El centenario

27/03/2016
Casa de Aduanas

Casa de Aduanas

“El Centenario” es el título del pasacalles que a falta de otra cosa tiene por himno en la aldea de donde llegué ayer. No sé exactamente a qué cien años de soledad alude, pero lo de que sea una charanga antes que una banda militar la encargada de la solemnidad musical del lugar regala cierta merecida modestia y esa no es pequeña virtud cuando de evitar el ridículo se trata.

Liberty Hall

Liberty Hall

Hoy no hace cien años de nada, pero en el Domingo de Resurrección de hace un siglo se rindió la insurrección chapucera que quizá consiguió acabar gananando tras la derrota y el martirio. No en vano, el nacionalismo vasco se fijó en esta fecha para iniciar parejo bucle melancólico. Quizá el estado español también aprendió algo de los errores británicos y eso haya contribuido a que las cosas sigan siendo las que son.

Puente Rosie Hackett

Puente Rosie Hackett

Durante mis tiempos en Vasconia, el domingo de Pascua era una fecha políticamente bastante indiferente para el noventa por ciento del espectro político que va del nacionalismo vasco no militante al españolismo recalcitrante. Son los problemas técnicos de ubicar una festividad en domingo cuendo este día ya de por sí es festivo. Es parecido por tierras de Irlanda.

St Stephen's Green

St Stephen’s Green

Hoy salimos de casa por aquello del “yo estuve allí”. El principal acto de conmemoración era un desfile militar. En general, los irlandeses no son muy buenos para las celebraciones callejeras y provisionalmente se lo vamos a imputar también al clima. Hace muchos años vi los fuegos artificiales que se anunciaban como “del milenio” y luego fueron como los que lanza en verano cualquier localidad española con plaza de toros. Sé que todos los años hay un desfile el día de san Patricio que apenas es más que la celebración anual de cualquier instituto de secundaria un poco grande. En lo específicamente militar, si uno ha visto los desfiles de los rusos en la Plaza Roja o los que monta el de Corea del Norte con sus misiles, coreografía y demás parafernalia y espera algo similar, se sabe que va a quedar defraudado con las exiguas fuerzas militares irlandesas. Pero qué diablos, ya se sabe que estamos celebrando un fracaso.

George's st

George’s st

No hemos tenido paciencia con la muchedumbre, creo que menor de la esperada. La música militar que nunca nos supo levantar nos ha encontrado en los columpios del prado de san Esteban y apenas hemos visto parte del desfile a través de una pantalla gigante, junto con otras decenas de personas, en un ratito afortunado de sol. Una patrulla aérea ha pasado por encima formando la bandera tricolor con delicadas columnas de humo. Más ilusión que ninguna otra cosa es la que me ha hecho la posibilidad de pisar las calzadas que normalmente ocupa el tráfico rodado.

Firmantes de la proclamación de 1916

Firmantes de la proclamación de 1916

En los muelles podía uno subirse al Ciara y el Beckett. Éste último tiene por emblema el Yoda de la Guerra de las Galaxias.


Eclipse, puente y niebla

26/03/2015

La semana pasada y más concretamente el día 20  de marzo hubo un eclipse de sol, que fue total en Svalbard y otros barrios del septentrión y que en Dublín llegó a ocultar el 93% del astro rey. Duró apróximadamente dos horas en las que desde la ventana de la oficina percibí que el día se oscurecía hasta cierto punto, aunque me habría pasado totalmente inadvertido si no hubiera estado sobre aviso. Mi experiencia con los eclipses es bastante deprimente: el que pasó en 2005 por España resultó bastante similar. La realidad es que prefiero verlos en la pantalla a jugarme las retinas y las córneas. La pantalla nos llena de luz.

En cambio el día anterior, el 19, cruzando el puente Samuel Beckett entre la bruma sí que pude experimentar una ausencia importante de visibilidad. No es la primera vez que me enfrento a una niebla destacable en la capital de Irlanda, pero creo que nunca antes la he visto tan densa. Desde la mitad del puente apenas distinguía la silueta del centro de convenciones. Mirando hacia el centro ni rastro de la casa de aduanas, la pirámide del Úlster o el Liberty Hall. Para el mediodía se había levantado e hizo un día bastante bueno, tanto que acabé yendo a comerme el bocadillo al gran canal.

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Rotterdam 3

13/03/2015

Como ya he escrito, la semana pasada tuvimos que ir a Rotterdam por cuestiones de trabajo. Cuando nos plantearon este viaje no me alegré especialmente, ya que teniendo en cuenta las horas de sol que hay en febrero calculé que nos pasaríamos los día enteros en la oficina y las tardes y noches en el hotel, sin oportunidad de hacer ni ver nada especial.

Y más o menos así fue. Sin embargo, un día al jefe de allí se le ocurrió salir a comer al centro un día, arruinando toda la productividad de la jornada, pero permitiéndonos captar algo de la esencia de la ciudad portuaria.

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El restaurante al que fuimos quedaba ahí

Además, ya puestos, nos llevó a pastar a un pesebre de oro que quedaba, muy bien puesto, al lado del famoso puente de Erasmo. Ese puente al que decían que se parecía tanto el Samuel Beckett cuando lo trajeron a Dublín en 2009.

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Y debajo de esto

Y como uno es un paleto que todavía se maravilla de las cosas y saca afotos de los platos de comida, ahora quiero que vean lo que pagan treinta y cinco lereles (el precio me lo sé porque me he mirado la página güeb del sitio), en un antro de esta categoría, digamos media-alta:

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Entrante

 

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Plato principal

 

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Postre

Todo muy bonito, muy bien presentado y la verdad es que rico. Lamento no haber hecho ningún esfuerzo por recordar los nombres de las cosas. Ahora bien, de no haberme zampado un desayuno de hotel, de esos que en realidad desayunas tres veces, apenas cuatro horas antes me imagino que me habría quedado con hambre.

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El comedor, luminoso

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Y la vista, nada mal

 


Aoife

31/01/2015

Han coincidido dos cosas. Una es que ayer estuve mirando fotos viejas y encontré las que voy a poner a continuación aunque etonces aún no lo supiera. La otra es que me acabo de encontrar una noticia:

El barco de la armada irlandesa L.É. Aoife (P22) ha dejado hoy de prestar servicio y pronto será sustituido por otro que se llamará James Joyce. Hace unos meses comentamos que a otro nuevo buque militar le habían puesto el nombre de Samuel Beckett. El bajel al que sustituyó se llamaba Emer, que al igual que Aoife es también nombre de fémina. Parece que hay una tendencia a sustituir embarcaciones hembra por patrulleros literatos.

Aoife se pronuncia “Ifa”. A mí el sonido no me gusta nada, porque sólo me recuerda al Grupo Ifa de supermercados que había en España. Aquí en Irlanda se considera que es un nombre bonito. Esas cosas van por modas y francamente los hay que me suenan peor.

Tengo aquí unas fotos de abril 2007 con el barco amarrado en el río Liffey de Dublín y no en Waterford donde le han dado pasaporte esta mañana. Obsérvese la simpática bruja con escoba de su insignia.

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Samuel Beckett (el barco)

18/05/2014

La armada irlandesa (o servicio naval) no tiene un número excesivamente alto de barcos. Creo que son siete y que su base está en una islita cercana a Cork, por donde viven las anguilas. El barco que más suelo ver atracado más a menudo en el Liffey es el Aoife, que al parecer ya es viejo y lo van a retirar y luego diremos por qué.  También he solido ver, aunque menos, al Orla y al Aisling (todos con nombre de mujer). El Aisling hundió un barquito vizcaino en el siglo pasado.

La razón del retiro del Aoife (se pronuncia Ifa como la cadena de supermercados) es, precisamente, que lo va a sustituir un guardacostas nuevo llamado Samuel Beckett. Este nuevo barco estaba hoy amarrado junto al puente que también lleva el nombre del escritor y premio Nóbel. No conozco bien su obra y sólo leí hace años En attendant Godot. Tuve interés por hacerlo ya que recordaba que la obra de teatro había sido interpretada en Sarajevo durante el sitio de la ciudad. Se leía muy rápido y me imagino que habrá muchos estudios discutiendo si se debe intentar explicarla como una metáfora de algo o como algo absurdo sin más.

Si el Aoife tenía 65 metros de eslora el Beckett tiene 90. El barquito entraba hoy en servicio, se podía visitar y la gente guardaba cola para poder hacerlo. Me ha parecido curioso un emblema que he visto en la escalerilla junto al nombre de la embarcación, porque contenía las dos máscaras que representan a la comedia y a la tragedia en el teatro. Dentro de poco habrá otro barco y se llamará James Joyce.

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