El templo de Lúxor

21/10/2016
Sin gente

Sin gente

El otro día me he dado cuenta por casualidad de que hace diez años de cuando recorrimos Egipto, o por decirlo con más precisión (aunque Egipto no deje de ser una raya de agua en la arena) de la semana que pasamos entre El Cairo y Lúxor. Después de bastantes años se me ha ocurrido volver a mirar las fotos de entonces. La edad se va notando. El país también ha cambiado mucho, en varios sentidos a peor, y ahora no me parece un destino tan apetecible como en 2006.

Eso puede que tenga alguna ventaja. Llegamos a Lúxor tras una noche entera en tren y tras encontrar alojamiento el primer lugar que fuimos a ver fue el templo que da nombre al sitio. Lúxor es en árabe al-Uqsur, que es el plural de al-Qsar. Las guías turísticas se escriben primero en inglés y luego se traducen y dicen que el nombre significa “los palacios” pero “los alcázares” es una traducción mucho más acertada hacia lo nuestro. Cuando los árabes llegaron en el siglo séptimo descubrieron los templos enormes cubiertos por la arena y por alcázares los tomaron o así los llamaron.

En la entrada del templo, que creo que debe verse antes que el de Karnak, ya que hacerlo al contrario podría resultar decepcionante, tomé dos fotografías. Una en la que no podía verse la muchedumbre turística y otra con la realidad de lo que es o lo que era aquello. Seguramente hoy día esté menos concurrido, para alivio del visitante y tristeza de la economía local.

Con gente

Con gente

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Confesión acaso antipatriótica

25/10/2014
L

¡Puaj! ¡un ratón!

He visto una viñeta en la que Mickey Mouse expresa repulsión por la presencia de un ratón. Ahora que entramos en la fase invernal del año y el fenómeno amaina, a mí me recuerda un poco al aborrecimiento que me causan las hordas de turistas españoles en el centro de Dublín. Suelen ser grupos de adolescentes, aunque no sean los jovencitos los únicos que adolecen de algo. Los hay que me causan tal vergüenza ajena con su carácter ruidoso y faltón que si estoy hablando en castellano cambio de idioma para no parezca que tengo nada que ver con ellos. A veces es así cómo la parienta los detecta. Yo, obviamente, tengo como un radar para esta plaga.


El libro de Kells

11/08/2014
Perdónalos, que no saben lo que hacen

Perdónalos, que no saben lo que hacen

La única vez que estuve en Roma coincidió que era una semana con dos festivos y el resto de los días la cola para entrar en los Museos Vaticanos y ver la Capilla Sixtina llegaba a la plaza de san Pedro. Como la perspectiva era pasar dos horas esperando para luego estar veinte minutos en la famosa sala mirando hacia el techo en una espacio abarrotado de gente con apenas unos centímetros cuadrados de suelo uno mismo y sin poder desplazarse libremente por el lugar ni apreciar los detalles de tan magna obra, decidimos omitir la visita y disfrutar la dolce vita romana, que hoy en día hay maravillosos libros y posibilidades electrónicas para contemplar el dedo de Dios creando al Hombre en altísima definición, en cualquier lugar y a cualquier hora.

Cambiamos el decorado de detrás del escenario. Sale Roma, entra Dublín. Misma historia. Cuando paseo por el campus de Trinity Collage en verano suelo ver una larga fila de individuos entre los que predominan los turistas estadounidenses de mediana edad. Esperan para poder entrar al edificio donde se exhibe un libro: el libro de Kells. En todos los años que llevo aquí aún no lo he visto y en cambio es una de esas cosas que dicen que no hay que perderse a quienes vienen a pasar tres días a la ciudad. Independientemente del valor intrínseco de llibro, que yo creo que está sobrevalorado con respecto a otros códices: ¡sólo es un libro! Además no les van a dejar tocarlo, ya está cubierto por una vitrina de cristal. Tampoco van a ver mucho del volumen, ya que está abierto por una página que va cambiando con los días y la página del día es la única que van ustedes a ver.  Y hay gente que paga diez euros y hace cola para ver eso. (Hago un poco de trampa, también ven la biblioteca que es muy bonita, pero la de la Universidad de Salamanca no lo es menos y sólo les cobran 2€).

Hace años, en una librería, me encontré con que vendían un cedé con las imágenes del libro a un precio prohibitivo. Ya no es así, desde el año pasado pueden ver el libro de Kells completo, página por página en la página del Trinity College en la red de redes. Pueden ampliar las imágenes, ver los detalles, comparar el texto con el de los evangelios en arameo si les da la gana y todo ello desde la comodidad de su hogar. No me pierdan el tiempo haciendo cola.


Dividiendo a la izquierda: Turismo sexual femenino

13/02/2010

Hace algún tiempo me encontré con un par de reportajes interesantes que abordaban el fenómeno en auge de mujeres de países desarrollados que viajaban a otros del tercer mundo en busca de romance o sexo. La elección del término con el que definir el objeto de la búsqueda no sea inocente. En cualquier caso, tenemos un fenómeno análogo a ese más conocido, el de esos hombres que viajan a Cuba, la República Dominicana, Tailandia o Brasil buscando experiencias sexuales. Es un asunto que me resultó interesante. Habrá quien diga que no es lo mismo buscar el amor que la promiscuidad, aunque también se puede entender que los casos son similares desde la perspectiva de que los miembros de cada uno de los sexos intentan satisfacer sus necesidades afectivas y biológicas del modo que mejor les conviene, siendo la estrategia dominante diferente para varones y hembras.

Como no soy biólogo, ni sexólogo, ni psicólogo ni moralista, dejo consideraciones de esos tipos aparte. Me gustaría considerar el asunto desde la perspectiva política de un liberal, para el cual las relaciones humanas en las que no exista coerción directa se pueden considerar libres y legítimas en tanto que tales. No todo el mundo comparte este prisma ideológico. Tradicionalmente aquellos que tienen ideologías de izquierda suelen considerar que gran parte de las relaciones humanas que los liberales consideran voluntarias y libres, esconden una relación de dominación, y cierta razón no les falta, aunque lo difícil es precisar el límite en el que uno es libre o está obligado por las circunstancias a tomar una decisión.

En este sentido, el turismo sexual de mujeres de países desarrollados al tercer mundo me parece un test interesante para la izquierda. Creo que en varios países, entre ellos España, existe una cierta tensión ideológica entre la izquierda tradicional (la de los obreros y los sindicatos) y la nueva izquierda de los movimientos sociales, que recoge ideas ecologistas o defiende al movimiento gay, y entre cuyos rasgos significativos se encuentra el feminismo de Estado.

Consideremos el caso de unas españolas que van a Cuba a tener relacciones sexuales o a buscar la aventura o el amor de su vida entre los lugareños, teniendo en cuenta que son conscientes del atractivo que su mejor posición económica supone para los necesitados de esos países:

  • Creo que la izquierda tradicional, la que utiliza el marxismo como método de análisis, vería una clara relación de opresión en el que  la clase fuerte, la que dispone de recursos oprime a los desheredados, que se ven obligados a vender su afecto y su cuerpo a los poderosos, en este caso poderosas.
  • La nueva izquierda para la cual el feminismo de estado es un pilar ideológico consideraría que la mujer se encuentra siempre en una situación de opresión y que esos aprentes necesitados no son sino gigolós tercermundistas se aprovechan de las carencias afectivas de estas pobres mujeres.

El caso me parece útil para discernir un poco mejor qué nos quiere decir quien se declara izquierdista, una etiqueta que como muchas está continuamente mudando su sentido.

Saqué la idea de: