Colapso 2

29/11/2017

Colapso

Y aunque he ido despacio ya terminé Collapse: How Societies Choose to Fail of Survive (2005) de Jared Diamond.  Si de los primeros capítulos del libro destaqué los temas polinésicos de la isla de Pascua y Nueva Zelanda en la segunda mitad la historia que me ha parecido más interesante de todas es la de el período nórdico en Groenlandia que va más o menos del año 950 al 1400. La primera vez que supe de este período histórico fue viendo una exposición hace muchos años en Canadá y desde entonces  algo habré aprendido, aunque tampoco tanto. Por ejemplo ahora me he enterado de lo siguiente:

  1. La civilización nórdica de Groenlandia consistía en dos asentamientos; el que estaba más al sur tenía unos 4.000 habitantes y el más septentrional unos 1.000. Eso es todo.
  2. Los europeos nórdicos llegaron a Groenlandia antes que los esquimales actuales. Antes de eso hubo cuatro oleadas de pueblos siberianos que también colonizaron aquellas latitudes y también fracasaron. Se han denominado: Saqqaq, Independencia I, Independencia II y Dorset. Tampoco es que sus límites culturales, territorialez y temporales (incluyendo aquí la coexistencia con los europeos) estén perfectamente definidos, pero sirva este marco que por diferentes razones me recuerda a la migración bantú y la vasconización tardía.
  3. De la exposición canadiense recuerdo el canto de cisne documental de la civilización nórdicogroenlandesa: una boda de 1408 que vuelve a aparecer en este libro. El final del asentamiento septentrional queda descrito de modo terrorífico.

Como este año volví la mirada hacia algunos temas dominicanos por su cercanía temporal también me ha resultado interesante el paseo por la historia de la isla de la Española y la comparación entre las instituciones de Haití y la República Dominicana y la apología del animal político Balaguer.

La parte dedicada al genocidio de Ruanda plantea un escenario que me resulta bastante más probable, al menos focalizado en lugares específicos que la extinción humana por tormentas solares o por una erupción como la del monte Toba, aunque siempre me ha sorprendido que este último escenario (que no aparece en el libro) no se considere con más frecuencia.

Al final, doce años después de la publicación del libro, la duda es si el marco que se plantea es válido y si estamos más cerca del apocalipsis ecológico que puede acabar con nuestra civilización, con algunos de nuestros hábitats o con nuestra misma especie. Puede que las cosas estén yendo muy mal pero a un ritmo que no nos permite entenderlo del todo o puede que haya mucho que se nos escapa y el sistema sea más estable de lo que tendemos a pensar.

Según Diamond las civilizaciones antiguas desaparecieron por una combinación de estos factores:

  1. Daños ambientales
  2. Cambio climático
  3. Vecinos hostiles
  4. Pérdida del comercio
  5. Respuesta social a problemas ambientales

La lucha del hombre contra el medio y su capacidad de adaptación la existencia de amigos y la falta de amigos y aliados con los que suplir las carencias (comercio) y la respuesta social (política), donde plantea un interesante ejemplo en el que el tamaño de la sociedad es relevante en función del tipo de medidas que se quieran tomar (para gestionar desde abajo, mejor sociedades pequeñas; en las grandes se pueden tomar medidad desde arriba; las sociedades medianas tendrían problemas).

Basándose en la experiencia histórica el autor indica que estos son los doce riesgos que pueden acabar con nosotros:

 Factores que han contribuido al colapso de civilizaciones pasadas

  1. La deforestación y la destrucción del hábitat.
  2. Los problemas de suelo (erosión, salinización y pérdidas de fertilidad del suelo).
  3. Los problemas de manejo del agua (escasez de agua, contaminación hídrica y tratamiento de aguas residuales)
  4. La caza excesiva
  5. La pesca excesiva
  6. Las consecuencias de introducir especies que suelen ser especies invasoras.
  7. El crecimiento poblacional humano
  8. El aumento del impacto per capita en el medio ambiente (huella ecológica).

Nuevos factores del colapso en sociedades presente

  1. Los cambios climáticos ocasionado por el hombre (Influencia antropogénica sobre el clima).
  2. La acumulación de sustancias químicas tóxicas en el medio ambiente (contaminación).
  3. La escasez de energía (pronosticada por la teoría del pico de Hubbert y gran consumo y recursos energéticos a nivel mundial).
  4. El uso humano de toda la capacidad fotosintética de la Tierra.

A mí las cosas que escribe Jared Diamond me parecen siempre muy convincentes, pero soy un lector entregado que se deja llevar una mezcla de ignorancia en asuntos científicos y pesimismo. Hay críticas bien planteadas a aspectos concretos del libro que convendría leer.

 

Anuncios

Una satrapía en el Caribe

28/06/2017

Gregorio R Bustamante en la edición de 1949

Y completando los dos días más dominicanos de mi existencia desde los tiempos en los que de continuo tenía las pegadizas letras de Juan Luis Guerra en los labios, hoy me ha dado por leer el libro en el que Almoina, el exiliado español que había sido secretario de Trujillo denunciaba desde México no ya los excesos sino la estructura criminal del régimen dominicano. Este libro lo escribió con el pseudónimo de Gregorio R. Bustamante ya que su vida corría peligro, y de hecho los esbirros del dictador consiguieron acabar con ella en 1960. Una biografía que seguramente merece un tratamiento académico (pero también literario y cinematográfico) mayor del que ha recibido hasta la fecha.

Ya puestos he estado leyendo un poquito sobre la historia dominicana del XIX, por aquello de la independencia efímera y la invasión haitiana. Hay alguna etapa curiosa, como la del período que se conoce como el de la España Boba a principios del siglo y el intento de volver a incorporarse a la metrópoli en la década de 1860: Santo Domingo volvió a formar parte de España entre 1861 y 1865, lo cual debe de ser un experimento bastante peculiar cuyo fracaso no acaba de sorprenderme.

Volviendo al siglo XX, el libro de Almoína-Bustamante está escrito en un estilo panfletario muy directo. Los encargados de la edición de 2011 que he encontrado indican que cometía errores a propósito con el objeto de camuflarse. No sé si existe una revisión crítica de las denuncias, pero aunque en algún caso pueda faltar precisión el retrato se acerca bastante a lo que se considera la realidad de la República Dominicana en aquellas décadas infames. De mi lectura superflua entresaco por la repetición de apellidos que ya se veía en La fiesta del chivo que el patrimonialismo sultanista no surge de la nada y que el país ya venía siendo cosa de unas cuantas familias.

Adquirí las palabras abigeo (ladrón de ganado, que menos en España se utiliza en casi todas partes) y tutumpote (dominicanismo para mandamás) y me sorprendió la hispanización de Pearl Harbor con la forma Bahía Perla:

Se ha explotado demasiado el tópico de la entrada de Trujillo en la Segunda Guerra Mundial. En 1941 era Presidente pelele, por muerte del titular, el Vicepresidente don Pipí Troncoso. Las simpatías de Trujillo se dirigían hacia Hitler, mas cuando en diciembre de este año que se cita, se produjo el ataque de Bahía Perla, el dictador se hallaba en Washington a la espera de los acontecimientos. Aconsejado por J. E. Davies, por el General Watson y por Dávila, el déspota tomó sus precauciones. La primera fue asegurar sus barcos mercantes.

Mientras que deleitarse en la prosa de Vargas Llosa será del agrado de muchos, este libro es tan sólo para quienes sietan un gran interés por los detalles (sórdidos, indignantes, tristes) de la Historia dominicana.


La fiesta del chivo

27/06/2017

La Fiesta del Chivo

Hace muchos años tuve una asignatura que se llamaba “Sistemas Políticos de Latinoamérica” (en la que curiosamente la primera lección trataba de por qué “Latinoamérica” es un término inadecuado). Se supone que los estudios iberoamericanos eran la especialidad en nuestra licenciatura de Ciencias Políticas y, aunque yo no cursé la maestría, una especie de visión de conjunto sí que se llegaba a tener (lo cual no obsta para que cualquiera pueda saber más que yo sobre Honduras, con sólo pasarse una horita en la Wikipedia).

La leccion sobre la República Dominicana incluía unos capítulos de La fiesta del chivo, la novela de Vargas Llosa sobre el trujillismo. Me pareció que en algún momento debería afrontar la lectura completa. Han pasado más de diez años y esta semana ha tenido que ser. Me ha resultado una narración espectacular y no he podido despegarme del libro hasta acabarlo. Mucho mejor, desde luego, que lo último (y más reciente que le había leído al Nobel hispanoperuano. Quizá la esencia de esto es que soy mal lector de ficción y que aquí se tratan aspectos históricos con bastante precisión, aunque se trate de una novela. Lo primero que he hecho al acabar el libro ha sido investigar un poco tratar de deslindar fantasía y realidad.

Luego, ya puestos, he buscado mis viejas notas sobre política dominicana. Por desgracia, y pasa con otros países, se tiende a recordar más al régimen de terror y a los dictadores que a las etapas de paz, democracia y prosperidad relativa. Tenía anotado este trocito sobre la República Dominicana y su transición:

REPÚBLICA DOMINICANA

A la muerte del dictador Trujillo asume como presidente, bajo el beneplácito de Estados Unidos, Balaguer, quien fundará el Partido Revolucionario Social Cristiano (PRSC), que se convertirá en su instrumento político. Frente al PRSC, encontramos el histórico Partido Revolucionario Dominicano (PRD), que se había creado en los años ’40 en el exilio, y que abogaba por la lucha de guerrillas para derrocar a Trujillo. Así, Bosch del PRD será el permanente opositor de Balaguer.

Ambos simbolizan muy bien la idea del caudillismo latinoamericano. Bosch es el antiamericano por excelencia. Balaguer es muy cercano a Estados Unidos y extremadamente racista. Aquello, para algunos se explicaba por la búsqueda de una señal de identidad dominicana, que lo diferenciara de Haití. Hecho que utilizaría junto al factor religioso del catolicismo. Contribuirá a la defensa de los máximos valores españoles, el catolicismo y la raza blanca.

Ahora bien, tanto el PRSC como el PRD son partidos muy caudillistas, pero con marcadas tendencias ideológicas. Al entrar el PRD en crisis, Bosch fundará otro partido político, el Partido de Liberación Dominicano (PLD). De esta manera, el PRSC, el PRD y el PLD son los tres partidos que dirigen la política latinoamericana de los últimos 20 años, aún más, hoy se puede decir que después de la muerte de Balaguer, la dirigen sólo el PRD y el PLD.

No sé desde principios de siglo hasta ahora cuánto tendrían que adaptarse estas notas. Quizá debería echar un vistazo a la situación de un país del que apenas se oye casi nada en la Madre Patria, que para según cuáles de sus hijos menuda madre que está hecha.

En otras notas que tengo en las que se intenta agrupar a los países hispanoamericanos, la República Domicana de Trujillo aparece junto a la Nicaragua de Somoza como ejemplo de sultanismo; además de junto a Nicaragua también junto a Paraguay, El Salvador y Cuba en la categoría de “regimen autoritario personalista”. En general en todas las clasificaciones de desarrollo político y satisfacción con la democracia la República Dominicana queda cerca de la mitad pero hacia abajo cuando se la compara con los otros países iberoamericanos.

Otras notas hablan de la influencia de la intervención militar estadounidense, el peso de la guardia nacional, Trujillo al igual que Somoza como mejores aliados de Washington en la región (nuestros hijos de puta). Aunque después de 1965 también Balaguer es un hombre de Washington ya con otro modelo.

Una cuestión histórica de fondo que tiene mucho peso en la novela y creo que en la psique nacional dominicana es la independencia efímera y las dos décadas de dominación haitiana sobre la mitad oriental de La Española hasta la independencia definitiva en 1844. Creo que esto es bastante desconocido en España, donde quizá ha tenido más eco otros aspectos relacionados con el exilio de españoles tras la guerra civil y figuras como la de Jesús Galíndez (sobre el que hace poco escuché un buen documental en la radio) y José Almonia, asesinados ambos por los esbirros de Trujillo. Quizá sea el momento de leer algo de lo que escribieron.


Los cuatro viajes de Colón

12/11/2016
Mi ejemplar tiene la misma portada, en inglés.

Mi ejemplar lleva la misma portada en otro idioma.

El 12 de octubre podría convertirse en la fiesta nacional de decir tonterías, pero una cosa buena es que este año los eslóganes panfletarios del sector izquierdista de mi feisbuc me lanzaron a la estantería a buscar Columbus: The Four Voyages 1492-1504 de Laurence Bergreen, que llevaba esperándome meses o años, qué sé yo.

dsa

Cartel político en lengua indoeuropea

Quiero dejar constancia del eslogan más tonto de los que vi, que es el que dice “América no fue descubierta, fue invadida y saqueada”. Bueno,  todas las semanas descubro yo cosas que otros ya conocían y no dejan por ello de ser mis descubrimientos y me parece polisemia aceptable. Las carabelas castellanas llegaron por allá y realmente no tenían ni idea de lo que había, buscaban otra cosa y durante algún tiempo (años) creyeron era esa otra cosa la que habían encontrado. Ahora bien, si aquello en realidad no era India ni China, los taínos y los caribes tampoco lo comprendían mucho mejor ni sabían de todo lo que había entre Groenlandia y la Tierra de Fuego. Colón y los que llegaron después no sólo descubrieron América, eso sería decir poco: la crearon. Esa será la razón por la no solemos ver eslóganes indigenistas en arahuaco en las redes sociales y por la que hace bastantes semanas que no le arrancan a nadie el corazón en un ritual en alguna pirámide de la selva.

Invadida sí, aunque me sorprenda que la crítica venga de los descendientes de los invasores. Podían disolver la República Argentina y volverse para Sicilia. Ni la izquierda peronista suele hablar de la Conquista del Desierto ni tampoco es que el primer contacto en el siglo XV y la primera violencia, en aquella escala, supisieran una novedad en aquel hemisferio. Los primeros que llegaron por Béring (o en canoa desde Polinesia) se encontrarían aquello vacío de gente y desde entonces para acá tuvieron varios miles de años para todas las disputas territoriales que uno quiera suponer. Saqueada por los europeos hasta cierto punto puede ser, aunque aquí no puedo evitar pensar en cuán infantiles son algunas teorías izquierdistas sobre el fundamento y origen de la riqueza. Si en la América precolombina los metales que en Europa eran preciosos no tenían valor económico y sólo ceremonial, el saqueo es como si se me llevan diez kilos de polvo que yo tengo por casa y con los que no hago nada y alguien se hace luego rico con ello vendiéndolo en Marte.

También pude ver un vídeo bastante surrealista en el que le preguntaban a indios y semiindios de los EEUU por Cristóbal Colón, que ni tocó las tierras de lo que hoy es aquel país. Lo insultaban en inglés por haber arruinado todo aquello. Me imagino dado el clima político imperante en aquel país es más fácil meterse con el genovés del XV que con los Padres Fundadores del XVII. Más fácil que con George Washington y el resto de presidentes de EEUU que se empeñaron en acabar con el problema indio o que con Custer y todos los que de verdad mataron a los indios de por allí hasta acabando el siglo XIX. Me ha recordado un poco a aquella que durante mucho tiempo fue película canónica sobre la esclavitud, Amistad de Steven Spielberg, con traficantes ibéricos más que anglosajones. (Creo que en los últimos años Hollywood ya se ha atrevido a enfrentarse al pasado del grupo étnico dominante en EEUU con otros filmes).

Los cuatro viajes colombinos

Los cuatro viajes colombinos

En cuanto a mis descubrimientos. Pues casi es una vergüenza lo poco que sabía de los viajes colombinos. La historia del primero creo que se conoce relativamente mejor pero, por ejemplo, que se hable siempre de las tres carabelas y que no esté claro si la Santa María era una nao, una carraca o una carabela me resulta un detalle curioso. Otrosí, que La Niña se llamaba en realidad Santa Clara, pero que tenía ese mote por pertenecer a la familia Niño. La historia de los treinta y nueve hombres que se quedaron en la Española mientras Colón regresaba con La Pinta y La Niña a Lisboa con poco agradable parada en las Azores también es muy interesante. Que los primeros poblados españoles en el Nuevo Mundo fueron esel fuerte de La Navidad en el que quedaron los treinta y nueve (y es extraño y quizá triste que hasta hoy haya sabido mucho más de la colonia perdida de Roanoke que de ésta) y luego La Isabela, también en la isla de La Española diría que son datos poco conocidos. Ni siquiera el naufragio de la Santa María es demasiado conocido en la España de hoy. Y esto tan sólo el primer viaje, que es el que más se conoce. Qué porcentaje de los españoles o de los iberoamericanos sabe que Colón regresó encadenado del tercer viaje ni me atrevo a preguntármelo.

Ahora preferiré meterme en harina política. Si esto fue en realidad una desgracia y un genocidio. Cuando uno lee a Bartolomé de Las Casas y la relación de hechos que se suceden, el nivel de violencia es brutal y poniendo en los siglos XV-XVI las ideas de los siglos XX-XXI, hay varios elementos de genocidio. Para mí falta uno muy esencial que es el propósito. La cuadrilla que fue para allá no tenía ninguna intención de eliminar a una gente que ya estaba y que de hecho le resultaba muy útil. De dominarla y aprovecharla para sus fines sí, pero el exterminio es sobre todo accidental. A mí hablar de genocidio, micromachismos o crímenes medioambientales en el siglo XVI me parece embarullar la discusión, pero supongo que se puede hacer un ejercicio de imaginación. Hay mucha muerte, mucha enfermedad y mucha explotación, pero la palabra genocidio está fuera de lugar. Es también todo aquello el origen de muchas cosas buenas.

Siguiendo con la accidentalidad, una cosa que no entiendo demasiado es que se critica a los conquistadores (y a veces por extensión a los europeos) por llevar enfermedades al Nuevo Mundo, males que ni ellos mismos comprendían como funcionaban. Esta parte de la Historia me parece inevitable, y si no hubiera sido Castilla en el XV habrían sido Portugal, Inglaterra o los Países Bajos en el XVI. Nunca he leído ninguna crítica geopolítica a la llegada de la Peste Negra a Europa desde Asia en el siglo XIV. Los más razonables de entre nosotros tampoco criticamos a homosexuales y heroinómanos por extender el VIH en mayor medida que los enfermos que no lo eran. Era inevitable que se llegase a un punto en el que poblaciones enteras perecieran por la lotería de los genes. Esto volverá a pasar y no tiene nada que ver con las comunidades políticas tal y com las entendemos.

¿Descubrió o conquistó España América? A mi modo de ver, no. La exploración original se desarrolló a modo de empresa privada con participación de la Corona y a la gran mayoría de la población de la pluralidad de reinos que acababa de convertirse en uno mayor llamado España no le afectó en nada. En realidad, de los varios reinos, fue el de Castilla el protagonista. La identidad nacional es un fenómeno que ha de tardar tres siglos en llegar. Los protagonistas suelen referirse a sí mismos como “cristianos”, España no estaba madura aún. Sabemos también que la mayor parte de los que fueron no volvió, por lo que estos conquistadores fueran héroes o criminales no son ancestros de la población ibérica de hoy, sino de la de las veintitantas naciones a las que se suele llamar hermanas. Aquí vuelve a cobrar sentido eso de que no sólo descubrieron América sino que la crearon.

Las escenas que los cronistas relatan parecen brutales, pero no lo son tanto en comparación con la violencia habitual en el propio país de origen de los conquistadores, donde se quemaba a la gente en la hoguera por sospechas o confesiones extraídas mediante tortura. Las barbaridades perpetradas en el Nuevo Mundo son muy graves comparadas con la violencia que se da en tiempos modernos, que es menos y menos cruel, pero no demasiado diferente a la que se podría ver en las guerras o la vida cotidiana de la Europa del siglo XV. Además, los europeos que llegaron allá se encontraron con prácticas como el canibalismo en el Caribe y el sacrificio ritual en México de las que seguimos pensando que son peores aún que la violencia gratuita o por lucro y que consideraban que legitimaba su propia violencia “civilizadora”. En cualquier caso, la importancia desaforada que tanto los oriundos como los recién llegados daban a las cosas sobrenaturales limita cualquier tipo de comprensión que sobre ellos y su visión del mundo podamos alcanzar.

Recordaré el libro de Bergreen como el texto en el que me enteré de que las islas antillanas de Antigua, Guadalupe y Monserrat llevan los nombres de vírgenes españolas, entre muchos otros datos interesantes. Es quizá acertado leer este tipo de historia de la pluma de alguien que no proviene del mundo hispánico, para ahorrarse los efectos nocivos del cualquier chovinismo aún si fuera involuntario, pero de todos modos me gustaría conocer la bibliografía que haya en español sobre el particular.