El que no sabe es como el que no ve

30/07/2017

Hace unos días he descubierto la interesante historia del león del Pireo, que se encuentra en el arsenal de Venecia. Escultura del siglo IV de antes de nuestra era estuvo en el puerto ateniense hasta 1687 en que los venecianos lo tomaron como botín de la guerra contra el imperio otomano. Es más conocido el dato de que en el mismo año los venecianos destruyeron el Partenón a cañonazos. Lo más curioso del león helénico es que contiene unas runas escandinavas de una de las incursiones vikinga de cuando los nórdicos se pasaron por el Mediterraneo en el siglo XI. Las marcas son muy tenues y no fueron descifradas hasta 1914. Yo he pasado por delante de esta estatua, pero el que no sabe es como el que no ve.

 

Anuncios

Antepasados

10/10/2016
asdf

No sólo hay que leer a Dawkins cuando habla de ateísmo

En los últimos días o semanas he estado leyendo The Ancestor’s Tale, libro de Richard Dawkins (2004) que tiene partes densísimas para mí, empezando por los nombres científicos de tantas cosas que no consigo recordar y siguiendo por procesos biológicos que ni concibo ni ubico. En gran medida creo que este de la ubicación es el gran problema inicial de los legos que trata de entender la evolución en su contexto y más que como mero mecanismo.

El libro es una peregrinación análoga a la de los Cuentos de Canterbury de Chaucer, pero que se produce en el tiempo geológico y cuyas estaciones son antepasados del ser humano hasta llegar a los organismos unicelulares.

Son quinientas páginas que uno debería leer con catorce años, para ir entendiendo después dónde se sitúa todo lo demás. Hace poco estuve pensando que a lo largo de mis años por el sistema educativo español no se vió apenas la astronomía. Creo que la zoología tampoco estuvo mucho mejor tratada. Tengo el proyecto de aprender más sobre todo tipo de bichos, que son conocimientos lindos de compartir cuando uno tiene niños pequeños.

Con unos siete años (wtf), los de la EGB aprendimos en la clase de ciencias naturales que había plantas criptógamas y fanerógamas. Creo que sólo las palabras y ni siquiera lo que eran. Hasta la lectura de este libro no había caído en la cuenta de que la raíz fanero-, que aparece por ejemplo en “eón fanerozóico” significa visible. Uno de los efectos benéficos de esta lectura ha sido el de reforzar las raíces griegas. Con un ejemplo de esto inicio una lista de cosas sueltas que he aprendido en este volumen:

  • Del mismo modo que “helicóptero” implica hélices a modo de alas, las ardillas esas que planean de árbol en árbol casi como si volaran se llaman “dermópteros”, ya que lo que les sirve de ala delta es su propia piel.
  • Es posible para un especímen ser antepasado de otro y que el descendiente no tenga ninguno de sus genes.
  • Carnívoro no es lo mismo como orden que como adjetivo. No todos los carnívoros pertenecen al orden de los carnívoros (arañas) ni al contrario (osos panda)
  • Los simios del Nuevo Mundo llegaron en algún tipo de balsa, evento muy improbable pero casi necesario si nos dan millones de años para lograrlo, lo cual invita a una reflexión interesante sobre las armas nucleares
  • Hay palabras para casi todo: los animales con dedos pares son artiodáctilos.
  • Los conejos y liebres no son roedores (que es lo que siempre había creído)
  • La técnica que se utiliza para computar las variaciones de genoma buscando un antepasado común es la misma que sirve para controlar las variaciones entre diferentes copias manuscritas de un texto antiguo.
  • El extinto dodo de Mauricio evolucionó a partir de un tipo de paloma que llegó a la isla. Su ADN lo demuestra más parecido a la paloma de Nicobar que a esta paloma con otras existentes hoy.
  • El axolotl es en la práctica algo así como una salamandra que nunca llega a madurar y se queda siempre en lo que es la etapa “infantil” para otras salamandras (neotenia – pedimorfismo).
  • Con bases de datos sobre el crecimiento de los anillos de los árboles en zonas específicas se puede saber, por ejemplo, en qué año se cortó una plancha de madera que aparezca con los restos de un barco vikingo.

Paradójicamente, conforme avanza el libro pierde (a mi modo de ver) algo de interés, ya que uno se aproxima a organismos menos parecidos al ser humano y de los que (en mi caso al menos) es posible que ni haya oído hablar. Como digo, me queda grande y me gustaría ser capaz de recordar más cosas. Merecería una revisión dentro de unos cuantos años.


Murallas de Dublín

15/03/2016
Puerta

Puerta de peaje (1240 es el año que pone)

En mis incursiones por territorio vikingo he llegado recientemente a un lugar por el que no había pasado nunca, a pesar de haber vivido a pocos metros del mismo. Esto es porque saliendo de la ciudad hacia el oeste uno va bien paralelo al río, bien por la catedral. Por medio se encuentran los trozos mejor conservados de la muralla medieval.

Muralla

Muralla

Están unidos a la iglesia de San Alduino (St Audoen) fundada a finales del siglo XII (llegada de los anglonormandos) con el nombre de un obispo franco de Ruan del siglo VII al que se conoce por Ouen en la forma más común en francés actual, pero creo que no he visto un nombre tan infrecuente y a la vez traducido a tantas lenguas y de tantas formas tan distintas. Restaurada en los años noventa del siglo pasado, sus campanas del XV están entre las más antiguas del país.

Iglesia fortificada

Iglesia fortificada

Esta sección era el lado norte de la antigua muralla, en Cook st, que creo que lleva ese nombre porque era los puestos de comida de los mercados medievales de verdad, Es una calle muy curiosa que muestro cómo aún en pleno centro histórico Dublín es rus in urbe. La iglesia de san Alduino mil veces reformada parece desde este lado trasero una fortaleza. Muchas veces paso por el lado de delante, que está mucho más alto (hay un desnivel considerable) y por los letreros he visto que es una de las iglesias en las que dan misas en polaco.

Torre

Torre

Como muchas otras ciudades´europeas, Dublín perdió sus murallas debido a causas diversas que siempre son más o menos las mismas: obsolescencia de este tipo de protección, carestía de su mantenimiento y nuevas necesidades urbanísticas. Este de Cook st es el trozo que más se parece aún a una muralla propiamente dicha. Después estaría otro trozo que hay en Little Ship st saliendo del Dublin Castle hacia el oeste y otro pequeño segmento a título conmemorativo del que hablé un día a propósito de un paseo por The Liberties.

Segmento de muralla

Segmento de muralla

Traigo las fotos a colación por afán de, ya puestos, ponerlo todo.

a

Detalle Lamb Alley

Por último dejo uno de esos formativos vídeos que encontré en la página de Dublinia, el museo dedicado a la ciudad en tiempos medievales.

Medieval Dublin Online – The City Walls de Noho en Vimeo.


Territorio vikingo

13/03/2016

Winetavern st

Winetavern st

Se apreciará que últimamente mostramos cierto interés por el pasado escandinavo. Es algo que aquí en Dublín se puede desarrollar más allá de las lecturas ya que la ciudad se formó a partir del asentamiento vikingo fundado por aquellos escandinavos a los que les dio pereza volver a casa en el invierno del año 841. Con alguna excepción, básicamente el territorio que se corresponde con el Dublín vikingo se concentra en unas pocas calles al sur del río. Son muy céntricas y quien escribe las transita a menudo. Hace un par de días estuve en Winetavern st (el nombre de cuya traducción obviaremos) que es una cuesta que sube del río a lo que hoy es una de las catedrales (que empero no existía aún en el siglo IX).

Dublin City Council, antes llamado Dublin Corporation

“Dublin City Council”, antes llamado “Dublin Corporation”

El caso es que esta zona del muelle de la madera (Wood Quay) fue mancillada en los años setenta por los oscuros intereses del complejo políticoinmobiliario que, en una ciudad con más solares y ruinas que las que habrían dejado tres guerras, no supieron encontrar mejor lugar en el que ubicar los monstruosos edificios de la administración municipal. A saber qué se habrá destruido en el empeño, o qué habrá quedado debajo para siempre. Los mejores hallazgos de las excavaciones previas están en el Museo Nacional, en Kildare st.

Planta de las casas vikingas

Planta de las casas vikingas

Sin embargo, no todo es chapuza y especulación y si bien el proyecto de plantar oficinas sobre restos de valor arqueológico e histórico considerable no fue ninguna maravilla sí que se han hecho algunas cosas para intentar paliar el desaguisado y hacer visible la idea de que el origen de la ciudad está en el poblado escandinavo que se estableció en esta colina. Por ejemplo hay un lugar en el que los adoquines dibujan el lugar en el que estuvieron las casas-choza de los vikingos. En mi humilde opinión, el espacio pide a gritos una reproducción a tamaño natural.

Cuchara, flecha, jarrón

Cuchara, flecha, jarrón

Otro detalle que percibí hace años y me agrada mucho son ciertas baldosas que señalan qué objetos fueron encontrados en cada punto específico durante las excavaciones. Es algo que pasa bastante inadvertido al turisteo en general y a lo que vale la pena echarle una ojeada.

Monedas

Monedas

.

Cosas

Cosas

.

Más cosas

Más cosas

.

Cadena, tabla, espátula

Cadena, tabla, espátula o cuchilla

.

Más

Más

.

a

Madera y metal

Muchas cosas ni sé lo que son, pero es fácil suponer que son todo objetos cotidianos de la vida hibernonórdica medieval.

Escultura que representa el casco de un barco vikingo

Escultura que representa el casco de un barco

Pareciera que a modo de desagravio ante el edificio principal del complejo administrativo se levanta una escultura que evoca el casco de un barco vikingo.

a

Bus

También la parada de autobús que hay al lado tiene forma de drakkar.

Resulta ciertamente difícil imaginar cómo era este espacio hace más de un milenio. Baste decir como ayer que el río era cuatro veces más ancho y que lo que se podría considerar puerto estaba dos kilómetros al oeste de dónde está el puerto actual. Ni había puentes ni la ciudad era nada. En la propia Winetavern st existe un museo “Dublinia” sobre la ciudad medieval. En Internet tiene una página muy interesante en la que comprobar el desarrollo urbano a ídelo largo de los siglos, con muchos vídeos explicativos.

Medieval Dublin Online – Wood Quay de Noho en Vimeo.


Arqueología de los cuatro juzgados

12/03/2016
a

Este solar

Hay un solar cerca de los juzgados de Dublín que ocupa una extensión notable y que a precios inmobiliarios actuales debe valer una pasta gansa. Si en este país hubiera catastro y las fincas urbanas pagasen lo que deberían también podría generar unos ingresos notables al fisco.

dsasa

Mapa de Dublín en los siglos IX-X

No sé si no se desarrolla urbanísticamente en todo o en parte a causa de los secretos arqueológicos que pudiera encerrar. Hace poco han colocado un par de paneles explicando ciertos hallazgos. Como últimamente me estoy interesando bastante por los vikingos (en realidad debería decirse “escandinavos”). Como muchos otros, el río Liffey está encauzado y antiguamente era mucho más ancho que en la actualidad. Este terreno quedaba a orillas del río allá por los siglos IX-X-XI, cerca del vado vallado que habría de dar a la ciudad su nombre gaélico. El nombre inglés, de origen escandinavo, viene de otro lugar -la poza oscura- que está a medio kilómetro pero al otro lado del río.

dublin-four-courts-hammond-lane-mapas

Oxmantown

A esta zona a la que hoy día se conoce más bien como Four Courts se la llamó Oxmantown hacia finales del siglo XII cuando los escandinavos fueron expulsados a ella por los anglonomandos. Los escandinavos eran gentes del este, germánico Ost y de ahí ese ox- que nada tiene que ver con los bueyes.

dublin-four-courts-hammond-lane-vikingos

Hallazgos de diferentes épocas en el mismo terreno.

Según parecía, esta zona había estado más bien desocupada antes de 1170, sin embargo se encontraron en el lugar restos de una casa vikinga similar a las que se han encontrado al sur del río, donde se emplazó el asentamiento escandinavo original que todo el mundo conoce.

Casa vikinga

Casa vikinga

 

asd

El moderno tranvía de estética japonesa


Cabezas y dientes

02/03/2016
d

Calavera de la época de los vikingos

Tengo otra anécdota parecida a la de ayer. A lo mejor es un poco exagerado llevar a niños tan pequeños a los museos. Probablemente no entienden nada. Uno quisiera que les naciera el interés por descubrir cosas y sobre todo no traumatizarlos. Seguramente con museos y otras actividades culturales ni los hacemos más curiosos ni les amargamos la existencia, como la siguiente conversación ante una calavera de la época vikinga ilustrará:

– Papa, ¿qué es eso?
– Una cabeza…
– ¿De un vikingo?
– Sí…
– No se ha lavado los dientes.

Yo había intentado cortar la conversación y pasar a otra cosa. La calavera parece un símbolo obvio de muerte y sin embargo antes de cierta de edad los niños no han tenido tiempo de aprenderlo. De hecho, luego vimos un esqueleto medieval entero y el comentario de la nena (“está durmiendo“) demuestra que los huesos le son bastante indiferentes.

El contexto que explica por qué se fijó en los dientes de la calavera parcialmente desdentada es la lucha cotidiana para hacérselos lavar antes de ir a dormir. Uno preferiría no mentir, pero es tan difícil hacer que comprendan los matices de las cosas que al final, entre lloros y gritos, lávate los dientes que si no se te van a caer es la única razón a la que parece que atiende.

Esto que voy a contar no sé si será de mal padre pero un par de veces para persuadirla buscamos juntos en Google Images fotos de gente sin dientes (Mira que feos, ¿a que no te quieres quedar como ellos?) Por cierto, que luego me pasé dos meses en los que cada vez que miraba un vídeo en Youtube el anuncio del principio era de dentífrico. Tardé un tiempo en conectar aquellas búsquedas con mi publicidad personalizada.

 


Tanta tierra como puedas recorrer en un día

29/02/2016
León Tólstoi

León Tólstoi, recomendado por James Joyce

Uno de mis modos preferidos de pasar las horas es en explorar librerías decidiéndo en qué libros no invertiré mi tiempo. Es curioso pensar cuánto podría leer de lo que no leo sumando esos ratos y aún así me parece una actividad indispensable para poder leer como se debe.

Una de las que más me gustan de Dublín, sita en Dawson st, aparece incluso citada en el Ulysses de Joyce. Hoy he echado allí un rato para acabar comprando un mero libro de pegatinas de dibujos animados para mi niña. Al menos me he llevado unas cuantas ideas, claro.

Había una mesa con unos libritos a un euro de una historia breve de León Tolstói: ¿Cuánta tierra necesita un hombre? ¡Opúsculos literarios a un euro! Y recomendado por Joyce, además. Leo que escribió una carta a su hija diciendo que era la mejor historia breve que el mundo había conocido. Ni con esas. El venerable autor murió hace más de cien años así que toda su obra está en el dominio público y, al menos, la traducción al inglés de Aylmer y Louise Maude que he encontrado en el Proyecto Gútemberg también. No les será difícil encontrar una versión en español. Ofrece una enseñanza que un refrán castellano resume en cinco palabras, pero vale la pena leer las dieciséis páginas, sobre todo si uno quiere leer a Tolstói y no se atreve con “Guerra y paz”.

Lo he leído esta tarde en casa después de ver un documental sobre los vikingos. A mi hija ahora le fascinan los vikingos y habíamos estado esta tarde en el Museo de Arqueología. Allí hay muchas cosas escandinavas ya que fue este pueblo navegante y guerrero el que fundó la ciudad de Dublín. Luego en casa me ha pedido ver vídeos de vikingos “de verdad” (se ha aburrido de Vicky el Vikingo). En el documental que hemos visto hablan del asentamiento en Islandia y dicen que según la tradición de landnám un hombre podía tomar posesión de tanta tierra como pudiera recorrer en un día. Land se sabe que es tierra y nám será tomar como nehmen. Tras mi breve investigación posterior no me ha quedado claro que la colonización de Islandia se produjera por este mecanismo y de hecho sólo he encontrado algo parecido en un episodio de la historia de Pennsilvania, pero es curioso que fuera el mismo que utilizan los basquirios para enajenar tierras en la narración de Tolstói y que se me haya aparecido en dos actividades de consumo cultural consecutivas.