Tonos rojos

02/03/2015
cocacola-marilyn-monroe-anuncio-rojo

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Desde hace un par de semanas vengo viendo por las vallas publicitarias unos anuncios del famoso refresco de cola en los que sustituyen el rojo habitual por un color verde intenso a la vez que hablan de salud y ecología y pocas calorías y cosas de esas. Es un ejemplo de eso que en inglés llaman greenwashing que, por ejemplo, la famosa marca de las hamburguesas ya había utilizado al renovar la decoración de sus establecimientos. Me hacía gracia por aquello de que, al parecer, según la tradición el Papa Nöel había sido siempre verde y dicen que cambió de color a causa de esta bebida de burbujas que antiguamente incluía cocaína.

Sin que nadie sepa exactamente por qué hay un rincón de Dublín lleva el nombre de la ciudad española de Sevilla y ayer me he encontrado allí con una valla publicitaria de color rojo intenso junto a dos puertas tradicionales del norte portuario y obrero de la ciudad, que le hacen el juego y los honores. Sale la actriz famosa aquella que se suicidó.


El hombre-anuncio en Irlanda

25/09/2014
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Hombre-anuncio junto a edificio de la estación de autobuses

No sé en cuántas ciudades seguirá existiendo la figura del hombre-anuncio. Yo diría que no en muchas, si hoy por hoy una máquina puede reemplazar a todo quisque, o casi. Me parece que tendrían que ser ciudades relativamente grandes, con un centro comercial definido, en las que la mano de obra no sea carísima en comparación con otras alternativas y en las que haya algún tipo de negocio que depende de una ubicación mejor que no se puede permitir. Que yo recuerde sólo los he visto en Madrid y en Dublín. Más en Dublín, donde aún se ven bastantes. Por lo general suelen anunciar restaurantes que quedan algo escondidos de la vista del público, aunque también publicitan otros negocios. El otro día vi uno junto a Busáras (la estación de autobuses dublinesa) y estaba anunciando una peluquería que hay cerca.

Tampoco sé cuáles son las condiciones de trabajo. Aunque sea difícil tener la certeza creo que en Irlanda no hay tanto empleo “en negro” como en España y de hecho este hombre está trabajando (o lo que sea) a treinta metros de una comisaría de policía. Si reciben el salario mínimo de 8,58€ la hora, no parece tan mal.

Recuerdo que hace unos años (y compruebo que fue en 2008-2009) el recientemente caído en desgracia Ruiz-Gallardón (que por entonces era alcalde de Madrid) quiso prohibir la figura del hombre-anuncio en la ordenanza de publicidad. Me parece que al final no salió. También me parece recordar que los hombres-anuncio de Madrid suelen ser de tipo sandwich, con un cartel por delante y otro por detrás y que suelen ir paseando por la calle, mientras que los de Dublín permanecen estáticos. Estar parado es lo peor para combatir el frío, que sin conocer la paga parece junto con el aburrimiento lo peor que tiene ese empleo.

Quiero hacer un inciso sobre Ruiz Gallardón y su descenso a los infiernos. Probablemente nunca hubo un auténtico Gallardón y, como me ha comentado hoy un amigo, todo lo que se ha visto a lo largo de veinte años sean las maniobras maquiavélicas de un hombre sin principios que hizo lo que creyó más conveniente para conseguir el poder absoluto. De otro modo no se explica su involución. Reconozco que soy uno de aquellos a los que engañó. Yo de verdad creía que ese hombre representaba un centro-derecha muy posfranquista y muy civilizado. No tengo ni idea de por qué creyó que poner España en la liga retrograda de Irlanda, Polonia y el Vaticano le iba a favorecer en su objetivo. ¿Quizá esos eran sus auténticos principios y sólo los mostró cuando vio que ya no iba a llegar a presidente?. Se pasan muchos días sin noticias buenas y ayer nos dio una muy buena para todo el mundo. Es tan buena que es buena hasta para el PP. A otra cosa.

Cuando la polémica del hombre-anuncio 2008-09 se llegó a decir que este empleo de hombre-anuncio era degradante y que convertía a un ser humano en objeto y muchas tonterías más. A mí me parece un empleo dignísimo y mucho menos digno me parece no aceptarlo y pedir que el Estado le pague a uno sus gastos, como hacen otros. No sé si eso de la objetificación es una crítica de izquierdas. Me consta que hay izquierdas así. No llegué a leer, aunque también me consta que hay gente así, una crítica basada en la perpetuación del patriarcado basada en la idea de “hombre-anuncio”, figura vedada a la mitad de la Humanidad y que en realidad debería ser la de los “hombres y mujeres anuncio” o “personas anuncio y anuncia”.

Yo veo muchas cosas criticables en Irlanda y la prohibición del aborto es una de ellas. En cambio, en esto del hombre-anuncio la gente me parece más sensata y el sistema mejor. Como dije el otro día con el anuncio de las naranjadas: en Irlanda no se fijan en en estas cosas.


Contra el androteísmo

20/09/2014
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You were created for HIS/HER glory

Como me paso media vida en el autobús urbano, a Dublinbús le debo algunas de mis mejores ideas y algunas de mis peores ocurrencias. Pongamos por caso que muchas veces la publicidad del interior de los medios de transporte colectivo está contratada por diversas sectas cristianas, que ni sé de dónde sacan el dinero ni qué es lo que piensan conseguir. En el ejemplo que traigo a colación algún o alguna activista ha dejado su huella sobre el Dios patriarcal de los cristianos y la dicotomía-tricotomía genérica referente al sujeto del adjetivo posesivo de la tercera persona singular. Humildemente le sugiero saltar al español y SU problema queda resuelto, pero ni todo el mundo puede ni el chiste deja de tener su gracia. Últimamente he investigado el asunto de los micromachismos que me parece un submundo fascinante, pero en el caso del omnipresente demiurgo veterotestamentario nos vemos obligados a hablar de megalomachismo.

Y tampoco es cosa de hacer leña del árbol caído de los monoteístas abrahámicos, que en esta banda monstruo espagueti volador tiene un aspecto multifálico que lo flipas.


Las mejores partes

16/09/2014
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Me gusta mucho mirar fotografías antiguas de lugares conocidos y algo de lo que me he dado cuenta es que lo más efímero es lo que las más hace valiosas. Si uno viene a Dublín y fotografía la catedral de san Patricio a fin de cuentas su aspecto será aproximadamente el mismo que tenía hace cincuenta años o el que tendrá dentro de cincuenta más. En cambio, los automóviles y la publicidad le dan a las imágenes el certificado de autenticidad de su década. Teniendo esto en cuenta cuando paseo por la calle y tiro fotos a cosas intento sacar carteles, letreros, anuncios y cosas así. Elementos que hoy parecen triviales y que dentro de unos cuantos años quizá signifiquen o sorprendan por algo.

En mi carpeta de 2012 tengo una foto de una valla publicitaria de Orange Club, que es el equivalente a la Fanta Naranja que la gente toma en Irlanda. No soy experto en refrescos pero creo que puedo decir que el sabor es bastante parecido y si acaso algo menos intenso tal y como ocurre aquí con casi todas las cosas.

El caso es que en algún momento al refresco carbonatado decidieron meterle trozos de naranja, algo que yo sólo había visto hacer con el zumo y que desconozco si se hace en otros lugares. El caso es que uno se toma esta naranjada de burbujas y la lengua va encontrando trozos de pulpa y pellejo. No es que convierta la mezcla de agua y azúcar en algo especialmente “natural” pero me imagino que intenta engañar con la idea. Habrá a quien le guste y habrá a quien no.

Estos trozos o tropiezos de frutas en zumos y yogures se pueden llaman en inglés “bits” que es un genérico para una porción o parte tanto de estas como de cualesquiera otras cosas. La razón por la que el anuncio dice que se trata de las mejores partes del mundo (the best bits in the world) y juega con la imagen de las mamas de la hembra humana la desconozco. No es que me parezca publicidad sexista pero sí que me parece una sexualización bastante fuera de lugar e innecesaria. Me puedo imaginar que estén intentando atraer hacia esta bebida típica de cumpleaños infantiles a hombres de más de veinte años que la van a mezclar con vodka o algo así. Ni idea de cómo de valioso puede ser ese segmento del mercado, pero a lo mejor no es buena idea arriesgarse a alienar a los demás.

El juego de palabras funciona porque bits en cuanto que partes también sirve para nombrar las partes innombrables del cuerpo humano y en especial existe la construcción “lady bits” o “ladybits” para las del cuerpo femenino.

Me parece a mí que ésta es la típica gilipollez por la que en España alguien se monta el poyo y a la que en Irlanda no se le hace ni puto caso.


¿Se habla inglés en Irlanda?

02/03/2014
English is not spoken in Ireland

English is not spoken in Ireland

Estaba mirando fotos viejas y, cuando me he encontrado esta que tomé en el escaparate de una inmobiliaria en un pequeño lugar de la Toscana llamado Castellina in Chianti, me he dado cuenta de que iba a ser pasto de blog. Es más, muy probablemente la tomé con esa intención. Ocurre que las cosas se quedan en un cajón y tardan años en aflorar.

Habrá quien diga que lo mismo es no incluir Austria y Suiza en la “nación DACH” o no añadir al mapa de Francia las zonas francófonas belgas y helvéticas. El caso es que aparece la silueta completa de la isla de Irlanda y sólo se colorea Irlanda del Norte, y eso parece implicar que en la República de Irlanda no se habla el inglés.

También existe la diferencia de que mientras que se podría interpretar que Francia o Alemania representan el francés y el alemán, en el mapa de las islas británicas no sólo queda coloreada Inglaterra como “madre” del inglés sino también tres otras de las “naciones” de las islas.

Todo el mundo sabrá que en algunas zonas del oeste de Irlanda que aquí llaman Gaelltacht se habla aún la lengua vernácula conocida como gaélico, irlandés o gaélico irlandes. El número de personas que son hablantes nativos o lo utilizan a diario oscila según diferentes cálculos entre las 30.000 y las 80.000 (en una isla de cuatro millones). En todos mis años en Dublín sólo lo he oído por la calle en dos ocasiones y tengo que matizar lo de “por la calle”, ya que una vez fue en la biblioteca junto a la sección de libros que tratan sobre el gaélico y la otra fue en una cafetería, y era hasta cierto punto algo artificial ya que era un grupo de jóvenes que había quedado para practicarlo.

Mal que bien puede decirse que en Irlanda todo el mundo habla el inglés.


El año dos mil

15/02/2014
Una app

Una app

En mi infancia, y estoy hablando de allá por los años ochenta, era bastante común el añadir el “2000” al nombre de un producto o negocio con pretensiones de modernidad. Por aquellos tiempos también gustaba mucho la expresión “siglo XXI” y la tipografía como de reloj digital. Creo que sin casi darnos cuenta estas cosas se quedaron atrás, del mismo modo que ya no quedan niños preguntándose cuántos años tendrán a la vuelta del milenio ni si andaremos en platillo volante o en aceras como cintas trasnportadoras.

Por eso me sorprendió ver en una parada de autobús que habían escogido un nombre acabado en 2000 para una aplicación de teléfono móvil destinada a llamar taxis. Parece como que llega veinte años tarde.


Reírse

27/11/2013
You seem too happy

You seem too happy for your circumstances

Esta mañana he saltado del autobús y me he quedado petrificado por el frío y también por un anuncio del Banco de Irlanda en el que una moza salía descojonándose de la vida porque a pesar de que la casa que compró vale menos de lo que aún debe, el banco la ayuda a endeudarse aún más para mudarse a otra parte. Parece demasiado feliz para haber perdido un montón de pasta en una vivienda que además de mala inversión ya ni siquiera le conviene como lugar en el que vivir.

Y la solución a esto es más crédito, que es como ponerle cubatas a un alcohólico o darle más droga a un yonqui. Si los bancos fueran personas podríamos decir que se están riendo de la gente. Por lo menos los departamentos de márketing. De todos modos, para bien y para mal, en Irlanda la gente tiene menos capacidad de indignación que en el Mediterráneo aunque cuando le he enseñado esta foto a mi compañera de pupitre me ha dicho que por la mañana en la radio comentaban esta jugada.

El que los bancos quieran refinanciar a deudores así, nm confirma lo de que algunas hipotecas más se están firmando y de hecho el precio de la vivienda en el centro de Dublín ya ha empezado a subir. El precio de salida de algunos apartamentos que miré el año pasado está unos veinticinco mil euros por encima, que será parte optimismo y parte subida de precio. Mi preferencia, como debería ser la de todos los que tengan menos de dos viviendas es que no lo hagan, pero a lo mejor es un síntoma de recuperación económica.