Cena del equipo

07/07/2016
Pad thai

Pad thai

La vida cotidiana transcurre sin demasiado que contar, pero ayer tuve un compromiso social agradable: cena del trabajo, con la gente de nuestro equipo y con la del equipo de pagos con los que nos llevamos muy bien ya que empezamos todos a la vez en la empresa.

Fuimos a un restaurante tailandés que hay cerca de Grafton st al que sólo había ido una vez y tiene que hacer ya siete u ocho años. El sitio es medio elegante sin ser demasiado caro. Yo voy a lo fácil y sé que el pad thai es el plato más típico de Tailandia y que no defrauda. Es un poco como ir a un restaurante español y pedir una tortilla de patatas, pero bueno.

En la cena hubo uno de esos momentos fascinantes de embriaguez cuando mis compañeras mediterráneas (Italia y Portugal) comentaron cómo otro tipo de la compañía, que está en la India y con el que a veces hacemos videoconferencia, se parece al famoso juguete Mister Potato. En ese momento, si he leído bien la jugada (que también puede que me equivoque), mi jefe y el sector anglófono se han puesto primero pálidos y después de todos los colores por las connotaciones racistas que pudiera tener la asociación. Una de esas diferencias culturales.

Lo bonito de una cena a las seis y media es que a las nueve y algo ya estaba en casa.

afds

Cheesecake de fresa y ruibarbo

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Bandera confederada en Dublín

24/06/2015
El pub a lo lejos

El pub a lo lejos

Ayer les presentaba un tugurio de cierta raigambre en la zona portuaria. Siempre me había llamado la atención que este bar abriera sus puertas tan temprano y me alegré mucho cuando hace unos meses descubrí la razón. Creo que en muchos puertos el mundo hay tascas de estas de servicio a cualquier hora del día o la noche para que así los estibadores y la marinería puedan meterse tomen su cazalla o güiscazo al empezar o acabar el turno.

Más cerca

Más cerca

El caso es que hace unas semanas me di cuenta que, entre otras banderas que la casa suele izar y va rotando, había colgada del mastil una bandera confederada. Esa que está causando polémica estos días en los EEUU. Me vino a la memoria que hace años, antes de que los periódicos gratuitos quebraran, había leído una de esas cartas al director protestando por el hecho de que los aficionados al fútbol gaélico del condado de Cork utilizaran la bandera confederada para animar a su equipo (coinciden los colores con los del condado: rojo y azul) ya que “era una bandera racista”.

Una vez mencioné de pasada que algunos del condado de Mayo utilizan la bandera de la comunidad autónoma del País Vasco (coinciden en este caso el rojo y el verde). Lo de si la bandera de la Confederación representa o no el racismo parece que se puede discutir y de hecho esta semana, tras los asesinatos de Richmond, es una discusión  muy viva en los EEUU. Hace dos días, la bandera confederada dublinesa seguía ahí.

Plano picado

Plano picado

A mí, desde luego, el racismo y la esclavitud y la guerra civil estadounidense son lo primero que me esta bandera me sugiere, pero sé que también hay gente que la tiene por una especie de emblema regional. Luego también, es lo de siempre, que si la prohiben allí no sé si eso nos tiene que afectar aquí. En Occidente nadie pondría una bandera nazi con su esvástica y nos indigna que lo hagan en una tienda de Taiwán, pero seguro que uno puede ondear la bandera de los jemeres rojos y negar el genocidio camboyano con total tolerancia de las autoridades y el público. Si como podría suceder esta bandera acaba teniendo la consideración que se le da a la que fue la de Alemania hasta el final de la segunda guerra mundial, dentro de unos años estas fotos generarán una curiosidad incómoda.

 


Alderdi Eguna

26/09/2010

Urkullu como actor de reparto. Los protagonistas detrás.

La imagen de Urkullu flanqueado por dos negros en la celebración del  día del Partido Nacionalista Vasco, el Alderdi Eguna, resulta muy poderosa. Creo que expresaría un concepto bello, si fuese sincera y no una pose. Obviamente, hay varios elementos que delatan que la escena no es casual. La estadística es nuestra aliada si nos preguntamos cuántos negros hay en Euskadi y de estos, cuántos son simpatizantes del PNV. El detalle más  cómico es la presencia de la txapela en la testa del hombre de las gafas de sol. Hace unos días Iñaki Anasagasti comentaba el patetismo de esa boina vasca sobre las capuchas de los terroristas, pero al parecer es muy difícil para cualquier nacionalismo renunciar a caricaturizar a una sociedad a través del tópico.


Estados Confederados de América

07/08/2010

Cartel de Confederated States of America

Hacía años que quería ver esta película, del género del falso documental y finalmente hoy he tenido la ocasión. Plantea la victoria del Sur en la Guerra de Secesión Estadounidense y una historia norteamericana alternativa para el siguiente siglo y medio. La película usa el nombre que el país habría tomado de haber ganado la Confederación en vez de la Unión. En lugar de los United States of America (USA) serían los Confederated States of America (CSA) y para nosotros los EE.CC. o los ECA. El experimento de ficción histórica o ficción política que crea un presente alternativo a partir de un pasado del cual se cambia algún hecho significativo es un ejercicio interesante que se ha practicado en varias ocasiones. Recuerdo haber leído la novela En el dia de hoy, que fue premio Planeta en 1976 y se basaba en la victoria republicana en la Guerra Civil Española.

El problema del género es que es imposible creer que la realidad del presente puede mantenerse céteris paribus si se cambia un acontecimiento o proceso muy relevante del pasado. Es imposible imaginar un mundo como el Occidente de hoy en el que se haya mantenido la esclavitud durante los últimos ciento cincuenta años. Si el Sur hubiese ganado aquella guerra, es probable que la esclavitud habría sido un foco irresuelto de tensión política durante las décadas siguientes. Quizá se habría saldado de forma similar veinte años más tarde y de modo más gradual.que a través de un conflicto bélico De haberse mantenido la institución, seguramente el desarrollo industrial de los Estados Unidos se habría ralentizado y hubiera seguido siendo un país más agrícola durante mucho más tiempo. Esto a su vez habría dificultado la creación de una economía basada en el consumo masivo, que a su vez ha sido uno de los requisitos para que la sociedad estadounidense de hoy haya acabado siendo lo que es, etcétera. También habría que considerar, desde un punto de vista  marxista del materialismo histórico si realmente el cambio simbólico que se produjo tras el fin de la guerra alteró la realidad material de las relaciones de producción en los estados sureños, que yo creo que no tanto. Dicho esto, el filme está bien logrado y no es una conjetura chapuza; la historia alternativa que narra tiene bastantes elementos plausibles.

Más que detenerme en la película, que recomiendo a quien no la haya visto aún, prefiero utilizarla para una reflexión que siempre suele hacerse. Durante mucho tiempo creímos que como en las películas de vaqueros e indios, las guerras las ganaban siempre los buenos. En algún momento nos dimos cuenta de que eso era verdad para todas las guerras menos la nuestra, que la ganaron los fascistas…  y como puede verse tampoco mejoramos mucho. Después,  hemos empezado a creer que hay muchas guerras irrelevantes o egoístas que en realidad no importa quien gane, pero que hay algunas guerras muy importantes que es una suerte que hayan ganado los buenos. Una de ellas era esta y otra sería la Segunda Guerra Mundial. La razón es que las caracterizamos como guerras contra el racismo. Hoy día, sabiendo no sólo que la historia la escriben los vencedores sino sabiéndo incluso cómo, somos mucho más escépticos también en cuanto a esto.

En esta película, los Estados Confederados son amigos de la Alemania Nazi y le dan un consejo sobre qué hacer con los judíos. Les sugieren que en lugar de exterminarlos, los utilicen como mano de obra esclava. Mi escepticismo respecto a los buenos y los malos está basado en leer historia contemporánea al momento en que se producen. La idea de la lucha contra el racismo es en general una elaboración posterior a 1945. Hoy en día entiendo más la Segunda Guerra Mundial como varias guerras. Una de ellas es la lucha entre Estados Unidos, Alemania e Inglaterra por ser la primera potencia muncial. Otra es la lucha de los nacionalismos eslavos por imponerse a los alemanes en el centro y el este de Europa, otra la lucha entre Alemania y la Unión Sovietica por Polonia. El Holocausto ha pasado ha ser un tema central sólo a posteriori y lamentablemente, sobre todo a efectos de legitimación política. Nadie hablaba de eso durante la guerra y los propios aliados no tuvieron demasiado interés en sabotear las instalaciones nazis del genocidio.

De hecho, a los estadounidenses no les interesaba hablar demasiado contra la segregación racial y las teorías de la raza superior, porque gran parte de ese modelo seguia sobreviviendo en los Estados del Sur, donde a fin de cuentas los negros no pudieron votar o acudir a la universidad hasta la década de 1960 y aún hoy tienen menores niveles de renta y esperanza de vida. Creo que la película y la construcción histórica yanqui de las últimas décadas fracasan en este punto. A veces pareciera como si desde que la abolición de la esclavitud y la guerra de Secesión ya no haya vido esclavitud, segregación, discriminación y desigualdad. Dicho esto, hay que admitir que el camino de entre esclavitud y desigualdad es notable y no se recorre en un día, pero que aún subsisten problemas cuyo origen está en aquellas injusticias.

A algunos adversarios de la Alemania Nazi, como los nacionalistas polacos, la “Solución Final” les facilitó el proyecto de nación homogénea. En fin, que creo que si Hitler hubiera ganado, el exterminio de los judíos de Europa se vería hoy aproximadamente como el de los indios de Norteamérica se ve en los Estados Confederados, perdón Estados Unidos, con una especia de renovada simpatía hacia el indio y desinterés. Ayer, 6 de agosto de 2010, por vez primera los dirigentes estadounidenses acudieron a conmemorar Hiroshima (que todavía justifican) y me imagino perfectamente a los líderes  de la Alemania Nazi de 2010 pasándose por Auschwitz para pedir que aquello no se vuelva a repetir.