Jornusa o jornufa

03/02/2018

Libro de los animales (Siria s XV)

El viernes estuve trabajando desde casa y una de las ventajas que esto tiene es que puedo poner la radio a todo trapo. Me dio por oír un podcast sobre la famosa embajada de Ruy González de Clavijo a la corte de Tamorlán en Samarcanda (1403-1406).

Me ha llamado la atención la descripción de una jirafa que se encuentran llegando a Persia, a la que en el programa radiofónico llaman jornusa y que en otras fuentes aparece como jornufa. Yo he tomado la transcripción que viene a continuación de una edición de 1782 de la enarración de González de Clavijo:

[…]é aqui en esta ciudad de Hoy se acaba Armenia la alta , é comienza tierra de Persia : é en esta ciudad viven muchos Armenios. E quando los dichos Embajadores llegaron á esta ciudad, fallaron en ella un Embajador que el Soldan de Babylonia enviaba al Tamurbec. El qual llevaba consigo fasta veinte de caballo é fasta quince camellos cargados de presente, que el Soldan enviaba al Tamurbec ; é otrosi llevaba seis avestruces é una alimania que es llamada jornufa, la qual alimania era fecha desta guisa: avia el cuerpo tan grande como un caballo, é el pescuezo muy luengo, é los brazos mucho mas altos de las piernas, é el pie avia asi como el buey fenchido, é desde la uña del brazo fasta encima del espalda avia diez y seis palmos : é desde las agujas fasta la cabeza avia otros diez y seis palmos, é quando queria enfestar el pescuezo, alzabalo tan alto que era maravilla, é el pescuezo avia delgado como de ciervo, é las piernas avia muy cortas segun la longura de los brazos , que ome que la non oviese visto bien pensaria que estaba asentada aunque estoviese levantada, é las ancas avia derrocadas á yuso como bufano : é la barriga blanca , é el cuerpo avia de color dorado é rodado de unas ruedas blancas grandes: é el rostro avia como de ciervo , en lo baxo del fácia las narices: é en la frente avia un cerro alto agudo, é los ojos muy grandes é redondos é las orejas como de caballo, é cerca de las orejas tenia dos cornezuelos pequeños redondos, é lo mas dellos cobiertos de pelo, que parescian á los del ciervo quando le nascen, é tan alto avia el pescuezo é tanto lo estendia quando queria, que encima de una pared que oviese cinco ó seis tapias en alto podria bien alcanzar á comer: otrosi encima de un alto arbol alcanzaba á comer las fojas dél, que las comia mucho. Asi que ome que nunca la oviese visto le parescia maravilla de ver.

Como digo, en otras fuentes, incluso en artículos modernos aparece jornusa. Me ha parecido que podría la clásica confusión producida por la tipografía de la ese corta, que se parece a la efe. Al menos esto podría haber pasado en algún momento posterior ya que el original es manuscrito y anterior al artefacto de Gutémberg. Me he ido a buscar el pergamino más antiguo a la página de la Biblioteca Nacional y con cierto esfuerzo me ha parecido que es más bien una efe que por no estár barrada puede confundirse por una ese, pero a saber si la duda surge de ahí o si aparece después.

Caligrafía

No sé si jornufa es un hápax, pero he encontrado una palabra más antigua para referirse a la jirafa en castellano. En el siglo XIII escribieron azorafa que viene de zarafa o zaraffa tal y como es en árabe. Tampoco fue González de Clavijo el primer nativo de la península Ibérica en ver el animal, ya que en 1260 el sultán de Egipto envió a Alfonso X el Sabio una jirafa junto con un cocodrilo del Nilo y otros presentes.


En un mercado persa

23/08/2016
In a Persian Market

In a Persian Market

Hará una treintena de años de la escena. Tenía clase de música por la tarde y la profesora puso un fragmento interesante en el magnetofón. Se me ha quedado grabada para siempre la melodía (aunque un tono más baja, como he comprobado) y el nombre de la pieza, que era “En un mercado persa”. En cambio, hasta hoy no se me había ocurrido ponerme a buscarla y según puedo ver nunca he tenido ni remota idea de quién era el autor, cuyo nombre o bien he olvidado o más bien diría que he ignorado siempre: Albert W. Ketelbey.

Lo que ayer activó en mi mente las neuronas específicas necesarias para recordar esta pieza fue el leer el nombre de otro trozo que escuchamos en su día: el “Preludio a la siesta de un fauno” de Debussy. Esas cosas.

Respecto al mercado persa, dado el tipo de música del que se trata, como hecho a propósito para la banda sonora de una de aquellas películas de Cecil B. DeMille, creo que se puede entender el auge y declive del compositor.