaélicos de Irlanda acuerdan concederle el señoría y lo nombran Rey de Irlanda”. La mayoría de los colonos ingleses en Irlanda se le opone.

3. Agosto de 1316. En la batalla de Athenry, la más sangrienta de toda la invasión, los escoceses no participaron en nada. Fue una derrota desastrosa para los irlandeses de Connacht – se dice que unos mil quinientos fueron decapitados. Supuso un subidón de moral para los colonos ingleses. El sello municipal de Athenry conmemora la victoria, mostrando las cabezas de los reyes irlandeses empaladas por encima de los muros de la ciudad.

4. Febrero de 1317. Los hermanos Brucio habían llegado a Castleknock pero deciden no sitiar la ciudad de Dublín. La llegada de refuerzos ingleses termina con un intento de conectar con los irlandeses de Munster y pronto el famélico ejército de Brucio se retira.

5. Octubre de 1318. Marchando hacia el sur desde el Úlster con la intención de realizar un último esfuerzo, Eduardo Brucio se arriesga a una batalla en campo abierto contra el ejército inglés en Faughart, al norte de Dundalk, donde pierde la vida y con ella su reino irlandés. Aunque la tradición señala “su tumba”, en realidad el cadáver fue desmembrado y partes del mismo colgadas a las puertas de varias ciudades irlandesas. El vencedor, Juan de Bermingham, llevó la cabeza de Brucio al rey Eduardo II de Inglaterra. Fue tal el alivio que supuso la derrota de la mayor amenaza al poder inglés en Irlanda que este pequeño barón fue elevado al estatus de conde de Louth tras haber puesto fin a la invasión de Brucio.

Mapa (1315)

Mapa (1315)

Aquí hay un pdf con una versión en calidad más que decente de los paneles. No sé cómo no se me ha ocurrido buscar antes de poner mis malas fotografías.

Anuncios

No será León sino Lugo

11/01/2016
Las islas británicas

Las islas británicas

Sigo con el libro que comentaba ayer y ya he dado el salto de la muy oscura prehistoria al bastante oscuro mundo céltico, que por tan sobrevalorado tengo y del que tanto ignoro. Había un párrafo que hablaba de una deidad que se conoce como Lug (o Lugh, o Lú). También llamado…

No miento

No me invento nada

[…] Lugus en las Galias y Lleu en Gales, ha dejado su impronta en numerosos topónimos romanos y modernos desde Lyon (Lugdunum) y Laon a Luguvaldium (Carlisle), Léon [sic] en España, Leiden en Holanda y Legnica en Polonia.

Aparte del acento mal puesto en León, de siempre tenía entendido que el nombre de la ciudad viene de que allí se acantonó la Legio VII Gemina. Mis lectores leoneses no me dejarán mentir. Lo de Lugus me ha dado la pista para mirar en la Wikipedia en inglés (donde por cierto hay artículos separados para Lugh, Lugus y Lleu) y ver que la ciudad española cuyo nombre parece provenir del dios celta es logicamente: Lugo.

Recuerdo con cariño mi inocencia en las primeras veces que me encontré con errores en libros impresos. Me parecían gravísimos y a la vez creía que serían muy infrecuentes. Al igual que con las faltas de ortografía en general, hoy ya no creo ni lo uno ni lo otro.

 


La rana viajera

20/12/2014
El libro

El libro

Hace unas semanas pensé que quizá 2014 era el año en que menos libros había leído desde que tengo uso de razón y ahora parece como si estuviera apurando las últimas semanas del año intentando compensarlo. Además del efecto Kindle está la muy poderosa razón de que en diciembre el tiempo irlandés es más desapacible que de costumbre y que a las pocas horas de luz se añade el hecho de que las gentes se lanzan como posesas al consumismo, por lo que el propio hogar es el mejor lugar en que pasar las horas.

Si en los últimos días me había juntado con Juderías y Ganivet, hoy he vuelto a por otro autor español y viajero y de principios del XX: Julio Camba. A diferencia de los arriba indicados disfrutó de una larga vida, murió en 1962 por lo que no tengo claro si las obras están ya libres de derechos de autor, ya que creo que son 50 años en unos países y 70 en otros. El caso es que están bien disponibles en varios lugares que se dedican a compilar el dominio publico.

Yo a Camba sólo le había leído artículos sueltos y muy citado por otros autores. Sus libros vienen a ser artículos encuadernados y me he puesto con La Rana Viajera, publicado en 1920. Los artículos están agrupados por temas (España reencontrada, En la tierra de los políticos, En el país de la ruleta, En el rincón de los millonarios, Una nueva batracomiomaquia, Los médicos, Entre caballeros, La política, La antipolítica). Algunas veces por los aspectos que trata de la Gran Guerra se adivina que el fragmento está publicado en 1914 o en 1918 pero ciertamente una edición superior en la que se indicara la fecha de edición sería de agradecer. En Aliadófilo convencido, en 1918 hace comentarios muy interesantes sobre Alemania y lo que intuye que ocurrirá veinte años después. Otros artículos parecen motivados de modo muy obvio por la revolución rusa de 1917.

En lo relativo a España, es un autor costumbrista con cuyos valores parece difícil estar de acuerdo en nuestro tiempo, aunque muchas veces no estoy seguro de hasta dónde llega la opinión y dónde empieza la ironía y la exageración grotesca. Algún que otro artículo me recuerda a Larra. En ocasiones trata de su Galicia natal (La última vez que yo estuve en Galicia, Galicia era una de las más hermosas regiones españolas. Ahora ha ascendido a la categoría de nación). Por la conexión irlandesa mencionaré que coincido bastante en su visión de un asunto que ya hemos tratado en otras ocasiones, el panceltismo:

Yo no soy un celta. Acaso lo haya sido alguna vez, pero en una época tan remota, que no conservo de ello ni el más vago recuerdo. Si yo fui celta, este fausto suceso me aconteció mucho antes del imperio romano, y, desde entonces acá, ¡han pasado tantas cosas! Es posible que, en el transcurso de los siglos, yo haya sido también godo, fenicio y moro. Los irlandeses se las echan a su vez de celtas, y, sin embargo, yo me siento mucho más afín a un madrileño que a un irlandés.

También me parece bastante cierto lo que dice de que el castellano es “la verdadera forma actual del gallego”, en el sentido de que dos lenguas tan similares habladas por los mismos hablantes son al final son la una un calco de la otra. Como emigrante en Irlanda debo añadir otro fragmento de un artículo notable sobre la emigración, en el que también se mienta esta isla:

Hay quien atribuye la emigración de los gallegos a su sangre celta, y apoya esta opinión con el dato de que Irlanda, uno de los pueblos donde la raza céltica se conserva más pura, es también pródiga en emigrantes. Yo no quiero negar el espíritu aventurero de la raza céltica, a la que, según parece, tengo el honor de pertenecer; pero, ¿por qué es tan aventurera esta raza? En 1845 la patata irlandesa fue agostada por no sé qué enfermedad, y desde entonces al 1850 más de un millón de irlandeses huyeron a los Estados Unidos. Los irlandeses se sintieron en aquellos años más celtas que nunca. Después desapareció la enfermedad de la patata, y la emigración irlandesa disminuyó en un 80 por 100. Amigo lector; cuando vea usted a un celta migratorio, ofrézcale una patata y, acto continuo, lo convertirá usted en un europeo sedentario. Las razas aventureras lo son por falta de patatas, por falta de pan, por falta de libertad. Se echa de sus casas a los judíos, a los polacos y a los armenios, y una vez que se les ha echado, al verlos correr el mundo, se dice que tienen un espíritu muy aventurero. Si, en efecto, lo tienen, que Dios se lo conserve, porque buena falta les hace.

Paso ahora a mi país de origen. No parece que San Sebastián le impresione demasiado como ciudad. Diríase que le resulta un aburrimiento alrededor de un casino. Los easonenses que no se lo tomen tan mal, que parece que al hombre le gustaba mucho el casino y además Bilbao no sale mucho mejor parada. Y en cuanto a la cultura vernácula, si en lo del gallego tiene más acierto, su crítica del vascuence por tomar palabras de otras lenguas me resulta bastante insustancial (y tampoco creo que ogia provenga de hogaza).

Tengo interés en seguir leyendo al autor, en especial el libro sobre Alemania y no tanto su obra de gastrónomo. Y como hemos pasado por mi capital provincial natal, cerraremos con mi municipio de adscripción donde entiendo que se fabricó el papel de la edición impresa en Fuencarral que he estado consultando en formato electrónico.