Zen y motocicletas

06/01/2017
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Título que mola mucho

Hace unos cuantos años descubrí que en las secciones de clásicos modernos o literatura de culto de las varias librerías dublinesas que suelo visitar aparecía con frecuencia un título Zen and the Art of Motorcycle Maintenance – Zen y el arte del mantenimiento de la motocicleta que me provocaba un deseo irrefrenable de leerlo a ver en qué consistía. Luego he sabido que es más o menos una de esas lecturas habituales en el bachillerato anglosajón que no sé por qué razón no ha tenido el mismo éxito atravesando la frontera con el mundo hispano que otra literatura estadounidense del s. XX como El guardián entre el centeno y algunas más del mismo corte que se me ocurren.

Diría yo que la narración transcurre en dos niveles: Uno es en el mundo físico, un viaje en moto en plan road movie del autor y su hijo con unos amigos por sitios del noroeste de los EEUU haciendo parada en sitios de los que un españolito de provincias no habrá oído ni hablar. El otro es el universo de las pajas mentales. El importante es el segundo y a mi modo de ver el primero no aporta demasiado a la reflexión, más allá de que algunas circunstancias sirvan como pretexto para iniciar una línea de razonamiento determinada.

 

Pongamos un mapa

Pongamos un mapa

 La primera vez que oí la palabra zen tenía diecisiete años y aún no me he enterado bien de lo que es más allá de que tiene que ver con la meditación, ahora he llevado esto un paso más allá y tengo un nuevo concepto llamado metafísica de la cualidad para ignorar. En general creo que este libro puede omitirse si no se ha leído en la adolescencia o que una selección de frases que rumiar puede tener el mismo efecto sobre el aprendizaje. Eso cree al menos este mal lector de ficción.

Así pues, aquí dejo mi fragmento preferido traducido por mí mismo y que tiene bastante más que ver con lo que servidor entiende como realidad de las cosas que casi todo el resto del libro:

Hablar del gobierno y de ciertas instituciones consolidadas como de “el sistema” es hablar con propiedad ya que estas organizaciones se basan en las mismas relaciones conceptuales y estructurales que una motocicleta. La gente llega a una fábrica y realiza tareas sin sentido de ocho a cinco sin preguntarse por qué debido a que la estructura precisa que así sea. No hay villano, no hay malvado que quiera obligarles a vivir unas vidas sin sentido, tan sólo ocurre que la estructura -el sistema- lo requiere y nadie tiene la fuerza de voluntad necesaria para la formidable tarea de cambiar la estructura por la mera razón de que no tenga sentido. Destruir una fábrica, revolverse contra un gobierno o evitar las reparaciones de la motocicleta porque son el sistema es atacar a los efectos y no a las causas y mientras el ataque recaiga sólo sobre los efectos no habrá cambio posible. El auténtico sistema -el sistema real- es nuestra actual construcción de pensamiento sistemático en sí mismo, la racionalidad en sí misma. Y si se derriba una fábrica mientras que la racionalidad que la produjo permanece en pie entonces esa racionalidad producirá sin más una fábrica nueva. Si una revolución destruye un gobierno del sistema pero los patrones de pensamiento del sistema que crearon ese gobierno siguen intactos, los patrones se repetiran en el siguiente gobierno. Se habla mucho del sistema… y se entiende tan poco.

Y bueno, hemos vuelto a Platón y Aristóteles y hay mucha frase citable con la que estar de acuerdo y con la que discrepar. Me he enterado de qué quiere decir chautauqua y de que areté no es exactamente virtud y además se aproxima a dharma. La obra es de 1974 y en el postfacio de la edición del décimo anivesario que me tocó leer lamenté la muerte trágica del hijo. Del mismo modo la última línea me resultó cercana y nada metafísica y esa me encantó.

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El mayor espectáculo del mundo

02/01/2017
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El único show en realidad

El nuevo año en el huso horario de Greenwich me sorprendió, con petardos y cohetes, en medio de la lectura del The Greatest Show on Earth de Richard Dawkins. Un par de horas después fue el primer libro que he acabado en 2017.

No estoy cualificado para juzgar un libro que sobre todo de biología (geología también tiene), por lo que apenas puedo dejar unas cuantas notas con cosas que querría recordar. Si sólo se pudiera leer una obra del autor creo que sería preferible escoger El cuento del antepasado, de la que diría que es más completa y donde se repiten muchas de las viñetas que aquí aparecen.

La reiteración no es necesariamente superflua, en especial para aquellos que partimos de un nivel científico bajo. Por ejemplo la explicación sobre el funcionamiento de la datación mediante carbono-14 (y otros marcadores) que aquí parece me ha parecido mejor que las que he leído en otras partes.

"Relojes" radioactivos

“Relojes” radioactivos

Unas cuantas ideas sueltas:

  • La historia sobre el cangrejo samurai y la selección artificial que cuenta Carl Sagan en la serie Cosmos y que llevo décadas creyendo es (con mucha certeza) una explicación incorrecta.
  • La historia de la domesticación de zorros de Beliáyev pone el énfasis en la aparición de ciertas características (orejas menos puntiagudas) no tiene funcionalidad sino que van ligadas a los mismos genes que influyen en la agresividad.
  • Aunque los europeos llevaron los caballos a América del Norte hace cinco siglos, con anterioridad la mayor parte de la evolución del animal había sucedido en aquel continente, desde el que se extendieron al resto del mundo poco antes (“poco” entendido en términos geológicos) de extinguirse allí.
  • ¿En el ser humano existe conexión entre el pasado marino de los ancestros (regulado por mareas que se acompasan a las fases lunares) y el ciclo sexual?
  • Las Galápagos tienen nombres en inglés que no tienen nada que ver con los españoles. Los nombres ingleses, que usó Darwin, tiene resonancias marinas y les fueron puestos por los piratas con anterioridad.
  • Gigantismo y enanismo en islas: La regla general es que los animales grandes se hacen pequeños (había elefantes del tamaño de un perro grande en Sicilia y Creta) y los animales pequeños se hacen grandes (como las tortugas de las Galápagos). Hay varias teorías para explicar la divergencia.
  • Los bichos que implantan sus huevos en otros para que las larvas se los coman desde dentro son las avispas icneumónidas. Me interesa recordar este nombre porque seguro que da para alguna metáfora valiosa en las ciencias sociales.
  • La enfermedad por la que algunas personas no sienten dolor (y acaban quemándose en la ducha o con lesiones no tratadas) se llama insensibilidad congénita al dolor con anhidrosis. (La anhidrosis es la incapacidad de sudar).
  • Los marsupiales australianos, entre ellos mi amigo el tilacino, son otra solución de la naturaleza para ocupar los mismos nichos que los mamíferos placentarios.

Creo que Ramón y Cajal dijo que al carro de la cultura española le faltaba la rueda de la ciencia. En otro libro que he leído recientemente, decían que a pesar de ser una lengua importante en términos demográficos el español está por debajo del lugar que debería ocupar en ciencia y tecnología. Estas cosas son ciertas y creo que su origen hace siglos está en el vínculo entre hispanidad y catolicismo.

En principio parece que la ética (y la cultura y la política) de los países protestantes favoreció el desarrollo científico. Ahora bien, no todos los protestantes son así y de otro modo no se explicarían el primer cápítulo y un apéndice del libro, elaborados a propósito de los evangélicos militantes que hay en los EEUU y que quieren bloquear la enseñanza de la ciencia en las escuelas porque “contradice la Biblia”. Con todo lo malo que tenga el catolicismo, al menos de eso no hay y creo que si el libro se adaptara en vez de traducirse al castellano ambos capítulos podrían omitirse (al final supongo que se traduce haciendo alusión a ese problema local de un país grande).

Es posible que la evolución tardo tanto en descubrirse porque el esencialismo platónico la hace contraintuitiva, pero hay tanta gente que vive en una caverna porque quiere…