Pomponio Flato

12/01/2018

Eduardo Mendoza

– La Historia Natural, a cuyo estudio me he consagrado siguiendo los pasos de Aristóteles y Estrabón, de quienes soy devoto discípulo -concluí-, no tiene fronteras ni sabe de facciones.

– Pero esto, por Juno -replicó Apio Pulcro-, no impide que existan las fronteras y dentro de cada frontera, las facciones, de cuyas causas y efectos nadie puede mantenerse al margen, como pronto verás en esta ingrata tierra.

 

Hoy me he quedado trabajando desde casa, con tal mala fortuna de que a las dos horas de comenzar mi jornada ha habido un corte de electricidad (ya es el segundo en cuatro meses, a menudo sitio me he venido a vivir) y como el rúter deja de funcionar he estado cinco horas sin hacer nada (del trabajo) y luego he acabado a las tantas.

Entretanto, me puse a oír un programa de radio sobre la odisea de Shackleton y sobre novela histórica en general que tenía descargado en el disco duro. También ha coincidido que tenía encima de la mesa una novela española. En la biblioteca que me queda más cerca de casa tienen un estante con unos cuarenta libros en castellano y se me ocurrió agarrar uno breve, de Eduardo Mendoza, el gran escritor tabarnés, a quien con excepción de algún que otro artículo en El País no le había  leído apenas nada.

Y así hoy en horario supuestamente laboral cayó El asombroso viaje de Pomponio Flato, libro cuyo protagonista desplaza a la Judea del siglo I y se ve envuelto en un caso penal en el que va averiguando cosas de la vida de unos personajes esenciales de nuestra civilización a los que todos conocemos pero de los que nada conocemos.

Novela menos deudora de Flavio Josefo y los Evangelistas que de La vida de Brian, en puridad no debería considerarse novela histórica o al menos a mí no me parece que tenga esa pretensión. Sin embargo, como más o menos al mismo tiempo estaba oyendo hablar del género en la radio me hago la reflexión de lo difícil que resulta reproducir el pensamiento de los antiguos. Por ejemplo creo que el hacer que un viajero del inicio de nuestra era calcule que Nazaret tenga diez mil habitantes ya es alejarlo del pensamiento de los antiguos, que ni estaban tan preocupados como nosotros por la demografía y la precisión estadística, ni consideraban a todos los seres humanos ¿mujeres, niños, viejos? por igual. Mucho más tarde cuentan las iglesias o los fuegos, o los padres de familia, hombres en edad militar o los pecheros. El auge del individualismo en Occidente es posterior. Y cuántas cosas de esas no habrá. El anacronismo no es grave en este libro ni para los Monty Python pero algo tengo que escribir.

Y ya puestos, si este libro pasa a formar parte del canon de la literatura española del futuro la que viene a continuación será sin duda la frase que más citen los escolares del siglo XXII:

Cuando al cuerpo le dan por el culo, el espíritu revierte en la metafísica. Así lo afirma Parménides en un texto que, por desgracia, se ha perdido.

Mi veredicto es que son 190 páginas y me han durado menos que el apagón. Se lo recomendaría a aquella chica que leía un libro todos los veranos.

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