De Bray a Greystones por los acantilados

04/11/2016

El fin de semana pasado he hecho por segunda vez un recorrido que es uno de esos que se recomiendan para hacer senderismo en Irlanda: de Bray a Greystones por los acantilados, una ruta plana que va por encima del ferrocarril. La otra vez que lo hice fue, creo, en junio del 2000, acompañado de nuestro embajador del lejano oriente. Me ha parecido que desde entonces han arreglado el camino bastante, ya que creo recordar que antaño pisaba uno más pedruscos y ahora hay muchos tramos de pista de cemento y mucha valla protectora.

Bray desde el inicio del camino

Bray desde el inicio del camino

Dice el inefable Gugle que la ruta desde la estación de Bray son 8,3 km. y debería llevar unas dos horas. Algo así es lo que tardamos. Primero hay que atravesar todo el paseo marítimo de Bray, población unos 20 km al sur de Dublín y que se considera parte de su extrarradio aunque ya forme parte de otro condado (Wicklow). A mí es un sitio que nunca me ha gustado demasiado, tan abierto al mar y a los golpes de viento. Es el típico resort victoriano que vio días mejores y ha caído en desgracia: un Blackpool, un Llandudno o un Margate. El pésimo estado de los inmuebles hosteleros atestigua el pasado glorioso y la decadencia actual, hija de los vuelos chárter por cuatro duros al Mediterráneo.

Howth tras toda la bahía de Dublín

Howth tras toda la bahía de Dublín

Eso sí, a mediados del siglo XIX sería la monda lironda dejar el ajetreo dublinés para acercarse a pasar el verano en Bray. La línea hacia el sur se inauguró en 1834, más de una década antes de que hubiera ningún tren en España (ni el Barcelona-Mataró de 1848 ni el cubano de 1837). Llegaba sólo hasta Kingstown, que hoy se llama Dun Laoghaire. Los túneles y la vía por encima de la que pasamos se construyeron en años siguientes y entraron en funcionamiento en 1855. El desarrollo tardío del ferrocarril es una de las historias tristes de España y el desmantelamiento a lo largo del siglo XX de una red bastante extensa y más que decente una historia triste de Irlanda.

Greystones desde los acantilados

Greystones desde los acantilados

Por lo demás, el camino no tiene demasiados sobresaltos. Con suerte podría encontrarse uno algo más que ortigas y helechos y alguna gaviota o alca suelta. En llegando a Greystones uno percibe la renovada burbuja inmobiliaria en ciernes. El puerto en el que la población terminaba hace apenas tres años se encuentra en estado de urbanización inminente. Nunca he entendido la fascinación de las clases altas dublinesas por este lugar. El paseo entre los dos pueblos en uno u otro sentido debe intentarse cuando menos amenace lluvia pues no hay donde resguardarse. La ida y vuelta no parece tener sentido y es mejor regresar en tren.

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El templo de Lúxor

21/10/2016
Sin gente

Sin gente

El otro día me he dado cuenta por casualidad de que hace diez años de cuando recorrimos Egipto, o por decirlo con más precisión (aunque Egipto no deje de ser una raya de agua en la arena) de la semana que pasamos entre El Cairo y Lúxor. Después de bastantes años se me ha ocurrido volver a mirar las fotos de entonces. La edad se va notando. El país también ha cambiado mucho, en varios sentidos a peor, y ahora no me parece un destino tan apetecible como en 2006.

Eso puede que tenga alguna ventaja. Llegamos a Lúxor tras una noche entera en tren y tras encontrar alojamiento el primer lugar que fuimos a ver fue el templo que da nombre al sitio. Lúxor es en árabe al-Uqsur, que es el plural de al-Qsar. Las guías turísticas se escriben primero en inglés y luego se traducen y dicen que el nombre significa “los palacios” pero “los alcázares” es una traducción mucho más acertada hacia lo nuestro. Cuando los árabes llegaron en el siglo séptimo descubrieron los templos enormes cubiertos por la arena y por alcázares los tomaron o así los llamaron.

En la entrada del templo, que creo que debe verse antes que el de Karnak, ya que hacerlo al contrario podría resultar decepcionante, tomé dos fotografías. Una en la que no podía verse la muchedumbre turística y otra con la realidad de lo que es o lo que era aquello. Seguramente hoy día esté menos concurrido, para alivio del visitante y tristeza de la economía local.

Con gente

Con gente


Locomotora de vapor

09/11/2015
Sandymount 01.11.2015

Sandymount 01.11.2015

Este fin de semana en Dublín el tiempo ha estado lluvioso, subtipo infame. En cambio el domingo pasado salió insualmente soleado para ser noviembre y nosfuimos caminando desde el centro hasta la playa de Sandymount, lo que sin ser un recorrido de larga distancia supone una pequeña caminata para echar la mañana. Aviso para turistas: la playa de Sandymount es obviable. En fin, allí me dejé engañar por la pleamar por segunda vez. Luego, para volver al centro, lo mejor el tren, con el mal llamado Dart o dardo.

Perdimos uno por un par de minutos y en el rato de espera hasta el siguiente se dejó ver por las vías una locomotora de vapor de aquellas antiguas. Parecen como del siglo XIX, pero este modelo (concretamente NCC Class WT) se fabricó en Derby (Inglaterra) entre 1946 y 1950 y anduvo por vías norirlandesas hasta 1970-71.  La que pasó ante nuestros ojos llevaba el número 4. Hay una asociación irlandesa para la conservación del ferrocarril que se dedica a sacar estos trastos de paseo los fines de semana. Descontando el detalle de lo que pueda contaminar el humo, a mí me parecería muy raro que haya alguien a quien no le guste ver algo así.


Malahide

04/04/2014

Después de un invierno atroz en el que apenas nos aventurábamos a las calles cercanas al hogar hemos decidido salir de Dublín todos los fines de semana que haga buen tiempo o al menos un tiempo decente. El domingo pasado fuimos a Malahide, que está a unos quince kilómetros al norte. Desde la estación de Connolly se llega en trén en unos veinticinco minutos.

Aparte de las veces que en los últimos años hemos ido con el trabajo a un restaurante paquistaní que allí se encuentra, hacía mucho tiempo que no pasaba por Malahide, entendiendo por tal lo de acercarse al castillo. La primera vez que fuí fue en primavera del 2000, cuando fuimos a jugar un torneo de ajedrez. Luego hubo otra ocasión con Jordi, creo que en 2002 ó 2003 y probablemente esa fuera la última y hace más de diez años. Recuerdo que teníamos la intención de entrar al castillo, pero que la entrada costaba 12 euros o algo así. A mí me pareció casi ofensivo que uno vaya a la Alhambra, que es patrimonio de la Humanidad, y le cobren seis y que le quieran cobrar tanto por ver un castillo que a fin de cuentas sólo es el más importante de Malahide. Lo bueno es que andar por los terrenos de la finca es gratis y gratificante. El interior del castillo no sé si lo llegaré a ver algún día.

En su día había un museo de trenes eléctricos en miniatura que creo que ya no existe porque no lo veo anunciado por ningún lado. Los terrenos de los alrededores están casi igual excepción hecha de una especie de centro comercial que han construido detrás del castillo y donde ahora se compran las entradas para el mismo y diferentes recuerdos turísticos, pero que además contiene varias tiendas, supermercado, restaurante y café en su interior.

De hecho fue el primer lugar en el que paramos al poco de llegar. En el vestíbulo había una banda de viento metal que tocó una adapatación curiosa de la tocata y fuga en re menor y un popurrí de bandas sonoras. Salimos a la terraza a echar un café y aparecieron por allí un pavo real y su hembra (estoy dudando de si se debe decir pava real y hay cierta simetría en mi duda, ya que en inglés también me sale más natural decir female peacock que peahen). Tras media hora mareando la perdiz o la pava, el macho se decidió a mostrar el plumaje. Es ciertamente un bicho formidable y también hacía muchísimos años que no veía uno.

Tras el cafecito nos pusimos a pasear y llegamos a una zona llena de columpios y juegos infantiles que me resultó muy interesante. No he seguido la evolución de esta tecnología en los últimos decenios pero me parecen bastante más complejos y entretenidos que los de mi infancia. También es cosa para pensar ese fenómeno de que hoy en día en cada parque infantil por cada niño puedan verse tres adultos.

 

Habíamos decidido ir luego a comer al pueblo de Malahide, que desde el castillo está a unos diez minutos a pie. Es un pueblo bastante de gente bien en el que no se ven algunas de las subclases que habitan el centro de Dublín a causa del fenómeno de discriminación por precio. No es sólo que la vivienda sea mucho más cara que en otras áreas, como suele ocurrir en cualquier otro lugar cuando desde la casa se ve agua de río o de mar, es que todo es caro. Por ejemplo, en el centro de Dublín hay muchos restaurantes en los que se puede comer por diez euros y no pueden pasarse con los precios ya que hay mucha competencia. Aquí en cambio no encontramos nada que nos pareciera a la vez interesante y asequible y tras una vuelta por las cuatro calles del centro del pueblo y el paseo marítimo decidimos volver a comer a lo que hay junto al castillo.

Al fin y al cabo teníamos que volver hacia la estación de tren de todos modos. La comida del Courtyard no era nada especial y también era más cara que en Dublín centro, pero estaba aceptable. Me gustaron mucho las mesas de cristal, debajo de las cuales podían observarse objetos antiguos con un punto nostálgico.

En resumen un rato agradable. Siempre que viene alguien de visita le llevo a Howth, que es un puerto más marinero y que tiene acantilados. Malahide es un puerto recreativo para pijos y la vista del mar no me gusta tanto (para impresionarnos tienen que enseñarnos una pedazo de postal, viniendo de donde venimos), pero ahora creo que está mejor para pasear y sobre todo si uno viene con niños, así que lo tendré en cuenta para mis próximos huéspedes.


Dolgellau

27/07/2013
Lo que recorrimos

Dolgellau

En los viejos tiempos habría sido capaz de persuadir a la jefa para volver de Machynlleth a Dyffryn Ardudwy por un camino más largo. Mirando el mapa me había parecido tentadora la opción de regresar por el estuario del río Dovey y Tywyn, que es bonito y ahora me queda la mera posibilidad de verlo en Streetview. Así pues, salimos de Machynlleth y del condado de Powys hacia Dolgellau, parando primero en un centro de artesanía que hay en Corris y que habíamos visto al llegar. Todo muy bien, muy bonito y relativamente caro como suelen ser estas cosas. Hace años creía que cuando dejase de ser inquilino y tuviera mi propia casa compraría muchos más recuerdos en los viajes; ahora en cambio, es todo una lucha por conservar algo de espacio en el hogar y, en realidad, desde que existen cámaras digitales (y teléfonos con cámara) eso cubre bastante bien mi voluntad de recordar lo que uno aprende por esos mundos. Eso y escribir algunas notas aquí.

El centro de artesanía de Corris queda junto a la carretera y el pueblo se adivina detrás de una arboleda. Justo al lado hay una montaña que esconde una cantera de pizarra. Una de las cosas que más me gustó del mercado fueron unos paneles que explicaban la industria de la pizarra y los aristocráticos nombres de las láminas en función de su tamaño. También había otros paneles dedicados al ferrocarril. Lo del ferrocarril es toda una fiebre en Gales. Entiendo que a ellos les perecerá un interés obvio, pero es curiosa la cantidad de ferrocarriles turísticos que existen (reciclados de su primer propósito industrial) y la cantidad de actividades dedicadas a rememorar el pasado de este medio de transporte. En una librería vimos una sección gigantesca de libros sobre trenes.

Un poco más adelante de Corris de Arriba enlazamos con otra carretera y hacia atrás queda una bonita vista del lago Tal-y-Ilyn. A partir de ahí vamos rodeando Cadair Idris, que es toda una montaña, hasta llegar a Dolgellau que es la principal base para ascenderla. No diría que es un pueblo especialmente bonito, ni que esté bien diseñado urbanísticamente -las calles son demasiado estrechas y tengo para mí que algunas por las que entra tráfico deberían ser peatonales. Tampoco se puede decir que tenga muchos edificios destacables, pero sí que es verdad que el hecho de que la gran mayoría de las construcciones sean de piedra con tejados de pizarra le hace ganar muchos puntos.

Pudimos pasear un rato, a unas horas que todavía era calurosas. Hay una plaza mayor, que lleva el nombre de Eldon. El río Mawddach que acaba en Barmouth también pasa junto al pueblo. Este es el primer de Gales en el que vimos la primera cabina telefónica típica. En Escocia se veían muchas más, no sé si estarán en retirada. Además de ver las calles de alrededor de la plaza subimos a una zona un poco más alta de la localidad, por donde había una iglesia católica. Esto y comer un helado fue lo poco que hicimos en Dolgellau. Ahora bien, creo que es uno de los mejores pueblecitos que vimos en el norte de Gales y el hecho de que no esté tan concurrido como los que quedan a la vera del Snowdon lo sitúa como una base interesante desde la que moverse en unos días de vacaciones. De Dolgellau salimos para Barmouth, o Abermaw como se llamá en galés, siendo aber- el prefijo que indica la desembocadura de un río.

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Cristo ha vuelto y se ha instalado en Londres

23/06/2013
El cartel

El arcángel Gabriel en forma de cartel

Estaba ordenando unas cuantas fotos de este año y me he encontrado con una de marzo. Recuerdo que fue un día en que tomé el tren para ir a la embajada española a hacer unos papeleos. Había en el vagón del tren un cartel con la buena nueva del segundo advenimiento. Como me quedaba por encima de la cabeza casi me la pierdo, pero me parece algo digno de compartir. As pues, le censuro adecuadamente Su número de contacto móvil irlandés y Su página güeb y comparto con todos ustedes:

“Cristo ha vuelto como dijo que haría” (Información gratuita)

Como “Maestro Mundial” para toda la humanidad. Se ha instalado en Londres y está presentando Sus ideas al mundo a través de las redes de televisión. Hace una llamada para que la humanidad cambie competición por cooperación. Sólo si pedimos a nuestros gobiernos compartir los recursos del mundo, Él dice, podemos erradicar el hambre, Salvar Nuestro Planeta y engendrar la confianza y la justicia necesarias para la paz. Esto se conseguirá, ya que Él unirá su voz a la voluntad unida del pueblo, que es una fuerza imparable.

Se me ocurren tantas cosas que no sé qué decir.


Hamburgo y el mundo en miniatura

10/12/2012

Una de las poquitas cosas que el frío polar nos ha dejado hacer esta vez en Hamburgo es ir a ver el museo Miniatur Wunderland, lo que viene a ser el país de las maravillas en miniatura. Se encuentra en uno de los edificios cuyo estilo tanto me atrae de la Speicherstadt y creo que es algo que le tiene que gustar a casi todo el mundo.

Cuando era pequeño, había una juguetería en la calle Viteri en cuyo escaparate solían mostrar por navidades un tren eléctrico con túneles, barreras, guarda-agujas, cambio de vía. Muy grande no podía ser, pero lo recuerdo como algo enorme. El tren eléctrico es uno de los juegos de mayor categoría. Con maqueta y casas y árboles y personitas es ya el summum. Es una afición cara, que además requiere de bastante tiempo y espacio, así que me doy por satisfecho con ver alguna de estas exposiciones de vez en cuando.

En el Miniatur Wunderland había varios escenarios. Uno muestra la ciudad de Hamburgo y otros Escandinavia, los Alpes, el oeste de los Estados Unidos… Cada cierto tiempo, la luz se oscurece y pueden verse los mismos lugares de noche. Hay infinidad de detalles que uno sólo puede apreciar con más tiempo del que disponíamos y con más comodidad que la de ir esquivando la muchedumbre con un cochecito de bebé. Por ejemplo, me maravillaron los despegues y aterrizajes en el aeropuerto y me sorprendió la fábrica de chocolate que cada pocos minutos soltaba una chocolatina al afortunado que estuviera cerca.

El año que viene habrá un nuevo escenario con la Europa mediterránea que puede ser la excusa perfecta para volver a verlo todo.

Los Alpes

Los Alpes

Parque de atracciones

Parque de atracciones

Speicherstadt

Speicherstadt

Más Hamburgo

Hamburgo

Hamburgo la nuit

Hamburgo la nuit

Hamburgo

Más Hamburgo

Aeropuerto

Aeropuerto

Autopista

Autopista

En concierto

En concierto

Concierto

Concierto

Tren eléctrico

Tren eléctrico

Ciudad alpina

Ciudad alpina