La edad de la penumbra

03/04/2019

The Darkening Age

No suelo conseguir libros in español y me han pasado este La edad de la penumbra de Catherine Nixey bastante reciente (2018). Me agrada leer en mi idioma y cosa que hago con mayor velocidad y aprovechamiento aunque las traducciones sean a veces nefastas, como me parece que es el caso.

El libro trata de la destrucción del legado clásico, la antiguas religiones y los monumentos, pero más trágico aún las gentes y los libros. La tradición cristiana de Occidente plantea de modo banal este proceso como algo benéfico, pero hay mucho fanatismo y mucha sangre en la sustitución de un sistema de creencias por otro. Dentro de la complejidad de los siglos el libro ofrece la posibilidad de lamentarse por la pérdida de la biblioteca de Alejandría y de acercarse a figuras de los siglos del declive del mundo clásico como son Damascio, Celso, Teón, Hipatia, Orestes, Demócrito, Porfirio o Amiano Marcelino.

Este es el fragmento que, por sus connotaciones de actualidad, más me ha interesado:

Los objetivos declarados de los historiadores también empezaron a cambiar. Cuando el autor griego Heródoto, el «padre de la historia», se sentó a escribir la primera historia, declaró que su objetivo era hacer «investigaciones» —historias, en griego— sobre las relaciones entre los griegos y los persas. Lo hizo con tanta imparcialidad que fue acusado de traición, de halagar en exceso a los enemigos de los griegos y de ser un philobarbaros, un «amigo de los bárbaros», una palabra insultante y agresiva. No todos los historiadores eran tan imparciales, pero la equidad era un objetivo que persistió. El último de los historiadores paganos, Amiano Marcelino, se esforzó por alcanzarla; la posteridad, escribió, debía ser «testigo justo del pasado».

Los historiadores cristianos adoptaban un punto de vista diferente. Como escribió el influyente escritor cristiano Eusebio —el «padre de la historiografía de la Iglesia»—, el trabajo del historiador no era registrarlo todo sino solo aquello que ejerciera un bien en los cristianos que lo leyeran. No había que dar vueltas a las verdades incómodas, como el inoportuno hecho de que muchos clérigos cristianos, en lugar de saltar a las piras de la Gran Persecución, se hubieran escabullido de ellas con una prisa indigna. «Por consiguiente — anunció cuidadosamente—, no nos hemos dejado llevar por hacer memoria […] sino que a la historia general vamos a añadir únicamente aquello que acaso pueda aprovechar primero a nosotros mismos y luego también a nuestra posteridad». Heródoto había visto la historia como una investigación. El padre de la historiografía de la Iglesia la consideró una parábola.

Libro recomendable. No hace un análisis sistemático pero son pocas páginas, tiene buenas ilustraciones, y trata un aspecto fundacional de la historia europea pero que no se suele considerar demasiado en detalle.


SPQR de Mary Beard

13/05/2018

SPQR

Entre muchas experiencias intelectuales fallidas me viene a la memoria una asignatura llamada Derecho Romano que cursé a los 18 años y con total ignorancia sobre la Roma antigua y del latín más básico. Aquello fue un despropósito del que apenas recuerdo cuatro nombres de contratos (la mancipatio me cayó en el examen oral) y alguna de esas frases sueltas como “la concesión de la latinindad por Vespasiano y la de la ciudadanía por Caracalla en el año 212” para adornar cualquier respuesta independientemente de cuál fuera la pregunta.

Este fin de semana nos hemos puesto con un libro en el que nos hemos enterado de que con aquel acto Caracalla “legalizó a más sin papeles” (unos 30 millones) que nadie en ningún otro momento de la Historia. SPQR es un libro sobre la historia de Roma que no llega a ser un tratado intensivo pero que arroja algo de luz o al menos ciertas preguntas hacia zonas que suelen quedar en la oscuridad cuando se mira al Imperio Romano como una sucesión de emperadores, batallas y conquistas territoriales. Los problema que yo experimenté de joven con los tomos de Arias Ramos pueden manifestarse aquí de idéntico modo así que quizá recomendaría comenzar por el cronograma del final y hacer primero ciertas averiguaciones que hoy en día están a golpe de tecla. Hay quien ha escrito que SPQR es el segundo libro que uno debería leer sobre la historia de Roma.

Se verán muchas cosas, de entre las cuales las que a mi más me ha interesado tienen que ver con la evolución del pensamiento, que suele dejar menores restos arqueológicos que las infraestructuras. Para tener un ejemplo, traduciré este fragmento que aborda las diferencias entre la religión romana y la moderna:

En Roma no había doctrina como tal, ni libro sagrado ni tan siquiera lo que podríamos llamar un sistema de creencias. Los romanos sabían que los dioses existían, no creían en ellos en el sentido internalizado que es común a las religiones modernas del mundo. La antigua religión romana tampoco se preocupaba especialmente de la salvación personal o la moralidad. En vez de esto se concentraba en la práctica de ritos que prentendían conservar las buenas relaciones entre Roma y los dioses para así asegurarse el éxito y la prosperidad.

Este otro trata de la situación de la mujer romana y del desequilibrio entre los sexos. Son cuestiones que a veces se consideran prepolíticas y que en cierto modo nos ponen al imperio en el mismo plano que algunas zonas rurales de Afganistán. Seguramente tienen más que ver con condiciones sociales estructurales, modos de producción, desigualdades sociales y demografía de elevada mortalidad que con lo que hoy denominamos política, pero interesante pensarse las diferencias entre aquel mundo y el nuestro:

Que el primer matrimonio de una joven romana se produjera a la edad de catorce o quince años no tenía nada de especial. El compromiso de Tulia el que habría de ser su primer marido se acordó cuando tenía once años y el matrimonio fue a los quince. Cuando en el año -67 Cicerón habla de desposar a la pequeña Tulua con Gayo Calpurnio Piso “pequeña” ha de tomarse en el sentido literal. Ático ya estaba considerando futuros maridos cuando su hija tenía seis años. Se podría esperar que la elite pactara estas alianzas más temprano pero  entre los epitafios de la gente común hay numerosas muestras de chicas casas en la adolescencia y en ocasiones tan jóvenes como con diez u once años. Si estos matrimonios se consumaban o no es una pregunta incómoda e imposible de responder. Del mismo modo parece que los hombres se casaban por primera vez a los veintitantos años de edad con una diferencia de edad con la novia de unos diez años de promedio. Algunas mujeres acabarían casándose con un hombre más viejo aún en su segundo o tercer matrimonio. Fuera cual fuera el grado de libertad de las mujeres romanas su subordinación tenía una base importante en el desequilibrio entre un hombre adulto y lo que hoy llamaríamos una esposa niña.

Podría poner muchos más como estos, la idea es mostrar diferentes áreas de la vida romana. A mí me llaman la atención los relacionados con la logística: el tráfico de aceite de la Bética a la urbe que produjo el monte Testuccio de Roma o el traslado del granito del monte Claudiano de Egipto convertido en columnas para el Panteón de Agripa y Adriano, que me sugieren que al igual que muchos imperios Roma había abarcado de más  y no podía apretar.

Veredicto: Hay erudición más que de sobra pero les será poco útil sin la estructura. Consíganse el andamiaje y vuelvan a por el conocimiento. Yo intentaré volver a echarle un vistazo dentro de una década o algo así.


“La piel”, de Curzio Malaparte

22/02/2016
La pelle

La pelle (1949)

Ha caído en mis manos una edición en español de esta novela. Me gustaría tener más tiempo y leer más y eso incluye leer más en español, cosa que considero una experiencia bastante diferente de la de leer en inglés, que es quizá el idioma en el que más leo o al menos en el que leo más libros. La diferencia es difícil de explicar pero fácil de intuir. En este caso, el original es en italiano, lengua de la que se suele traducir bastante bien. Creo que con la excepción de par de veces en las que pone “operario” donde debería ser “obrero” no me he encontrado nada raro. De hecho, lo que habría sido un pérdida sería haberla leído en inglés. En el original italiano se intercalan conversaciones o trozos de conversación en inglés con las tropas aliadas en la invasión de Italia y también partes en francés. El efecto se respeta si el castellano ocupa el lugar del italiano, pero mantener el efecto en lengua inglesa será más difícil. Por cierto, este multilingüismo debe de ser una característica importante del texto. Como excepto por unas pocas frases en ruso todo está en cosas que chapurreo me pasa bastante desapercibido.

Al parecer he fallado porque para leer esto hay que leer primero Kaputt. Lo haremos al contrario si se tercia. Malaparte hizo todo el recorrido político del espectro político totalitario (que no es tanta distancia si se piensa bien) y en 1943 tras haber caído en desgracia con el fascismo y ser liberado de prisión se encontraba como asistente del ejercito estadounidense que liberaba a Italia de la Alemania nazi y de sí misma. El relato comienza en Nápoles, que es una ciudad por la que nunca me he planteado pasar, a pesar de su interesante conexión con la Historia española. Hay algo en lo que he leído con anterioridad y en las cosas que me han contado que hace que le tenga reparo. En cambio me fascino cuando un compañero de trabajo napolitano encontró una baraja española en mi casa y estuvimos hablando de juegos de naipes que son los mismos: la brisca, las siete y media y la escoba. Luego, según las tropas van subiendo a Roma por la vía Apia ya me encuentro con escenarios que he pisado, como el mausoleo de Cecilia Metela, esposa de Mussolini en la versión gringa de la película. También Florencia.

Si no es por una bandera que me recuerda a las momias de turbera del Museo Nacional de Irlanda, la causa del título está al final del capítulo cuarto, a propósito de como unas madres prostituyen a sus chiquillos con las tropas:

— […] Deben haber ocurrido cosas terribles en Europa para que estén reducidos a eso.
—No ha ocurrido nada en Europa — dije yo.
—¿Nada? —preguntó el general Guillaume—. ¿Y el hambre, los bombardeos, los fusilamientos, las matanzas, la angustia, el terror, todo eso no es nada para usted?
— ¡Oh, eso no es nada! —dije—. Son cosas de risa; el hambre, los bombardeos, los fusilamientos, las matanzas, la angustia, el terror, los campos de concentración son cosa de risa, tonterías, viejas historias.
En Europa estas cosas ya hace siglos que las conocemos. Hoy ya estamos acostumbrados. No son estas cosas lo que no han reducido a esto.
—¿Qué es, pues, lo que les ha hecho así? — dijo el general Guillaume con la voz un poco ronca.
—La piel.
—¿La piel? ¿Qué piel? —dijo el general Guillaume.
—La piel — respondí en voz baja—, nuestra piel, esta maldita piel. No puede usted imaginarse siquiera de cuántas cosas es capaz un hombre, de qué heroísmos y de qué infamias, para salvar la piel. Esta, esta asquerosa piel, ¿la ve usted? (Y al decir esto agarraba con dos dedos la piel del dorso de la mano y tiraba de ella.) Un día se sufría hambre, tortura, sufrimientos, los dolores más terribles, se mataba y se moría, se sufría y se hacía sufrir, para salvar el alma, para salvar el alma propia y la de los demás. Para salvar el alma se era capaz de todas las grandezas y de todas las infamias. No solamente la propia, sino las de los demás. Hoy se sufre y se hace sufrir, se mata y se muere, se realizan cosas maravillosas y horrendas, no ya para salvar la propia alma, sino para la propia piel. Se cree luchar y sufrir por la propia alma, pero, en realidad, se lucha y se sufre por la piel, por la propia piel tan sólo. Todo lo demás no cuenta. Hoy se es héroe por una cosa bien pequeña. Por una cosa asquerosa. La piel humana es una cosa asquerosa. ¡Fíjese! Es una cosa repulsiva. ¡Y pensar que el mundo está lleno de héroes dispuestos a sacrificar la propia vida por una cosa semejante!

No es que me haya parecido una gran obra, también es cierto que la he leído deprisa, buscando trocitos de sabiduría o viñetas que me llamaran la atención. Sin mucho que comentar aquí dejo unos que me gustaron.

Este fragmento sobre el cambio de bando de Italia durante la guerra que resulta más esclarecedor al lector que a sus protagonistas:

— ¡Compañía, descanso! —gritó el sargento.
Los soldados se apoyaron sobre el pie izquierdo en una actitud de abandono y desmadejamiento y me miraron ahora fijamente con una mirada más dulce y humana.
—Y ahora —dijo el coronel Palese— vuestro nuevo capitán os hablará brevemente.
Yo abrí la boca y de mis labios salieron unos sonidos horrendos; eran palabras sordas, hinchadas y flojas.
Dije:
—Somos los voluntarios de la Libertad, los soldados de la nueva Italia. Debemos luchar contra los alemanes, echarlos de nuestra casa, rechazarlos más allá de nuestras fronteras. Los ojos de todos los italianos están fijos sobre nosotros; debemos levantar de nuevo la bandera caída en el fango; ser el ejemplo de todos en medio de tanta vergüenza, mostrarnos dignos de la hora que ha sonado, de la tarea que la Patria nos confía.
Cuando hube terminado de hablar, el coronel dijo a los soldados:
—Ahora uno de vosotros repetirá lo que ha dicho el capitán. Quiero estar seguro de que habéis comprendido. Tú —dijo indicando un soldado—, repite lo que ha dicho vuestro capitán.
El soldado me miró; tenía los labios delgados y sin vida de los muertos. Con un horrendo tono de voz,
dijo:
—Debemos mostrarnos dignos de la vergüenza de Italia.
El coronel Palese se acercó a mí y me dijo en voz baja:
—Han comprendido.

El carácter nacional y sexual de Italia:

La primera vez que tuve miedo de haberme contagiado, de haber sido también yo atacado de la peste, fue cuando fui con Jimmy a casa del vendedor de «pelucas». Me sentí humillado del repugnante morbo precisamente en el punto en que un italiano es más sensible, en el sexo. Los órganos genitales han tenido siempre una gran importancia en la vida de los pueblos latinos, y especialmente en la vida del pueblo italiano, en la vida de Italia. La verdadera bandera italiana no es la tricolor, sino el sexo masculino. El patriotismo del pueblo italiano está todo allí, en el pubis. El honor, la moral, la religión católica, el culto de la familia, está todo allí, entre las piernas, allí, en el sexo; que en Italia es bellísimo, digno de nuestras antiguas y gloriosas tradiciones de civismo. Apenas franqueé el umbral del almacén de «peluquería» sentí que la peste me humillaba en lo que, para todo italiano, es la sola, la verdadera Italia.

Las resonancias del mundo clásico son un tema italiano clásico:

Hacía un esfuerzo por pensar en Roma, no como una inmensa fosa común en la que los huesos de los hombres y de los dioses yacen entremezclados entre las ruinas de los templos y de los foros, sino como una villa humana, una villa de hombres simples y mortales donde todo es humano, donde la miseria y ía humillación de los dioses no envilecen la grandeza de los hombres, no dan a la libertad humana el valor de una herencia traicionada, de una gloria usurpada y corrompida.

Cosas que pasan en las guerras, sección homosexualidad:

A la primera noticia de la liberación de Nápoles, como llamados por una voz misteriosa, como guiados por aquel dulce olor de cuero nuevo y tabaco de Virginia, aquel olor de mujer rubia que es el olor del ejército americano, los lánguidos escuadrones de los homosexuales, no de Roma ni de Italia solamente, sino de toda Europa, habían franqueado a pie las líneas alemanas sobre las nevadas montañas de los Abruzzos, atravesando los campos de minas, desafiando los fusilamientos de las patrullas de Fallschirmjager, y habían acudido rápidamente a Nápoles al encuentro de los ejércitos liberadores.

Si leo Kaputt lo suficientemente pronto lo poco que se me quede en la memoria estará indisolublemente mezclado y más o menos se habrá enmendado mi error.


Islas no aisladas

19/01/2016
Mata de la provincia romana de Britannia

Mata de la provincia romana de Britannia

Sigo leyendo sobre la historia de las islas. Me estaba acordando de una vez que fuimos a Belfast en la primavera de 2000. Éramos un grupo de compañeros de trabajo y entre ellos estaba la típica izquierdista española que en España es anticlerical y en Irlanda del Norte, católica. La sigo teniendo en el Facebook y me llama la atención que sea fiel a IU y pase de Podemos. En la plaza en la que está el ayuntamiento de Belfast dijo algo como “ver ahí ondeando la bandera británica me ha parecido muy fuerte”. Es lo que tiene acercarse a la realidad desde el prejuicio. También ondea la bandera española en Santa Cruz de Tenerife, que queda bastante más lejos de la España peninsular.

El gaélico que se habla en Escocia está ahí a consecuencia de la migración de celtas provenientes de Irlanda y durante muchos siglos existe una cultura céltica bi-insular. Dice Davies hablando del siglo X o por ahí que como resultado de los numerosos movimientos de poblaciones la configuración geográfica de “lo irlandés” tardó en configurarse. No sólo es Escocia, sino también la isla de Man o partes de Gales como la península de Lleyn y más al sur Cornualles. De hecho, habría sido posible que la cultura céltica se hubiera impuesto a la romana y a la germánica. La frase importane es: Sólo cuando los asentamientos irlandeses en Gran Bretaña dejan de funcionar puede empezar a emplearse el concepto moderno e insular de “Irlanda”.

Las islas británicas

Las islas británicas


Fontana de Trevi

11/01/2015
Una vista menos frecuente

Fontana de Trevi, una vista menos frecuente (agosto de 2007)

He leído hoy que murió la sueca Anita Ekberg. No sé yo si tengo vista entera “La dolce vita” pero la escena del baño en la fontana de Trevi, decenas de veces. En alguna de las ocasiones recuerdo haberme preguntando cómo era posible que esa mujer no se hubiera convertido en una figura más icónica aún de los años sesenta.

Salto a finales de los años noventa. Vi otra película italiana,  titulada “Bámbola” y protagonizada también por una mujer muy atractiva: Valeria Marini. Una cinta muy sensual, podría decirse como poco. En los títulos de crédito vi el nombre de Anita Ekberg a quien no había reconocido durante el filme y en ese momento pensar en el personaje me causo impresión. Memento hómine, lo que quitan cuatro décadas.

En 2007 en Roma nos acercamos a la famosa fuente. Me sorprendió lo pequeña que era la plaza. Costaba encontrar un hueco para hacerse una foto con el agua y las estatuas, entre tanto turista. Ahora lo que pienso cuando veo a Marcello Mastroianni quitarse los zapatos es que lo mágico e improbable no es aparecer allí con una diosa nórdica que quiera bañarse con uno, sino encontrarse la plaza vacía. Si se cumple la profecía de la moneda y vuelvo alguna vez a Roma y su más famosa fuente y si se diera la extrañísima e inaudita circunstancia de que pudiera verme solo ante Océano y los tritones, de verdad que me tiro con los zapatos puestos y sin sacarme el teléfono.


La caja de Pandora

17/11/2014

El último día que fuimos a trabajar mi jefa me regaló un libro y entre el tema que escogió y la dedicatoria que dejó anotada me he convencido de que por un lado me tenía aprecio y de que simultáneamente era bien consciente de que yo no encajaba demasiado en un entorno como aquel. El librito se titula Opening Pandora´s Box y trata de las expresiones que hémos heredado de los clásicos y de las historias que hay detrás de su origen.

Una idea que hace algunos años tomé del amigo Carlos es que está bien perseverar en la lectura de libros de nivel básico ya que como él dijo “una vez que conoces todas las palabras del diccionario básico, tu nivel ya es avanzado”. Uno ya ha leído varios libros sobre la antigüedad clásica y es inevitable que uno para principiantes no le resulte aprovechable al cien por cien. Creo que todo el mundo sabe qué es “cruzar el Rubicón”, “pan y circo”, “el complejo de Edipo”, “una arpía”, “un hermafrodita”, “un mecenas”, “un mausoleo” o como el propio título indica, qué es “abrir la caja de Pandora” (¿o no?). En cualquier caso dejo unas notas con lo aprendido:

Elegancia alejandrina es cierto tipo de belleza literaria, debido a la preeminencia de la ciudad egipcia en las letras griegas en la época anterior a la edad dorada de las latinas. Se podría creer que el verso alejandrino viene de los tiempos de Calímaco pero compruebo que el origen no es tal, sino francés del siglo XII.

Placeres de Apicio. No conocía yo a Marco Gavio Apicio y a diferencia de Epicuro, que nos dejó epicúreo, el romano no nos ha dejado adjetivo como sí ha hecho con los ingléses (Apician pleasures)

Argos es el cíclope, Argos es también el perro de Odiseo, Argo es la nave de Jasón, argo es argo… No, en serio, a la nao de los argonautas la veo mentar muchas veces con el nombre acabado en ese.

Carta de Belerofonte es la que se escribe en perjuicio de quien la porta. Un precursor clásico de la tradición de matar al mensajero.

Agatocles de Siracusa nos dejó el primer ejemplo histórico en el que alguien se dedica a quemar sus propias naves en el 310 de antes de nuestra era, mucho tiempo antes que Hernán Cortés.

Nones. Lo de que son números impares vale, pero la explicación completa del calendario romano es compleja y no la he llegado a entender del todo. No me sorprende, ya que a lo largo de mi vida he consultado decenas de veces cómo se sabe cuándo es la Pascua y más halla de la luna llena nunca he conseguido recordarlo. Pongamos que son nones el día 5 y el 7 de cada mes y que se llaman así porque van nueve días antes de los idus. Cuidado con los de marzo.

Cloud cukoo land. Esta es una expresión de la jerga política (sobre todo de los EEUU) que he oído/leído varias veces, y en cambio nunca en español. No es de extrañar. Proviene de “Las aves” de Aristófanes y las versiones castellanas hablan de Nefelococigia. Por una vez incluso la palabra alemana Wolkenkuckucksheim me dice más que la de mi propia lengua. Este “país de los cucos de las nubes” es el equivalente politico del país de Jauja o el de los ríos de leche y miel que conoceremos el año que viene tras la victoria de Podemos y el comandante Pablo Iglesias.

Un corintio es alguien que se da a la buena vida, en especial a las mujeres y al juego. En ese sentido vendría a ser lo opuesto a un espartano.

Oráculos más importantes de la Antigüedad: El de Apolo en Delfos, Los de Zeus en Dodona y Amón,  el de Trofonio en Lebedea, Epidauro y el culto a Ascanio.

Intercambio diomedeo. Uno de naturaleza desigual, como el de la jugada que le hizo Diómedes a Glauco.

Los cinco ríos del inframundo son el Aqueronte (el río de la pena), el Cocito (río de los lamentos), Flegetonte (río de las llamas), Lete (río del olvido) y Estigia (río ¿o laguna? del odio). En el inglés que tanto estudio son sus nombres Acheron, Styx, Cocytus, Phlegeton y Lethe. “beber de las aguas de Lete” es una expresión que vale tanto como decir “olvidar”.

Et tu Brute? Según compruebo, los anglos conocen esta exclamación de César a punto de ser asesinado por causa de Shakespeare, mientras que los hispanos nos ceñimos al “¿tú también, hijo mío?” de Suetonio.

Táctica fabiana es la de dilación que empleó Quinto Fabio Máximo Verrugoso para derrotar a Anibal

Halcyon days es una que he visto muchas veces en inglés y ninguna en español. Quizá la he malentendido ya que era para mí una especie de edad dorada, o los buenos tiempos de antaño. En cambio más que con días de felicidad y gloria su origen son los días de calma que Eolo concedía a su hija Alcíone, ya convertida en ave. Tales eran los “días del alción”.

Estrategia de Lisístrata es la de no mantener relaciones sexuales para obtener algo a cambio. Aunque la expresión no sea frecuente me temo que tanto esta estrategia como la opuesta deben de estar a la orden del día.

Sybaris. Bien, pues según parece los sibaritas eran de un sitio en lo que hoy es la región de Calabria al sur de la península itálica.

Estas me han parecido las más interesantes y espero que quien haya llegado hasta aquí también haya aprendido algo. Tengo otro libro con un puñado de expresiones latinas para comentar. Quedo a la espera de la ayuda de las musas.


El libro de Kells

11/08/2014
Perdónalos, que no saben lo que hacen

Perdónalos, que no saben lo que hacen

La única vez que estuve en Roma coincidió que era una semana con dos festivos y el resto de los días la cola para entrar en los Museos Vaticanos y ver la Capilla Sixtina llegaba a la plaza de san Pedro. Como la perspectiva era pasar dos horas esperando para luego estar veinte minutos en la famosa sala mirando hacia el techo en una espacio abarrotado de gente con apenas unos centímetros cuadrados de suelo uno mismo y sin poder desplazarse libremente por el lugar ni apreciar los detalles de tan magna obra, decidimos omitir la visita y disfrutar la dolce vita romana, que hoy en día hay maravillosos libros y posibilidades electrónicas para contemplar el dedo de Dios creando al Hombre en altísima definición, en cualquier lugar y a cualquier hora.

Cambiamos el decorado de detrás del escenario. Sale Roma, entra Dublín. Misma historia. Cuando paseo por el campus de Trinity Collage en verano suelo ver una larga fila de individuos entre los que predominan los turistas estadounidenses de mediana edad. Esperan para poder entrar al edificio donde se exhibe un libro: el libro de Kells. En todos los años que llevo aquí aún no lo he visto y en cambio es una de esas cosas que dicen que no hay que perderse a quienes vienen a pasar tres días a la ciudad. Independientemente del valor intrínseco de llibro, que yo creo que está sobrevalorado con respecto a otros códices: ¡sólo es un libro! Además no les van a dejar tocarlo, ya está cubierto por una vitrina de cristal. Tampoco van a ver mucho del volumen, ya que está abierto por una página que va cambiando con los días y la página del día es la única que van ustedes a ver.  Y hay gente que paga diez euros y hace cola para ver eso. (Hago un poco de trampa, también ven la biblioteca que es muy bonita, pero la de la Universidad de Salamanca no lo es menos y sólo les cobran 2€).

Hace años, en una librería, me encontré con que vendían un cedé con las imágenes del libro a un precio prohibitivo. Ya no es así, desde el año pasado pueden ver el libro de Kells completo, página por página en la página del Trinity College en la red de redes. Pueden ampliar las imágenes, ver los detalles, comparar el texto con el de los evangelios en arameo si les da la gana y todo ello desde la comodidad de su hogar. No me pierdan el tiempo haciendo cola.