Episodios Nacionales: La batalla de los Arapiles

18/06/2017

“…y entre los muertos habrá siempre una lengua viva para decir que Zaragoza no se rinde.”

Después de unas semanas hoy he concluído la primera serie de los Episodios Nacionales. Dejo las siguientes para años posteriores que ars longa vita brevis y hay mucho a lo que dedicarse. Esta última entrega transcurre principalmente por tierras charras y como en ellas he pasado un trocito notable de mi vida, al menos las ubicaciones geográficas casi las domino, tanto en el agro como entre las murallas que rodeaban la ciudad de Salamanca.

En cambio nunca he sabido gran cosa de la batalla de los Arapiles, al menos hasta hace un par de años cuando descubrí que existía un monte Arapiles en Australia y sospeché que su nombre no podía ser debido sino a lo que es. De aquella me puse a leer un poco sobre la batalla del 22 de julio de 1812 con una curiosidad que nunca tuve mientras viví en Salamanca (casi podría haberme llegado caminando al escenario bélico y nunca lo hice).

Un personaje interesante con el que uno coincide hasta cierto punto en la geografía es el duque de Wellington, que nació en Dublín donde uno brega. Él bregó en Salamanca de donde provenimos y sus tropas quemaron mi ciudad natal que no es poco. Yo espero no hacerle nada malo a la suya. No me queda claro si Wellesley estuvo en Sancti-Spíritus como Pérez Galdós cuenta convirtiendo al villorrio de entonces en un escenario importante en el episodio. Sí que parece que lo hizo Thomas Picton y ahora sé que la localidad neozelandesa donde esperábamos el barco para cambiar de isla lleva por nombre su apellido. Tampoco he podido acreditar la existencia del coronel Abraham Simpson. El nombre de Pakenham (cuñado de Wellington) aparecía en mis anteriores señas, aunque seguramente se refiera a algún otro miembro de la familia. Aparecen más hibernoespañoles en este episodio: Carlos O’Donnell, José O’Lawlor.

Mi abuelo me contó que un abuelo de su abuelo (o sea un tatarabuelo suyo) era del pueblo de El Bodón, donde aconteció una escaramuza importante. Creo que la guerra de la Independencia (la francesá) dejo en la memoria colectiva de esas comarcas del sur de Salamanca un mayor impacto que en otras. He oído muchas historias de gentes que enterraban sus bienes en arcas, tesoros encontratos décadas después. Una que contaban mucho es la de cómo a los franceses que participaban en la invasión les decían que si morían allí resucitarían en Francia. La leyenda y el rumor tienen bastante más ascendente que el estudio riguroso de la Historia.

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