Relojes de sol en obelisco

25/02/2016
Obelisco

Obelisco

En las fotos de mi paseo de ayer aparecen un reloj de sol y un obelisco por separado. Hoy voy a poner otra curiosidad dublinesa que tengo cerca de la oficina: un obelisco con reloj de sol. Según parece está ahí, en James street, la calle de Santiago desde finales del siglo XVIII.

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Por aquí debería salir agua

En realidad sería una fuente-obelisco, pero como no le sale agua, dejémoslo en obelisco. No se me ocurre qué ventaja puede haber en añadirle un obelisco a una fuente pero cosas más raras se ha visto. Tampoco entiendo muy bien por qué hay cuatro relojes si el sol no puede darle por todos los lados. A riesgo de decir una barbaridad me parece que uno de los cuatro tiene que ser bastante inútil, si no los cuatro tratándose como se trata de Irlanda.

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El reloj de sol

Por si el título resulta equívoco, a diferencia del Solarium Augusti de Roma, en este caso el obelisco no es el gnomón cuya sombra marca la hora. El reloj de sol es una pieza de metal en lo alto y no trabaja demasiados días el pobre, con tan poco sol como suele hacer.

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Placa de la renovación (1995)

La placa de la renovación dice que es en realidad una fuente-obelisco con reloj de sol. Pagaron la minuta del arreglo la corporación Guinness cuya sede queda al lado mismo y el dinero de unos irlandeses de Canadá.

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Museo de arte moderno de Dublín

24/02/2016
A la izquierda los narcisos y a la derecha el museo

A la izquierda los narcisos y a la derecha la entrada al museo

Ayer hizo un día muy bueno. Hacía meses que no veía el cielo raso y soleado. He salido de la oficina alrededor de las dos para acercarme a Kilmainham, adonde no me había aventurado desde diciembre. He ido más o menos por los mismos sitios que en aquel paseo anterior, sólo que esta vez al no ser lunes he querido entrar al museo de arte moderno.

Bonito casco el del dintel

Bonito casco el del dintel

Cuando viene en diciembre creo que podría haberse dicho que eran las dos de la tarde, mientras que en este día radiante eran más bien las dos del mediodía. Aviso para navegantes, la luminosidad de las fotos engaña. Dublín no es así. El color de los días es grisáceo y nublado y los días soleados vienen de higos a brevas, con la única ventaja de que si acaso se disfrutan más.

Reloj de sol

Reloj de sol

El museo de arte moderno se encuentra en lo que fue un hospital que para mí tiene una estructura como de cuartel. Hasta cierto punto me ha resultado más interesante la experiencia de pasear por el recinto y por el edificio histórico, antiguo hospital del siglo XVII, que la de ver nada de lo que contuviera.

Un rincón de Amberes

Un rincón de Amberes

La primera exposición en la que me he metido se llamaba algo así como “Fusilados al amanecer” y consistía en fotografías de lugares en los que soldados franceses, ingleses o belgas fueron fusilados por desertores o cobardes durante la Gran Guerra. Junto a cada fotografía estaba escrito el nombre del lugar, así como el del soldado o soldados ejecutados así como la fecha y hora del fusilamiento. Las fotografías, que se intentaron tomar a la misma hora del día en la que se produjo la ejecución no tienen mucho de especial si se descuenta la reflexión que intentan provocar. Una vez leí que el arte moderno consistía más en ese pensamiento o sensación que se deja en el observador que en el objeto artístico propiamente dicho.

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No es una tableta, sino un libro que ejerce de pantalla de proyección

Esa de la Primera Guerra Mundial no ha estado mal de todo. Me resulta fácil identificarme con los cobardes que exentos de patriotismo intentan escapar de las consecuencias de una guerra que luego se ha demostrado que era especialmente estúpida. La segunda que he visto era algo peor, ya del tipo tomadura de pelo absoluta.

Este vaso era una obra expuesta

Este vaso era una obra expuesta

Y eso que no he hecho fotos de las mayores tonterías, como unos auriculares conectados a una piedra. Al parecer era un monográfico de una tía que hacía un poco de todo. Desde vídeos de ocho minutos que he pasado de ver a pinturas (algunas de colores bonitos) y esculturas (si se puede llamar así a poner unas piedras encima de un folio).

Liebre de Barry Flanagan

Liebre de Barry Flanagan

Tras pasar un rato en la tienda he salido a darme una vuelta por los jardines. He descubierto que hay por aquí una de esas liebres que poblaron la ciudad en 2006 (arte que comenté al encontrarme una de ellas años después en Yereván).

Cosas

Cosas flexibles

Por los jardines había unas cuentas esculturas que como guipuzcoano llamaré chillidescas. Tampoco es que me parezca que sean arte en sentido estricto, pero al menos forjar el hierro requiere más pericia que poner un vaso encima de un papel.

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Unos costillares

He encontrado ña lápida del famoso caballo que enterraron con honores en el siglo XIX. En el museo de Collins Barracks tambien hay una exposición dedicada a otro caballo militar (de la guerra de Crimea) cuyo esqueleto encontraron en en el lugar. Llama la atención tanta veneración por los equinos en una ciudad que era la que a la vuelta del siglo tenía los peores suburbios del Reino Unido y donde la gente se moría de hambre y de cualquier cosa.

Esta línea norte-sur también es arte

La línea norte-sur y el obelisco de Wellington

Otra cosa curiosa que había en los jardines era una línea artística temporal de flores, señalando la dirección norte-sur cual meridiano breve.

Casita

Casita

Sin ser enormes ni tener nada demasiado especial, pocas cosas tan agradables como un día soleado y sin viento en unos jardines. Sé que leyéndolo desde otras latitudes no se apreciará en toda su intensidad, pero estamos hablando de un bien que aunque inmaterial es aquí muy escaso.

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El edificio del museo desde los jardines

Siguiendo las líneas geométricas de esta zona verde enclaustrada y por entre los primeros narcisos de la primavera he regresado a la oficina con más energía que antes y también con cierta pena.

Arte clásico y obelisco

Arte clásico y obelisco al fondo


Reloj de sol

06/07/2012

Hoy hemos estado de paseo por una parte poco transitada, a pesar de céntrica, del Dublín georgiano. A dos pasos de St Stephen’s Green, la zona del National Concert Hall y los Iveagh Gardens. En los jardines había un bonito reloj de sol.

Sundial

Lo curioso es que alrededor del mismo hay plantado un seto que en este momento sólo tiene medio metro de altura, pero que tiene la forma de un laberinto. Si crece lo suficiente para que el laberinto llegue a ser divertido, el reloj no recibirá los rayos del astro rey.

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