Postal del Japón

10/12/2017

Postal sobre cuadro

El miércoles llegó una bonita postal del Japón. De momento la he puesto encima de un cuadro que hay en el salón de mi casa y que muestra la misma imagen: el archiconocido Fuji rojo de las 36 estampas de Hokusai. Lo de tener el cuadro en lugar señero ya sería toda una declaración de que es una obra de arte que nos gusta de verdad. Lo espectacular es que ese mismo cuadro lo tenemos dos veces. Y ahora con la postal, tres.

Es posible que Hokusai sea una de las formas más sencillas de aproximarse al arte japonés. Cuando estuvimos en Japón tuve mucho interés en fotografiarme ante una de las muestras de la ola y de comprarme una taza que aún conservo. Incluso en este año 2017 he estado aquí en Dublín en una exposición entre cuyas piezas se encontraba una miniatura del maestro nipón, el monte Ashi visto desde las orillas del lago Hakone que otrora surcáramos en barco pirata.

No es la primera vez que recibo una postal de Japón, ni siquiera la primera vez que recibo una que represente una xilografía de Hokusai. Es la primera que recibo que hace mención a interesantes expresiones de la cultura japonesa que me alegro de que mi mujer (que es la que suele recoger el correo) desconozca, o bien que no tenga la paciencia de descifrar la caligrafía hispana. Así que omitiré el contenido y pasare a la filatelia.

¿Ginza 21-XI-17?

Según leo en una página especializada, el sello de 70 yenes es la mitad superior de otro junto con el cual compone una imagen, no de Hokusai sino del otro, de Hirosighe, que en conjunto muestra las flores que vemos y un ave que on está. Aunque andemos mal de hiragana y katakana podemos ver que conmemora la International Letter-Writing Week,  que se lleva celebrando desde 1958 “con el objetivo de contribuir a la paz mundial incentivando el intercambio cultural entre la gente del mundo a través de la escritura epistolar”.

Le leí a uno que decía que el día del juicio final hablaría muy bien de todos los amigos que hayan seguido mandado postales. Aquí también bancamos duro esa idea.

Anuncios

Metros y pies

04/05/2015

[1’35”] “When the mark of 8.90 m. appeared on the scoreboard, Beamon -used to non-metric measurement- still didn’t know exactly how far he’d jumped.”

[1’35”] “Cuando la marca de 8,90 m. apareció en el marcador, Beamon -que no estaba acostumbrado al sistema métrico- seguía sin saber cuánto había saltado.”

Creo que todo el mundo conoce este récord de salto de longitud en los Juegos Olímpicos de México de 1968. Me acabo de dar cuenta de que el salto que lo batió en Tokio en 1991 lleva más años vigente que aquel. Un poco antes en el mismo vídeo [1’20”] el protagonista, Bob Beamon, aparece en una entrevista diciendo algo sobre veintitantos pies.

Soy partidario acérrimo e intransigente del sistema métrico internacional. Aquí en Irlanda se utiliza más que en Inglaterra y en Estados Unidos excepto en casos contados: alguna distancia consabida en millas, comprar carne en libras el mercado, la altura de la gente en pieses y -un dato que descubrí hace pocos años y con el que vengo teniendo contacto- el peso de los bebés al nacer.


Koishikawa Korakuen

24/03/2012

Tokio blues

El avión que nos llevó a Tokio llegó muy tarde y aprovechamos el desfase horario para una dosis de hiperpoblación y de luces de neón en Shinjuku. A pesar de eso me desperté muy temprano y estuve viendo el templo Zojoji al amanecer. Después ya en equipo nos encaminamos al Palacio Imperial, para llevarnos la ya sabida decepción y de ahí un poco más al norte, a los jardines de Korakuén (後楽園 ) en el barrio de Koishikawa (小石川).

Cerca de Korakuén

Esto de viajar en tándem tiene su complicación. Me libré de ver el kabuki a cambio de renunciar al sumo. De todos modos, acabé viendo más jardines de los que hubiera querido y también comí muchos más fideos (y no tanto sushi) como me hubiera gustado. Como Korakuén fue el primero de los jardines, todavía acudí con mucha curiosidad. En cambio, no se puede decir que objetivamente fuera de los más bellos.

La cúpula de Tokio (Tokyo Dome) antes llamada Big Egg

Los jardines se encuentran junto a un parque de ocio con forma de gigantesca colchoneta hinchable que según su nombre actual es una cúpula y según el anterior, un huevo. Fue el primer lugar donde vi lo de que Tokio puede estar comportándose para uno como un mar de multitudes y rascacielos y de pronto también como un remanso de paz, un huerto diminuto y solitario.

Niña

Como en todos los jardines hay árboles y flores. También pequeñas construcciones de madera que son casetas o son pagodas dependiendo de si uno quiere mirarlas con los ojos de oriente o los de occidente. El estanque ocupa el espacio central. Como muchos estanques del Japón está poblado por carpas, un pez que me resulta especialmente horrible por su parecido con el ser humano en el valle inquietante.

Engetsu Kyo

Entre los elementos que más me gustaron en estos jardines de estilo chino se encuentran sus dos puentes. El puente llamado Engetsu-Kyo es por su forma el de la luna llena. Hay otro de madera y de un color rojo muy vivo.

Puente rojo de madera

El parque no es demasiado grande, por lo que puede recorrerse en menos de una hora. Volviendo hacia la salida, pasamos por una zona de cultivo de plantas en el que había desde un pequeño arrozal a diversas flores, muy bien cuidadas.

El estanque y al fondo los rascacielos.

.

Plantas bien protegidas con paja

.En el blog de Kirai he visto que en los jardines de Kenrokuén en Kanazawa utilizan un sistema llamado yukitsuri para proteger los árboles de la nieve. Sin ser idéntico se parece mucho a las cuerdas que parecían proteger algunos árboles en los jardines de Korakuén.

Kōrakuen

Recuerdo que al salir de allí seguimos caminando hacia el a veces polémico santuario de Yasukuni, un interesante lugar histórico que dejó en mi memoria algunas imágenes que ya contaré en otra ocasión.


Destinos orientales

17/07/2011

A pesar del mal rato que me están haciendo pasar el georgiano y el armenio, uno sigue siendo aficionado a alfabetos, silabarios y sistemas de escritura en general. Sólo mi incapacidad para hacer ficheros .gif ha evitado que haya mezclado y publicado antes estas dos imágenes sucesivas que tomé en el aeropuerto de Narita hace cuatro años.

animation maker

Otra de las cosas que me entretiene en los aeropuertos lejanos es buscar los destinos para mí desconocidos a los que se vuela desde allí. Hangzhou tiene 8,5 millones de habitantes (más que Londres) y Xiamen 3,5 (más que Madrid).


Gentes del Japón

04/05/2010

Hay días en que no está uno mucho para pensar hacia adelante, así que se pone a pensar hacia atrás. Tenía por recovecos del disco duro esta presentación en pdf que hice hace unos años. Son fotos de alguna gente que nos encontramos por Japón. Con una buena cámara y teleobjetivo es más fácil fotografiar a la gente. Mi falta de medios técnicos y relativa timidez acaba suponiendo que en las fotos de mis viajes haya pocos seres humanos.

Quizá las más interesantes son las de los amigos que hice en el onsén de Hakone Yumoto, con los que perdí una partida de otelo en el tatami, y la del nacionalista imperial en el templo de Yasukuni. Luego se ven varios monjes y gente durmiendo en trenes y señoritas con quimono.